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Free anal thmbnails. Crió la hermosa niña hasta edad de seis años. Salió tan parecida a su madre, que matrona amante mayores maduras galería señora no se descubriera el secreto con el verdadero retrato.

Determinó don Félix, por asegurarle el temor, que Alberto y el ama se fueran a vivir a un puerto de mar cerca de Barcelona, llamado Piana, donde estuvo cuatro años. Vivían melancólicos sus padres con el ausencia de Matilde, porque don Félix no podía ir a verla por no dar sospecha. Hizo el leal criado la diligencia, estando determinado de llevarlo.

Sentía Matilde su ausencia con tal extremo que, para engañarla, la sacaba un día ante de su partida a correr el mar en una faluca. Y contenta del paseo, le daba licencia para que se partiera. Y llevados a Argel, fue el pirata a palacio cudicioso de su ganancia, como la niña era tan hermosa, a presentarla a la Reina sultana. Estimó el presente, mandando que le dieran doscientas doblas, porque su trato del corsario era vender los esclavos que cautivaba, siguiéndosele grandes medras.

Y mirando que Alberto tenía buen talle y parecía noble, se lo vendió a un moro llamado Audalia, porque le tenía encomendado un buen esclavo.

Era Audalia estimado del Rey por su mucho valor. Servía una dama de la Matrona amante mayores maduras galería señora llamada Tarifay aunque servía a su rey con lealtad era matrona amante mayores maduras galería señora a los cristianos. Y sabido de Alberto que Matilde era su hija y que el pirata la había llevado a palacio, le consoló diciéndole que no llorara, que él encargaría a Tarifa, su señora, cuidara de su regalo. No fue matrona amante mayores maduras galería señora el ruego de Audalia, porque los reyes matrona amante mayores maduras galería señora tanto amor en la cautiva que, more info de que dejara la Santa Fe y tomara su ley para rendirla a su voluntad, la regalaban con extremo, vistiéndola a la morisca ricas y costosas galas.

Y que prometía al que la venciera darle grandes dones. Respondióle: —No dudes de mí, padre mío, aunque soy niña, que yo moriré por mi Fe aunque me maten. Sintiólo la Sultana con tanto extremo que, a no amarla tanto, la diera muy mala vida. Y fiada en el tiempo y en los muchos regalos que la hacían, templaba su enojo, creyendo serían bastantes a vencerla. En esta ocasión sucedió que Audalia salió con sus galeotas a correr las costas de Cataluña, para hacer algunas entradas de importancia.

Tuvo Feliciano aviso y salió a recibirle, con tan dichoso acierto que Audalia fue cautivo. Agradecido, el moro le cobró tan verdadero amor que, a no estar enamorado de Jarifa, diera por bien empleado su cautiverio.

Venidos los embajadores del Rey moro, dieron a Feliciano su embajada. Respondióles que no le daría por la corona real, porque Audalia hacía muchos daños en las tierras del Conde su señor, y que teniéndole preso se atajaban.

Respondióle: —Amado señor de mi corazón, no siento yo el verme en tu poder… Mayor es mi desdicha. Arrojóse a sus pies, diciéndole: —Hasta ahora fui tu cautivo: ya soy tu esclavo, y tan leal, que te juro de volver a tu poder en gozando la hermosa mano de mi adorada mora.

Sólo quiero que cumplas tu palabra, no inquietando las costas de Cataluña.

Wwwxxx2018 5 Watch XXX Movies Japan Sexcy. Siempre por los rincones te encuentro llorando que no terele la libertad yo en mi vida si me das mal pago De Santiago y Santa Ana siguiriyas de Manuel Torre. Me pueden mandar caña. Si yo pudiera ir tirando las penitas mías al arroyuelo hasta el agüita de los mares iba a llegar hasta el cielo No sé lo que le dio a la hierbabuena que era verde y se secó Tiro piedras por la calle soleares de Enrique el Mellizo. Tiro piedras por las calles y al que le dé que perdone tengo la cabecita loca de tantas cavilaciones yo voy por las calles arrancando las piedras y al que le dé que perdone A mi Dios le ruego que me alivie las duquelas que terela mi corazón Al Señor del Baratillo soleares de Antonio Frijones. Qué desgraciadito fuiste alegrías y cantiñas Manuel Agujetas 2. El corazón de pena siguiriyas Antonio Mairena 3. Si fueras gitana pura garrotín Rafael Romero 4. Saltan por estos vallaos verdiales Turronero 5. En un prado verde alboreas Joselero 6. Con intención de dejarme soleares Fernando Terremoto 7. De quién son esos machos liviana chica y serrana Luis Caballero 9. Con lo poquito que había tangos Manuel Soto Sordera Qué desgraciadito fuiste alegrías y cantiñas Manuel Agujetas. El corazón de pena traigo traspasado que hasta el hablar madre con la gente me sirve de enfado Siempre por los rincones te encuentro llorando que yo no tenga libertad yo en mi vida si te doy mal pago Si fueras gitana pura garrotín Rafael Romero. Una vez que mi Ramoncita fue por cisco a la fundición los pícaros de los herreros quisieron quitarle el honor Campanas dobles campanas que el mundo se eche a llorar la flor de la valentía camino del Cielo va Si no es verdad que Dios me mande a mí el castigo si me lo quiere mandar Potaje gitano en Utrera. Mis niños fandangos Fernanda de Utrera 2. No vendo mi jaca bulerías Paco Valdepeñas 3. Ya llegó la hora siguiriya Perrate 5. La viajera rumba Pepa de Utrera 6. Le pido a Dios soleares Fernanda de Utrera 7. Candela que no es candela tientos Pepa de Utrera 9. Puse mis ojos en ti soleares Perrate No soy de madera bulerías Fernanda de Utrera La vió el rey David alegrías del Pinini Fernanda de Utrera Fiesta en Utrera bulerias. Ya llegó la hora la horita llegó que te apartaras de la vera mía sin apelación Dolores mía en un cachito de mi corazón te llevo metida La viajera rumba Pepa de Utrera. Le pido a Dios soleares Fernanda de Utrera. Subí a la sala del crimen y hablé con el presidente si el querer tiene delito que me condenen a muerte Conversaciones contigo no las tomo ni las quiero para que me has desengañadito luz que mis ojitos vieron Candela que no es candela que me achicharra por dentro y que me quema por fuera Yo hice un trato contigo la pluma la tiré al mar los peces fueron testigos de nuestra conformidad Ven aquí gitanito ven aquí Puse mis ojos en ti soleares Perrate. No soy de madera bulerías Fernanda de Utrera. Pepe de la Matrona. Seguiriya 2. Tientos 3. Petenera 4. Saeta 5. Soleares 6. Martinete 8. Seguiriya 9. Tientos Fandango Seguiriya Como la tortolita anda por los montes así andaba mi compañerita de día y de noche A mi hermano mataron plaza de Guadix las fatiguitas madre que me dieron me he visto morir Tientos. Por no tener??? Todito se me volvían pérdidas por buscar mi libertad todito se me vuelven pérdidas por buscar mi bienestar la puerta donde me arrimo la encuentro claveteada Las madres de toditos los gitanos iban a despedirlos al tren yo como no la terelo no me pudo venir a ver Si no es verdad que Dios me mande la muerte si me la quiere mandar Seguiriya. Valerme yo no puedo que no me puedo valer madre mía de mi alma que no me puedo valer son dos perros asesinos los ojos de esa mujer Ramito de azahar pintado en un papel una Antoñita me mata y una Manuela me pierde Medio siglo de cante flamenco Ariola disco 8. A la Huerta del Sotillo tarantos José Menese 3. Cuatrocientos son los míos corrido gitano Manuel Agujetas 5. Qué malina era tu madre soleares tía Anica la Periñaca 6. Antes de que cante el gallo jaberas Juan Peña el Lebrijano 8. Romera, ay mi romera romeras María Vargas 9. Subí por la vereíta bamberas Turronero. Hincadito de rodillas a mi Dios me encomendé qué remedio buscaría para olvidar yo tu querer y me dijo que no lo había Cuatrocientos son los míos corrido gitano Manuel Agujetas. Siempre por los rincones te encuentro llorando que libertad no tenga yo en mi vida si te doy mal pago De los siete dolores que pasó mi Dios los ha pasadito la madre de mi corazón Qué desgracia es la mía donde vine a dar en una hija de una mala madre harta de rodar Subí por la vereita bamberas Turronero. Familia Montoya. Montoya tangos 2. Doña golondrina tangos 3. Pastora bulerías 4. Ay, ay bulerías 5. Triana bulerías. Yo le digo a todo el mundo en vida he visto un flamenco y unos pies como los tuyos Llorando me paso la vida llorando por ti vida mía Me dijo que se venía candela sobre candela A la que les bailara no le rompan el mandil??? Gitana mala gitana a mí me has faltado??? Medio siglo de cante flamenco Ariola disco 9. Me alumbra de madrugada alegrías Diego Clavel 2. A los pies de un soberano cartagenera Juan Peña el Lebrijano 3. En el querer no hay locura tangos Manuel Agujetas 4. El pensamiento me anima caña Fernando Terremoto 5. Que es inganable cantiñas y romeras Antonio Mairena 7. El paño fino en la tienda soleares Manolito de María 8. Caballo que a treinta pasos fandangos del Huelva Manuel Soto Sordera 9. Al empezar la caló tientos Turronero Porque la encuentro a mi apaño bulerías Juan Romero Pantoja. Yo he visto a una cartagenera a los pies de un soberano por Dios y por la Santa madre buena no se lleven a mi hermano al Peñón de la Gomera En el querer no hay locura tangos Manuel Agujetas. En el querer no hay locura porque si no yo estuviera amarrado en una columna hasta que me consumiera??? El pensamiento me anima caña Fernando Terremoto. Yo Poncio Pilato que presido a la inferior Galilea y su partido examinando el proceso que contiene los excesos las culpas y los delitos y los crímenes inauditos que le toquen la trompeta como los reos de muerte Que es inganable cantiñas y romeras Antonio Mairena. El paño fino en la tienda una manchita fue y le cayó se ha vendido por bajo precio porque ha perdido su valor Qué desgraciadito soy mala estrella me guía por donde quiera que voy Por dinero no lo hagas llévame a las herrerías y échame un hierro a la cara De noche me salgo al campo y hago yo a las piedras llorar con las duquelitas que te encomiendo a llamar A mí me sigue me sigue una estrella chiquitita chiquitita pero firme Las florecillas silvestres que se menean cuando yo paso a ti solita te quiero tu me??? Caballo que a treinta pasos fandangos del Huelva Manuel Soto Sordera. Caballo que a veinte pasos anda a trote y galope se merece este caballo un ataharre de seda Qué jaca con tanta ley cartujana era mi jaca una jaca como esa no la había montado ni el rey y el haberla vendido me pesa Al empezar la caló tientos Turronero. Porque la encuentro a mi apaño a mí siempre me ha gustado remiendo del mismo paño No niego que te he querido a mí me pesa en el alma el haberte conocido El sitio donde te hablé me dan ganas de volverme y sentarme un ratito en él Ole que te la llevaste mocito eres y no le tocaste Le chant du monde v. Terremoto de Jerez. De Santiago y Santa Ana siguiriyas 2. Como si fuera una iglesia bulerías 3. Ni testigos ni abogados fandangos 4. No me quiere tu gente soleares 5. La calle Nueva bulerías 6. Remedio no tenga soleares 7. Que la besara en las manos fandangos 8. Morirme quisiera siguiriyas Fiesta en el Barrio de Santiago bulerías. No llamadme al medico ni llamadme al doctor al que le cure las duquelas a mi madre de mi corazón Porque me dice a mí la gente que esto eran dos días señaladitos de Santiago y Santa Ana yo le rogué a mi Dios que le aliviara estas duquelas de mi madre de mi corazón Como si fuera una iglesia bulerías. Cuando paso por tu puerta me arrodillo y la venero como si fuera una iglesia Amparo el enfermo buscaba el alivio yo lo busco y no lo hallo Ni testigos ni abogados fandangos. El día que yo a ti te conocí era una noche de invierno acuérdate de aquel día que mi paraguas yo te abrí el agüita a ti te caía No quiero que me defiendan ni testigos ni abogados que no la he matado a traición que yo la he matadito cara a cara porque a mi madre Luisa de mi alma ella le ha faltado No me quiere tu gente soleares. Y ahora me voy con mi madre Manuela Remedio no tenga soleares. Morirme quisiera y escuchar tus dobles a ver si dice esta gitanita buena que Dios lo perdone Le digo yo a mi compañera que no la quiero hasta el sentido yo pierdo cuando la veo Fiesta en el Barrio de Santiago bulerías. Alegrías de Córdoba. Curro de Utrera 2. Manolo Vargas 3. Los chiquitos de Algeciras 4. Torre de Tavira. Juanito Valderrama 5. Qué pena de las murallas. Antonio Carmona 6. Por mi puerta. Niño del Solano 7. Que pases por mi pena. Aurelio Sellés 8. De que trece es mala pata. Antonio el Escobero 9. De San Fernando a Chiclana. El Niño de la Huerta Aunque pongas en tu puerta. La vio el rey David. Yo he pasado penas por ti. Bernardo de los Lobitos Yo voy a la fuente y bebo. No puedo comprenderte. Tío Gregorio el Borrico Me valgo de mi saber. Un duro le di al barquero. Enrique el Culata Cuando te vayas conmigo. Manolo Caracol Estan celosas. Juan Varea Aunque sé que te pierdo. Gabriel Moreno Ricardo Losada el Yunque. Manolo Vargas. Los chiquitos de Algeciras. Juanito Valderrama. De la torre de Tavira a la plaza de Moré? Antonio Carmona. Niño del Solano. Aurelio Sellés. Si supieras lo que sufro cuando me dicen que tienes amores en otra parte y conmigo te entretienes A la mar que te vayas querido Pepe por muy lejos que vayas me voy por verte Si yo supiera compañera que el sol que sale te ofende con el sol me peleara aunque me dieran la muerte Qué picarillo tunante que me quisiste llevar a darme una vueltecita por la Muralla Real De que trece es mala pata. Antonio el Escobero. Anda diciendo la gente de que el trece es mala pata trece años tiene mi niña y no la cambio por España Profesaba una novicia en la hermandad de María con una triste sonrisa del mundo se despedía Y mientras le cortaban sus trenzas endrinas abajo en el convento en una esquina llora un mozuelo que daria su vida por aquel pelo Una paloma caía al tiro de un cazador que cuando la recogía el mismo se horrorizó Porque bajo del ala vio que tenía una esquela chiquita que así decía a mi Consuelo dadle el ultimo beso porque me muero De San Fernando a Chiclana. El Niño de la Huerta. Bernardo de los Lobitos. Enrique el Culata. Hay lenguas en esta calle soleares de Frijones José Menese 2. Lo montaba un jinete bulerías Manuel Agujetas 3. A los pocitos nos bajan tarantos Turronero 4. A la puerta campanilleros Manuel Soto Sordera 6. Te pido un favor bulerías Fernanda de Utrera 7. Son cuatro puntalitos soleares Manuel de Angustias 9. Qué desgracia es la mía siguiriyas Tia Anica la Periñaca Hay lenguas en esta calle soleares de Frijones Jose Menese. Hay lenguas en esta calle que te cortan un vestido como tijeras de sastre Qué pobre es la casa mía que cuando tapaba una raja un agujero se abría Para escribir todos mis quebrantos ni el libro del santo Juan yo tuviera para tanto Cadena de mi reloj que mi flamenca fue y la puso colgante de medallón Lo montaba un jinete bulerías Manuel Agujetas. Samara bulerías 2. Donde se divisa el mar tarantos 3. Y mira que mira y mira tangos 4. De tus ojos soy cautivo soleares 5. Dos estrellas relucientes fandangos 6. Como castillo de arena bulerías 7. Vivo para quererte tientos 8. De lo que yo soy para ti fandangos 9. Que he dejado de quererte granaina Por cositas malas siguiriyas. Dos estrellas relucientes tras las marismas se asoman es la Virgen del Rocío también la Blanca Paloma que las dos juntas han venido Recuerdo yo el mes de abril de la alegre primavera fue cuando te conocí en una fiesta campera que a Santa Eulalia yo fui Como castillo de arena bulerías. Me mandaste a decir que he dejado de quererte y aunque estoy lejos de ti siempre te tengo presente sin ti no puedo vivir Por cositas malas siguiriyas. Te quisiera preguntar soleares Agujetas el viejo 2. Por aquella ventana siguiriyas Agujetas el viejo 3. Quien mal anda, mal acaba bulerías Agujetas el viejo 4. Compañera de mi alma siguiriyas Agujetas el viejo 5. Ay, María del Mar tientos el Garbanzo de Jerez 6. Bulerías de la plazuela bulerías el Garbanzo de Jerez 8. En el columpio te vi bamberas el Salmonete Me encomendé en alta mar alegrías el Salmonete El Cristo del Prendimiento fandangos de Cepero el Salmonete El pan que llevo a mi boca soleares el Salmonete. Por aquella ventana oscura que al campo salía le daba voces a la madre de mi alma no me respondía Por los siete dolores que pasó mi Dios Dios se lo mande a la madre de mi alma de consolación Quien mal anda, mal acaba bulerías Agujetas el viejo. Compañera de mi alma siguiriyas Agujetas el viejo. Compañera de mi alma no te me vayas voy a morir solo sin tener sentido en el hospital Ahora sí que yo a ti te llamo con duquelas grandes porque me encuentro en mi casa solo sin calor de nadie Ay, María del Mar tientos el Garbanzo de Jerez. Quisiera ser golondrina para el océano cruzar y traerte de la Siria un rosario de coral Que me echen a la mar el día que yo me muera que los buenos marineros nada queremos con la tierra En un barquito de vela una vuelta te voy a dar una vuelta por la bahía a ver las cositas bellas Ay María del Mar princesita de los vientos contigo me voy a casar En San Miguel las campanas tangos del Piyayo el Garbanzo de Jerez. Pon tu cabeza en mi pecho y escucha mi corazón que a mararlo no hay derecho Tanto una vez he robado y por robarte aquel beso ahora me veo condenado Esto es cosa de cobardes el robarme el corazón para que yo no quiera a nadie En el columpio te vi bamberas el Salmonete. Yo se lo he pedido con fe al Cristo del Prendimiento quiero olvidar a una mujer que duerme en mi pensamiento sin saber cómo y por qué Al Cristo quiero cantarle cuando salga de San Telmo con una devoción grande mis penas y mis sufrimientos que no me las quita nadie El pan que llevo a mi boca soleares el Salmonete. Los peregrinitos bulerías 2. Al amanecer granaina y malagueña chica del Mellizo 3. Por lo mucho que te quiero Prefacio con la malagueña de Enrique el Mellizo 4. Le llamaban el Cordobés tanguillos 5. Que bonita esta la fuente cantiña y alegrías 6. Le metieron en un vapor bulerías 7. Solamente por ti soleares de Enrique el Morcilla 9. Fatigas yo tengo siguiriyas Baluarte invencible romera Dueña del corazón mío guajira por bulerías. Perdón Dios mío perdón y clemencia perdón e indulgencia Por lo mucho que te quiero de noche no duermo en cama siempre estoy con el sentido por ver si a mi puerta llamas y ni aun durmiendo yo te olvido Le llamaban el Cordobés tanguillos. Eran las dos de la noche malagueña del Mellizo 2. Un sabio me leyó el sino tientos 4. Deja que pasen tres días bulerías 5. Ahora si que te llamo siguiriyas 7. El gusto se te logró bulerías 8. Entre verdes matas tarantos 2. A clavo y canela siguiriyas 3. Me despertó la alegría fandangos 4. Romera de mis romeras romera 5. No busques soleares 6. Me tienes loco tangos 7. En el tronco de un olivo tientos 8. El de mi cuento se encuentra con ella en una posada, después de haberla conocido en su propia casa, como otros las vuelven a ver en medio de la calle, o en sitio peor, después de haberlas tratado sabe Dios en qué parajes. Y cuidado que no pierde ripio el solicitante. La cual sufre después, y no lo cuenta, los refunfuños y desabrimientos de su ama, como en otro tiempo sufrió los de la señora Braulia por idénticos, aunque no tan notorios motivos. A Dios gracias, no los necesito para vivir. La misma o parecida relación que le hizo a él. Eso es lo que pido, y para después, una cama. Dicho esto, se oye un pisar menudito y fuerte, y un zumbido silbante, como de mujer que se marcha renegando; y, acto continuo, vuelve a oírse la voz del hombre de la sala, que grita:. Un instante después, vuelve a decir el llamado Ruiz:. Ya sabes que yo nunca duermo lejos de las monturas. Vamos, temí que Gedeón que nunca puso en duda que su pupilera admitía cuanto se le presentaba no sabe si sentir o celebrar el lance. Lo siente por el riesgo que corren, y pueden correr en adelante, su comodidad y su reposo; pero se alegra por lo que tiene de respuesta a la indirecta cuartelera que le echó la rígida doña Ambrosia, si es que a él iba dirigida, como lo va sospechando. Y todo esto a gritos, al mediodía, a medianoche, al amanecer, y comiendo y almorzando. Para algunas gentes todo es lo mismo No tienen educación, carecen de principios A cualquiera le sucede Aquella noche descansa Gedeón, y hasta reanuda sus casi interrumpidos coloquios con Solita; pero con esto vuelven a arder las apagadas iras de doña Ambrosia, y a estallar sobre su doncella, y a oírse sus letanías acostumbradas cada vez que pasa por delante de la puerta falsa del gabinete. En esto, toman posesión de la sala dos nuevos huéspedes. Son dos cómicos, que vienen a casa a la una de la mañana, y se acuestan a las dos, y se levantan a las once, y comen a deshora, y estudian a voces sus papeles, y cantan a grito pelado copias indecentes, y se pasean en calzoncillos por toda la casa desde que salen de la cama hasta que se van al ensayo, y dicen chicoleos desde el balcón a todas las mujeres que se asoman a los de enfrente, y tiran bolitas de pan y huesos de aceituna a los hombres que pasan por la calle. De vez en cuando los visitan otros camaradas del oficio, y entonces se hunde la tierra. Un día convidan éstos a comer a media docena de sus amigos; y como la comida es solemne, tiene lugar en la sala. Pocos pasos antes de llegar al portal, observa que sale de él Solita, con un lío de ropa debajo del brazo. Este detalle le parece grave. En efecto, Solita se echa a llorar en cuanto se encara con Gedeón. Pues eso mismo me ha hecho usted ahora; y, sin embargo, la señora me ha dicho Lo que siento yo es no haber estado cerca para remachar el clavo encima de su cabeza Aquí Solita baja los ojos, recoge una punta de su delantal con la mano libre, y responde con voz lenta y no muy firme:. Y a andar echan los dos, calle adelante, paso a paso, medio a oscuras cuando pasan cerca de un farol, y a oscuras por completo cuando de él se alejan, juntos, juntitos, y muy encorvado el uno sobre la otra, como la f sobre la i. La curiosidad le mueve a separar un poco una cortinilla de las vidrieras y a mirar lo que hay al otro lado. Alrededor de la mesa en que han comido, ve a los dos huéspedes y a sus amigos, con las cabezas en grupo y los cuerpos descoyuntados sobre las sillas. Mas apenas lo ha pensado, cuando el grupo se deshace, y se arma en la sala un vocerío tremendo; y sobre si muerto o si vivo; sobre si el salto o si el quiebro, en un instante suenan diez bofetones, tres botellazos y cincuenta blasfemias. Cuando vuelve con ellos, déjalos a la puerta de la escalera; y notando que la tormenta ya no ruge, llama a doña Ambrosia. Ahí va lo que debo; y en paz. Como se largó ella No podía ser otra cosa Estaban ustedes de acuerdo. Y los tres penetran en un largo corredor; y hallan a un hombre gordo que, al verlos, empuña la manezuela de una de las puertas de la ringlera, y les dice:. A vueltas de otras tres equivocaciones por el estilo, el hombre gordo, ya sulfurado, pónese a gritar desde el centro de una encrucijada a que han llegado los cuatro:. Allí es. El hombre gordo entra y enciende una vela. A su luz se ve el suelo lleno de papeles rotos y puntas de cigarro, la cama revuelta, la palangana hecha una basura, y la pared con lamparones. Después se levanta, y, maquinalmente también, procede a hacer el inventario de cuanto en ella le pertenece para su uso. No ignora Gedeón lo que son las fondas; pero entre pasar por ellas, como él ha pasado algunas veces, y vivir en ellas, como ahora vive, hay muchísima distancia; y mucho mayor para un hombre siempre cebadito y mimado en su casa, en la cual todo era suyo y para su regalo. Decididamente no es en aquel angosto y desaliñado recinto donde ha de llenar el vacío de que se queja desde que nosotros le conocemos. Con estas y otras cavilaciones en la mollera, y mirando con repugnancia cuanto le rodea, vase desnudando poco a poco; y sin pizca de ilusiones para el día siguiente, métese en la cama como pudiera tirarse al pozo, apagando de un soplo la bujía y encendiendo en su memoria el recuerdo de Solita, que, por de pronto, le alegra un poco la imaginación, aunque no le llena, ni con mucho, el abismo de su alma. Una semana, quince días, dos meses Verdaderamente no sabe qué hacer de su cuerpo, ni en su celda ni en la calle. En la una todo es angostura y soledad. En sustancia, este capítulo es pura y simplemente una respuesta anticipada al candoroso lector que, olvidado de la naturaleza especial de nuestro personaje, me salga al encuentro con esta observación, que, en su concepto, lo resolvería todo, y hasta me excusara el trabajo de escribir lo que me falta de este libro:. Pero lo verosímil es que, a pesar de sus propósitos, si los tiene todavía, no se resuelva a salir de sus merodeos de escalera abajo ; porque lo que entra con el capillo, sale con la mortaja. Lo innegable, por de pronto, es que una noche se retira a su albergue triste y dolorido; que la cama, aunque fementida, le llama a sí, y qué él se arroja en ella sediento y quebrantado. Le asaltan serios temores de que la enfermedad pueda complicarse, y se estremece al pensar en la asistencia que le aguarda. Mas yo no tengo esposa, ni hijos Pero esto tenía que suceder; es lógico tal desamparo Es una de las quiebras de mi oficio. En estas y otras visiones, la noche avanza, el sueño no viene y la sed le atormenta. Como se ha bebido ya el agua de la botella, ase el cordón de la campanilla, tira de él con ansia, y espera. Pero el ruido se aleja. Convencido de que tirar de aquel cordón es clamar en desierto, se arroja de la cama y apaga su sed con el agua de la jarra de latón. Pero en seguida se le ponen delante sus tres camaradas y consejeros, furibundas las miradas y mostrando en sus espumantes bocas víboras por lenguas; ante el cual aspecto, repulsivo e infernal, la visión consoladora desaparece, quedando en su lugar un hombre de blanco mandil, que te pide por cada gota de agua una moneda. Después no sueña nada; se queda como un tronco. Al despertar por la mañana, se encuentra sin fiebre, pero muy abatido y con horror a la soledad. No se cansa en reñir al mozo que le sirve, cuando, cerca del mediodía, entra en su cuarto: perdería el tiempo y las palabras; pero le suplica que mande venir un médico. A todo trance quiere comunicar con alguno; y no teniendo amigos ni parientes, ha calculado que nadie como un hombre de aquella profesión puede ayudarle a pelear contra el enemigo que le asedia. Al cabo de dos horas se presenta el médico. Se ha necesitado una para que el camarero, después de olvidar el encargo, le recuerde, y cerca de otra para decidirse a llevarle a su destino. Es el Doctor hombre de medio siglo, de rostro sereno y de mirada firme, pero sin dureza; pulcro en el vestir y culto en sus maneras. Gedeón, en cuanto le tiene al lado, le hace una pintura de sus recientes dolores. El médico palpa, observa y no despliega sus labios. El paciente cierra los suyos, mira a los ojos del médico, y parece pedirle su dictamen. Gedeón, que siempre tuvo una salud de bronce, no halla medio de satisfacer la pregunta del Doctor. Cuando concluye, le dice el Doctor, con rostro afable:. Éste es el amor sublime; éste es el amor del alma, si el alma ha de ser digna de Dios. Cumplo con mi deber. Suponga usted que esas teorías me parecen muy saludables, y que las aplaudo; pero suponga usted también que mi corazón se resiste a aceptarlas. Aludo a esa ansia de algo que usted busca y no halla, desde que se vio solo en el hogar doméstico. Olvida usted que no la tengo. Transcurridos así breves momentos, Gedeón pregunta, en crudo, al Doctor:. Todas las de mis enfermos son otras tantas familias con quienes comparto sus penas y sus alegrías. A los ojos de la madre, de la esposa, de los hijos, asomadas sus almas, y esas almas mirando a nuestros ojos para leer en ellos un consuelo y pedir a nuestra ciencia una esperanza; y, entre tanto, nuestra ciencia no sabe calmar uno solo de los dolores que van matando poco a poco al desgraciado, que acaso es nuestro mejor amigo o nuestro hermano. Éstos son nuestros grandes consuelos, aunque no alcanzan a compensar las otras amarguras. Por eso no la tengo yo, amigo mío; es decir, por amarla, por venerarla demasiado; por eso se la recomiendo a usted, que es libre, para hacerla feliz y serlo, a la vez, con ella. A millares danzan allí los maridos y las mujeres Pues para semejante vulgaridad no había para qué emborronar tantos papeles. Recuerdo que subiéndose, como de costumbre, a la trípode y por esa modestia me gustan a mí todos los escritores de su tierra , lanza a los cuatro vientos este axioma Entre tanto, y prescindiendo yo de estas razones que tantas ventajas me dan en la cuestión que ventilamos, tómola en el punto en que usted me la puso hace un momento, y concedo que Balzac, al burlarse de sus matrimonios, respeta los míos. Porque todavía comprendo yo que Balzac, por lucir su ingenio, se entretenga en escribir esa lindezas contra el matrimonio; pero que haya hombres que se las traguen como artículo de fe, y las acepten por regla de conducta, sacrificando a ellas hasta los impulsos de su corazón, le juro a usted que no me lo explico. Concédame usted que esto es discurrir con poca lógica, y conspirar contra sus propios intereses. Y creo que, dicho esto, basta de amonestaciones por hoy. De todas maneras, no olvide usted, para perdonarme, que cuanto le he dicho ha sido como médico en combate con su enfermedad, para lo cual me ha llamado usted a la cabecera de su cama. Fandangos caracoleros fandangos 8. En la fragua martinete La mantilla de Manuela zambra. Los peregrinitos. Que los lobitos me comían. Bernardo el de los Lobitos 3. Gitana, te has vuelto loca. Chiquito de Osuna 4. En la calle Nueva. Terremoto de Jerez 5. Gitanitos, gitanitos. Amina 6. No la pintaran pintores. Aurelio Sellés 7. Gordito de Triana 8. Pasan los novios. Antonio Mairena 9. De terciopelo el vestido. Jarrito Todo el mundo nos separa. La otra casa. Manuel Mairena Mi Virgen de la Merced. El Borrico Me quisiste, me olvidaste. Carmen Linares Bulerías de mi abuelo el Chalao. Garbanzo de Jerez Me metieron en un vapor. Alfonso el de Gaspar Ojos verdes. Pepe Aznalcóllar No vendo mi jaca bulerías Paco Valdepeñas Ni en lo que cobija el sol. El Chozas No quiero caudales. Mi prima hermana. Niño de Solano Los caminos se hicieron. Romerito de Jerez José Espeleta Campanero de San Roque. Repompilla Era un señor muy devoto. Cojo Peroche. Chiquito de Osuna. Gitana te has vuelto loca cuando??? Te voy a querer aunque no tenga pan que comer En la calle Nueva. Dueña de la serranía no la pintaban pintores lo bonita que venía A mí no me hables que tu gente se ha dadito cuenta va a ser una ruina grande Te vas a bañar lleva tu jabonerito para lavarle la cara a ese triste borreguito guacarandé que te vayas y vengas guacarandé que no te entretengas Sevilla. Gordito de Triana. Manuel Mairena. El Borrico. Carmen Linares. Garbanzo de Jerez. Siete pollitos y una ternera tiene mi niña la carita morena Ay, que te quiero pero yo de lachi primita yo a ti no te camelo primita Me metieron en un vapor. Alfonso el de Gaspar. Pepe Aznalcóllar. El Chozas. Que no se me parta el palo y este toro de Domecq no me mata a mi caballo??? Niño de Solano. Romerito de Jerez. José Espeleta. Esta noche es noche buena no es noche de dormir que ha parido la estanquera? Chano Lobato. Si juego a la brisca rebujo 2. Alegría de tía Luisa "la Butrón" 3. Malagueñas 5. Bulería "Ar gorpe" 7. Tangos 8. Siguiriyas 9. Bulerías Malagueña Doble del mellizo Yo me estoy enamorando 2. Con intención de matarme 3. En el arca de Noé 4. Camino del monte 5. Dicen que Romeo y Julieta 6. Llegó mi "madre" llorando 7. Todo el que dice ay, ay 8. No cruces la puerta 9. Puerto de Santamaría Échame otra botella. Me diste agua y veneno con intención de matarme pero como Dios es tan bueno al vaso le había entradito un aire y el agua cayó en el suelo Para cantarlos pienso en ti son sentencia estos fandangos tanto me haces sufrir que te los canto llorando y llorando voy a morir En el arca de Noé. En el arca de Noé nunca se ha visto una fiesta como la que aquí se ve Tanto que decías que no el domingo cuando no voy a verte se te partía a ti el corazón Tiene mi niña un vestido y en el vestido un volante y en el volante ella lleva lleva escrito el nombre mío Camino del monte. Dicen que los dos los dos murieron de amor dicen que Romeo y Julieta los dos murieron de amor eso nadie lo ha dudado eso no lo duda nadie y tampoco lo dudo yo ahora que me he enamorado Donde van los colegiales Hospitalito del Rey al toque de la oración unos entran y otros salen Ahora yo me voy con mi madre Manuela porque mi madre es muy buena, muy buena Llegó mi "madre" llorando. Siempre me encuentran riendo por los caminos cantando y si alguien me siguiera me encontrarían llorando A mí me iban a matar llegó mi madre llorando me dieron la libertad Todo el que dice ay, ay. Desprendidas de tu cuerpo bulerías 2. Quien tiene razón la pierde tangos de Pastora 3. A las dos de la mañana taranto 5. Dime dónde va a llegar malagueña 7. Que hablaba con las estrellas fandangos del Gloria 9. A mí nones bulerías Se cambian por los metales taranto Porque tengo que pensar soleares Rebelde fandangos A la muerte llamo siguiriyas Todos se echaron a temblar debla El capote de la ilusión bulerías. Toditas las noches me llevo tientos. Dejadme solo esta noche porque tengo que pensar que yo quiero hablar con Dios y Él me tiene que escuchar No me vengas con belenes que me pones la cabeza como molino que muele La hierbabuena regarla la que no esté de recibo con la manita arrancarla A la Alameda que viene el guarda con la correa Rebelde fandangos. Porque yo vivo a mi aire que nadie me dé consejos aunque me muera de hambre ni maldigo ni me quejo ni le pido pan a nadie Con el mundo y con la vida que yo me estoy sintiendo rebelde que la misma sangre mía a mi corazón le muerde de ver tanta hipocresía A la muerte llamo siguiriyas. Se perfilaba la aurora sobre la noche dormía la sierra se levantaba por la Baja Andalucía ya la noche se perdía y se apagaba alejada la presencia de los gallos con sus toques de diana A traves de la mañana se acercan los mayorales pasos cortos de caballos y adentro los encinares una manta de jalares que??? Arte flamenco. Que se crucen las estrellas malagueñas 2. Que te miraras en ello cantiñas 3. Al que no sepa distinguir soleares del Mellizo 4. De quién son esos machos serrana 5. Debajo de tu ventana bulerías 6. Dejarmelo ver siguiriya 7. Que desgraciadito fuiste alegrías 8. Soy la ciencia en el saber polo 9. Un canario se subía verdiales Tiro piedras por las calles soleares de Paquirri Tu cariño malagueña del Mellizo Por qué te fuiste de mi vera siguiriyas Esta noche voy a ver bulerías Dónde va a llegar malagueña Aquel que tenga la culpa de nuestra separación que a pedazos se le caigan las alas del corazón El que no sepa distinguir que le corten la cabeza y me la traigan a mí De quién son esos machos serrana. Soy la ciencia en el saber favor que le debo al cielo y cuando hablo contigo todito el saber yo lo pierdo Arsa y viva Ronda reina de los cielos todito el saber yo lo pierdo Ni Veracruz es la Cruz ni Santo Domingo es santo ni Puerto Rico es tan rico para que lo veneren tanto Un canario se subía verdiales. Por las trenzas de tu pelo un canario se subía y se paraba en tu frente y en tu boquita bebía creyendo que era una fuente El cielo y la tierra tiemblen sólo al oírme nombrar que repiquen las campanas muera el que mal pago da Tiro piedras por las calles soleares de Paquirri. Ya no tengo puertas abiertas donde yo llamar llamo a la tuya madrecita mía de mis entrañas la encuentro cerrada Esta noche voy a ver bulerías. Permítalo Dios si vienes con intención de engañarme a la mitad del camino se abra la tierra y te trague Mi pena y tu pena son dos penas qué pena, que el Señor de los milagros que me quite esta condena Primer disco. Si eres hijo de una paya tangos 3. La tienes que venerar tientos 4. Maldigo la hora soleares 5. Que me dejen vivir fandangos 6. Malagueñas del Mellizo malagueña 7. Bajé de nuevo a la mina minera 8. Seguiriyas gitanas seguiriyas 9. Al campo los dos nos fuimos soleares Qué triste es seguir queriendo bulerías. A la calle me salí y a la gente que veía le preguntaba por ti Al arrevolver que el cigarro te se apague y no lo vuelvas a encender La silla donde me siento la enea se le caía de pasar puros tormentos La tienes que venerar tientos. Maldigo la hora soleares. Me hago la ilusión pero de rabia me como los puños del camisón Oye gitana vente conmigo voy para Chiclana Que me dejen vivir fandangos. Las minas son traicioneras de carbón, cobre o de plata cuando menos te lo esperas se derrumban y te atrapan y su cuerpo allí se queda Seguiriyas gitanas seguiriyas. Sereno por Dios sereno no pegues la voz tan alta que esta noche me la llevo Oye, gitana vente conmigo voy para Chiclana 50 años de flamenco v. Libre quiero ser tangos 2. Manuela Reyes caracoles 4. Clavel mañanero alegrías 5. A mimbre y canela petenera 7. Razón de ser fandangos 9. Sólo por verte bailar malagueña del Canario Con el vapor de mi aliento tarantos Rabiando estoy por verte livianas De mimbre verde romeras A pesar de tu maldad peteneras de Medina A San Agustín seguiriyas. Puente Genil, tierra mía nazarenos y olivares corazón de Andalucía de besanas y parrales amistad y sana alegría Manuela Reyes caracoles. En la puerta del perdón escribir quise tu nombre y Dios me dijo que no me dejaste esperando en la puerta del perdón Porque es tan breve? Lo pienso de noche y día que no tiene razón de ser nuestro amor es fantasía es un globo de papel de la feria de la vida No quiso nunca aconsejar sin conciencia porque no han querido nunca deja que crezca la hierba y quien sea libre de culpa tire la primera piedra Sólo por verte bailar malagueña del Canario. La luna yo te daría sólo por verte bailar la arena la contaría y el agüita que tiene el mar de sitio la cambiaría Con el vapor de mi aliento tarantos. Por Dios que yo no te miento cuando yo te digo a ti que me muero de tormento por tenerte junto a mí Eres para mí lo primero sé bien que me has engañado y a pesar de todo te quiero A San Agustín seguiriyas. De la calle Alta a San Agustín a mí me daban las claras del día sin saber de ti A mí me duele de seguir esperando con su silencio madre me estaba matando Naturaleza flamenca. Pepe de la Matrona Quejío 1. Aquel que le pareciere caña de José el Granaíno 2. Que no me quería siguiriyas de Silverio 4. Abrase la tierra la cabal de Silverio 5. Fui piedra y perdí mi centro soleares de Utrera 6. Camino Casariche livianas primitivas 7. Por la Sierra Morena la serrana con el macho 8. Señor cirujanito siguiriya de cambio de Maria Borrico 9. Yo me lleno de regocijo soleares de Triana Vaya tela de verano taranta de Pedro el Morato Siempre por los rincones siguiriya de Manuel Molina Serranita me publicaste tangos de Triana Malos pasitos siguiriya primitiva de Triana Se me apareció la muerte malagueña de Gayarrito No pierdas la esperanza siguiriya de Frasco el Colorado y Cagancho Remedio no tengas soleares de Paquirri. Aquel que le pareciere caña de José el Granaíno. A la Virgen de Regla yo se lo he rogado que me librara a un hermano mío de salir soldado Que no te quería que no me querías yo renegara de Dios y me fuera a la morería Abrase la tierra la cabal de Silverio. Por donde quiera que vayas no digas que me has dejado mete la mano en tu pecho y cuéntalo como ha pasado Yo me lleno de regocijo al ver que este serranito tiene el mismo gusto mío cuando veo a mi contrario me lleno de regocijo Vaya tela de verano taranta de Pedro el Morato. Me llaman Pedro el Morato y soy natural de Vera con mi guitarrica en la mano vaya tela y venga tela vaya telita de verano Siempre por los rincones siguiriya de Manuel Molina. Camisita en un año no me he de poner hasta no verme con mi compañerita juntitos otra vez Siempre por los rincones te encuentro llorando libertad no tenga yo en mi vida si te doy mal pago Serranita me publicaste tangos de Triana. Pepe de la Matrona Quejío 2. Vestida de color de rosa tientos 2. Al pie de un pocito seco petenera de Medina el Viejo 3. Dicen que duerme sola siguiriyas de Curro Dulce 4. Desperté y la vi cabal de Manuel Molina 5. En aquel pocito inmediato tientos 7. A mi hermano mataron siguiriya de los puertos 8. Un ramito de azahar soleares 9. Como aquel barquito malagueña del Perote En aquel rinconcito siguiriyas del Loco Mateo Cuando voy a la campiña fandangos camperos Despierta divina flor milonga de Pepa Oro To me viene en contra siguiriya del Mellizo Yo no tengo quien me quiera malagueña de la Peñaranda Recuerdos de La Habana rumba flamenca del año Qué mala mujer lo que me aconsejaba se merecía hasta la Inquisición porque yo no sabía con quién trataba Al pie de un pocito seco petenera de Medina el Viejo. Dices que duermes sola mientes como hay Dios porque de noche con el pensamiento dormimos los dos Desperté y la vi cabal de Manuel Molina. Como la tortolita canta por los montes así andaba mi compañerita de día y de noche El viento y la marea todito me viene en contra y los golpecitos de este mar salado salen por la popa Yo no tengo quien me quiera malagueña de la Peñaranda. Yo no tengo quien me quiera ni quien se acuerde de mí el que desgraciadito nace no merecía ni el vivir no merece ni el vivir Recuerdos de La Habana rumba flamenca del año Juan Peña el Lebrijano. Bulerías de los quintos aires de Arcos 2. Yo soy de to los caminos tangos de los arrieros 3. En el umbral de tu puerta cantiñas 4. La raya de enmedio cante del garrotín 5. Te has vuelto muy ventanera aires de rondeñas 6. Condenaos por ser gitanos cante de galeras 7. Domina tetona en medias y tacones altos jueces perdedor desnuda tirando. Solo grandes dedos puta teta. Solo gran teta puta en medias y tacones altos dedos de su cabrón. Angélica Negro folla en varias posiciones. Criada cachonda en medias y tacones altos le encanta ser perforado por su jefe. Chica glamour bonita en medias y tacones altos. Chica glamour bonita en medias y tacones. Picante adolescente frota la vagina y obtiene lamido y penetrado en pov. 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Matrona amante mayores maduras galería señora Audalia los pies, agradeciendo su dicha. Matrona amante mayores maduras galería señora día se celebró con mucha zambra y fiestas.

Como Feliciano estaba seguro de que Audalia cumpliría la palabra dada, quiso descansar algunos días. Y saliendo a recorrer los puertos para ver lo que faltaba en ellos, pareciéndole que el mar estaba seguro, no fue con pertrecho de guerra suficiente. Just click for source en su compañía hasta cien soldados. Contento con la presa, pareciéndole eran hombres de importancia, dio la vuelta a Argel, sin saber lo que llevaba, que no fue poca dicha para Feliciano.

Puestos en el mercado, salió Audalia a verlos, como supo que eran catalanes. Y conociendo a Feliciano, fue tanto su pesar que no fue poco disimular su pena. Pidióle trescientos zequíes, y sin reparar a la paga le compró y llevó consigo. No le conoció el afligido caballero, por las muchas galas que vestía. Llegados a su casa, le mandó esperar en una sala. Tenían intento de recibir la Fe católica, y porque Jarifa amaba con tierno amor a Matilde, no había Audalia hecho fuga, esperando ocasión para poderla robar.

Quedó Feliciano tan turbado del matrona amante mayores maduras galería señora gozo que no acertaba a responder. Y que él tenía en su casa a su padre, ocupado en los jardines. Pidióle Feliciano que le llamara. Respondió Audalia sería mejor bajar al jardín los dos, por que sus moros no entendieran nada; y que sería a propósito que asistiera allí en compañía de Alberto, mientras se disponía su viaje. Respondióle Feliciano que fuera de suerte que se partieran juntos, porque no dejaría Argel hasta llevarle consigo.

Llegados al jardín, le dijo Audalia a Alberto: —Noble cautivo, ves aquí a Feliciano, mi señor, de quien tantas veces hablé. Ya le he contado el cautiverio de tu hija. Fía en Dios, que con su venida tendremos buen suceso. Sólo temo que por su pérdida no envíe el Conde su rescate antes de nuestra fuga. Quedando solo Alberto con Feliciano, le dijo: —Pues mi dicha ha sido tanta que os trajo Dios en esta ocasión, mirad, señor Feliciano, este retrato, y os diré un secreto que nunca salió de mi pecho.

Miró el retrato y admirado de su rara belleza, le preguntó matrona amante mayores maduras galería señora era matrona amante mayores maduras galería señora su hija perdida.

Respondióle: —Sí, señor. Que pues el Rey daba licencia para que matrona amante mayores maduras galería señora galantearan, que mirase qué orden podría haber para sacarla de cautiverio, pues Audalia se mostraba tan favorable. Respondióle, como ya le había dicho, que tenía intento de robarla. Otro día, bajó Audalia a saber cómo lo había pasado aquella noche.

Respondióle Feliciano que muy bien y que, seguro de su lealtad, le pedía pagase la fineza que le debía, pues le había dado libertad por que gozara de su amada Jarifa, que él estaba enamorado de Matilde, que ya no sería posible vivir sin verla: que le llevase a palacio, para que gozara de su amada vista. Respondióle Audalia que si le llevaba como cautivo no sería estimado, source vistiese galas a la morisca, pues no era conocido, y que daría a entender al Rey que era su deudo y que había estado mucho tiempo cautivo, y que se le llevaba presentado para que le ocupara en su servicio.

Hiciéronse las galas, y Audalia dijo a Jarifa fuese a ver a la Reina y diese a entender a Matilde quién era Feliciano, por que no se mostrase esquiva teniéndolo por moro.

Fue la discreta mora a palacio, y fue bien recibida de la Sultana por lo mucho que la estimaba. Tenía Matilde satisfacción go here que Jarifa guardaba en secreto la ley cristiana, y dando crédito a lo que le dijo no supo palabras con que agradecerle el cuidado, prometiendo hacer lo que le pedía.

Pareciéndole a Audalia era hora de ejecutar su engaño, le mandó a Alberto hiciera unos ramilletes que llevar a la Reina, para darle lugar de que viera su hija.

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Quedó el Rey tan pagado del buen talle de Matrona amante mayores maduras galería señora que le dio oficio de secretario, diciéndole que si vencía a la cautiva, cumpliría la palabra que go here dada: que acudiera a la tarde al sarao que había en palacio. Volvieron tan contentos con el buen despacho que habían tenido, que no acertaba Feliciano a encarecer su gusto.

Alberto se ha de partir a Barcelona con tus cartas, pidiendo ayuda para cuando llegue el día de nuestra ida. Abrazóle Feliciano, estimando su lealtad y alabando su entendimiento. Y por ser hora de ir a la fiesta, le pidió que no se detuvieran porque deseaba ver a su dueño.

Sexy kamini Watch XXX Movies Gratis sexc. Aunque sé que te pierdo. Gabriel Moreno Ricardo Losada el Yunque. Manolo Vargas. Los chiquitos de Algeciras. Juanito Valderrama. De la torre de Tavira a la plaza de Moré? Antonio Carmona. Niño del Solano. Aurelio Sellés. Si supieras lo que sufro cuando me dicen que tienes amores en otra parte y conmigo te entretienes A la mar que te vayas querido Pepe por muy lejos que vayas me voy por verte Si yo supiera compañera que el sol que sale te ofende con el sol me peleara aunque me dieran la muerte Qué picarillo tunante que me quisiste llevar a darme una vueltecita por la Muralla Real De que trece es mala pata. Antonio el Escobero. Anda diciendo la gente de que el trece es mala pata trece años tiene mi niña y no la cambio por España Profesaba una novicia en la hermandad de María con una triste sonrisa del mundo se despedía Y mientras le cortaban sus trenzas endrinas abajo en el convento en una esquina llora un mozuelo que daria su vida por aquel pelo Una paloma caía al tiro de un cazador que cuando la recogía el mismo se horrorizó Porque bajo del ala vio que tenía una esquela chiquita que así decía a mi Consuelo dadle el ultimo beso porque me muero De San Fernando a Chiclana. El Niño de la Huerta. Bernardo de los Lobitos. Enrique el Culata. Hay lenguas en esta calle soleares de Frijones José Menese 2. Lo montaba un jinete bulerías Manuel Agujetas 3. A los pocitos nos bajan tarantos Turronero 4. A la puerta campanilleros Manuel Soto Sordera 6. Te pido un favor bulerías Fernanda de Utrera 7. Son cuatro puntalitos soleares Manuel de Angustias 9. Qué desgracia es la mía siguiriyas Tia Anica la Periñaca Hay lenguas en esta calle soleares de Frijones Jose Menese. Hay lenguas en esta calle que te cortan un vestido como tijeras de sastre Qué pobre es la casa mía que cuando tapaba una raja un agujero se abría Para escribir todos mis quebrantos ni el libro del santo Juan yo tuviera para tanto Cadena de mi reloj que mi flamenca fue y la puso colgante de medallón Lo montaba un jinete bulerías Manuel Agujetas. Samara bulerías 2. Donde se divisa el mar tarantos 3. Y mira que mira y mira tangos 4. De tus ojos soy cautivo soleares 5. Dos estrellas relucientes fandangos 6. Como castillo de arena bulerías 7. Vivo para quererte tientos 8. De lo que yo soy para ti fandangos 9. Que he dejado de quererte granaina Por cositas malas siguiriyas. Dos estrellas relucientes tras las marismas se asoman es la Virgen del Rocío también la Blanca Paloma que las dos juntas han venido Recuerdo yo el mes de abril de la alegre primavera fue cuando te conocí en una fiesta campera que a Santa Eulalia yo fui Como castillo de arena bulerías. Me mandaste a decir que he dejado de quererte y aunque estoy lejos de ti siempre te tengo presente sin ti no puedo vivir Por cositas malas siguiriyas. Te quisiera preguntar soleares Agujetas el viejo 2. Por aquella ventana siguiriyas Agujetas el viejo 3. Quien mal anda, mal acaba bulerías Agujetas el viejo 4. Compañera de mi alma siguiriyas Agujetas el viejo 5. Ay, María del Mar tientos el Garbanzo de Jerez 6. Bulerías de la plazuela bulerías el Garbanzo de Jerez 8. En el columpio te vi bamberas el Salmonete Me encomendé en alta mar alegrías el Salmonete El Cristo del Prendimiento fandangos de Cepero el Salmonete El pan que llevo a mi boca soleares el Salmonete. Por aquella ventana oscura que al campo salía le daba voces a la madre de mi alma no me respondía Por los siete dolores que pasó mi Dios Dios se lo mande a la madre de mi alma de consolación Quien mal anda, mal acaba bulerías Agujetas el viejo. Compañera de mi alma siguiriyas Agujetas el viejo. Compañera de mi alma no te me vayas voy a morir solo sin tener sentido en el hospital Ahora sí que yo a ti te llamo con duquelas grandes porque me encuentro en mi casa solo sin calor de nadie Ay, María del Mar tientos el Garbanzo de Jerez. Quisiera ser golondrina para el océano cruzar y traerte de la Siria un rosario de coral Que me echen a la mar el día que yo me muera que los buenos marineros nada queremos con la tierra En un barquito de vela una vuelta te voy a dar una vuelta por la bahía a ver las cositas bellas Ay María del Mar princesita de los vientos contigo me voy a casar En San Miguel las campanas tangos del Piyayo el Garbanzo de Jerez. Pon tu cabeza en mi pecho y escucha mi corazón que a mararlo no hay derecho Tanto una vez he robado y por robarte aquel beso ahora me veo condenado Esto es cosa de cobardes el robarme el corazón para que yo no quiera a nadie En el columpio te vi bamberas el Salmonete. Yo se lo he pedido con fe al Cristo del Prendimiento quiero olvidar a una mujer que duerme en mi pensamiento sin saber cómo y por qué Al Cristo quiero cantarle cuando salga de San Telmo con una devoción grande mis penas y mis sufrimientos que no me las quita nadie El pan que llevo a mi boca soleares el Salmonete. Los peregrinitos bulerías 2. Al amanecer granaina y malagueña chica del Mellizo 3. Por lo mucho que te quiero Prefacio con la malagueña de Enrique el Mellizo 4. Le llamaban el Cordobés tanguillos 5. Que bonita esta la fuente cantiña y alegrías 6. Le metieron en un vapor bulerías 7. Solamente por ti soleares de Enrique el Morcilla 9. Fatigas yo tengo siguiriyas Baluarte invencible romera Dueña del corazón mío guajira por bulerías. Perdón Dios mío perdón y clemencia perdón e indulgencia Por lo mucho que te quiero de noche no duermo en cama siempre estoy con el sentido por ver si a mi puerta llamas y ni aun durmiendo yo te olvido Le llamaban el Cordobés tanguillos. Eran las dos de la noche malagueña del Mellizo 2. Un sabio me leyó el sino tientos 4. Deja que pasen tres días bulerías 5. Ahora si que te llamo siguiriyas 7. El gusto se te logró bulerías 8. Entre verdes matas tarantos 2. A clavo y canela siguiriyas 3. Me despertó la alegría fandangos 4. Romera de mis romeras romera 5. No busques soleares 6. Me tienes loco tangos 7. En el tronco de un olivo tientos 8. Esta nevando serranas 9. Serían las dos de la noche malagueña del Mellizo Cuando estas a mi vera martinetes El camino de Jerez bulerías. No sé lo que te propones me tienes loquito perdido llorando por los rincones Yo me la llevé a mi casa para que la viera mi gente y por corona le puse por ser guapa y decente En el tronco de un olivo tientos. Y yo la quiero pero de vergüenza no se lo peno Salga usted a mi puesto hermosa no se esconda usted salero que vengo de Zaragoza yo traigo nueces y peros. El camino de Jerez lo van a sembrar de flores para que allí pasen los novios y canten los ruiseñores El pollito que piaba el pollito que pió sopitas de vino le daban sopitas de vino le dio Te voy a querer aunque no tenga pan que comer Maestros del cante. Manuel Soto "el Sordera". Perdona si te hice daño fandangos 3. Ventana de la muralla alegrías 4. Por lo mucho que te quiero malagueñas del Mellizo 5. Yo no te hablo soleares 6. En esta esquina me paro bulerías 7. Déjame sufrir siguiriyas 8. En la serranía fandangos del Gloria 9. Quien a la mina camina tarantos Cuando remedio tenía soleares de Jerez Las fatigas del querer tangos. Perdona si te hice daño el día de mi borrachera no creí que mis maneras con el correr de los años tan malas se convirtieran Porque no había papeles firmados ni anillo de casamiento yo viví contigo un tiempo como no me ha interesado me fui yo buscando otros vientos Ventana de la muralla alegrías. Ay madre, madre yo creí que llovía y agua no cae Déjame sufrir siguiriyas. Dejadme solito dejadme sufrir que el sufrimiento madre mía que tengo es sólo para mí Para cuando yo me muera te voy a dar un encargo que con las trenzas de tu pelito negro me amarren las manos Comparito mío Cuco dígale a mi madre como me quedo en esta casapuerta revolcado en mi sangre En la serranía fandangos del Gloria. La patrona de Linares vive juntito a la mina quien a la mina camina al pasar por los umbrales se detiene y se persigna Minero de honda pena que tienes en la garganta que con tanta pena cantas entre barrena y barrena la pena de la taranta Cuando remedio tenía soleares de Jerez. El que diga que no siente dolor en el corazón es que corazón no tiene para poder sentir el dolor En este mundo todo es mentira y el que la verdad penaba lo toman porque delira Las fatigas del querer son fatigas que no acaban que no acaban nunca bien Le dije que la quería y ella me dijo que no que no se comprometía Le chant du monde v. Tía Anica la Periñaca. Qué desgracia es la mía siguiriyas 2. Qué malina era tu madre soleares 3. Por cumplir con Dios martinetes 4. Qué fatiguita tengo bulerías de Jerez 5. Soleares de Jerez 7. Comparito mío Cuco siguiriyas 9. Un mo de mirar bulería Siguiriyas de José de Paula de Jerez En la casita de los pobres tientos Santiago es lo mejor - por usted doy la vida bulerías. Me estoy quemando yo me estoy quemando llamitas vivas al paso que ando Como a una cosa mía te he mirado yo pero quererte como yo a ti te quería ya eso se acabó En la casita de los pobres tientos. No quitarme la botella fandangos 2. Cómo relucen caracoles 3. Tango del Piyayo 4. Qué alegría me dio a mí bulerías 6. Llorando me la encontré fandango 7. Mal fin tenga este sueño mío seguiriyas 8. Quisiera volverme yedra jota por bulerías 9. Lo besaba y lo mecía fandangos Lo que yo por ti daría malagueña Reniego en mi sino seguiriyas Si a tu gente no quieres granaína y media granaína. No quitarme la botella que yo me quiero emborrachar dejarme aquí la botella voy a beber de verdad a ver si no pienso en ella y yo la consigo olvidar A mí borracha me lo pedía que yo le diera un abrazo y aquella mujer perdida era una niña en mis brazos y en mi pecho se dormía Cómo relucen caracoles. Mal fin tenga este sueño que tanto he dormido se han llevadito a mi padre yo no lo he sentido El color de la adelfa es verde limón así llevaba el manto la Virgen de Consolación Quisiera volverme yedra jota por bulerías. Reniego de mi sino como reniego madre hasta de la horita que te he conocido Y Dios mandó el remedio para este mal mío y el de mi compañera que no lo hay ni lo encuentro Si a tu gente no quieres granaína y media granaína. Juan Talega. Yo te quiero a ti soleares de Joaquín el de la Paula 2. Sintiendo estaban las piedras siguiriyas 3. Dolor te diera siguiriyas del señor Manuel Cagancho y Tomas el Nitri 6. Siguiriyas del Loco Mateo 8. No esperes perdón soleares 9. A mis amigos martinete Yo no soy de esta tierra siguiriyas Padre nuestro. Yo te quiero a ti soleares de Joaquín el de la Paula. Al infierno que te vayas yo me tengo que ir contigo porque yendo en tu compaña llevo la gloria consigo Quise mucho a una mujer tuve un momento de loco y esa mi ruina fue Se menean cuando yo paso yo te quiero a ti solita y a nadie hacía yo caso Que no me querías pero hice la intención de no mirarte en mi vida Que la va a vender por cincuenta pesos madre y yo no sé por qué Sintiendo estaban las piedras siguiriyas. El corazón duro como una piedra tiene esta mujer como yo estaba malito en la cama y no me vino a ver Oleaditas madre del mar qué fuertes venéis sic os habéis llevado a la madre mi alma y no me la traéis No esperes perdón soleares. De mí no esperes el perdón porque no te miro yo a la cara si no te quisiera tanto tal vez yo te perdonara Yo voy a perder la razón y cuando hablo contigo y a mí me engaña mi corazón No puedes hacer nada bueno porque tienes en tus venas en vez de sangre veneno Por Dios te pido que no te alabes que te he querido A mis amigos martinete. Seguiriyas 2. Fandangos 3. Bulerías 4. Bulerías 5. Seguiriyas 6. Fandangos 8. Bulerías 9. Ahora sí que te llamo con duquelas dobles que yo me veo solito en la calle sin calor de nadie Porque me dice a mí la gente que esto eran dos días señaladitos de Santiago y Santa Ana yo le rogué a mi Dios que me aliviara estas duquelas que tiene mi madre de mi alma y de mi corazón Fandangos. No te metas con mi madre mi madre es una pobrecita vieja que no se mete con nadie Esta gitana merece que la eche a un barquito perdido y se la coman los peces Seguiriyas. Calle nueva aires de tangos 2. Malagueñas de Aurelio malagueñas 3. Seguiriyas gitanas seguiriyas 5. Aires de Aurelio alegrías 7. Fandangos caracoleros fandangos 8. En la fragua martinete La mantilla de Manuela zambra. Los peregrinitos. Que los lobitos me comían. Bernardo el de los Lobitos 3. Gitana, te has vuelto loca. Chiquito de Osuna 4. En la calle Nueva. Terremoto de Jerez 5. Gitanitos, gitanitos. Amina 6. No la pintaran pintores. Aurelio Sellés 7. Gordito de Triana 8. Grandes tetas falsas madre de Euro morena en lencería sexy negra consigue su coño y arse lamió luego chupar y follar polla socios en dormitorio. Sexy madura en lencería follada y cummed. Señora madura morena sexy en ropa interior consigue su coño y culo lamido de su hombre luego le entra en su coño hasta que cums sobre ella en la cama. Madura en lencería sexy se masturba. Madura en lencería sexy se masturba en webcam. Morena madura en lencería obtiene coño golpeado, morena caliente madura en lencería bajando sus bragas y coño lamido entonces chupar dick blando hasta haciéndole difícil buena follando. Madura dando tugjob a lucky dude en POV. Madura en lencería sexy dando tugjob a lucky dude en POV. Y dando la mano a su amada esposa, pidió Laureano en premio de su lealtad le dieran a Eufrasia. Estimóle el favor, diciéndole: —No dudaré de mis aciertos en la pretensión, con testigo tan abonado. Con esto, se retiraron a sus cuartos. Y otro día les envió don Vicente unas hojaldres de mano de la tía de su amigo, y roscones y quesadillas dos cajas, y otros dulces, diciéndolas que por fruta de Pascuas se atrevía a darles tan breve desayuno. Estimaron la galantería y llegada la tarde, les pidió doña Lucrecia que cantaran algo mientras se llegaba la hora de la cena. Era doña Lupercia diestra en la vihuela y tomando los instrumentos, cantaron las dos la letra siguiente: De los cristales del Tajo mirando estaba Lisarda, bordadas las pardas guijas con caracoles de plata. Detén las flechas, y advierte, si eres dios, que es tiranía el preciarte de matar quitando a tantos la vida. Con los rigores de Clori asestas la artillería a un pecho que, ya rendido, no resiste a tu osadía. Pues eres deidad, no emplees el golpe en quien, ya rendida, te ofrece una libertad que se da por bien perdida. Como doña Leonor vido que podía responder sin dar nota, valiéndose del ruido de las cuerdas, quedó tan turbado de oír la respuesta que la discreta dama conoció que le había entendido, pues con los ojos le significó lo que no permitió el recato. Entró un criado a decir que ya estaba todo prevenido. Tratóse de cenar, y don Vicente las regaló con muchos y sazonados platos. Acabada la cena y dadas las debidas gracias, celebrando su mucha franqueza, les respondió: —Paréceme que me puedo aprovechar de lo que don Enrique le dijo a la señora doña Juana. Vaya de suceso, que tengo prevenido uno que le ha de dar mucho gusto. Tuvo una hija, llamada Doristea, de cuyo parto murió su madre. Crióse la hermosa niña hasta la edad de los dieciséis años tan adornada de los dones de Naturaleza, que su padre se miraba en ella como en espejo. Pretendían muchos caballeros su casamiento, y cerró la puerta con decir que era niña, por parecerle que su calidad y riqueza podía aspirar a un título. Murió antes de ponerla en estado, y aunque tenía muchos deudos, quedó en poder de una tía, hermana de su madre. Era doña Estefanía de mucha edad. Tenía diez mil ducados, y quería tanto a la sobrina que pensaba dejarla por heredera, sin la mucha riqueza de su padre. Porque en Sevilla se hizo un grande robo y apareció Claudio culpado en él. Y con la mucha afrenta perdió la vida. Quedó el desbaratado mancebo libre y pobre, tan llevado de su mal natural que vivió, a fuer de valiente, con lo que sacaba de las casas de juego. Y confiado en su nobleza, la envió a pedir. Quedó tan ofendido que propuso vengar su agravio. Y pareciéndole que el mejor camino sería galantear a la honesta doncella, lo puso por obra, sirviéndola con tan enamoradas demostraciones que ganó en su pecho el lugar que no merecía. Conoció su tía la nueva inquietud, y visto que era Claudio la causa, trató de casarla con un indiano poderoso. Disimuló la enamorada doncella y venida la noche, le dio cuenta a su fingido amante un papel que le dio por una rejilla, pidiéndole que le respondiera luego. Acudió a la ventana y visto que esperaba, le llamó, diciéndole que amparase la capa. Recogida la casa, salió a ponerse en las manos de su enemigo. Llevóla adonde le esperaba con las mulas y subiendo en la una la engañada doncella, puso en la otra una maleta con el tesoro. Caminó toda la noche, hasta llegar a unos embreñados montes que sabía muy bien por haber estado muchas veces escondido en ellos, huyendo del rigor de la justicia. En verdad que para mi condición era eso bueno. Yo no os saqué de vuestra casa para casarme con vos, sino para vengarme de vuestra caduca tía, pues quien se atrevió a ponerse en mis manos no es buena para ser mi mujer. Respondióla: —Por eso os tengo yo en poco, porque otro día me afrentaréis a mí. La mayor venganza ha de ser el burlarme de vos. Bien pareces hombre vil, pues ofendes esta divina hermosura. Mientras le decía estas razones, se levantó sin responderle a tomar una pistola. Arrojóse Doristea a sus pies, agradeciéndole la vida y honra que le debía, y el discreto caballero le dijo: —No es tiempo de responderos, que importa apartarnos de este sitio. Ya sabes dónde voy. Con esto, volvió a su camino el siervo, vido que traía a una mujer, no replicó. Llegados a la posada, pidió una sala, dando a entender era su hermana y que unos criados que le acompañaban se habían perdido y les había de esperar. Con esto, la hizo acostar y cerrando con llave, se fue a la puerta a gozar del fresco, porque ya picaba el calor. Mandó que le aderezaran de comer de lo mejor que hubiese. Pidiéronle otros caminantes que, si quería jugar, se entretendrían un rato. Llegados los criados, le pareció quedarse allí aquella noche, por desmentir espías. Hizo que le entraran a su compañera todo lo necesario y que cerraran y le trajeran la llave. Y que se aderezase otra sala para él y los criados. Con este descuido, quitó la sospecha. Otro día, madrugó antes que fuera claro, dando a entender que por el calor salía tan temprano, deseoso de obligar a la que ya le tenía tan cuidadoso. Preguntó si había en el lugar coche o litera. Llamen al hombre, a ver si me concierto. Envióle a llamar la cuidadosa mujer por lo que podía interesar, por ser su hermano el dueño. Venido, le apartó, y en secreto le dio a entender que su viaje era para la corte, y que, por haberle parecido hombre de bien, se fiaba de su prudencia: que llevaba una dama a quien estimaba, y por el peligro había dicho era su hermana, y que la llevaba a otra parte. Respondióle: —No me espanto yo de nada. Cada día suceden muchas cosas, y ya estamos hechos a callar. Con esto, le dio unos doblones a buena cuenta y partieron con toda brevedad. Como iba bien pagado, no rehusó el darle gusto, y llegados a la vista de un espeso encinar, pareciéndole a propósito, se apearon. La causa ha sido el asegurar vuestro peligro. Calló con esto, y Doristea, visto que esperaba la respuesta, le dijo: —No puedo negar la obligación en que me habéis puesto, a la cual estaré tan reconocida como debo. Respondióle: —No quede por eso, y tened por cierto que en todo trataré verdad. Yo, señora, soy hijo de un caballero llamado don Juan Manrique. Posaba un caballero sevillano pared en medio de mi casa, que por entonces no le conocí. Sucedióme una noche ganar al juego una gran cantidad. Salí tarde de la casa de juego, y unos hombres me salieron al encuentro con intento de robarme o darme la muerte. Y fuera sin duda el matarme, si el caballero que os digo no acertara a venir a su casa. Que por el temor de los heridos llamó en la casa, pidiendo sacaran una luz. Y prometo que le cobré tanta voluntad luego que le vide, que no sé decir si nació de su bizarría o de mi obligación, pues le debo la vida. Estaba siguiendo un pleito de un mayorazgo en que gozaba otros tres mil, sin lo que tenía. Correspondí con la misma demostración, ofreciéndole todo lo que me mandara en que yo le sirviera. Con esto, me despedí, aunque no recabé de su mucha cortesía dejarme que pasara solo, aunque mi casa estaba tan cerca. Añadiendo a esto que, si yo le pagaba la voluntad que me tiene, lo conocería en la intercesión para recobrar el sí que deseaba, pues era cierto que mi padre haría lo que yo le pidiera. Sabida su voluntad, propuse a mi padre lo bien que a todos nos estaba el emparentar con un caballero de tantas prendas. Con esto, se efectuó el concierto. Ha estado cuatro meses en mi casa después de su casamiento, tan amante de su esposa que puedo decir que mi hermana ha sido la dichosa en gozar de tal marido. Ganó el pleito, y trató de venir a su patria. Pidióme que le acompañara, para gozar de las fiestas que sus deudos y amigos harían al recibimiento de mi hermana. Tenía deseo de ver a Sevilla; por cumplir con todo le vine acompañando, estando un mes gozando de muchos entretenimientos, tan hallado, que si no fuera por la soledad de mi padre no volviera tan presto a la corte. Con el alborozo de mi partida, se me olvidó un relicario que estimo en mucho por las grandes reliquias que tiene. Mandé a un criado volviera por él y pareciéndome aquel monte tan deleitoso, respeto del calor, quise detenerme un rato a gozar el fresco. Mientras este esclavo prevenía la comida en aquella venta, con intento de pagar en ella la fiesta, he tenido mucha suerte haber estado allí para libraros de la tiranía de vuestro enemigo. Mientras don Carlos le dio cuenta de lo referido, le pareció a Doristea que decirle quién era sería rematar de una vez con su perdida honra, porque don Luis había sido uno de los que habían pretendido su casamiento en vida de su padre, y le respondió: —Yo, señor don Carlos, soy hija de tan buenos padres que no debo nada a los que son nobles. Yo estimo el amor que me tenéis, y no me aparto de conocer la deuda. Yo pienso obligaros, de suerte que mis finezas os merezcan el favor que espero recibir. Con esto, llamó a los criados pidiendo la comida, regalando a su dueño con amantes demostraciones, pareciéndole partirse luego para abreviar su viaje. Y llegados a la Corte, antes de subir a ver a su padre, llamó en un cuarto bajo, pidiendo a la señora que hospedara a aquella dama. Era doña Laura persona de quien se podía fiar, y profesaba con su padre y hermana estrecha amistad; y aceptó, segura de la buena paga del hospedaje. Cenó con ella, y después trató con doña Laura que la tuviera en su compañía, advirtiendo que su padre no entendiera nada; porque don Juan trataba como era hombre mayor y estaba con los achaques de la vejez de vivir con rectitud y que en su casa todo fuera virtud. En uno de los escritorios la puso todo lo que había sacado de su casa, diciendo no gastara nada, pues todo había de correr por su cuenta. Sacóla cuatro vestidos a toda gala, con todos los requisitos de obligación para su adorno. Con esto, empezó a desahogar el corazón, aunque siempre guardó la defensa de su honor, entreteniendo a su amante con fingirse triste, para no dar lugar a que se atreviera. Sentía don Carlos el verla disgustada, con tanto extremo que no trataba de otra cosa que de regalarla. Un día, contenta de verle tan reportado , le quiso divertir, y preguntó si había a quién pedir un arpa. El mirar por el decoro es confusión del sentido, pues quiero dar al olvido aquello mismo que adoro. Dime, amor, qué puedo hacer, pues ya me dejo obligar con el favor. Y responde mi dolor: amar, morir y callar. Y celebrando la destreza y suavidad del acento , la pidió que pasara adelante. Cantó otras dos. Con esto pasaba el enamorado caballero, sin atreverse a tratar de su pasión, porque Doristea se daba por ofendida diciéndole que la trataba como mujer a quien había hallado en un monte, pues quería tan presto el premio de los servicios. Respondióle un día: —Yo, señora doña Clara, no quiero forzada la voluntad. Y pues habéis conocido que la mía es tan verdadera, no excusaré decir el sentimiento que tengo de veros tan cruel, pues han pasado seis meses que habéis estado en mi poder, sin daros enfado con mis pasiones. Significó estas razones con tan triste semblante que la confusa dama, pareciéndola tenía razón de quejarse, pues la tenía tan obligada, le respondió: —Señor don Carlos, no puedo negar lo mucho que os debo, mas no puedo conceder con lo que me pedís hasta perder la pena que tengo, porque vuestra persona merece ocupar todo el corazón. Y para no daros por entendido el lugar que merecéis en mi pecho, antes ha sido fineza la que tenéis por rigor. Esperad a que me desahogue de mis penas, pues ya con la merced que recibo tenéis tanto principio de conocer que no soy desagradecida, y fiad de mi voluntad, que pago la que me tenéis con muchas ventajas. Cantaban los dos sus dichas, porque amor, cuando se alcanza, es yedra que rinde al olmo, ni se seca ni se cansa. Respondió que sí, por darle gusto con las medras que tenía. Doña Laura es mi enemiga, pues se ha declarado en favor de don Carlos. No te quiero negar que le estimo tanto como merece su persona y pide mi obligación, y que sentiré dejarle. No quiso doña Inés interrumpir su triste discurso, aunque sentía verla llorosa, pareciéndola que descansaba. Y visto que ya dio fin, la respondió: —Amiga mía, no pagaras mi amor si te faltara la confianza que tienes de mí. Yo diré a la señora priora en secreto todo lo que me dices, para que no tengan a liviandad dejar la religión, si acaso sucede tan en favor tuyo como yo deseo. Con esto, se despidieron, y la cuidadosa monja lo dispuso con tanta brevedad que dentro de dos días la envió a decir en un papel que ya podía venir. Aseguró a doña Laura con decir quería pasar a ver una señora vecina. Y tomando sus joyas y dineros en un lienzo, se puso el manto, pasó acompañada de una criada y luego que se vido sola, pidió a la señora a quien fue a ver la diera otra criada, diciéndola iba a una diligencia y no gustaba de que su vecina lo entendiera. Como se preciaba de cortés y cariñosa, todas la querían bien, y le respondió que si quería que fuera ella lo haría con mucho gusto. Respondióla que no, que antes la suplicaba que diera a entender que no la había visto, porque don Carlos no formara queja; porque iba determinada a darle un enfado, por vengar unos celos. Con esto se despidió, diciéndola que volvería presto. Llegada al convento, se quedó en él diciendo a la criada: —Vete a mi casa y dí a doña Laura que yo quedo en la Madalena, que no tenga cuidado de mí. Volvió la mensajera a tiempo que su amante preguntaba dónde había ido, pareciéndole novedad por no haberlo hecho en todo el tiempo que había estado en su poder. Quedó tan loco del repentino susto que, sin hablar palabra, salió. Y llegado al torno, pidió que le llamaran a doña Inés. Ahora no hay orden de locutorio. Ese papel es de doña Clara. Era don Carlos compuesto, y no quiso alborotar hasta ver lo que le decía. Volvió a su casa, diciendo a doña Laura lo que pasaba. Las mías son tantas, que no puedo faltar a lo que debo. Mi patria es Sevilla; mi nombre, Doristea. Y si es tanta como presumo, no hay duda de que me casaré, porque estoy enamorado y satisfecho de que no la ofendió Claudio, pues quiso perder la vida conociendo de su intento la burla que ya pagó con la muerte. Con esto, subió a su cuarto, y llamando al esclavo, le mandó fuera a buscar postas , diciéndole: —Mientras escribo una carta, vuelve con brevedad, que has de ir a Sevilla y no has de tardar ocho días en venir. Camina sin parar, que un vestido tienes si me traes la nueva que deseo. Era leal, y dando prisa a su viaje, cumplió con lo que debía. Mandó doña Fulgencia le regalaran y cuidadosos de lo que la carta contenía, la leyó don Luis, espantado de saber el cuidado de don Carlos, porque no le dio cuenta de nada de lo que pasaba. De la dama no se sabe. En lo que toca a su dote, pasa de veinte mil ducados, sin la herencia de la hermana de su madre en cuya casa estaba, que pasan de diez mil. Y si valgo por testigo abonado, basta decir que, rendido a su hermosura, se la pedí a su padre, y siendo quien soy me la negó, pareciéndole que el no ser titulado era demérito para merecer su casamiento. Tuvo don Juan a novedad el hablarle así, porque don Carlos era prudente y sujeto a su gusto, y tomando la carta, la leyó. Respondióle: —Así es verdad. Decidme verdad y no dudéis de lo que os quiero. La calidad es grande, la riqueza mucha: este Claudio… quiero saber lo que contiene. Diole cuenta de todo lo referido, diciéndole: —Seis meses la he tenido tan servida de mis finezas que, a no ser testigo yo de su valor pues fuera cierto que su enemigo la matara a no tenerme el Cielo allí para defenderla, y que el traidor pagara su atrevimiento , la pudiera culpar de cruel. Pues, huyendo de mí, se entró diez días ha en la Madalena. Envióme un papel y no ha sido posible dejarse ver, ni responderme a los que la tengo escritos solicitando el verla. Respondióle su padre: —Espantado me tiene lo que me decís. Posible es creerlo, por la satisfacción que tengo de que sois prudente. Me diste agua y veneno con intención de matarme pero como Dios es tan bueno al vaso le había entradito un aire y el agua cayó en el suelo Para cantarlos pienso en ti son sentencia estos fandangos tanto me haces sufrir que te los canto llorando y llorando voy a morir En el arca de Noé. En el arca de Noé nunca se ha visto una fiesta como la que aquí se ve Tanto que decías que no el domingo cuando no voy a verte se te partía a ti el corazón Tiene mi niña un vestido y en el vestido un volante y en el volante ella lleva lleva escrito el nombre mío Camino del monte. Dicen que los dos los dos murieron de amor dicen que Romeo y Julieta los dos murieron de amor eso nadie lo ha dudado eso no lo duda nadie y tampoco lo dudo yo ahora que me he enamorado Donde van los colegiales Hospitalito del Rey al toque de la oración unos entran y otros salen Ahora yo me voy con mi madre Manuela porque mi madre es muy buena, muy buena Llegó mi "madre" llorando. Siempre me encuentran riendo por los caminos cantando y si alguien me siguiera me encontrarían llorando A mí me iban a matar llegó mi madre llorando me dieron la libertad Todo el que dice ay, ay. Desprendidas de tu cuerpo bulerías 2. Quien tiene razón la pierde tangos de Pastora 3. A las dos de la mañana taranto 5. Dime dónde va a llegar malagueña 7. Que hablaba con las estrellas fandangos del Gloria 9. A mí nones bulerías Se cambian por los metales taranto Porque tengo que pensar soleares Rebelde fandangos A la muerte llamo siguiriyas Todos se echaron a temblar debla El capote de la ilusión bulerías. Toditas las noches me llevo tientos. Dejadme solo esta noche porque tengo que pensar que yo quiero hablar con Dios y Él me tiene que escuchar No me vengas con belenes que me pones la cabeza como molino que muele La hierbabuena regarla la que no esté de recibo con la manita arrancarla A la Alameda que viene el guarda con la correa Rebelde fandangos. Porque yo vivo a mi aire que nadie me dé consejos aunque me muera de hambre ni maldigo ni me quejo ni le pido pan a nadie Con el mundo y con la vida que yo me estoy sintiendo rebelde que la misma sangre mía a mi corazón le muerde de ver tanta hipocresía A la muerte llamo siguiriyas. Se perfilaba la aurora sobre la noche dormía la sierra se levantaba por la Baja Andalucía ya la noche se perdía y se apagaba alejada la presencia de los gallos con sus toques de diana A traves de la mañana se acercan los mayorales pasos cortos de caballos y adentro los encinares una manta de jalares que??? Arte flamenco. Que se crucen las estrellas malagueñas 2. Que te miraras en ello cantiñas 3. Al que no sepa distinguir soleares del Mellizo 4. De quién son esos machos serrana 5. Debajo de tu ventana bulerías 6. Dejarmelo ver siguiriya 7. Que desgraciadito fuiste alegrías 8. Soy la ciencia en el saber polo 9. Un canario se subía verdiales Tiro piedras por las calles soleares de Paquirri Tu cariño malagueña del Mellizo Por qué te fuiste de mi vera siguiriyas Esta noche voy a ver bulerías Dónde va a llegar malagueña Aquel que tenga la culpa de nuestra separación que a pedazos se le caigan las alas del corazón El que no sepa distinguir que le corten la cabeza y me la traigan a mí De quién son esos machos serrana. Soy la ciencia en el saber favor que le debo al cielo y cuando hablo contigo todito el saber yo lo pierdo Arsa y viva Ronda reina de los cielos todito el saber yo lo pierdo Ni Veracruz es la Cruz ni Santo Domingo es santo ni Puerto Rico es tan rico para que lo veneren tanto Un canario se subía verdiales. Por las trenzas de tu pelo un canario se subía y se paraba en tu frente y en tu boquita bebía creyendo que era una fuente El cielo y la tierra tiemblen sólo al oírme nombrar que repiquen las campanas muera el que mal pago da Tiro piedras por las calles soleares de Paquirri. Ya no tengo puertas abiertas donde yo llamar llamo a la tuya madrecita mía de mis entrañas la encuentro cerrada Esta noche voy a ver bulerías. Permítalo Dios si vienes con intención de engañarme a la mitad del camino se abra la tierra y te trague Mi pena y tu pena son dos penas qué pena, que el Señor de los milagros que me quite esta condena Primer disco. Si eres hijo de una paya tangos 3. La tienes que venerar tientos 4. Maldigo la hora soleares 5. Que me dejen vivir fandangos 6. Malagueñas del Mellizo malagueña 7. Bajé de nuevo a la mina minera 8. Seguiriyas gitanas seguiriyas 9. Al campo los dos nos fuimos soleares Qué triste es seguir queriendo bulerías. A la calle me salí y a la gente que veía le preguntaba por ti Al arrevolver que el cigarro te se apague y no lo vuelvas a encender La silla donde me siento la enea se le caía de pasar puros tormentos La tienes que venerar tientos. Maldigo la hora soleares. Me hago la ilusión pero de rabia me como los puños del camisón Oye gitana vente conmigo voy para Chiclana Que me dejen vivir fandangos. Las minas son traicioneras de carbón, cobre o de plata cuando menos te lo esperas se derrumban y te atrapan y su cuerpo allí se queda Seguiriyas gitanas seguiriyas. Sereno por Dios sereno no pegues la voz tan alta que esta noche me la llevo Oye, gitana vente conmigo voy para Chiclana 50 años de flamenco v. Libre quiero ser tangos 2. Manuela Reyes caracoles 4. Clavel mañanero alegrías 5. A mimbre y canela petenera 7. Razón de ser fandangos 9. Sólo por verte bailar malagueña del Canario Con el vapor de mi aliento tarantos Rabiando estoy por verte livianas De mimbre verde romeras A pesar de tu maldad peteneras de Medina A San Agustín seguiriyas. Puente Genil, tierra mía nazarenos y olivares corazón de Andalucía de besanas y parrales amistad y sana alegría Manuela Reyes caracoles. En la puerta del perdón escribir quise tu nombre y Dios me dijo que no me dejaste esperando en la puerta del perdón Porque es tan breve? Lo pienso de noche y día que no tiene razón de ser nuestro amor es fantasía es un globo de papel de la feria de la vida No quiso nunca aconsejar sin conciencia porque no han querido nunca deja que crezca la hierba y quien sea libre de culpa tire la primera piedra Sólo por verte bailar malagueña del Canario. La luna yo te daría sólo por verte bailar la arena la contaría y el agüita que tiene el mar de sitio la cambiaría Con el vapor de mi aliento tarantos. Por Dios que yo no te miento cuando yo te digo a ti que me muero de tormento por tenerte junto a mí Eres para mí lo primero sé bien que me has engañado y a pesar de todo te quiero A San Agustín seguiriyas. De la calle Alta a San Agustín a mí me daban las claras del día sin saber de ti A mí me duele de seguir esperando con su silencio madre me estaba matando Naturaleza flamenca. Pepe de la Matrona Quejío 1. Aquel que le pareciere caña de José el Granaíno 2. Que no me quería siguiriyas de Silverio 4. Abrase la tierra la cabal de Silverio 5. Fui piedra y perdí mi centro soleares de Utrera 6. Camino Casariche livianas primitivas 7. Por la Sierra Morena la serrana con el macho 8. Señor cirujanito siguiriya de cambio de Maria Borrico 9. Yo me lleno de regocijo soleares de Triana Vaya tela de verano taranta de Pedro el Morato Siempre por los rincones siguiriya de Manuel Molina Serranita me publicaste tangos de Triana Malos pasitos siguiriya primitiva de Triana Se me apareció la muerte malagueña de Gayarrito No pierdas la esperanza siguiriya de Frasco el Colorado y Cagancho Remedio no tengas soleares de Paquirri. Aquel que le pareciere caña de José el Granaíno. A la Virgen de Regla yo se lo he rogado que me librara a un hermano mío de salir soldado Que no te quería que no me querías yo renegara de Dios y me fuera a la morería Abrase la tierra la cabal de Silverio. Por donde quiera que vayas no digas que me has dejado mete la mano en tu pecho y cuéntalo como ha pasado Yo me lleno de regocijo al ver que este serranito tiene el mismo gusto mío cuando veo a mi contrario me lleno de regocijo Vaya tela de verano taranta de Pedro el Morato. Me llaman Pedro el Morato y soy natural de Vera con mi guitarrica en la mano vaya tela y venga tela vaya telita de verano Siempre por los rincones siguiriya de Manuel Molina. Camisita en un año no me he de poner hasta no verme con mi compañerita juntitos otra vez Siempre por los rincones te encuentro llorando libertad no tenga yo en mi vida si te doy mal pago Serranita me publicaste tangos de Triana. Pepe de la Matrona Quejío 2. Vestida de color de rosa tientos 2. Al pie de un pocito seco petenera de Medina el Viejo 3. Dicen que duerme sola siguiriyas de Curro Dulce 4. Desperté y la vi cabal de Manuel Molina 5. En aquel pocito inmediato tientos 7. A mi hermano mataron siguiriya de los puertos 8. Un ramito de azahar soleares 9. Como aquel barquito malagueña del Perote En aquel rinconcito siguiriyas del Loco Mateo Cuando voy a la campiña fandangos camperos Despierta divina flor milonga de Pepa Oro To me viene en contra siguiriya del Mellizo Yo no tengo quien me quiera malagueña de la Peñaranda Recuerdos de La Habana rumba flamenca del año Qué mala mujer lo que me aconsejaba se merecía hasta la Inquisición porque yo no sabía con quién trataba Al pie de un pocito seco petenera de Medina el Viejo. Dices que duermes sola mientes como hay Dios porque de noche con el pensamiento dormimos los dos Desperté y la vi cabal de Manuel Molina. Como la tortolita canta por los montes así andaba mi compañerita de día y de noche El viento y la marea todito me viene en contra y los golpecitos de este mar salado salen por la popa Yo no tengo quien me quiera malagueña de la Peñaranda. Yo no tengo quien me quiera ni quien se acuerde de mí el que desgraciadito nace no merecía ni el vivir no merece ni el vivir Recuerdos de La Habana rumba flamenca del año Juan Peña el Lebrijano. Bulerías de los quintos aires de Arcos 2. Yo soy de to los caminos tangos de los arrieros 3. En el umbral de tu puerta cantiñas 4. La raya de enmedio cante del garrotín 5. Te has vuelto muy ventanera aires de rondeñas 6. Condenaos por ser gitanos cante de galeras 7. De Lebrija, Lebrijano fiesta por bulerías 8. Soy un hombre de la tierra colombianas festeras Debajo de aquel olivo por peteneras. Domingo de Carnaval corre y ve al altozano? En el umbral de tu puerta hay un candil encendido di a tu madre que lo apague que a mí nada se me ha perdido Yo con tu madre no voy ni a misa no es mal amigo prima el que avisa Si quieres pelar la pava aquí en la higuera? Manolo Caracol Quejío 1. Mis ducas no eran nada martinetes 3. Que del nío la cogí fandangos Se la llevó Dios malagueñas de Enrique el Mellizo Viva Madrid malagueña de Chacón Veneno me dejaste fandangos caracoleros Antes de llegar a tu puerta fandangos de Huelva. Manolo Caracol Quejío 2. Cuando te vayas conmigo alegrías 2. Como el Santo Rey David bulerías festeras 3. Toditas las madres saeta 4. Debajito del puente tientos 5. La barca de mis amores tientos caracoleros 6. No quiero nada contigo bulerías 8. No quiero caudales bulerías "a gorpe" 9. Qué grande es la pena mía tangos La luz del alba fandangos Lo murmura el mundo entero - que era falso tu querer fandangos Que la besara en las manos - ustedes los sabios doctores fandangos Salen a siete mujeres alegrías Onza de oro caracoles Fiestas caracoleras bulerías. Yo no quiero nada contigo que a puñaladitas te maten que eres mi mayor enemigo Ay qué doble de campanas campanero, doble, campanas creyeron que era una reina reina no era que era una pobre gitana El maldito calderero tiene un ojo de cristal que le den a usted que le van a dar Qué pena es la mía como quise ponerle guarda a una viñita perdida Iban caminando para Jerez caminan unos pastorcitos y se habían encontrado a un niño de Dios y le han preguntado No quiero caudales bulerías "a gorpe". El colchoncito era de plumas de plumitas??? Romance de la princesa Celinda corrido 2. Los llama giliana 3. Tanto llamar siguiriyas de los Puertos 5. Me muero yo siguiriyas de Triana 6. Los pasos siguiriyas de los Puertos y Triana 8. Santa Justa y Rufina soleares de Triana 9. En Santa Ana tangos de Triana El salero cantiñas Tres cuadros tanguillos La mulilla bulerías. Princesa Celinda toma mi turbante ni a cristiano ni a moro no mires a nadie Los llama giliana. A mis enemigos no les mande Dios estas duquelas tan grandes que yo tengo en mi corazón En contra todo me viene en contra los golpecitos de la marea fuerte me entran por la popa Soltaron los cabos del muelle el vapor y se han llevado a la madre de mi alma de mi corazón Los pasos siguiriyas de los Puertos y Triana. Ya siento yo los pasos ya suenan las llaves de los que vienen por la libertadita del pobre de mi padre Compañera mía tan grande es mi pena que el sol que sale con tanta alegría no me la consuela Vino y se ha quedado en mi corazón como el amargo de la amarga corteza del verde limón Santa Justa y Rufina soleares de Triana. El salero cantiñas. Soy caminante. El Camarón de La Isla. El caminante bulerías 2. Reniego haberte encontrado tientos 3. La vida es una ilusión fandangos 4. Picante adolescente frota la vagina y obtiene lamido y penetrado en pov. Sorprendente belleza se masturba su coño rosa en pov y se lamió y follada en la realidad virtual. 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Lo que sólo sirve para el criado es el dinero que halla en los bolsillos del chaleco de su amo cuando le cepilla la ropa, y los cigarros sobrantes de la petaca olvidada en una levita o encima de la mesa. De vez en cuando, tienen mozo y cocinero sus francachelas mientras Gedeón anda soñando con las suyas fuera de casa; pues la verdad es que desde que tales contrariedades domésticas le persiguen, no tiene instante de sosiego ni punto de reposo, y todo lo aplaza para cuando se vea establecido a su gusto. Entre tanto, si a media noche necesita una taza de té, se la llevan a las dos de la mañana, y el té sabe a caldo frío, y la taza huele a basura. Si de caldo la pide al mediodía, el caldo le sabe a aguardiente, y la cuchara a tabaco. Y lo que digo del criado digo del cocinero. Y así se le va pasando lo mejor de aquel tiempo, que él tenía a sabrosos empeños destinado, como hacienda que se echa a los perros. Aspirando con ansia bocanadas de aire, cual si con ellas quisiera aventar sus pesadumbres, y caminando a largos pasos, encuéntrase en una de estas ocasiones con su camarada, aquel acicalado solterón de quien tanto hemos hablado, y a quien no ha visto mucho tiempo hace; y como si Gedeón llevara letreros en la cara, que revelasen las desazones de su espíritu. Aquí resume en breves, pero pintorescas palabras, cuanto el lector sabe de sus amarguras domésticas. Porque unas fregatrices te hayan dado tal cual disgustillo, de esos que tiene a cada momento cualquiera mujerzuela casada, ya te ahogas. Lo primero que has de hacer, Gedeón, es echarte el alma a la espalda. Dice unas cosas tan a punto y tan bien dichas, que no hay modo de que la fantasía meta su cuchara en la conversación. Y se va, dejando a Gedeón muy pensativo y no del todo desconsolado. Doloroso es para éste abandonar aquella casa en la que nació y ha vivido siempre; pero no hay otro remedio que cortar por lo sano. Levanta la casa, o la cierra, temiendo un arrepentimiento el día menos pensado; pero el hecho es que se pone a pupilo; lo cual le ha dado bastante que hacer, porque el gremio tiene mucho que explorar si se ha de elegir lo menos malo. Dos veces viuda, no se ha puesto en peligro de serlo la tercera, porque no ha querido, no por falta de pretendientes, pues a pares los ha tenido que aspiraban al honor de sacarla de pupilera, y a la dicha de poseer los conservados restos de sus juveniles encantos. En la sala hay una alcoba con cama de respeto , también al decir de la pupilera. Durante los primeros días tiene por compañeros de mesa a un señor muy flaco y muy nervioso, que no habla una palabra, del cual ha dicho la pupilera que es un marqués muy rico, que viene a tomar aires; cuya marquesa es la señora oronda y colorada que se sienta a su izquierda, y le trincha la carne, le parte el pan en bocaditos y le escancia el vino. Gedeón tomara a éstos por ex-tenderos de refino, que se retiran al pueblo natal a comerse las ganancias de treinta años de mostrador. Llévale la contraria en sus asertos científicos, una señora muy peripuesta y retocada, con voz de bajo cantante. El gobierno ofrece a la viuda cuarenta y ocho mil duros por la propiedad de estas luminosas obras; pero ella quiere el millón cabal, y tras él anda con la esperanza de conseguirle. Cree Gedeón que con que le pagaran sin descuento la viudedad que debe corresponderle desde la muerte del mayor de plaza pues no otra cosa pudo tener por marido , se diera la erudita matrona por satisfecha. Malambruno, como desde luego llama Gedeón al gigante, se queja del fuego herpético que le devora; por lo cual anda recorriendo climas hasta dar con uno que le apague el incendio. Precisamente conoce a palmos la provincia de Extremadura Porque se cita el escamoteo de un reloj o el de los calzoncillos que llevaba puestos el vecino de al lado, cualquiera ratería de esas tan usuales, impunes y corrientes en la hidalga patria de Candelas y José María, cuenta él que en una ocasión le robaron su casa de Madrid, estando con su señora recibiendo a los duques de Montpensier en su palacio de la Serranía de Ronda; siendo lo admirable del caso, en su concepto, que los ladrones abrieron la puerta del gabinete de raso azul , del cual pasaron a la galería de esculturas ; de ésta a la sala de los tapices flamencos , y de aquí a su despacho, cuajado de primores de arte y de objetos de lujo. Durante la primera semana, halla Gedeón hasta cierto deleite en las originalidades de sus compañeros de mesa; pero a la segunda ya no puede con ellas. Y como lo ofrece lo cumple. Mas no es Solita juez que sentencia en arduos litigios sin maduras reflexiones. Antes da muestras de sutil ingenio Y experta travesura; y resistencias hace, aunque sin enojos, que ponen a Gedeón fuera de quicio. De todas maneras, esta peripecia viene a interrumpir sabrosísimamente la abrumadora monotonía de la vida de nuestro solterón, y a hacerte llevadera la existencia en aquella posada que empezaba ya a parecerle presidio. Una advertencia, por lo que valga, y suponiendo que alguien que esto lea piense que el encuentro de Gedeón con Solita no es rigurosamente necesario: no he conocido un Gedeón tamaño, sin una Solita semejante. El de mi cuento se encuentra con ella en una posada, después de haberla conocido en su propia casa, como otros las vuelven a ver en medio de la calle, o en sitio peor, después de haberlas tratado sabe Dios en qué parajes. Y cuidado que no pierde ripio el solicitante. La cual sufre después, y no lo cuenta, los refunfuños y desabrimientos de su ama, como en otro tiempo sufrió los de la señora Braulia por idénticos, aunque no tan notorios motivos. A Dios gracias, no los necesito para vivir. La misma o parecida relación que le hizo a él. Eso es lo que pido, y para después, una cama. Dicho esto, se oye un pisar menudito y fuerte, y un zumbido silbante, como de mujer que se marcha renegando; y, acto continuo, vuelve a oírse la voz del hombre de la sala, que grita:. Un instante después, vuelve a decir el llamado Ruiz:. Ya sabes que yo nunca duermo lejos de las monturas. Vamos, temí que Gedeón que nunca puso en duda que su pupilera admitía cuanto se le presentaba no sabe si sentir o celebrar el lance. Lo siente por el riesgo que corren, y pueden correr en adelante, su comodidad y su reposo; pero se alegra por lo que tiene de respuesta a la indirecta cuartelera que le echó la rígida doña Ambrosia, si es que a él iba dirigida, como lo va sospechando. Y todo esto a gritos, al mediodía, a medianoche, al amanecer, y comiendo y almorzando. Para algunas gentes todo es lo mismo No tienen educación, carecen de principios A cualquiera le sucede Aquella noche descansa Gedeón, y hasta reanuda sus casi interrumpidos coloquios con Solita; pero con esto vuelven a arder las apagadas iras de doña Ambrosia, y a estallar sobre su doncella, y a oírse sus letanías acostumbradas cada vez que pasa por delante de la puerta falsa del gabinete. En esto, toman posesión de la sala dos nuevos huéspedes. Son dos cómicos, que vienen a casa a la una de la mañana, y se acuestan a las dos, y se levantan a las once, y comen a deshora, y estudian a voces sus papeles, y cantan a grito pelado copias indecentes, y se pasean en calzoncillos por toda la casa desde que salen de la cama hasta que se van al ensayo, y dicen chicoleos desde el balcón a todas las mujeres que se asoman a los de enfrente, y tiran bolitas de pan y huesos de aceituna a los hombres que pasan por la calle. De vez en cuando los visitan otros camaradas del oficio, y entonces se hunde la tierra. Un día convidan éstos a comer a media docena de sus amigos; y como la comida es solemne, tiene lugar en la sala. Pocos pasos antes de llegar al portal, observa que sale de él Solita, con un lío de ropa debajo del brazo. Este detalle le parece grave. En efecto, Solita se echa a llorar en cuanto se encara con Gedeón. Pues eso mismo me ha hecho usted ahora; y, sin embargo, la señora me ha dicho Lo que siento yo es no haber estado cerca para remachar el clavo encima de su cabeza Aquí Solita baja los ojos, recoge una punta de su delantal con la mano libre, y responde con voz lenta y no muy firme:. Y a andar echan los dos, calle adelante, paso a paso, medio a oscuras cuando pasan cerca de un farol, y a oscuras por completo cuando de él se alejan, juntos, juntitos, y muy encorvado el uno sobre la otra, como la f sobre la i. La curiosidad le mueve a separar un poco una cortinilla de las vidrieras y a mirar lo que hay al otro lado. Alrededor de la mesa en que han comido, ve a los dos huéspedes y a sus amigos, con las cabezas en grupo y los cuerpos descoyuntados sobre las sillas. Mas apenas lo ha pensado, cuando el grupo se deshace, y se arma en la sala un vocerío tremendo; y sobre si muerto o si vivo; sobre si el salto o si el quiebro, en un instante suenan diez bofetones, tres botellazos y cincuenta blasfemias. Cuando vuelve con ellos, déjalos a la puerta de la escalera; y notando que la tormenta ya no ruge, llama a doña Ambrosia. Ahí va lo que debo; y en paz. Como se largó ella No podía ser otra cosa Estaban ustedes de acuerdo. Y los tres penetran en un largo corredor; y hallan a un hombre gordo que, al verlos, empuña la manezuela de una de las puertas de la ringlera, y les dice:. A vueltas de otras tres equivocaciones por el estilo, el hombre gordo, ya sulfurado, pónese a gritar desde el centro de una encrucijada a que han llegado los cuatro:. Allí es. El hombre gordo entra y enciende una vela. A su luz se ve el suelo lleno de papeles rotos y puntas de cigarro, la cama revuelta, la palangana hecha una basura, y la pared con lamparones. Después se levanta, y, maquinalmente también, procede a hacer el inventario de cuanto en ella le pertenece para su uso. No ignora Gedeón lo que son las fondas; pero entre pasar por ellas, como él ha pasado algunas veces, y vivir en ellas, como ahora vive, hay muchísima distancia; y mucho mayor para un hombre siempre cebadito y mimado en su casa, en la cual todo era suyo y para su regalo. Decididamente no es en aquel angosto y desaliñado recinto donde ha de llenar el vacío de que se queja desde que nosotros le conocemos..

Cuando llegaron a palacio, estaba empezado el sarao y visto que danzaban algunos moros con las damas, esperaron a que dejaran el sitio. Presagio es de mi ventura, cuando os pido que troquéis conmigo la Fe, y veréis, cristiana, pues ya os adoro, que estimo en vuestro decoro lo mucho que merecéis. Acabada la danza, hizo reverencia a los reyes. Llegó al estrado de las damas: besando el ramillete, se le dio a Matilde. Tomóle, diciéndole: more info, no puede ser por ahora el daros la fe que me pedís.

Quedaron los reyes contentos de verla humana, cuanto celosos los pretendientes; en particular un moro llamado Zulema. Navegaron con tan próspero viento que en breves días tomaron puerto en Barcelona.

Y desembarcados, supo que el Conde era muerto, y que Blanca había dado la mano de esposa a don Félix, su señor. Con el contento de tal nueva, pidió al padre redentor le permitiese ir a ver al Conde, y que le aseguraba una gran limosna. Diole licencia, y llegado al palacio, le conocieron todos. Siempre os tuve por traidor, desde el día que fuistéis a donde no matrona amante mayores maduras galería señora de vos.

Abrió la carta, y leída, quedó admirado de que Feliciano estuviera cautivo, porque en Barcelona se entendía que matrona amante mayores maduras galería señora corriendo los mares en su acostumbrado ejercicio.

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Diole Alberto cuenta de todo, y quedó espantado de la nobleza y lealtad de Audalia. Y entrando al cuarto de su esposa, la dio las alegres nuevas, diciéndole estaba determinado de ir en persona a traer a su hija. Y previniendo a toda prisa seis galeras con el matrona amante mayores maduras galería señora y matalotaje suficiente a guisa de pelea, y partiendo con la referida prevención, tomó su derrota.

Dentro de pocos días, dieron aviso las espías de su venida. Alborotóse el Rey moro con la impensada nueva, mandando a toda prisa se previnieran para salir al encuentro. Un día antes de la embarcación, fue Jarifa a suplicarle a la Reina diera licencia a las damas para que fueran con ella a ver partir a su esposo, pues era día de tanta fiesta.

Concedióle la Sultana lo que pedía, y Matilde le rogó la dejara ir con ellas. Que el mucho amor que le tengo me obliga, con el sentimiento de su ausencia, a pedirte que me dejes ir a verle partir. Quedó tan contenta la Sultana que recabó del Rey permisión para dejarla ir. Llegadas todas a la playa acompañadas de la guarda, les pidió Audalia que entraran en su galeota, pues estaba amarrada, para ver desde allí la embarcación. Embarcólas Audalia, contento de su dicha, habiendo metido aquella noche de secreto en la galeota toda click here riqueza.

Turbados de verla partir los que estaban en tierra, fueron a dar cuenta al Rey pareciéndole a la Sultana que sería descuido de los marineros, y que, estando Jarifa dentro, volvería la click to see more al puerto. Para excusarles ese enfado a Audalia, fueron a ponerlo por obra, mas no fue con tanta matrona amante mayores maduras galería señora que no diesen lugar, como el viento era favorable, a que se engolfaran, lo que les bastó para dar vista a las galeras que venían en su busca.

Puso Feliciano la señal, y conociendo don Félix era aquella galeota en que venían, dio orden de que pasara la palabra en sus galeras, matrona amante mayores maduras galería señora que salieran a impedir el paso a las otras galeotas, para que no dieran favor a la que traía la banderola.

Y bogando a toda prisa los remeros, llegó la galeota a dar cara, embistiendo con la galeota. Aunque hizo Audalia demostración de pelea, dio lugar a que de la galera arrojasen los ferros para prenderla; y habiéndola asido, se disparó el tiro.

Salieron las damas a la señal, disparando en ellas las piezas de artillería. Siguiéronlos hasta perder de vista la galera de su dueño, y pareciéndoles a los capitanes de galera que ya estaba en salvamento, cortando las aguas volvieron en su seguimiento. Y conociendo las fugitivas galeotas la chalupa que venía, la detuvieron, contando lo que pasaba.

Y sabido por el Rey la desgracia, sintió la pérdida de Audalia y de Matilde con tanto extremo que no se puede encarecer. Hincó la rodilla, diciendo: —Yo, señora, ser cristiana. Prometió hacerlo en descansando, porque quería ir a visitar a la Virgen santísima de Monserrate para darle las gracias de tanto bien. Estuvieron todos nueve días en su santa casa; fueron bautizados en ella los dos nobles moros, pidiendo Jarifa le pusieran el nombre de aquella divina Señora, y fue llamada María de Monserrate.

Y así, le pusieron Félix Feliciano. Y venidos a la Corte, les dijo que sería bueno enviarle al Rey un presente, en agradecimiento del buen tratamiento que le había hecho a Matilde. Parecióles bien su prudente consejo, y don Félix mandó que todos los moros que fuesen de Argel pareciesen en su presencia para vestirlos, diciéndole a Audalia sacase a su voluntad galas dignas de reina para la Sultana, enjaezando cien caballos encubertados de brocado y cuatro mil treintines de oro, enviando dos grandes de su Corte.

Lo envió todo al Rey diciéndole en una carta que no le matrona amante mayores maduras galería señora a Audalia y a Jarifa porque habían recibido el santo Bautismo, y que Matrona amante mayores maduras galería señora era su hija y le enviaba aquel presente en rescate. Llegada la nave al puerto de Argel, sabido el Rey que venían de paz, dio licencia para que saltaran en tierra. Llegados a palacio, refirieron el presente que traían, dando la carta.

Y considerando el moro que ya no tenía remedio, y mirando la noble correspondencia de los dos valerosos catalanes, les envió su embajada agradeciendo el presente. Y que, en demostración del grande amor que había tenido a Matilde, quería tener con ellos perpetuas paces, empeñando su real palabra de no quebrantarlas.

Y que en lo alto pintase la Fama, con su trompeta en la una mano y en la otra una tarjeta; y en ella, escrito de letras góticas, este verso: Cante la Fama inmortal de la firmeza que alabo, que fue esclavo de su esclavo Audalia por ser leal. Acabadas las pinturas, se adornaron las calles de ricas colgaduras y suntuosos altares, y llevaron a la divina Imagen con solemne procesión, y puesta en lo alto del matrona amante mayores maduras galería señora y el mapa matrona amante mayores maduras galería señora, con una dorada reja por delante.

Vivieron todos después largo tiempo, gozando Audalia el oficio de Mayordomo Mayor y Jarifa el de Camarera. Casó Alberto con una dama de Blanca, gozando cuatro lugares de señoría.

Tuvo Matilde dos hijos varones, que reinaron después con gloriosa memoria. Y llegada la hora, el siguiente día pidieron a los dos amigos que mostrasen sus habilidades. Y tomando una vihuela cantó algunas letras. Y saliendo al puesto, danzó con tan airoso despejo que, a no estar doña Gertrudis matrona amante mayores maduras galería señora prendada, fuera bastante a rendirla. Traídas las mesas, los regaló doña Lucrecia con mucha galantería.

No quiso avisar de su venida, por dar a su casa aquel repentino gozo. Y saliendo a la iglesia mayor a oír misa, encontró un mozo del camino con quien había caminado antes de ausentarse.

Llamóle y venido a su presencia, le preguntó si daba viajes. Respondióle que sí, y que los daba por su cuenta porque tenía mulas de suyo.

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No se lo digas a nadie que he vendido mi jaca torda en dos mil quinientos reales Te pones a hablar conmigo y yo por mi sencillez lo que me pasa te digo con el corazón en la mano lo que me pasa te digo Vengo de la Extremadura de ponerle a mi caballo de plata las herraduras No me habías de conocer malagueñas. Soy como el peregrino petenera. Soy como el fiel peregrino que de penitencia andare hasta encontrar el asesino que me ha robado tu querer como ladrón de caminos Yo quisiera renegar de este mundo por entero volver de nuevo a habitar por ver otro mundo nuevo a ver si encuentro verdad A la orilla de un río serrana. A la orilla de un río yo me voy solo y aumento la corriente con lo que lloro En un campo de flores yo paseaba y corté una amapola que era tu cara Qué triste flor la tocaron mis manos y se marchitó Dice mi compañera que yo no la quiero y cuando la miro a la cara el sentido pierdo Qué fatigas tengo cabales. Yo no te obligo gitana de que me quieras a la fuerza si no es de tu voluntad lo que a ti te parezca A aquel que le pareciere que mis penas no eran nada siquiera por un momento que se ponga en mi lugar Grandes guitarras del flamenco. Pedro Peña. Desgracia mía soleares María la Perrata 2. Mal fin tenga este sueño siguiriyas María la Perrata 4. No me lo merecía tientos el Lebrijano 5. Que la rosa en el rosal soleares el Lebrijano 6. Eres para mí reposo bulerías el Lebrijano 7. Me pregonas siguiriyas tia Anica la Periñaca 8. Tierra de morería soleares tía Anica la Periñaca 9. El viento que lleva alegrías el Borrico Pierdo el sentío siguiriyas el Borrico Los cinco capullos fandangos el Borrico Serrana que te olvidara granaína y malagueña el Juanata De veras tarantos el Juanata Me roza tu vestío soleares el Juanata Donde paran los toreros alegrías el Juanata Se me arrancó el alma siguiriya el Juanata El alto cielo tientos el Juanata. La lunita crece y mengua yo me mantengo en mi ser yo soy cuadro de tristeza pegadito a la pared Yo voy a perder la razón porque los locos no sufren lo que estoy sufriendo yo Yo tengo un hijo perdido y si Dios no lo remedia yo voy a perder el sentido 2. Mal fin tenga este sueño siguiriyas María la Perrata. No me lo merecia tientos el Lebrijano. Que la rosa en el rosal soleares el Lebrijano. Eres para mí reposo bulerías el Lebrijano. Ha llegado el momento la hora llegó de que te fueras de la vera mía y adiós vaya usted con Dios si a ti nadie te ha querido como te quería yo Eres para mí el reposo eres para mí el recreo eres clavel oloroso y eres el bien que poseo Pobre de mí que doy suspiros al aire y el aire se los lleva y no los recoge nadie Yo tenía yo tenía una cadenita de oro se me perdió el otro día con grandes fatigas lloro Estate quietecita y no te levantes que voy a la plaza y vuelvo al instante 7. Me pregonas siguiriyas tía Anica la Periñaca. Tierra de morería soleares tía Anica la Periñaca. Qué penita era el quererte tanto tenerte yo que aborrecer díme si no son quebrantos Tan im posible yo hallo de darte que yo a ti los buenos días como el que hacía un bautismo en tierra de morería Que mataran a tu madre que es la que ha tenido la culpa de que nuestro querer se acabe Yo he pasado por tu puerta yo había tirado un puñadito de papeles me se volvieron mosquetas Si olvidarlo es lo mejor porque tu habías sido una malina castigo te mande Dios Ay que te quiero y no lo sabes la causa eres de todos mis males 9. El viento que lleva alegrías el Borrico. Pierdo el sentío siguiriyas el Borrico. Los cinco capullos fandangos el Borrico. Serrana que te olvidara granaína y malagueña el Juanata. De veras tarantos el Juanata. Me roza tu vestío soleares el Juanata. Donde paran los toreros alegrías el Juanata. Se me arrancó el alma siguiriya el Juanata. Por lo que yo voy mirando bulerías Fernando Terremoto 2. Descanso a mi cuerpo siguiriyas Diego Clavel 3. La noche me la he pasao romeras Turronero 4. A mí me da sentimiento malagueña Antonio Mairena 5. Me juzgan consejo de guerra soleares Luis Torres Joselero 6. Lo amarraban por las manos martinetes Manuel Agujetas 7. Con una soguita al cuello bamberas Manuel Soto Sordera 8. Serrana, que te olvidara granaínas Luis Caballero 9. Por lo que yo voy mirando bulerías Fernando Terremoto. Descanso a mi cuerpo siguiriyas Diego Clavel. La noche me la he pasao romeras Turronero. A mí me da sentimiento malagueña Antonio Mairena. A mí me daba sentimiento de quererte toda mi vida pero yo paso el tormento de que sé que no eres mía y así voy pasando el tiempo Yo quisiera de momento estar loco y no sentir porque el sentir causa pena tanta que no tiene fin y el loco vive sin ella 5. Me juzgan consejo de guerra soleares Luis Torres Joselero. Lo amarraban por las manos martinetes Manuel Agujetas. Con una soguita al cuello bamberas Manuel Soto Sordera. Dos corazones heridos de la misma enfermedad los dos se quitan la vida por no decir la verdad 8. Serrana, que te olvidara granaínas Luis Caballero. Vicente Soto. Alegrías de tierra de nadie 2. Cuando canta el pasado siguiriya 3. Entre dos mundos colombiana 4. A mi aire fandangos 7. A ras de tierra cartagenera 8. El ritmo de la sangre bulerías 9. Esperando al porvenir tangos. Cuando canta el pasado siguiriya. Entre dos mundos colombiana. Rayito fuera de luna para entrar por tu ventana subir después a tu lecho y acariciarte la cara La campiña cuando sales se inunda de luz alegre y las hojas de las ramas iban Perla para el mar al verte 4. A mi aire fandangos. A ras de tierra cartagenera. El ritmo de la sangre bulerías. Para querer de veras se queda sola no encuentro una gitana como mi Lola Lola la de los brillantes dicen que tiene un amante que la hace de penar y cuando Lola le canta se le quiebra la garganta como la que va a llorar 9. Porque he nacido de raza gitana yo soy gitanito y canastero a mí me gustan las gitanas con pañuelos en el cuello Sentadito en la escalera esperando el porvenir y el porvenir nunca llega En mi casa no hay canastilla y ni siquiera familia tengo y yo soy un buen gitano que con nadie yo me meto Fuí a preguntarle al campo a la violeta si para el mal de amores había receta me ha respondido que para el mal de amores nunca la ha habido Medio siglo de cante flamenco Ariola disco 5. Por horas y momentos tangos Antonio Mairena 2. Qué duras son de llevar caña Diego Clavel 3. Murallas que resistieron alegrías Manuel Soto Sordera 4. Que dobles fatigas siguiriyas Francisco Mairena 5. Porque me ha mirao fandangos gitanos Fernanda de Utrera 6. Coge una silletita bulerías Manolito de María 7. Toda la noche en el balcón malagueñas Fernando Terremoto Qué duras son de llevar caña Diego Clavel. Las penas que estoy pasando qué duras son de llevar tanto tiempo encerradito y por Dios darme la libertad Los ojitos de tu cara han tenido la culpita de lo que a mí me pasara 3. Murallas que resistieron alegrías Manuel Soto Sordera. Que dobles fatigas siguiriyas Francisco Mairena. Porque me ha mirao fandangos gitanos Fernanda de Utrera. Coge una silletita bulerías Manolito de María. Grandes voces se escuchaban en el puentecito de Triana y era que se había caído san Juan de la??? Toda la noche en el balcón malagueñas Fernando Terremoto. Toda la noche yo me veo sentadita en el balcón y cuando siento tus pasos me sangra mi corazón por eso a ti te quiero tanto Fue sentenciado Juan García a golpes de mosquetón primera noche de agosto sin jueces ni defensor No era por miedo su llanto porque llorando salió lloraba porque dejaba lo que en su casa dejó Lo sacaron amarrado y amarradito quedó a dos pasos del camino en el camino a Morón Y así murió Juan García testamento no escribió pero lo que Juan dejaba el pueblo lo arrecogió Y dije verdad como lo que dije era verdad como la verdad dolía me han mandadito callar Por tarantas y tarantos. Dale compañero. Antonio Piñana 2. Gabriel Moreno 3. A una legua de Totana. Juan Varea 4. Cuevas de Vera. Pepe Pinto 5. Vaya tela de verano. Pepe de la Matrona 6. Pepe el Culata 7. Que agua se ve en la bahía. Antonio Mairena 8. Mira lo que te he comprao. Los Chiquitos de Algeciras 9. Entre verdes matas. El Chocolate Bernarda de Utrera El puente. Curro de Utrera. Gabriel Moreno. Juan Varea. A una legua de Totana cuando ya brillaba el sol la jaca de mi tartana una pata se rompió qué pena tan de mañana 4. Pepe Pinto. Mazarrón y que vivan las Cuevas de Vera. Me llaman Pedro el Morato yo soy natural de Vera con mi guitarrica en la mano vaya tela y venga tela vaya telita de verano 6. Pepe el Culata. Antonio Mairena. Los Chiquitos de Algeciras. Vengo de las Carboneras mira lo que te he comprado unas botas de cartera con los botones al lado te las pones cuando quieras En Cartagena se suena que me han de matar de un tiro nunca llueve como truena con esa esperanza vivo Con mi bolsico en la mano vengo de mi trabajico y yo a nadie le pregunto si vengo tarde o temprano 9. El Chocolate. Bernarda de Utrera. Manuel Morao. El sentío me lo quita alegrías Sernita de Jerez 2. A la madre de mi alma malagueña del Mellizo Sernita de Jerez 3. Me da miedo de quererte soleares Sernita de Jerez 4. Te tengo que ver llorar tangos jerezanos Paquera de Jerez 8. Sultana del salero fandangos de Sevilla Paquera de Jerez Filigrana de Jazmín media granaína Paquera de Jerez La luz de tus ojos grises tientos Paquera de Jerez Yo pasé fatigas dobles bulerías Paquera de Jerez Que Dios la perdone siguiriyas Terremoto Que este querer que te tengo tientos Terremoto Rosa, yo no te cogí malagueñas Terremoto Dos vereítas iguales soleares Terremoto No quiero juerga ni vino fandangos Terremoto En la puerta con tu madre bulerías Terremoto. El sentío me lo quita alegrías Sernita de Jerez. A la madre de mi alma malagueña del Mellizo Sernita de Jerez. Me da miedo de quererte soleares Sernita de Jerez. Te tengo que ver llorar tangos jerezanos Paquera de Jerez. Suspiros que di a la mar a Dios le pido que vuelvan que se los quiero mandar a ese gitano de Huelva que yo no puedo olvidar Me lo encontré en Punta Umbría con mi pañuelo de rayas y aquella tarde en la playa como me miraría que me rindió sus murallas Me fuí lejos de mi España con un fandango alosnero mira si yo a ti te quiero Huelva de mis entrañas que sin tus cantes me muero 9. Sultana del salero fandangos de Sevilla Paquera de Jerez. Es la reina de las flores hay que quitarse el sombrero no la pintan los pintores y es sultana del salero Sevilla de mis amores La Esperanza Macarena y el Señor del Gran Poder son los que alivian mis penas y me corre su querer por la sangre de mis venas Filigrana de Jazmín media granaína Paquera de Jerez. Bonita como ninguna filigrana de jazmín la Alhambra rosa moruna habla con el Albaicín bajo la luz de la luna La luz de tus ojos grises tientos Paquera de Jerez. Yo pasé fatigas dobles bulerías Paquera de Jerez. Yo he pasado fatigas dobles pero va a llegar la horita que mi gustito se logre Con la ganancia del sebo yo les voy a comprar a mis niños unos zapatitos nuevos Esta noche me mudo me llevo un chisme yo me llevo la caldera aunque me tizne Mi amante es pajarero me trajo un loro con las alas doradas y el pico de oro Que Dios la perdone siguiriyas Terremoto. Morirme quisiera y escuchar tus dobles a ver si dice esta flamenquita mía que Dios lo perdone Dios mío qué verguenza me has hecho pasar pedir limosna de puerta en puerta para tu libertad Que este querer que te tengo tientos Terremoto. Rosa, yo no te cogí malagueñas Terremoto. Rosa, yo no te cogí y fue porque no me dio la gana al pie de un rosal dormí y rosas yo tuve por cama de cabecera un jazmín Si Dios me diera el mando como se lo ha dado a la muerte yo quitaría de en medio quien me estorbe a mí para quererte por eso yo a ti te quiero tanto Dos vereítas iguales soleares Terremoto. No quiero juerga ni vino fandangos Terremoto. No caía nunca en cama soleares Fernanda de Utrera 2. Verdades como puños cantiñas Manuel Sordera 3. Me entregaste con tu manos fandangos Terremoto 4. Olivares del campo bulerías Turronero 5. Tengo una hermana en España giliana José el Negro 6. Cuesta un sentío liviana Antonio Mairena 7. Como te coja en el hierro romeras Manuel Agujetas 8. Como el carbón en la sierra tangos Diego Clavel Sintiendo estaban las piedras siguiriyas Juan Talega. Tengo una hermanica en España que me la cogieron cautiva en los montes de Sagüeña y era el mismo del olivo Tengo un juramento hecho con la Virgen de la Estrella de mujer que sea??? Yo estoy perdiendo por esta buena gitana todo lo que yo tengo Compañera mía yo no sé qué tiene la hierbabuena de tu huertecito que tan bien me huele Como te coja en el hierro romeras Manuel Agujetas. Sintiendo estaban las piedras las fatigas mías yo las terelo de día y de noche de noche y de día Mi hermana la Alejandra a la calle me echó Dios se lo pague y a mi primo el Gallego que me arrecogió Pessoa flamenco. Alegrías 2. Fandangos 4. Tientos-tangos 5. Tangos portugueses 6. Bulerías 7. Malagueñas 8. Vals 9. Martinete y debla. Día por día y noche por noche y no dormí Se vive como se nace sin querer y sin saber en esa ilusión de ser el tiempo muere y renace sin que se sienta correr El sentir y el desear no existen en esta tierra y no es el amor amar en el país donde yerra mi lejano divagar Tientos-tangos. Paseé por el jardín sin saber que había flores así pasa por la vida quien tiene o no tiene amores Agua que pasa y canta y agua que hace dormir En lo hondo del pensamiento tengo por sueño un cantar un cantar velado y lento y sin palabras que hablar Si lo pudiera cambiar en palabras que ofrecer todos habrían de hallar lo que tiene que esconder Todos iban a tener en lo hondo del pensamiento la nueva de poseer un cantar velado y lento Y cada cual desatento a la vida que ha de hallar tendría el contentamiento de atender a mi cantar Martinete y debla. Manolo Caracol. En el calabozo martinetes 2. Mis ducas no eran na martinetes 3. El reniego siguiriyas 4. Mujer malina siguiriyas del Marruro 5. Cuando yo me muera siguiriyas 7. Me pueden mandar caña 8. Si yo pudiera soleares de Joaquín el de la Paula 9. Tiro piedras por la calle soleares de Enrique el Mellizo Nasty tetona MILF madrastra en lencería caliente Kenzie Taylor sintió un hijastros enorme polla en su coño peludo sediento después de que se quedaron solos en casa. Grueso rubia madura en lencería roja Vicky es que necesitan de un pene duro en su melocotón. Tetona tatuada Milf flequillo en lencería. Gran tittied rubia Milf con cuerpo tatuado en lencería sexy obtiene su coño lamió luego da garganta profunda mamada y folla duro en el dormitorio. Puta en lencería strip tease. Chubby madura en lencería consigue follar y chupar la polla grande para corridas. Madura en lencería sexy obtiene profunda dedo follada. Putas cachondas en lencería sexy y ropa interior obtener travieso. Putas cachondas en lencería sexy y ropa interior obtener travieso en su habitación de hotel. Ella lo hizo para mí y me encanta. Determinó don Félix, por asegurarle el temor, que Alberto y el ama se fueran a vivir a un puerto de mar cerca de Barcelona, llamado Piana, donde estuvo cuatro años. Vivían melancólicos sus padres con el ausencia de Matilde, porque don Félix no podía ir a verla por no dar sospecha. Hizo el leal criado la diligencia, estando determinado de llevarlo. Sentía Matilde su ausencia con tal extremo que, para engañarla, la sacaba un día ante de su partida a correr el mar en una faluca. Y contenta del paseo, le daba licencia para que se partiera. Y llevados a Argel, fue el pirata a palacio cudicioso de su ganancia, como la niña era tan hermosa, a presentarla a la Reina sultana. Estimó el presente, mandando que le dieran doscientas doblas, porque su trato del corsario era vender los esclavos que cautivaba, siguiéndosele grandes medras. Y mirando que Alberto tenía buen talle y parecía noble, se lo vendió a un moro llamado Audalia, porque le tenía encomendado un buen esclavo. Era Audalia estimado del Rey por su mucho valor. Servía una dama de la Reina llamada Tarifa , y aunque servía a su rey con lealtad era inclinado a los cristianos. Y sabido de Alberto que Matilde era su hija y que el pirata la había llevado a palacio, le consoló diciéndole que no llorara, que él encargaría a Tarifa, su señora, cuidara de su regalo. No fue menester el ruego de Audalia, porque los reyes pusieron tanto amor en la cautiva que, deseosos de que dejara la Santa Fe y tomara su ley para rendirla a su voluntad, la regalaban con extremo, vistiéndola a la morisca ricas y costosas galas. Y que prometía al que la venciera darle grandes dones. Respondióle: —No dudes de mí, padre mío, aunque soy niña, que yo moriré por mi Fe aunque me maten. Sintiólo la Sultana con tanto extremo que, a no amarla tanto, la diera muy mala vida. Y fiada en el tiempo y en los muchos regalos que la hacían, templaba su enojo, creyendo serían bastantes a vencerla. En esta ocasión sucedió que Audalia salió con sus galeotas a correr las costas de Cataluña, para hacer algunas entradas de importancia. Tuvo Feliciano aviso y salió a recibirle, con tan dichoso acierto que Audalia fue cautivo. Agradecido, el moro le cobró tan verdadero amor que, a no estar enamorado de Jarifa, diera por bien empleado su cautiverio. Venidos los embajadores del Rey moro, dieron a Feliciano su embajada. Respondióles que no le daría por la corona real, porque Audalia hacía muchos daños en las tierras del Conde su señor, y que teniéndole preso se atajaban. Respondióle: —Amado señor de mi corazón, no siento yo el verme en tu poder… Mayor es mi desdicha. Arrojóse a sus pies, diciéndole: —Hasta ahora fui tu cautivo: ya soy tu esclavo, y tan leal, que te juro de volver a tu poder en gozando la hermosa mano de mi adorada mora. Sólo quiero que cumplas tu palabra, no inquietando las costas de Cataluña. Besóle Audalia los pies, agradeciendo su dicha. Otro día se celebró con mucha zambra y fiestas. Como Feliciano estaba seguro de que Audalia cumpliría la palabra dada, quiso descansar algunos días. Y saliendo a recorrer los puertos para ver lo que faltaba en ellos, pareciéndole que el mar estaba seguro, no fue con pertrecho de guerra suficiente. Llevaba en su compañía hasta cien soldados. Contento con la presa, pareciéndole eran hombres de importancia, dio la vuelta a Argel, sin saber lo que llevaba, que no fue poca dicha para Feliciano. Puestos en el mercado, salió Audalia a verlos, como supo que eran catalanes. Y conociendo a Feliciano, fue tanto su pesar que no fue poco disimular su pena. Pidióle trescientos zequíes, y sin reparar a la paga le compró y llevó consigo. No le conoció el afligido caballero, por las muchas galas que vestía. Llegados a su casa, le mandó esperar en una sala. Tenían intento de recibir la Fe católica, y porque Jarifa amaba con tierno amor a Matilde, no había Audalia hecho fuga, esperando ocasión para poderla robar. Quedó Feliciano tan turbado del impensado gozo que no acertaba a responder. Y que él tenía en su casa a su padre, ocupado en los jardines. Pidióle Feliciano que le llamara. Respondió Audalia sería mejor bajar al jardín los dos, por que sus moros no entendieran nada; y que sería a propósito que asistiera allí en compañía de Alberto, mientras se disponía su viaje. Respondióle Feliciano que fuera de suerte que se partieran juntos, porque no dejaría Argel hasta llevarle consigo. Llegados al jardín, le dijo Audalia a Alberto: —Noble cautivo, ves aquí a Feliciano, mi señor, de quien tantas veces hablé. Ya le he contado el cautiverio de tu hija. Fía en Dios, que con su venida tendremos buen suceso. Sólo temo que por su pérdida no envíe el Conde su rescate antes de nuestra fuga. Quedando solo Alberto con Feliciano, le dijo: —Pues mi dicha ha sido tanta que os trajo Dios en esta ocasión, mirad, señor Feliciano, este retrato, y os diré un secreto que nunca salió de mi pecho. Miró el retrato y admirado de su rara belleza, le preguntó si era de su hija perdida. Respondióle: —Sí, señor. Que pues el Rey daba licencia para que la galantearan, que mirase qué orden podría haber para sacarla de cautiverio, pues Audalia se mostraba tan favorable. Respondióle, como ya le había dicho, que tenía intento de robarla. Otro día, bajó Audalia a saber cómo lo había pasado aquella noche. Respondióle Feliciano que muy bien y que, seguro de su lealtad, le pedía pagase la fineza que le debía, pues le había dado libertad por que gozara de su amada Jarifa, que él estaba enamorado de Matilde, que ya no sería posible vivir sin verla: que le llevase a palacio, para que gozara de su amada vista. Respondióle Audalia que si le llevaba como cautivo no sería estimado, que vistiese galas a la morisca, pues no era conocido, y que daría a entender al Rey que era su deudo y que había estado mucho tiempo cautivo, y que se le llevaba presentado para que le ocupara en su servicio. Hiciéronse las galas, y Audalia dijo a Jarifa fuese a ver a la Reina y diese a entender a Matilde quién era Feliciano, por que no se mostrase esquiva teniéndolo por moro. Fue la discreta mora a palacio, y fue bien recibida de la Sultana por lo mucho que la estimaba. Tenía Matilde satisfacción de que Jarifa guardaba en secreto la ley cristiana, y dando crédito a lo que le dijo no supo palabras con que agradecerle el cuidado, prometiendo hacer lo que le pedía. Pareciéndole a Audalia era hora de ejecutar su engaño, le mandó a Alberto hiciera unos ramilletes que llevar a la Reina, para darle lugar de que viera su hija. Quedó el Rey tan pagado del buen talle de Feliciano que le dio oficio de secretario, diciéndole que si vencía a la cautiva, cumpliría la palabra que tenía dada: que acudiera a la tarde al sarao que había en palacio. Volvieron tan contentos con el buen despacho que habían tenido, que no acertaba Feliciano a encarecer su gusto. Alberto se ha de partir a Barcelona con tus cartas, pidiendo ayuda para cuando llegue el día de nuestra ida. Abrazóle Feliciano, estimando su lealtad y alabando su entendimiento. Y por ser hora de ir a la fiesta, le pidió que no se detuvieran porque deseaba ver a su dueño. Cuando llegaron a palacio, estaba empezado el sarao y visto que danzaban algunos moros con las damas, esperaron a que dejaran el sitio. Presagio es de mi ventura, cuando os pido que troquéis conmigo la Fe, y veréis, cristiana, pues ya os adoro, que estimo en vuestro decoro lo mucho que merecéis. Acabada la danza, hizo reverencia a los reyes. Llegó al estrado de las damas: besando el ramillete, se le dio a Matilde. Tomóle, diciéndole: —Moro, no puede ser por ahora el daros la fe que me pedís. Quedaron los reyes contentos de verla humana, cuanto celosos los pretendientes; en particular un moro llamado Zulema. Navegaron con tan próspero viento que en breves días tomaron puerto en Barcelona. Y desembarcados, supo que el Conde era muerto, y que Blanca había dado la mano de esposa a don Félix, su señor. Con el contento de tal nueva, pidió al padre redentor le permitiese ir a ver al Conde, y que le aseguraba una gran limosna. Diole licencia, y llegado al palacio, le conocieron todos. Siempre os tuve por traidor, desde el día que fuistéis a donde no supe de vos. Abrió la carta, y leída, quedó admirado de que Feliciano estuviera cautivo, porque en Barcelona se entendía que andaba corriendo los mares en su acostumbrado ejercicio. Diole Alberto cuenta de todo, y quedó espantado de la nobleza y lealtad de Audalia. Y entrando al cuarto de su esposa, la dio las alegres nuevas, diciéndole estaba determinado de ir en persona a traer a su hija. Y previniendo a toda prisa seis galeras con el pertrecho y matalotaje suficiente a guisa de pelea, y partiendo con la referida prevención, tomó su derrota. Dentro de pocos días, dieron aviso las espías de su venida. Alborotóse el Rey moro con la impensada nueva, mandando a toda prisa se previnieran para salir al encuentro. Un día antes de la embarcación, fue Jarifa a suplicarle a la Reina diera licencia a las damas para que fueran con ella a ver partir a su esposo, pues era día de tanta fiesta. Concedióle la Sultana lo que pedía, y Matilde le rogó la dejara ir con ellas. Que el mucho amor que le tengo me obliga, con el sentimiento de su ausencia, a pedirte que me dejes ir a verle partir. Quedó tan contenta la Sultana que recabó del Rey permisión para dejarla ir. Llegadas todas a la playa acompañadas de la guarda, les pidió Audalia que entraran en su galeota, pues estaba amarrada, para ver desde allí la embarcación. Embarcólas Audalia, contento de su dicha, habiendo metido aquella noche de secreto en la galeota toda su riqueza. Turbados de verla partir los que estaban en tierra, fueron a dar cuenta al Rey pareciéndole a la Sultana que sería descuido de los marineros, y que, estando Jarifa dentro, volvería la galeota al puerto. Para excusarles ese enfado a Audalia, fueron a ponerlo por obra, mas no fue con tanta brevedad que no diesen lugar, como el viento era favorable, a que se engolfaran, lo que les bastó para dar vista a las galeras que venían en su busca. Puso Feliciano la señal, y conociendo don Félix era aquella galeota en que venían, dio orden de que pasara la palabra en sus galeras, para que salieran a impedir el paso a las otras galeotas, para que no dieran favor a la que traía la banderola. Y bogando a toda prisa los remeros, llegó la galeota a dar cara, embistiendo con la galeota. Aunque hizo Audalia demostración de pelea, dio lugar a que de la galera arrojasen los ferros para prenderla; y habiéndola asido, se disparó el tiro. Salieron las damas a la señal, disparando en ellas las piezas de artillería. Siguiéronlos hasta perder de vista la galera de su dueño, y pareciéndoles a los capitanes de galera que ya estaba en salvamento, cortando las aguas volvieron en su seguimiento. Y conociendo las fugitivas galeotas la chalupa que venía, la detuvieron, contando lo que pasaba. Y sabido por el Rey la desgracia, sintió la pérdida de Audalia y de Matilde con tanto extremo que no se puede encarecer. Hincó la rodilla, diciendo: —Yo, señora, ser cristiana. Prometió hacerlo en descansando, porque quería ir a visitar a la Virgen santísima de Monserrate para darle las gracias de tanto bien. Estuvieron todos nueve días en su santa casa; fueron bautizados en ella los dos nobles moros, pidiendo Jarifa le pusieran el nombre de aquella divina Señora, y fue llamada María de Monserrate. Y así, le pusieron Félix Feliciano. Y venidos a la Corte, les dijo que sería bueno enviarle al Rey un presente, en agradecimiento del buen tratamiento que le había hecho a Matilde. Parecióles bien su prudente consejo, y don Félix mandó que todos los moros que fuesen de Argel pareciesen en su presencia para vestirlos, diciéndole a Audalia sacase a su voluntad galas dignas de reina para la Sultana, enjaezando cien caballos encubertados de brocado y cuatro mil treintines de oro, enviando dos grandes de su Corte. Lo envió todo al Rey diciéndole en una carta que no le enviaba a Audalia y a Jarifa porque habían recibido el santo Bautismo, y que Matilde era su hija y le enviaba aquel presente en rescate. Llegada la nave al puerto de Argel, sabido el Rey que venían de paz, dio licencia para que saltaran en tierra. Llegados a palacio, refirieron el presente que traían, dando la carta. Y considerando el moro que ya no tenía remedio, y mirando la noble correspondencia de los dos valerosos catalanes, les envió su embajada agradeciendo el presente. Y que, en demostración del grande amor que había tenido a Matilde, quería tener con ellos perpetuas paces, empeñando su real palabra de no quebrantarlas. Y que en lo alto pintase la Fama, con su trompeta en la una mano y en la otra una tarjeta; y en ella, escrito de letras góticas, este verso: Cante la Fama inmortal de la firmeza que alabo, que fue esclavo de su esclavo Audalia por ser leal. Acabadas las pinturas, se adornaron las calles de ricas colgaduras y suntuosos altares, y llevaron a la divina Imagen con solemne procesión, y puesta en lo alto del nicho y el mapa debajo, con una dorada reja por delante. Vivieron todos después largo tiempo, gozando Audalia el oficio de Mayordomo Mayor y Jarifa el de Camarera. Casó Alberto con una dama de Blanca, gozando cuatro lugares de señoría. Tuvo Matilde dos hijos varones, que reinaron después con gloriosa memoria. Y llegada la hora, el siguiente día pidieron a los dos amigos que mostrasen sus habilidades. Y tomando una vihuela cantó algunas letras. Y saliendo al puesto, danzó con tan airoso despejo que, a no estar doña Gertrudis tan prendada, fuera bastante a rendirla. Traídas las mesas, los regaló doña Lucrecia con mucha galantería. No quiso avisar de su venida, por dar a su casa aquel repentino gozo. Y saliendo a la iglesia mayor a oír misa, encontró un mozo del camino con quien había caminado antes de ausentarse. Llamóle y venido a su presencia, le preguntó si daba viajes. Respondióle que sí, y que los daba por su cuenta porque tenía mulas de suyo. Alegróse don Alonso de verle tan medrado, diciéndole que lo había menester porque había de ir a la Corte, y de paso había de entrar en Córdoba; que todo lo que fuese se le pagaría con mucha ventaja. Respondióle Francisco que con él iría al cabo del mundo. Estimóle la buena cortesía, y aunque el tiempo era riguroso, se determinó a partirse luego. Y prevenido lo necesario, salieron de Sevilla a ocho de noviembre. Afligidos de tan impetuoso rigor, se determinó don Alonso, antes que la noche cerrara sus lóbregas puertas, entrarse en un espeso y dilatado olivar que estaba un cuarto de legua del camino. Y picando a toda prisa, entraron en él, buscando sitio en que guarecer parte de su disgusto, amparados de sus gruesos y copiosos troncos, haciendo dosel de las capas, asidas a las hojosas ramas. Y sosegado, descubrió la hermosa Cintia su plateado rostro; y a los confusos rayos de su breve luz, conoció don Alonso que estaba cerca de una zanja, término que partía otros olivares. Dentro de un breve tiempo, oyeron relinchos de caballos que venían cerca de la otra parte. Temieron no fueran ladrones, y previniendo las armas, prestando mucha atención vieron venir dos caballos, y que del uno se arrojaron dos hombres. Sin responderle, tomaron dos azadas que traían prevenidas y empezaron a cavar al pie de un grueso tronco. Llegóse a mirarlo y respondió: —Cavadlo hasta el centro, para que deje en él enterrados mi agravio y mi venganza. Bien entendió sería bandolero, mas no por eso dejó de seguirle, considerando que estaría mejor en poder de ladrones que no en las brasas duras de la espantosa muerte que esperaba. Y conociendo Rodrigo en el ruido que ya su dueño había partido, quiso abreviar con el peligro en que quedaban. Y sacando dos pequeños pistoletes que traía, disparó el uno, hiriendo a uno de los que cavaban; y disparando el otro, hizo lo mismo de su compañero. El cruel hombre, temiendo lo mismo, le rogó no le quitara la vida. Y volviendo a los dos caballos, él y sus compañeros los mataron, por que no fueran en su seguimiento. Y volviéndose donde estaban sus mulas, subieron en ellas para ir a la venta donde los esperaban. Había dado a entender el mozo a los venteros que llevaba aquella mujer para que sirviera a una señora que se la tenía encomendada, que le dieran una cama mientras llegaban unos criados del aquel caballero, que con la tempestad se habían perdido. Preguntó don Alonso si tenían algunos regalos considerables. Respondió la ventera que sí, que buenas gallinas y mucha caza, y frutas del tiempo. Mandó que se cocieran cuatro gallinas para llevar salpimentadas, y que aderezasen unos conejos y perdices para tomar un bocado, porque se habían de ir luego. Pusiéronlo por obra y llegados los criados, sin preguntar por la mujer, almorzaron. Y previniendo lo que habían de llevar, partieron, temiendo no vinieran a buscarlos. Respondióle: —Ingrata fuera yo a no cumplir vuestro deseo. Satisfízome con decir esperaba un hermano que tiene en Flandes, y que no tendría gusto cumplido si no estaba presente a celebrar su dicha. Sucedió por mi desdicha que, tratando en el Cabildo de sacar las suertes de procuradores de cortes , por ser mi padre y mi amante Veinticuatros, se encontraron los dos sobre sacar una suerte, con tan encendida cólera de mi padre que desmintió a don Luis; y ofendido, sin acordarse de que yo reinaba en su pecho, dio a mi padre con el sombrero en la cara. Sacaron las espadas y sin poderlos reportar, se hirieron tan mal que se dudó de su vida. Sacaron, para mayor desgracia mía, porque, tratando de las paces, se declaró mi padre por su enemigo y de todo su linaje, y de cuantos le hablaran en las amistades. Estaba yo con el mismo miedo, y viendo al criado un día, le llamé, sin mirar el riesgo a que me ponía. Preguntéle por su dueño. Respondióle: —Pues escuchadlos y veréis mi buen gusto. Respondióme que luego se había de partir, y que otro día estuviera cuidadosa, para que él tuviera lugar de hablarme. Retiréme a mi sala, a ver qué me escribía: y después de muchos agradecimientos estimando el haberle escrito, pasó adelante diciendo que, si mi amor era tan firme como le significaba, que me determinase a dejar mi casa, pues ya no era posible que nuestro casamiento se ejecutase con gusto de mi padre. Estando yo para cerrar el papel que os he referido, y teniendo el de mi amante sobre un bufete, entró tan de repente en mi sala que no pude esconder los papeles. Arrebatada de la cólera, le dije que era un vil esclavo, hijo de una perra. Echó su mano a la cara, jurando que se lo había de pagar. Llevóle los papeles al cuarto de mi padre. Fue mi dicha si es que tengo alguna tan grande, que, embebecido de su venganza, no advirtió el cerrarme la puerta. Paséme en casa de una señora que vivía frontero. Yo os prometo de poneros en tal estado que no habéis de tener qué desear. Mientras determino el marido que he de elegir, os quiero llevar a Sevilla y dejaros en un convento. Cerró la noche, y acompañado de Bernardo y de otro esclavo de tan malas propiedades como las suyas, llegamos a aquel sitio adonde fuera cierto haber muerto a sus crueles manos, si vuestro valor no me hubiera defendido. Y don Alonso la dijo: —Mi señora doña Esperanza, enjugad los hermosos ojos. Ya sé quién sóis , por las cartas de mi hermano. Mirad, señora, a dónde queréis que os deje, porque he de correr la posta para volver a Córdoba. Mandó don Alonso que sacaran de los regalos prevenidos, y después de haber comido, montaron a caballo, determinados de caminar a toda prisa. Y llamando a la priora, dio cuenta de lo que pasaba, pidiendo llamasen a su tía. Dijéronle que se la trajese, mientras enviaban por licencia para recibirla. Parecióle al noble cordobés no llevarla con tan malas ropas, y llegando a casa de un mercader de vestidos, compró uno de espolín de oro. Y volviendo a la posada, la hizo vestir, pidiendo al huésped que mientras la llevaba le buscasen postas. Entrególa a su tía, y partiendo a toda prisa, llegó a su casa. Y hallando a su madre y a todos los criados llorosos, sin dar a entender su cuidado preguntó la causa. Hubo soplo de que estaba escondido en uno de los cortijos, y el Corregidor le ha traído preso y le tiene en un calabozo, sin dejarlo ver de nadie. Y si no parece doña Esperanza, lo veremos en un cadalso. Invierte la posición del aparato. Hay otro cristal delante de las ruedas Pero el cristal tiene un resorte. La casualidad guía el dedo de Merto hasta el punto conveniente para que, apretando allí, el resorte cumpla su cometido. El cristal se separa, de un brinco, por sí sólo. Es preciso ver qué resistencia opone a su mano Algo se ha roto, y el columpio cae sobre la consola. El tic-tac, que antes se oía lento y acompasado, ahora es un redoble continuo; las agujas vuelan sobre la esfera, y el timbre parece que toca a rebato. Gedeón, hombre de poco gusto artístico, pero muy aficionado a rodearse de cosas que le recreen la vista y le deleiten los sentidos, tiene su cuarto atestado de esos objetos mal llamados de arte, que la industria ha derramado por el mundo. Sobre la mesa de escribir hay un tintero de cristal esmerilado, que es una maravilla, y una salvadera de porcelana, prodigio de trasparencia y de color; y presidiéndolo todo, como santo en botica vieja, el busto de Balzac, de tamaño natural, encima de una elegante papelera y entre dos candelabros de alabastro y metal dorado. Cuando a este vedado recinto se acerca Merto, abre con mucho pulso la puerta, y mira por la rendijilla resultante. Adonis sigue durmiendo. Puede, impunemente, partirle de un varazo. Pero el ansia misma que tiene el granuja de deslomar al perro, le hace perder el tino, y sólo le alcanza con la vara en la punta del rabo. Al recibir el golpe, lanza Adonis un aullido de angustia, de furor y de sorpresa juntamente, y da un salto nervioso e inconsciente que le eleva dos codos sobre el lecho en que acaso soñaba con la perra de sus pensamientos; después se encara con Merto, encorvado el lomo, la mirada ardiente y rechinantes los colmillos. Merto, que no contaba con errar el golpe, ni, por consiguiente, con aquella actitud amenazante de su enemigo, desconciértase no poco, y comienza a sacudir palos de ciego; es decir, veinte en la alfombra y uno en Adonis. Este estropicio aplaca un instante las iras del muchacho, y le hace prorrumpir en una interjección brutal. Pero no ha habido tiempo ni para pensar la respuesta que se pide, cuando ya tiene encima otro varazo. El estrépito es horrible, y el desastre arranca al cerril muchacho, no ya una interjección, sino una blasfemia. En esto entra Regla en el gabinete, desencajada y compungida. Al otro día, cuida mucho el complaciente amo de no apurar las fuerzas ni el espíritu de su criada con órdenes excesivas o con palabras secas. Y como, al cabo, es madre de Merto, y por malo que éste sea debe quererle mucho, también le pregunta por Merto. Y como nada sabe Regla de él en los tres primeros días, al cuarto le ruega Gedeón que trate de saberlo, porque cabe en lo posible que el chico haya tomado sentimiento por lo que se le ha castigado, y llegue a adquirir una enfermedad peligrosa. Todas estas conversaciones tienen lugar durante la comida o el almuerzo de Gedeón, y por consiguiente, a las barbas de Adonis. Cualquiera pensaría que Adonis va leyendo en la fisonomía de Gedeón sus propósitos de perdonar al atrevido, y sus deseos de volver a traerle a su lado. La escena representa otra vez el gabinete de Gedeón. Éste se halla repantigado en la butaca contigua a la mesa de escribir, y atusa las greñas de Adonis; el cual parece dormirse, de gusto que le da el suave manoseo de su amo. Entra Regla con una carta en la mano; pónela en las de Gedeón; dícele que la ha subido la portera, y se va. Como hace semana y media que no te veo, te escribo para decirte que en cuanto recibas ésta, vengas a verme, pues hay dos casos muy graves deque tengo que enterarte. Graves deben ser, en efecto, los casos a que la firmante se refiere, cuando se atreve a molestarle con aquella misiva. No es alto ni bajo, ni adusto ni risueño: tiene el cuerpo y la fisonomía, y hasta el olor, que tienen siempre los vicios inveterados y la falta absoluta de vergüenza. Siguen algunas réplicas y contrarréplicas entre los dos hombres, y algunas disculpas y protestas de la mujer, de escasa importancia para el lector y de mucha para mí si tuviera que escribirlas y comentarlas, por lo cual las suprimo con su venia; retírase al fin Regla, y quédanse frente a frente los dos personajes de esta escena. Y avanza resuelto hacia Gedeón; y, que quieras que no, le coge una mano y se la estruja y resoba entre las dos suyas; y arrima a su cara, contraída por el asco, todo el bardal de su cabeza y todas las cavernas hediondas ocultas por el bardal. El hombre, al mismo tiempo, toma una silla, la arrima a la butaca y se sienta también. Y mientras aguarda la respuesta, escupe en la alfombra y se limpia los hocicos con un pingajo que saca de otro pingajo de su chaqueta. Y el llamado Judas, al decir esto, hace como si se conmoviera. Estaba escrito, don Gedeón. Nacimos el uno para el otro. Este amor descomensurable que guardo en mi pecho a la patria Naturaleza, llévame a menudo a plazas y paseos para contemplar séase el firmamento estrellado, séase las estrellas del firmamento, séase el sol de mediodía, séase el amanecer de la mañana. Y ahora prosigo. Días hace que contemplaba yo la estrella polar desde un rincón de una plazuela, fuera de lo que podemos llamar casco de la ciudad Conque no me desaire usted en tan humanitarios propósitos, señor Judas. Por una parte era su misma personalidad; por otra no lo parecía. Entonces volvió su fisonomía la inocente paloma; y al conocer a su tierno padre Pero yo la había conocido bien. Era ella; el pedazo de mi corazón; el sostén de mi ancianidad y el amparo de mis necesidades Al oír este nombre, da Gedeón un salto en la butaca. Ni remotamente había sospechado, el muy bolonio, que semejante fin tuviera el laberíntico discurso del artista Judas. Y el elocuente artista, al responder así, se levanta de la silla, y presenta a Gedeón todo el fardo de sus andrajos para que se arroje en ellos. Pero Gedeón huye aterrado hasta la pared. Entre tanto, añade el remendón, sin bajar sus brazos entreabiertos:. Gedeón ya no oye, ni ve, ni entiende. Sobresaltado al saber que tenía delante al padre de Solita, cuando oye a éste llamarle hijo, cree que le muerden ratones y que le besan sapos y cucarachas. Hay que averiguar eso a todo trance. A este fin, refrena Gedeón sus iras; y, con un esfuerzo supremo de la voluntad, disimula también sus repugnancias; finge que toma a risa los extremos afectuosos del zapatero, ruégale que se siente, y le pregunta qué es lo que te ha inducido a creer en el parentesco a que se refiere. Llamé a la puerta. Clamar en desierto, Gedeón. Y repetí el llamamiento. Solita me recibió en sus brazos a la media hora de llamarla yo a los míos. Pero la había dejado sirvienta puramente, y me la encontraba dueña y señora de su casa. Ocurrióseme ir a tomar luces de todo a la casa en que conoció a la familia que la llevó a Puerto Rico Y como yo tampoco menosprecio las buenas protecciones que se me dan, siguiendo los apuntes de tan refulgente señora, he llegado hasta aquí sin tropiezo Con franqueza El zapatero se abalanza con mal disimulada avidez a las monedas; y mientras las hunde en uno de los abismos de su chaleco, dice fingiéndose conmovido:. En seguida se vuelve a Gedeón y le dice a media voz, pero trémulo e iracundo:. Cuando Regla cierra la puerta de la escalera, Gedeón, que se ha colocado a dos pasos de ella, la dice:. En seguida se encierra en su gabinete, y bufa y patea. En su concepto, la historia contada por el zapatero ha sido compuesta por su hija, o de acuerdo con ella. Quiere amenazarle con aquella afrenta constante, para reducirle mejor a los propósitos que ha tenido el atrevimiento de manifestarle muchas veces. Ahora o nunca Tiénela muy sobresaltada algo que pasa bien cerca de ella, desde que tomó de manos de la portera la carta que puso en las de Gedeón. Aunque no es gran pendolista, sóbranla ojos para distinguir a una mujer en la letra de un sobrescrito; y mujer es, en su concepto, quien trazó los garabatos de aquel sobre. A éstos se les da una limosna o un bufido, y se les planta en la escalera, acto continuo; pero el andrajoso que acaba de salir es cosa muy distinta. Hablaba recio al despedirse, después de haber hablado largo rato con su amo; y el furor de éste, al arrojarle del gabinete, no se parece en nada al que produce en una persona decente un hombre entremetido y sin educación. Qué hay en la carta y qué en el haraposo, no lo sabe ella; pero hay algo grave; tan grave, que ha sido causa de que su amo salga a la calle hecho un basilisco. Hay que averiguar todo esto, por de pronto. El portero es otro remendón, pero que no se llama artista; y por eso saca del oficio un mendrugo cada día. Pero, en cambio, su mujer, aguadora y recadista de toda la vecindad, es un argadillo y una cotorra. Como los unos bracea y como las otras charla delante de su marido cuando llega Regla al portal. Por algo los dedos de la mano no son iguales. Cada uno en su casa y Dios en la de todos. No me digan a mí que cuando las osadías andan por el mundo sin trabas ni bozal, deben los hombres honrados ponerlas puente de plata y cubierto a la mesa Así me lo ha encargado el señor. Bien sabe Dios que si una vez pisó esas escaleras, no fue sin que yo se lo reprendiera a mi marido. Mira que te va a comprometer Pero Simón, en buena hora lo diga, es un hombre trabajador y de su casa, y al otro no tiene el diablo por dónde desecharle. Él dice que de lo que le pasa una hija que huyó de su casa siendo una criatura El caso es que hace una hora se presentó aquí con su poca vergüenza, y preguntó por el amo, con un aquel y un qué sé yo, como si toda la vida hubieran comido juntos. Dijímosle que no estaba en casa, y que, aunque estuviera, sería lo mismo para él, porque no le recibiría Porque, aquí donde usted lo ve, señora Regla, cuando se enfada hay que conjurarle como a las tormentas Tus penas con mis penas bulerías Una inquisición siguiriyas Mal fin tenga soleares Agujeta Viejo. Como cosita mía siguiriya. Como cosita mía te he mirado yo pero quererte como yo te queria eso se acabó 3. En el queré no hay locura tangos. En el querer no hay locura porque si no yo estuviera amarrado en un columna hasta que me consumiera??? Cuatrocientos son los míos corrido gitano. La montaba un jinete bulerías. Entrañas de mi cuerpo siguiriyas. Qué grandes voces se escuchaban en el puentecito de Triana y era que se habia caído??? Eres como la retama tientos. Soleares del Agujeta. Tus penas con mis penas bulerías. Tus penas con mis penas si has pasado horas malas por las que has pasadito buenas El mundo quiere dinero y a mí contigo me basta quiero ser un pordiosero y tenerte conmigo metida en mi casa y que Dios me ampare luego Como no entendía de letras y el chino como era el chino no entendía nada de letras enganchado en una carreta y se le atascó en el camino vaya un chino sinvergüenza Una inquisición siguiriyas. Undebel del cielo en la Inquisición como prendiste Undebel del cielo en la Inquisición Abrirme a mí la puerta abrirme por Dios no me dejes en la calle abrirme por Dios yo no te he dado motivo Amparo dejarme por Dios Mal fin tenga el que me ha dado que para que yo a ti tantito te quiera me has hecho aborrecer a quien quería de veras Que quise a esa mujer me cogió en hora de loco hasta mi ruina fue El que tuviera la culpa que fatigas pase yo yo pasara tormentos que la culpa tenga yo se le arranquen de mil fatigas las alas del corazón Quisiera preguntar si cuando me ves te alegras o te sirve de pesar? Maestros del cante. Bernardo el de los Lobitos. La verdad a mí me engañó tientos 2. Alguna vez malagueñas de la Trini 3. A esa mula de punta cantes de trilla 4. A dormir va la rosa nanas 5. Qué tienes con San Antonio cartageneras 7. Que los lobitos me comían bulerías 8. Un veneno pa que yo muera granaínas 9. Yo vengo de Hungría marianas De tus cabellos rubios siguiriyas del Marrurro y cabal Por una oscura galería taranta. Alguna vez malagueñas de la Trini. Siquiera por compasión escríbeme alguna vez que yo tengo el corazón marchito de padecer que ya no siente ni el dolor 3. A esa mula de punta cantes de trilla. A esa mula de punta le gusta el grano aligera y no comas que viene el amo La mula golondrina sudando va que se cree que la trilla se va a acabar Esa yegua lunanca tiene un potrito con una pata blanca y un lucerito 4. A dormir va la rosa nanas. Qué tienes con San Antonio cartageneras. Que los lobitos me comían bulerías. Un veneno pa que yo muera granaínas. Yo vengo de Hungría marianas. De tus cabellos rubios siguiriyas del Marrurro y cabal. Baja un minero cantando por una oscura galería y en su cantar va pensando si veré yo la prenda mía que por mí se quedó llorando Medio siglo de cante flamenco Ariola disco 3. Día grande seguiriyas José Menese 2. Temprano se arrecogen romeras Manuel Soto Sordera 3. Vente conmigo al molino malagueña Luis Caballero 4. Cuando te veo venir tangos Fernando Terremoto 5. El puente de Triana caracoles Antonio Mairena 7. Hablo con mi Dios y le digo tientos Rafael Romero 9. Qué fatiguita tengo bulerías tía Anica la Periñaca. Día grande a mi madre yo la encontré lo he señalado a punta de navaja sobre la pared Maldigo la hora maldigo yo el reloj como maldigo hasta la manita que la señaló Y salí por la puerta salí renegando de cuantos santitos tiene el cielo y la Tierra 2. Temprano se arrecogen romeras Manuel Soto Sordera. Vente conmigo al molino malagueña Luis Caballero. En la tumba de mi madre a dar gritos me ponía escuché el eco del viento no la llames me decía que no responden los muertos 4. Cuando te veo venir tangos Fernando Terremoto. El puente de Triana caracoles Antonio Mairena. Hablo con mi Dios y le digo tientos Rafael Romero. Por el hablar de la gente olvidé yo a quien bien quería para mientras viva en el mundo se me acabó la alegría Quiero que a nadie quieras yo te tengo destinada que seas mi compañera Al rezarle al Cristo un credo por decir, "creo en Dios padre" dije, "gitana te quiero" Qué fatiguita tengo bulerías Tia Anica la Periñaca. Rafael Romero. Yo voy cantando serrana 3. Son tan grandes mis penas siguiriyas 6. Soy la ciencia en el saber polo natural 7. Soy calé de nacimiento debla 9. Yo vi un bicho correó rondeña Tiene venganza conmigo tientos No se lo digas a nadie jaleos extremeños No me habías de conocer malagueñas Soy como el peregrino petenera A la orilla de un río serrana Qué fatigas tengo cabales Hasta el olivarito del valle yo acompañé a esta buena gitana y yo le había echadito mi brazo por encima la miré como a una hermana Oh padre del alma y Dios verdadero como subiste padrecito mío hasta el alto cielo 2. Yo voy cantando serrana. Son tan grandes mis penas siguiriyas. Soy la ciencia en el saber polo natural. Soy calé de nacimiento debla. Soy jeray en el vestir soy caló de nacimiento yo no quiero ser jeray con ser caló estoy contento 9. Yo vi un bicho correó rondeña. Tiene venganza conmigo tientos. Hasta el reloj de la audiencia tiene venganza conmigo que me cuenta los minutos las horitas que estoy contigo Por tu culpa un momentito tengo que la muerte apetecía cuando Dios no me la ha mandadito no me la merecería Si me desprecias por pobre busca un rico que te dé y cuando el rico no tenga ven a mí y yo te daré Yo no sé por qué esta gitana me vuelve la carita cuando me ve No se lo digas a nadie jaleos extremeños. No se lo digas a nadie que he vendido mi jaca torda en dos mil quinientos reales Te pones a hablar conmigo y yo por mi sencillez lo que me pasa te digo con el corazón en la mano lo que me pasa te digo Vengo de la Extremadura de ponerle a mi caballo de plata las herraduras No me habías de conocer malagueñas. Soy como el peregrino petenera. Soy como el fiel peregrino que de penitencia andare hasta encontrar el asesino que me ha robado tu querer como ladrón de caminos Yo quisiera renegar de este mundo por entero volver de nuevo a habitar por ver otro mundo nuevo a ver si encuentro verdad A la orilla de un río serrana. A la orilla de un río yo me voy solo y aumento la corriente con lo que lloro En un campo de flores yo paseaba y corté una amapola que era tu cara Qué triste flor la tocaron mis manos y se marchitó Dice mi compañera que yo no la quiero y cuando la miro a la cara el sentido pierdo Qué fatigas tengo cabales. Yo no te obligo gitana de que me quieras a la fuerza si no es de tu voluntad lo que a ti te parezca A aquel que le pareciere que mis penas no eran nada siquiera por un momento que se ponga en mi lugar Grandes guitarras del flamenco. Pedro Peña. Desgracia mía soleares María la Perrata 2. Mal fin tenga este sueño siguiriyas María la Perrata 4. No me lo merecía tientos el Lebrijano 5. Que la rosa en el rosal soleares el Lebrijano 6. Eres para mí reposo bulerías el Lebrijano 7. Me pregonas siguiriyas tia Anica la Periñaca 8. Tierra de morería soleares tía Anica la Periñaca 9. El viento que lleva alegrías el Borrico Pierdo el sentío siguiriyas el Borrico Los cinco capullos fandangos el Borrico Serrana que te olvidara granaína y malagueña el Juanata De veras tarantos el Juanata Me roza tu vestío soleares el Juanata Donde paran los toreros alegrías el Juanata Se me arrancó el alma siguiriya el Juanata El alto cielo tientos el Juanata. La lunita crece y mengua yo me mantengo en mi ser yo soy cuadro de tristeza pegadito a la pared Yo voy a perder la razón porque los locos no sufren lo que estoy sufriendo yo Yo tengo un hijo perdido y si Dios no lo remedia yo voy a perder el sentido 2. Mal fin tenga este sueño siguiriyas María la Perrata. No me lo merecia tientos el Lebrijano. Que la rosa en el rosal soleares el Lebrijano. Eres para mí reposo bulerías el Lebrijano. Ha llegado el momento la hora llegó de que te fueras de la vera mía y adiós vaya usted con Dios si a ti nadie te ha querido como te quería yo Eres para mí el reposo eres para mí el recreo eres clavel oloroso y eres el bien que poseo Pobre de mí que doy suspiros al aire y el aire se los lleva y no los recoge nadie Yo tenía yo tenía una cadenita de oro se me perdió el otro día con grandes fatigas lloro Estate quietecita y no te levantes que voy a la plaza y vuelvo al instante 7. Me pregonas siguiriyas tía Anica la Periñaca. Tierra de morería soleares tía Anica la Periñaca. Qué penita era el quererte tanto tenerte yo que aborrecer díme si no son quebrantos Tan im posible yo hallo de darte que yo a ti los buenos días como el que hacía un bautismo en tierra de morería Que mataran a tu madre que es la que ha tenido la culpa de que nuestro querer se acabe Yo he pasado por tu puerta yo había tirado un puñadito de papeles me se volvieron mosquetas Si olvidarlo es lo mejor porque tu habías sido una malina castigo te mande Dios Ay que te quiero y no lo sabes la causa eres de todos mis males 9. El viento que lleva alegrías el Borrico. Pierdo el sentío siguiriyas el Borrico. Los cinco capullos fandangos el Borrico. Serrana que te olvidara granaína y malagueña el Juanata. De veras tarantos el Juanata. Me roza tu vestío soleares el Juanata. Donde paran los toreros alegrías el Juanata. Se me arrancó el alma siguiriya el Juanata. Por lo que yo voy mirando bulerías Fernando Terremoto 2. Descanso a mi cuerpo siguiriyas Diego Clavel 3. La noche me la he pasao romeras Turronero 4. A mí me da sentimiento malagueña Antonio Mairena 5. Me juzgan consejo de guerra soleares Luis Torres Joselero 6. Lo amarraban por las manos martinetes Manuel Agujetas 7. Con una soguita al cuello bamberas Manuel Soto Sordera 8. Serrana, que te olvidara granaínas Luis Caballero 9. Por lo que yo voy mirando bulerías Fernando Terremoto. Descanso a mi cuerpo siguiriyas Diego Clavel. La noche me la he pasao romeras Turronero. A mí me da sentimiento malagueña Antonio Mairena. A mí me daba sentimiento de quererte toda mi vida pero yo paso el tormento de que sé que no eres mía y así voy pasando el tiempo Yo quisiera de momento estar loco y no sentir porque el sentir causa pena tanta que no tiene fin y el loco vive sin ella 5. Me juzgan consejo de guerra soleares Luis Torres Joselero. Lo amarraban por las manos martinetes Manuel Agujetas. Con una soguita al cuello bamberas Manuel Soto Sordera. Dos corazones heridos de la misma enfermedad los dos se quitan la vida por no decir la verdad 8. Serrana, que te olvidara granaínas Luis Caballero. Vicente Soto. Alegrías de tierra de nadie 2. Cuando canta el pasado siguiriya 3. Entre dos mundos colombiana 4. A mi aire fandangos 7. A ras de tierra cartagenera 8. El ritmo de la sangre bulerías 9. Esperando al porvenir tangos. Cuando canta el pasado siguiriya. Entre dos mundos colombiana. Rayito fuera de luna para entrar por tu ventana subir después a tu lecho y acariciarte la cara La campiña cuando sales se inunda de luz alegre y las hojas de las ramas iban Perla para el mar al verte 4. A mi aire fandangos. A ras de tierra cartagenera. El ritmo de la sangre bulerías. Para querer de veras se queda sola no encuentro una gitana como mi Lola Lola la de los brillantes dicen que tiene un amante que la hace de penar y cuando Lola le canta se le quiebra la garganta como la que va a llorar 9. Porque he nacido de raza gitana yo soy gitanito y canastero a mí me gustan las gitanas con pañuelos en el cuello Sentadito en la escalera esperando el porvenir y el porvenir nunca llega En mi casa no hay canastilla y ni siquiera familia tengo y yo soy un buen gitano que con nadie yo me meto Fuí a preguntarle al campo a la violeta si para el mal de amores había receta me ha respondido que para el mal de amores nunca la ha habido Medio siglo de cante flamenco Ariola disco 5. Por horas y momentos tangos Antonio Mairena 2. Qué duras son de llevar caña Diego Clavel 3. Murallas que resistieron alegrías Manuel Soto Sordera 4. Que dobles fatigas siguiriyas Francisco Mairena 5. Porque me ha mirao fandangos gitanos Fernanda de Utrera 6. Coge una silletita bulerías Manolito de María 7. Toda la noche en el balcón malagueñas Fernando Terremoto Qué duras son de llevar caña Diego Clavel. Las penas que estoy pasando qué duras son de llevar tanto tiempo encerradito y por Dios darme la libertad Los ojitos de tu cara han tenido la culpita de lo que a mí me pasara 3. Murallas que resistieron alegrías Manuel Soto Sordera. Que dobles fatigas siguiriyas Francisco Mairena. Porque me ha mirao fandangos gitanos Fernanda de Utrera. Coge una silletita bulerías Manolito de María. Grandes voces se escuchaban en el puentecito de Triana y era que se había caído san Juan de la??? Toda la noche en el balcón malagueñas Fernando Terremoto. Toda la noche yo me veo sentadita en el balcón y cuando siento tus pasos me sangra mi corazón por eso a ti te quiero tanto Fue sentenciado Juan García a golpes de mosquetón primera noche de agosto sin jueces ni defensor No era por miedo su llanto porque llorando salió lloraba porque dejaba lo que en su casa dejó Lo sacaron amarrado y amarradito quedó a dos pasos del camino en el camino a Morón Y así murió Juan García testamento no escribió pero lo que Juan dejaba el pueblo lo arrecogió Y dije verdad como lo que dije era verdad como la verdad dolía me han mandadito callar Por tarantas y tarantos. Dale compañero. Antonio Piñana 2. Gabriel Moreno 3. A una legua de Totana. Juan Varea 4. Cuevas de Vera. Pepe Pinto 5. Vaya tela de verano. Pepe de la Matrona 6. Pepe el Culata 7. Que agua se ve en la bahía. Antonio Mairena 8. Mira lo que te he comprao. Los Chiquitos de Algeciras 9. Entre verdes matas. El Chocolate Bernarda de Utrera El puente. Curro de Utrera. Gabriel Moreno. Juan Varea. A una legua de Totana cuando ya brillaba el sol la jaca de mi tartana una pata se rompió qué pena tan de mañana 4. Pepe Pinto. Mazarrón y que vivan las Cuevas de Vera. Me llaman Pedro el Morato yo soy natural de Vera con mi guitarrica en la mano vaya tela y venga tela vaya telita de verano 6. Pepe el Culata. Antonio Mairena. Los Chiquitos de Algeciras..

Alegróse don Alonso de verle tan medrado, diciéndole que lo había menester porque había de ir a la Corte, y de paso había de entrar en Córdoba; que todo lo que fuese se le pagaría con mucha ventaja. Respondióle Francisco que con él iría al cabo del mundo. Estimóle la buena cortesía, y aunque el tiempo era riguroso, se determinó a partirse luego. Y prevenido lo necesario, salieron de Sevilla a ocho de noviembre. Afligidos de tan impetuoso rigor, se determinó don Alonso, antes que la noche cerrara sus lóbregas puertas, entrarse en un espeso y dilatado olivar que estaba un cuarto de legua del camino.

Y picando a toda prisa, entraron en él, buscando sitio en que guarecer parte de su disgusto, amparados de sus gruesos y copiosos troncos, haciendo dosel de las capas, asidas a las hojosas ramas. Matrona amante mayores maduras galería señora sosegado, descubrió la matrona amante mayores maduras galería señora Cintia su plateado rostro; y a los confusos rayos de su breve luz, conoció don Alonso que estaba cerca de una zanja, término que partía otros olivares.

Bikini top wrangler cuatro puertas de un breve tiempo, oyeron relinchos de caballos que venían cerca matrona amante mayores maduras galería señora la otra parte. Temieron no fueran ladrones, y previniendo las armas, prestando mucha atención vieron venir dos caballos, y que del uno matrona amante mayores maduras galería señora arrojaron dos hombres.

Sin responderle, tomaron dos azadas que traían prevenidas y empezaron a cavar al pie de un grueso tronco. Llegóse a go here y respondió: —Cavadlo hasta el centro, para que deje en él enterrados mi agravio y mi venganza. Bien entendió sería bandolero, mas no por eso dejó de seguirle, considerando que estaría mejor en poder de ladrones que no en las brasas duras de la espantosa muerte que esperaba. Y conociendo Rodrigo en el ruido que ya su dueño matrona amante mayores maduras galería señora partido, quiso abreviar con el peligro en que quedaban.

Y sacando dos pequeños pistoletes que traía, disparó el uno, hiriendo a uno de los que cavaban; y disparando el otro, hizo lo mismo de su compañero.

El cruel hombre, temiendo lo mismo, le rogó no le quitara la vida. Y volviendo a los dos caballos, él y sus compañeros los mataron, por que no fueran en su seguimiento. Y volviéndose donde estaban sus mulas, subieron en ellas para ir a la venta donde los esperaban.

Había dado a entender el mozo a los venteros que llevaba aquella mujer para que sirviera a una señora que se la tenía encomendada, que le dieran una cama mientras llegaban unos criados del aquel caballero, que con la matrona amante mayores maduras galería señora se habían perdido.

Preguntó don Alonso si tenían algunos regalos considerables. Respondió la ventera que sí, que buenas gallinas y mucha caza, y frutas del tiempo. Mandó que se cocieran cuatro gallinas para llevar salpimentadas, y que aderezasen unos conejos y perdices para tomar un bocado, porque se habían de ir luego. Pusiéronlo por obra y llegados los criados, sin preguntar por la mujer, almorzaron.

Y previniendo lo que habían de llevar, partieron, temiendo no vinieran a buscarlos. Respondióle: —Ingrata fuera yo a no cumplir vuestro deseo.

Satisfízome con decir esperaba un hermano que tiene en Flandes, y que no tendría gusto cumplido si no estaba presente a celebrar su dicha. Sucedió por mi desdicha que, tratando en el Cabildo de sacar las suertes de procuradores de cortespor ser mi padre y matrona amante mayores maduras galería señora amante Veinticuatros, se encontraron los dos sobre sacar una suerte, con tan encendida cólera go here mi padre que desmintió a don Luis; y ofendido, sin acordarse de que yo reinaba en su pecho, dio a mi padre con el sombrero en la cara.

Sacaron las espadas y sin poderlos reportar, se hirieron tan mal que se dudó de su vida. Sacaron, para mayor desgracia mía, porque, tratando de las paces, se declaró mi padre por su enemigo y de todo su linaje, y de cuantos le hablaran en las amistades.

Estaba yo con el mismo miedo, y viendo al criado un día, le llamé, sin mirar el riesgo a que me ponía. Preguntéle por su dueño.

Badoo nudes Watch PORN Videos laos nude. Se levantó el Conde Niño corrido gitano Antonio Mairena. Siempre por los rincones siguiriyas Terremoto. Moritos a caballo cabales Manuel Agujetas. Los moritos a caballo los cristianitos a pie como ganaron la causa santa de Jerusalén 9. Una farruca en Galicia farruca Rafael Romero. Una farruca en Galicia amargamente lloraba porque a la farruca se le había muerto el farruco que la gaita le tocaba Abajo el olivo arriba el limón limonero de mi vida limonerito de mi amor Los ríos vienen turbios y no se pueden beber No quiero nada ni un cominito me quieren dar En directo en Zeleste. En aquella primera chocilla soleares 3. Esto que yo estoy pasando tangos 4. Merecía esta serrana soleares. En aquella primera chocilla soleares. Esto que yo estoy pasando tangos. José Mercé. Arroyito de agua clara bulerías 2. Amapola de un trigal fandangos 3. Eran tan grandes mis penas seguiriyas 7. En una quimera un día tarantos. Amapola de un trigal fandangos. Las penas son para los presos que no tienen libertad y yo también sería libre si te pudiera yo a ti olvidar y aunque quiero es imposible Pescando en la mar serena mi barca se me partió y al ver mis fatigas negras una ola a mí me tragó y el agua estalló de pena Yo corté flores de un almendro y amapolas de un trigal y comparé sus colores con los tuyos Soledad cuando me hablas de amores 3. Eran tan grandes mis penas seguiriyas. El barquito que en la mar cantiñas Antonio Mairena 2. Que me quieres tanto y cuanto tangos Pericón 4. Como loca me salí bulerías Bernarda de Utrera 6. Estan tocando a rebato soleares de Paco la Luz tío Gregorio el Borrico 8. Como cosita mía seguiriya Manuel Agujetas El barquito que en la mar cantiñas Antonio Mairena. Que me quieres tanto y cuanto tangos Pericón. Échame por la ventana la manta y los cuatro duros que yo me voy con mi serrana que yo me voy a correr mundo 5. Como loca me salí bulerías Bernarda de Utrera. Del color de cera virgen tengo yo a mis propias carnes me ha puesto esta flamenquita que no me conoce nadie Qué dulce melonar calando dulces melones la sandía colorada Un hijo perdido como Dios no me remedie me vuelvo loco perdido 8. Como cosita mía seguiriya Manuel Agujetas. Como cosita mía te he mirado yo pero quererte como yo te quería eso se acabó Desde la Porverita hasta Santiago la fatiguita de la muerte me se enrodeó Ya han tocado el toque de silencio ya nos mandaban a callar pero al toque primo de diana nos mandaban levantar Si no es verdad que un castigo grande Dios a mí me mande si me lo quiere mandar Le chant du monde v. Manuel el Agujeta. Lo amarraba por las manos martinetes 2. Como cosita mía siguiriya 3. En el queré no hay locura tangos 4. Cuatrocientos son los míos corrido gitano 5. La montaba un jinete bulerías 7. Entrañas de mi cuerpo siguiriyas 8. Eres como la retama tientos Soleares del Agujeta Tus penas con mis penas bulerías Una inquisición siguiriyas Mal fin tenga soleares Agujeta Viejo. Como cosita mía siguiriya. Como cosita mía te he mirado yo pero quererte como yo te queria eso se acabó 3. En el queré no hay locura tangos. En el querer no hay locura porque si no yo estuviera amarrado en un columna hasta que me consumiera??? Cuatrocientos son los míos corrido gitano. La montaba un jinete bulerías. Entrañas de mi cuerpo siguiriyas. Qué grandes voces se escuchaban en el puentecito de Triana y era que se habia caído??? Eres como la retama tientos. Soleares del Agujeta. Tus penas con mis penas bulerías. Tus penas con mis penas si has pasado horas malas por las que has pasadito buenas El mundo quiere dinero y a mí contigo me basta quiero ser un pordiosero y tenerte conmigo metida en mi casa y que Dios me ampare luego Como no entendía de letras y el chino como era el chino no entendía nada de letras enganchado en una carreta y se le atascó en el camino vaya un chino sinvergüenza Una inquisición siguiriyas. Undebel del cielo en la Inquisición como prendiste Undebel del cielo en la Inquisición Abrirme a mí la puerta abrirme por Dios no me dejes en la calle abrirme por Dios yo no te he dado motivo Amparo dejarme por Dios Mal fin tenga el que me ha dado que para que yo a ti tantito te quiera me has hecho aborrecer a quien quería de veras Que quise a esa mujer me cogió en hora de loco hasta mi ruina fue El que tuviera la culpa que fatigas pase yo yo pasara tormentos que la culpa tenga yo se le arranquen de mil fatigas las alas del corazón Quisiera preguntar si cuando me ves te alegras o te sirve de pesar? Maestros del cante. Bernardo el de los Lobitos. La verdad a mí me engañó tientos 2. Alguna vez malagueñas de la Trini 3. A esa mula de punta cantes de trilla 4. A dormir va la rosa nanas 5. Qué tienes con San Antonio cartageneras 7. Que los lobitos me comían bulerías 8. Un veneno pa que yo muera granaínas 9. Yo vengo de Hungría marianas De tus cabellos rubios siguiriyas del Marrurro y cabal Por una oscura galería taranta. Alguna vez malagueñas de la Trini. Siquiera por compasión escríbeme alguna vez que yo tengo el corazón marchito de padecer que ya no siente ni el dolor 3. A esa mula de punta cantes de trilla. A esa mula de punta le gusta el grano aligera y no comas que viene el amo La mula golondrina sudando va que se cree que la trilla se va a acabar Esa yegua lunanca tiene un potrito con una pata blanca y un lucerito 4. A dormir va la rosa nanas. Qué tienes con San Antonio cartageneras. Que los lobitos me comían bulerías. Un veneno pa que yo muera granaínas. Yo vengo de Hungría marianas. De tus cabellos rubios siguiriyas del Marrurro y cabal. Baja un minero cantando por una oscura galería y en su cantar va pensando si veré yo la prenda mía que por mí se quedó llorando Medio siglo de cante flamenco Ariola disco 3. Día grande seguiriyas José Menese 2. Temprano se arrecogen romeras Manuel Soto Sordera 3. Vente conmigo al molino malagueña Luis Caballero 4. Cuando te veo venir tangos Fernando Terremoto 5. El puente de Triana caracoles Antonio Mairena 7. Hablo con mi Dios y le digo tientos Rafael Romero 9. Qué fatiguita tengo bulerías tía Anica la Periñaca. Día grande a mi madre yo la encontré lo he señalado a punta de navaja sobre la pared Maldigo la hora maldigo yo el reloj como maldigo hasta la manita que la señaló Y salí por la puerta salí renegando de cuantos santitos tiene el cielo y la Tierra 2. Temprano se arrecogen romeras Manuel Soto Sordera. Vente conmigo al molino malagueña Luis Caballero. En la tumba de mi madre a dar gritos me ponía escuché el eco del viento no la llames me decía que no responden los muertos 4. Cuando te veo venir tangos Fernando Terremoto. El puente de Triana caracoles Antonio Mairena. Hablo con mi Dios y le digo tientos Rafael Romero. Por el hablar de la gente olvidé yo a quien bien quería para mientras viva en el mundo se me acabó la alegría Quiero que a nadie quieras yo te tengo destinada que seas mi compañera Al rezarle al Cristo un credo por decir, "creo en Dios padre" dije, "gitana te quiero" Qué fatiguita tengo bulerías Tia Anica la Periñaca. Rafael Romero. Yo voy cantando serrana 3. Son tan grandes mis penas siguiriyas 6. Soy la ciencia en el saber polo natural 7. Soy calé de nacimiento debla 9. Yo vi un bicho correó rondeña Tiene venganza conmigo tientos No se lo digas a nadie jaleos extremeños No me habías de conocer malagueñas Soy como el peregrino petenera A la orilla de un río serrana Qué fatigas tengo cabales Hasta el olivarito del valle yo acompañé a esta buena gitana y yo le había echadito mi brazo por encima la miré como a una hermana Oh padre del alma y Dios verdadero como subiste padrecito mío hasta el alto cielo 2. Yo voy cantando serrana. Son tan grandes mis penas siguiriyas. Soy la ciencia en el saber polo natural. Soy calé de nacimiento debla. Soy jeray en el vestir soy caló de nacimiento yo no quiero ser jeray con ser caló estoy contento 9. Yo vi un bicho correó rondeña. Tiene venganza conmigo tientos. Hasta el reloj de la audiencia tiene venganza conmigo que me cuenta los minutos las horitas que estoy contigo Por tu culpa un momentito tengo que la muerte apetecía cuando Dios no me la ha mandadito no me la merecería Si me desprecias por pobre busca un rico que te dé y cuando el rico no tenga ven a mí y yo te daré Yo no sé por qué esta gitana me vuelve la carita cuando me ve No se lo digas a nadie jaleos extremeños. No se lo digas a nadie que he vendido mi jaca torda en dos mil quinientos reales Te pones a hablar conmigo y yo por mi sencillez lo que me pasa te digo con el corazón en la mano lo que me pasa te digo Vengo de la Extremadura de ponerle a mi caballo de plata las herraduras No me habías de conocer malagueñas. Soy como el peregrino petenera. Soy como el fiel peregrino que de penitencia andare hasta encontrar el asesino que me ha robado tu querer como ladrón de caminos Yo quisiera renegar de este mundo por entero volver de nuevo a habitar por ver otro mundo nuevo a ver si encuentro verdad A la orilla de un río serrana. A la orilla de un río yo me voy solo y aumento la corriente con lo que lloro En un campo de flores yo paseaba y corté una amapola que era tu cara Qué triste flor la tocaron mis manos y se marchitó Dice mi compañera que yo no la quiero y cuando la miro a la cara el sentido pierdo Qué fatigas tengo cabales. Yo no te obligo gitana de que me quieras a la fuerza si no es de tu voluntad lo que a ti te parezca A aquel que le pareciere que mis penas no eran nada siquiera por un momento que se ponga en mi lugar Grandes guitarras del flamenco. Pedro Peña. Desgracia mía soleares María la Perrata 2. Mal fin tenga este sueño siguiriyas María la Perrata 4. No me lo merecía tientos el Lebrijano 5. Que la rosa en el rosal soleares el Lebrijano 6. Eres para mí reposo bulerías el Lebrijano 7. Me pregonas siguiriyas tia Anica la Periñaca 8. Tierra de morería soleares tía Anica la Periñaca 9. El viento que lleva alegrías el Borrico Pierdo el sentío siguiriyas el Borrico Los cinco capullos fandangos el Borrico Serrana que te olvidara granaína y malagueña el Juanata De veras tarantos el Juanata Me roza tu vestío soleares el Juanata Donde paran los toreros alegrías el Juanata Se me arrancó el alma siguiriya el Juanata El alto cielo tientos el Juanata. La lunita crece y mengua yo me mantengo en mi ser yo soy cuadro de tristeza pegadito a la pared Yo voy a perder la razón porque los locos no sufren lo que estoy sufriendo yo Yo tengo un hijo perdido y si Dios no lo remedia yo voy a perder el sentido 2. Mal fin tenga este sueño siguiriyas María la Perrata. No me lo merecia tientos el Lebrijano. Que la rosa en el rosal soleares el Lebrijano. Eres para mí reposo bulerías el Lebrijano. Ha llegado el momento la hora llegó de que te fueras de la vera mía y adiós vaya usted con Dios si a ti nadie te ha querido como te quería yo Eres para mí el reposo eres para mí el recreo eres clavel oloroso y eres el bien que poseo Pobre de mí que doy suspiros al aire y el aire se los lleva y no los recoge nadie Yo tenía yo tenía una cadenita de oro se me perdió el otro día con grandes fatigas lloro Estate quietecita y no te levantes que voy a la plaza y vuelvo al instante 7. Me pregonas siguiriyas tía Anica la Periñaca. Tierra de morería soleares tía Anica la Periñaca. Qué penita era el quererte tanto tenerte yo que aborrecer díme si no son quebrantos Tan im posible yo hallo de darte que yo a ti los buenos días como el que hacía un bautismo en tierra de morería Que mataran a tu madre que es la que ha tenido la culpa de que nuestro querer se acabe Yo he pasado por tu puerta yo había tirado un puñadito de papeles me se volvieron mosquetas Si olvidarlo es lo mejor porque tu habías sido una malina castigo te mande Dios Ay que te quiero y no lo sabes la causa eres de todos mis males 9. El viento que lleva alegrías el Borrico. Pierdo el sentío siguiriyas el Borrico. Los cinco capullos fandangos el Borrico. Serrana que te olvidara granaína y malagueña el Juanata. De veras tarantos el Juanata. Me roza tu vestío soleares el Juanata. Donde paran los toreros alegrías el Juanata. Se me arrancó el alma siguiriya el Juanata. Por lo que yo voy mirando bulerías Fernando Terremoto 2. Descanso a mi cuerpo siguiriyas Diego Clavel 3. La noche me la he pasao romeras Turronero 4. Enorme titted bisexual slutwife señora sonia se burla de su gigante tetas y se masturba propagación chocho en lencería. Rubias maduras divertirse con un hombre caliente, trío Hardcore. Dos rubias maduras en lencería sexy chupan y follan polla dura palpitante de un hombre afortunado. Graves consolador madura follando su grasa snatch. Madura en lencería rojo empujar grandes consolador profundo en su coño mojado. Morena madura en lencería flequillo en la cama. Morena señora madura en lencería sexy chupando polla grande a su pareja y luego dejar que él follar su coño en estilo perrito y misionero hasta pechos corrida. Maduro amante de la BBC siendo pussynailed. Chica glamour hermosa en medias y tacones de aguja stripping. Bondage amoroso CFNM nena soplando subs polla. Bondage amoroso CFNM nena en medias y tacones altos soplando subs polla. Morena en medias y tacones altos de muslo blanco. 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Haciendo que yo pueda salir de este presidio; pero con la cara descubierta, como la llevan las mujeres honradas Con lo cual consigue Gedeón dos cosas: que Solita, por buscada, gane, por esta vez, no poco ascendiente sobre él; y que él, al advertirlo, hechas las paces, salga de casa de Solita arrepentido y melancólico Fuera de aquello, nada desea ni le distrae Para los hombres como Gedeón, el arte no tiene bellezas, ni la naturaleza aromas, luz, ecos, armonías ni colores; la misma impresión les causa el nubarrón que oscurece el horizonte, que los arreboles de una aurora; lo mismo hiere sus oídos la inspirada melodía, que el chirrido de las carretas; la propia aversión tienen a la prosa de Cervantes, que a las copias de Calaínos. En un estado idéntico de espíritu y de cuerpo retorna Gedeón a su casa, cabizbajo y perezoso, a las altas horas de una noche. Que toda esta carga le pese y le preocupe, se concibe sin dificultad. Y como no tiene sueño, quiere dedicar una hora, antes de acostarse, a despachar algunos asuntos económicos que tiene desarreglados. Al dar por terminada su tarea, oye a su lado quejidos lastimeros. Vuélvese, y ve a Adonis que se revuelca en su colchón, y tan pronto se pone panza arriba como cabeza abajo. Regla aparece en ella, aunque sin dejarse ver por entero. Porque como el señor no acostumbra a llamar a estas horas, he creído que estuviera malo De modo que, si no hay urgencia, iré a vestirme Vea usted Entonces avanza Regla un paso, haciendo heroicos esfuerzos para cubrir el busto rollizo con un menguado chal tirado sobre los hombros. Toma la luz que Gedeón pone en su mano, y los dos se acercan al rincón en que se halla Adonis dando volteretas y exhalando gritos lastimeros. Y extiende el brazo libre y desnudo hacia la bestia. Pero la casualidad, la taimada casualidad que ha infundido el mismo pensamiento en Gedeón, guía la mano de éste con igual rumbo; y como el camino es estrecho, la mano choca con el brazo, y el brazo, temeroso o deferente, por ser de quien es, se repliega y retrocede; en virtud del cual movimiento, el mezquino chal de la azorada Regla se desliza por los hombros abajo. Al siguiente, o pocos días después, Regla le dice a Gedeón, mientras le sirve el almuerzo:. Y es el caso que mi difunto me dejó un hijo. Porque, créalo usted, señor, si a esa edad dan en torcerse las criaturas, luego que crecen ya no las endereza una estaca. Decía mi madre, que en paz descanse, que todos los hombres malos han sido niños mal educados. Basta mirarle para que se le ponga la cara como un tomate. Pocas horas después viene el niño al lado de su madre, y ésta se le presenta a su amo inmediatamente, acaso porque en ello cree cumplir un deber de respeto y cortesía; acaso porque intenta que los ojos de aquél le acrediten los elogios que ella le hizo de su hijo; intento, si tal la mueve, mal ideado; pues el niño, con perdón de su madre, es feo subido, zaíno, y tiene mocos, o huellas, debajo de la nariz, de tenerlos colgando muy a menudo. Al cabo de un rato se oye como un gruñido intraducible. Le llamamos así, porque su nombre es Mamerto. Pero saca esos dedos de la boca, inocente, y ponte derecho Y Merto, puesto como su madre desea, o mejor dicho, como su madre le pone, al quedarse mirando a Gedeón, que también le mira a él, frunce la jeta y échase a llorar. Envuélvese el acometido en la saya de su madre, sobrecogido de espanto; crecen sus gritos y lamentos, y ni unos ni otros cesan hasta que, a instancias de Gedeón, sale Merto del gabinete y se vuelve Adonis a su lecho murmurando no sé qué perrerías y enseñando los afilados dientes. Poco a poco va perdiendo el hijo de Regla el miedo y el encogimiento que la casa y su amo le infundieron al entrar en ella. Regla cuida de que Merto abra la puerta siempre que Gedeón sale o entra, y también le permite que haga algunas excursiones por salas y pasadizos. Así familiariza a su hijo con la cara de su amo, y a éste con la catadura del rapaz. Cuando esto sucede, Gedeón cuida de que Adonis no se mueva ni Merto le provoque, aunque no alcanza a impedir que el uno gruña y el otro, a la disimulada, le haga una mueca. Porque Merto y Adonis, para entonces, ya no se pueden ver. Empezando por darle algunas golosinas de la mesa, acaba por sentarle a ella casi todos los días, mientras a Adonis, acurrucado en el suelo entre los dos, se le indigestan los mendrugos que le regala su amo, considerando la altura a que ha elevado su privanza aquel intruso. Otra vez rompe Merto una chuchería de las varias que tiene Gedeón sobre la mesa; y al volver éste de la calle y coger al rapaz con el delito entre las manos, reniega de él y hasta de la hora en que le permitió entrar en su casa. Óyelo su madre, y parte furiosa a castigar a su hijo. Bueno que se le reprenda y se le amoneste; pero Al verse tratado así, no el dolor, el asombro parece pintarse en la hirsuta faz del ratonero. Pues Merto le pisó a él primero el rabo, después de haberle provocado con gestos y ademanes injuriosos. Pero ésta, que caza, por lo menos, tan largo como el perro, no ignora que, a cierta edad, la naturaleza humana siente la necesidad de amar, y que cuando no puede amar a sus propios frutos, porque no los ha dado, ama a lo primero que le ponen por delante; y que no es otra la causa de que ame Gedeón a su retoño, como antes de conocerle amaba al perro ratonero. Pero ya que sus presunciones se han cumplido, nada se pierde con dejar que rueden los acontecimientos, ni con trabajar para prepararlos del mejor modo posible. Así las cosas, va rodando el tiempo. Merto sólo discurre para inventar modos de atormentar a Adonis. A ello le inclinan su instinto de muchacho revoltoso, y el recuerdo de la dentellada que le dejó cicatrices en la pantorrilla. Aquella vara es toda su ambición. Con aquella vara se le puede dar al ratonero una mano de leña, como no la ha llevado en el mundo perro alguno; y se le puede dar desde lejos; es decir, impunemente, o, lo que es lo mismo, sin el riesgo de que devuelva dentellada por varazo. Saboreando tales propósitos, aguarda el rapaz, con una perseverancia impropia de sus años, a que se le meta por los ojos una ocasión a su gusto. Y la ocasión, al fin, se le presenta. Temiendo que durante su ausencia haga su hijo alguna barbaridad, le ha amenazado con todos los castigos imaginables si se mueve del sitio en que ella le deja, entretenido en pegar con engrudo varios remiendos a una cometa. Merto ha prometido no menearse de allí. Si sabe distribuir bien el tiempo, tiénele sobrado para hacer estas investigaciones y dar a Adonis la tremenda paliza. Hay que aclarar este misterio a todo trance. El temor de que su madre vuelva a casa antes de lo que debe , obliga a Merto a hacer sus pesquisiciones sin el reposo que él desea; por lo cual le falta el tino que, en otro caso, tendría para manejarse con desembarazo. En el espejo que refleja su parte posterior, se ven cosas que se mueven, amarillas y relucientes como el oro. Invierte la posición del aparato. Hay otro cristal delante de las ruedas Pero el cristal tiene un resorte. La casualidad guía el dedo de Merto hasta el punto conveniente para que, apretando allí, el resorte cumpla su cometido. El cristal se separa, de un brinco, por sí sólo. Es preciso ver qué resistencia opone a su mano Algo se ha roto, y el columpio cae sobre la consola. El tic-tac, que antes se oía lento y acompasado, ahora es un redoble continuo; las agujas vuelan sobre la esfera, y el timbre parece que toca a rebato. Gedeón, hombre de poco gusto artístico, pero muy aficionado a rodearse de cosas que le recreen la vista y le deleiten los sentidos, tiene su cuarto atestado de esos objetos mal llamados de arte, que la industria ha derramado por el mundo. Sobre la mesa de escribir hay un tintero de cristal esmerilado, que es una maravilla, y una salvadera de porcelana, prodigio de trasparencia y de color; y presidiéndolo todo, como santo en botica vieja, el busto de Balzac, de tamaño natural, encima de una elegante papelera y entre dos candelabros de alabastro y metal dorado. Cuando a este vedado recinto se acerca Merto, abre con mucho pulso la puerta, y mira por la rendijilla resultante. Adonis sigue durmiendo. Puede, impunemente, partirle de un varazo. Pero el ansia misma que tiene el granuja de deslomar al perro, le hace perder el tino, y sólo le alcanza con la vara en la punta del rabo. Al recibir el golpe, lanza Adonis un aullido de angustia, de furor y de sorpresa juntamente, y da un salto nervioso e inconsciente que le eleva dos codos sobre el lecho en que acaso soñaba con la perra de sus pensamientos; después se encara con Merto, encorvado el lomo, la mirada ardiente y rechinantes los colmillos. Merto, que no contaba con errar el golpe, ni, por consiguiente, con aquella actitud amenazante de su enemigo, desconciértase no poco, y comienza a sacudir palos de ciego; es decir, veinte en la alfombra y uno en Adonis. Este estropicio aplaca un instante las iras del muchacho, y le hace prorrumpir en una interjección brutal. Pero no ha habido tiempo ni para pensar la respuesta que se pide, cuando ya tiene encima otro varazo. Por no tener??? Todito se me volvían pérdidas por buscar mi libertad todito se me vuelven pérdidas por buscar mi bienestar la puerta donde me arrimo la encuentro claveteada Las madres de toditos los gitanos iban a despedirlos al tren yo como no la terelo no me pudo venir a ver Si no es verdad que Dios me mande la muerte si me la quiere mandar Seguiriya. Valerme yo no puedo que no me puedo valer madre mía de mi alma que no me puedo valer son dos perros asesinos los ojos de esa mujer Ramito de azahar pintado en un papel una Antoñita me mata y una Manuela me pierde Medio siglo de cante flamenco Ariola disco 8. A la Huerta del Sotillo tarantos José Menese 3. Cuatrocientos son los míos corrido gitano Manuel Agujetas 5. Qué malina era tu madre soleares tía Anica la Periñaca 6. Antes de que cante el gallo jaberas Juan Peña el Lebrijano 8. Romera, ay mi romera romeras María Vargas 9. Subí por la vereíta bamberas Turronero. Hincadito de rodillas a mi Dios me encomendé qué remedio buscaría para olvidar yo tu querer y me dijo que no lo había Cuatrocientos son los míos corrido gitano Manuel Agujetas. Siempre por los rincones te encuentro llorando que libertad no tenga yo en mi vida si te doy mal pago De los siete dolores que pasó mi Dios los ha pasadito la madre de mi corazón Qué desgracia es la mía donde vine a dar en una hija de una mala madre harta de rodar Subí por la vereita bamberas Turronero. Familia Montoya. Montoya tangos 2. Doña golondrina tangos 3. Pastora bulerías 4. Ay, ay bulerías 5. Triana bulerías. Yo le digo a todo el mundo en vida he visto un flamenco y unos pies como los tuyos Llorando me paso la vida llorando por ti vida mía Me dijo que se venía candela sobre candela A la que les bailara no le rompan el mandil??? Gitana mala gitana a mí me has faltado??? Medio siglo de cante flamenco Ariola disco 9. Me alumbra de madrugada alegrías Diego Clavel 2. A los pies de un soberano cartagenera Juan Peña el Lebrijano 3. En el querer no hay locura tangos Manuel Agujetas 4. El pensamiento me anima caña Fernando Terremoto 5. Que es inganable cantiñas y romeras Antonio Mairena 7. El paño fino en la tienda soleares Manolito de María 8. Caballo que a treinta pasos fandangos del Huelva Manuel Soto Sordera 9. Al empezar la caló tientos Turronero Porque la encuentro a mi apaño bulerías Juan Romero Pantoja. Yo he visto a una cartagenera a los pies de un soberano por Dios y por la Santa madre buena no se lleven a mi hermano al Peñón de la Gomera En el querer no hay locura tangos Manuel Agujetas. En el querer no hay locura porque si no yo estuviera amarrado en una columna hasta que me consumiera??? El pensamiento me anima caña Fernando Terremoto. Yo Poncio Pilato que presido a la inferior Galilea y su partido examinando el proceso que contiene los excesos las culpas y los delitos y los crímenes inauditos que le toquen la trompeta como los reos de muerte Que es inganable cantiñas y romeras Antonio Mairena. El paño fino en la tienda una manchita fue y le cayó se ha vendido por bajo precio porque ha perdido su valor Qué desgraciadito soy mala estrella me guía por donde quiera que voy Por dinero no lo hagas llévame a las herrerías y échame un hierro a la cara De noche me salgo al campo y hago yo a las piedras llorar con las duquelitas que te encomiendo a llamar A mí me sigue me sigue una estrella chiquitita chiquitita pero firme Las florecillas silvestres que se menean cuando yo paso a ti solita te quiero tu me??? Caballo que a treinta pasos fandangos del Huelva Manuel Soto Sordera. Caballo que a veinte pasos anda a trote y galope se merece este caballo un ataharre de seda Qué jaca con tanta ley cartujana era mi jaca una jaca como esa no la había montado ni el rey y el haberla vendido me pesa Al empezar la caló tientos Turronero. Porque la encuentro a mi apaño a mí siempre me ha gustado remiendo del mismo paño No niego que te he querido a mí me pesa en el alma el haberte conocido El sitio donde te hablé me dan ganas de volverme y sentarme un ratito en él Ole que te la llevaste mocito eres y no le tocaste Le chant du monde v. Terremoto de Jerez. De Santiago y Santa Ana siguiriyas 2. Como si fuera una iglesia bulerías 3. Ni testigos ni abogados fandangos 4. No me quiere tu gente soleares 5. La calle Nueva bulerías 6. Remedio no tenga soleares 7. Que la besara en las manos fandangos 8. Morirme quisiera siguiriyas Fiesta en el Barrio de Santiago bulerías. No llamadme al medico ni llamadme al doctor al que le cure las duquelas a mi madre de mi corazón Porque me dice a mí la gente que esto eran dos días señaladitos de Santiago y Santa Ana yo le rogué a mi Dios que le aliviara estas duquelas de mi madre de mi corazón Como si fuera una iglesia bulerías. Cuando paso por tu puerta me arrodillo y la venero como si fuera una iglesia Amparo el enfermo buscaba el alivio yo lo busco y no lo hallo Ni testigos ni abogados fandangos. El día que yo a ti te conocí era una noche de invierno acuérdate de aquel día que mi paraguas yo te abrí el agüita a ti te caía No quiero que me defiendan ni testigos ni abogados que no la he matado a traición que yo la he matadito cara a cara porque a mi madre Luisa de mi alma ella le ha faltado No me quiere tu gente soleares. Y ahora me voy con mi madre Manuela Remedio no tenga soleares. Morirme quisiera y escuchar tus dobles a ver si dice esta gitanita buena que Dios lo perdone Le digo yo a mi compañera que no la quiero hasta el sentido yo pierdo cuando la veo Fiesta en el Barrio de Santiago bulerías. Alegrías de Córdoba. Curro de Utrera 2. Manolo Vargas 3. Los chiquitos de Algeciras 4. Torre de Tavira. Juanito Valderrama 5. Qué pena de las murallas. Antonio Carmona 6. Por mi puerta. Niño del Solano 7. Que pases por mi pena. Aurelio Sellés 8. De que trece es mala pata. Antonio el Escobero 9. De San Fernando a Chiclana. El Niño de la Huerta Aunque pongas en tu puerta. La vio el rey David. Yo he pasado penas por ti. Bernardo de los Lobitos Yo voy a la fuente y bebo. No puedo comprenderte. Tío Gregorio el Borrico Me valgo de mi saber. Un duro le di al barquero. Enrique el Culata Cuando te vayas conmigo. Manolo Caracol Estan celosas. Juan Varea Aunque sé que te pierdo. Gabriel Moreno Ricardo Losada el Yunque. Manolo Vargas. Los chiquitos de Algeciras. Juanito Valderrama. De la torre de Tavira a la plaza de Moré? Antonio Carmona. Niño del Solano. Aurelio Sellés. Si supieras lo que sufro cuando me dicen que tienes amores en otra parte y conmigo te entretienes A la mar que te vayas querido Pepe por muy lejos que vayas me voy por verte Si yo supiera compañera que el sol que sale te ofende con el sol me peleara aunque me dieran la muerte Qué picarillo tunante que me quisiste llevar a darme una vueltecita por la Muralla Real De que trece es mala pata. Antonio el Escobero. Anda diciendo la gente de que el trece es mala pata trece años tiene mi niña y no la cambio por España Profesaba una novicia en la hermandad de María con una triste sonrisa del mundo se despedía Y mientras le cortaban sus trenzas endrinas abajo en el convento en una esquina llora un mozuelo que daria su vida por aquel pelo Una paloma caía al tiro de un cazador que cuando la recogía el mismo se horrorizó Porque bajo del ala vio que tenía una esquela chiquita que así decía a mi Consuelo dadle el ultimo beso porque me muero De San Fernando a Chiclana. El Niño de la Huerta. Bernardo de los Lobitos. Enrique el Culata. Hay lenguas en esta calle soleares de Frijones José Menese 2. Lo montaba un jinete bulerías Manuel Agujetas 3. A los pocitos nos bajan tarantos Turronero 4. A la puerta campanilleros Manuel Soto Sordera 6. Te pido un favor bulerías Fernanda de Utrera 7. Son cuatro puntalitos soleares Manuel de Angustias 9. Qué desgracia es la mía siguiriyas Tia Anica la Periñaca Hay lenguas en esta calle soleares de Frijones Jose Menese. Hay lenguas en esta calle que te cortan un vestido como tijeras de sastre Qué pobre es la casa mía que cuando tapaba una raja un agujero se abría Para escribir todos mis quebrantos ni el libro del santo Juan yo tuviera para tanto Cadena de mi reloj que mi flamenca fue y la puso colgante de medallón Lo montaba un jinete bulerías Manuel Agujetas. Samara bulerías 2. Donde se divisa el mar tarantos 3. Y mira que mira y mira tangos 4. De tus ojos soy cautivo soleares 5. Dos estrellas relucientes fandangos 6. Como castillo de arena bulerías 7. Vivo para quererte tientos 8. De lo que yo soy para ti fandangos 9. Que he dejado de quererte granaina Por cositas malas siguiriyas. Dos estrellas relucientes tras las marismas se asoman es la Virgen del Rocío también la Blanca Paloma que las dos juntas han venido Recuerdo yo el mes de abril de la alegre primavera fue cuando te conocí en una fiesta campera que a Santa Eulalia yo fui Como castillo de arena bulerías. Me mandaste a decir que he dejado de quererte y aunque estoy lejos de ti siempre te tengo presente sin ti no puedo vivir Por cositas malas siguiriyas. Te quisiera preguntar soleares Agujetas el viejo 2. Por aquella ventana siguiriyas Agujetas el viejo 3. Quien mal anda, mal acaba bulerías Agujetas el viejo 4. Compañera de mi alma siguiriyas Agujetas el viejo 5. Ay, María del Mar tientos el Garbanzo de Jerez 6. Bulerías de la plazuela bulerías el Garbanzo de Jerez 8. En el columpio te vi bamberas el Salmonete Me encomendé en alta mar alegrías el Salmonete El Cristo del Prendimiento fandangos de Cepero el Salmonete El pan que llevo a mi boca soleares el Salmonete. Por aquella ventana oscura que al campo salía le daba voces a la madre de mi alma no me respondía Por los siete dolores que pasó mi Dios Dios se lo mande a la madre de mi alma de consolación Quien mal anda, mal acaba bulerías Agujetas el viejo. Compañera de mi alma siguiriyas Agujetas el viejo. Compañera de mi alma no te me vayas voy a morir solo sin tener sentido en el hospital Ahora sí que yo a ti te llamo con duquelas grandes porque me encuentro en mi casa solo sin calor de nadie Ay, María del Mar tientos el Garbanzo de Jerez. Quisiera ser golondrina para el océano cruzar y traerte de la Siria un rosario de coral Que me echen a la mar el día que yo me muera que los buenos marineros nada queremos con la tierra En un barquito de vela una vuelta te voy a dar una vuelta por la bahía a ver las cositas bellas Ay María del Mar princesita de los vientos contigo me voy a casar En San Miguel las campanas tangos del Piyayo el Garbanzo de Jerez. Pon tu cabeza en mi pecho y escucha mi corazón que a mararlo no hay derecho Tanto una vez he robado y por robarte aquel beso ahora me veo condenado Esto es cosa de cobardes el robarme el corazón para que yo no quiera a nadie En el columpio te vi bamberas el Salmonete. Yo se lo he pedido con fe al Cristo del Prendimiento quiero olvidar a una mujer que duerme en mi pensamiento sin saber cómo y por qué Al Cristo quiero cantarle cuando salga de San Telmo con una devoción grande mis penas y mis sufrimientos que no me las quita nadie El pan que llevo a mi boca soleares el Salmonete. Los peregrinitos bulerías 2. Al amanecer granaina y malagueña chica del Mellizo 3. Por lo mucho que te quiero Prefacio con la malagueña de Enrique el Mellizo 4. Le llamaban el Cordobés tanguillos 5. Que bonita esta la fuente cantiña y alegrías 6. Le metieron en un vapor bulerías 7. Solamente por ti soleares de Enrique el Morcilla 9. Fatigas yo tengo siguiriyas Baluarte invencible romera Dueña del corazón mío guajira por bulerías. Perdón Dios mío perdón y clemencia perdón e indulgencia Por lo mucho que te quiero de noche no duermo en cama siempre estoy con el sentido por ver si a mi puerta llamas y ni aun durmiendo yo te olvido Le llamaban el Cordobés tanguillos. Eran las dos de la noche malagueña del Mellizo 2. Un sabio me leyó el sino tientos 4. Deja que pasen tres días bulerías 5. Ahora si que te llamo siguiriyas 7. El gusto se te logró bulerías 8. Entre verdes matas tarantos 2. A clavo y canela siguiriyas 3. Me despertó la alegría fandangos 4. Romera de mis romeras romera 5. No busques soleares 6. Me tienes loco tangos 7. En el tronco de un olivo tientos 8. Esta nevando serranas 9. Serían las dos de la noche malagueña del Mellizo Cuando estas a mi vera martinetes El camino de Jerez bulerías. No sé lo que te propones me tienes loquito perdido llorando por los rincones Yo me la llevé a mi casa para que la viera mi gente y por corona le puse por ser guapa y decente En el tronco de un olivo tientos. Y yo la quiero pero de vergüenza no se lo peno Salga usted a mi puesto hermosa no se esconda usted salero que vengo de Zaragoza yo traigo nueces y peros. El camino de Jerez lo van a sembrar de flores para que allí pasen los novios y canten los ruiseñores El pollito que piaba el pollito que pió sopitas de vino le daban sopitas de vino le dio Te voy a querer aunque no tenga pan que comer Maestros del cante. Divertida Teodora con verle danzar, se llevó de la consideración de su mucha bizarría; y reconociendo tan repentina mudanza, vueltos los hermanos a su casa, dando de cenar a su padre y orden a los restante de su gobierno, mientras cenaban las criadas se retiró a su recogimiento. Y entrando las criadas a desnudarla, pasó lo restante de la noche en congojadas ansias y ardientes suspiros. El día siguiente, mandó llevar los bastidores de sus curiosas bordaduras a una sala que caía frontero de las casas de Carlos, dando a entender lo hacía por el calor, para ver despacio a su nuevo dueño. Fiaba en las guardas de los balcones, por estar adornados de espesas y tejidas celosías y lustrosas vidrieras. El penado caballero, sintiéndose indispuesto, convocó todos sus amigos, para que a la puerta de su sala por ser la calle anchurosa se inventasen diversos y entretenidos juegos. Unas veces de esgrima, otras de sortija y estafermos , sólo a fin de que su señora ocupara los balcones. Escuchó la afligida hermana la triste relación, derramando hermosas y cristalinas perlas. Le consoló con sabrosos cariños y prudentes consejos, aprobando por buena su determinación, gustoso de la buena acogida que halló. Pasada la medianoche, se fue a la referida calle a propósito de su intento, por ser angosta y poco pasajera. Y puesto debajo de las ventanas de su hermoso cielo, mandó a los criados dieran principio al sonoroso rumor. Después de haber cantado los criados las letras prevenidas, tomando Carlos el instrumento, cantó solo la letra que se sigue: Luchando con imposibles me admiro de mi pasión, pues vivo de lo que muero muriendo de mi dolor. Escuchad mis tristes ansias que un serafín es rigor que se precie de crüel, pues es deidad superior. No os pido que me premiéis, si es gloria, que entiendo yo que el amar sin esperanza son quilates de mi amor. A un tiempo sin competencia, señora, estamos los dos conformes en los efectos, aunque desiguales son. Vos atenta a los recatos a que obliga el pundonor, y yo atento a respetarlos, pues piden veneración. Carlos te estima, igual a ti en calidad y aventajado a todos los necios que te pretenden, ignorantes de que eres esclava y sin licencia de tu dueño no puedes disponer de ti. No se descuidó Margarita de aliviar las penas de su hermano, y pasando a visitarla, fue recibida con tan amorosas demostraciones que se prometió alguna novedad. Dale este papel, y cumple por mí como amiga verdadera. Abrazóla Margarita, con tan locas demostraciones de contento que la ocasionó a sobrada risa. Ella os le escribe y yo le traigo, deseosa de saber lo que contiene. Quedó el enamorado caballero tan suspenso que en mucho rato no pudo articular razones. Y besando muchas veces la nema le abrió, leyéndole recio para que su hermana le oyera; el cual decía así: Amar sin esperanza es valentía del amador atento y prevenido, pues huye su cuidado del olvido a que condena amor en rebeldía. No temer su rigor con osadía hace menor el daño recibido, pues cuida de su herida apercibido de que su amor no pase a demasía. El vuestro ha merecido en mi cuidado la mucha estimación que ya le ofrece un corazón que, en fuego transformado, no huye de las llamas donde crece; y si amor con amor queda premiado ya tiene el vuestro el premio que merece. Y saliendo de casa a buscar otros dos amigos y algunos de sus deudos, se fueron juntos a besar las manos al anciano caballero. El cual, sabida su demanda, respondió: —Pluguiera a Dios, señor Antonio Milanés, fuera yo tan dichoso que Teodora me obedeciera, pues se muestra tan rebelde que no me atrevo a casarla por fuerza. Y así tengo despedidos muy grandes casamientos. Lo que aseguro es que no ha de ser por mí, si puedo vencerla, pues estimo tanto al señor Carlos Milanés, por lo que merece y por hijo de su padre a quien yo tanto quise. Quedaron todos contentos, sabida la determinación de la hermosa dama. Y despedidos, prometió don Octavio Esforcia dar la respuesta. El día siguiente fueron a dar a Carlos las buenas nuevas. Quedó tan loca la enamorada doncella que bañando el rostro de encendidas colores, lo atribuyó su padre a su acostumbrada honestidad. Y quedando asentado el casamiento, le suplicó tomase a su cargo la disposición de todo, respeto de sus muchos achaques. Estimó en mucho el cargo que se le daba, quedando de acuerdo sería el desposorio dentro de quince días. Enviando tantas y tan ricas joyas y costosas galas, que a todos les pareció pasaban a exceso, dando a todos los que fueron a ellas lucidas curiosidades de lienzos, guantes y otras cosas. Pasólo el venturoso amante con mejor fortuna aquellos días, gozando las noches honestos favores de su amada esposa. Llegado el día señalado, se fue la señora Corregidora, acompañada de dos amigas que gustaron de servir el oficio de camareras a casa de Octavio Esforcia. Y acompañados de la nobleza de Zaragoza, llegaron al templo de la Virgen del Pilar, y celebrados los oficios divinos y recibidas las bendiciones, volvieron a casa de Octavio Esforcia. Tan tarde que, por no embarazar el gusto de la prevenida y opulenta comida, no se dio nada por desayuno, divirtiendo el breve rato una encamisada que tenían prevenida los criados y mozos de cocina. Vestidos ridículamente, con diversos instrumentos entraron en la sala, bailando, cosa que dio a todos sobradísimo gusto. Y llegada la hora, ocupando las blancas y olorosas mesas, comieron, al son de diversos instrumentos, costosos y regalados platos. En esto y en otros gustosos juegos se pasó lo restante de la tarde. Don Pedro Maza, picado de la agudeza de sus dichos, se levantó a tenerla, diciendo: —En verdad, mi señora que con licencia del señor Carlos Milanés, que habemos de danzar los dos, porque me han alabado mucho su despejo y tengo deseo de verle. Y mandando que le trajeran una harpilla pequeña, y don Pedro con una vihuela, danzaron los dos una pavana con airosas y diversas mudanzas. Quedó tan enamorado que propuso en su corazón pedirla por esposa. Y recibidos los aplausos de todo el auditorio, avisando Antonio Milanés que esperaban las mesas, cenaron con mucho gusto y mayor admiración de tan suntuosos y magníficos banquetes. En diversos pensamientos lo pasaron Margarita y don Pedro lo restante de la noche, que no le pesara a la hermosa dama de verse tan bien empleada. A que Carlos tomó la mano en defender a su señora. Pasada la comida, vueltos a sus asientos, se trató de en qué se entretendría aquella tarde. Parecióles a todos bien, y el juez respondió: —Pues no he de reservar a mi hija, que no la ha de valer la mesura de desposada. Dele asunto el señor Carlos. Ella, entre risueña y vergonzosa, le dijo: —Llegó mi esperanza al puerto. Agradecido Carlos el jeroglífico, conociendo el gusto que le bañaba el pecho y elevada en él la vista, dijo así: Engolfado navegaba el mar incierto de amor, y remando en mi dolor el corazón zozobraba; era la tormenta brava, salió el Norte y descubierto, me guió con tal acierto que, siguiendo su hermosura, viento en popa mi ventura, llegó mi esperanza al puerto. Celebraron todos la enamorada respuesta, y el juez mandó que se le diera premio. Cualquiera razón de los desposados renovara el gusto de los presentes. El juez mandó a la hermosa Margarita diera asunto a don Pedro Maza. No le pesó a Carlos de ver tan declarado a don Pedro, y la noche antecedente, hablando con su nuevo padre, le dio a entender no le pesaría de ver a su hermana tan bien empleada. Mandó el juez se le diera premio, y la hermosa dama le dio un curioso y esmaltado cabestrillo. Y mirando Octavio Esforcia a la hermosa Anarda, le dijo le diera asunto don Luis Esforcia, su sobrino. Era Anarda de dieciséis años, de extremado despejo, singular hermosura y conocida nobleza. Sentíalo Anarda, y quiso darlo a entender. Reconoció el enamorado mancebo su disgusto. Determinado a declararse, la quiso satisfacer en los siguientes versos: Anarda, después que os vi ardiendo en tan dulce fuego, aunque perdido el sosiego, es gloria la pena en mí con el llanto en que me anego. El juez mandó se le diese premio, y la hermosa dama le dio una joya de cristal engarzada en oro. Llegó a recibirla diciendo: —Por Dios que, pues estos caballeros se ríen de mí, que les he de dar motivo de mayor risa. Acabadas estas razones, entraron cuatro pajes con grandes y colmadas fuentes de costosos dulces. Y llegando dos a los caballeros y dos a las damas, dieron lugar a que tomara cada uno lo que le dio gusto. Pasado el almibarado regalo, se despidieron, renovando los alegres parabienes y dando lugar a que el amante venturoso gozara en pacífica quietud de su amada Teodora. Con esto se despidieron. Estimaron todas su galantería y alzadas las mesas, dijo así: El suceso que tengo de referir es digno de memoria, aunque es antiguo. Cuando el Condado de Barcelona no estaba agregado a la real Corona de España, reinaba en Cataluña un conde llamado Rodulfo. El uno llamado don Félix Centellas y el otro Feliciano Torrellas. Gozaba don Félix el absoluto poder del gobierno de Cataluña. Don Félix, con el asistencia en palacio, gozaba los favores de Blanca, hermana del Conde, dama de tan rara belleza que pretendían su casamiento muchos príncipes. No quería el Conde casarla, porque era incapaz de engendrar y temía que le quitaría la corona el esposo de Blanca. No le pesaba a ella del rigor de su hermano, por estar enamorada de don Félix. Respondióle un día que no sería posible pasar a mayores demostraciones hasta que su hermano muriera, pues sin darle la mano de esposa se aventuraba su decoro. Diose Blanca por ofendida del atrevimiento, porque una dama entró en la ocasión. Y quedó tan triste del rigor con que le trató por disimular su amor, que, ofendido de las razones, se determinó a darle a entender su sentimiento. Como Blanca le amaba tan tiernamente, quedó arrepentida de haberle tratado mal. Y conociendo la discreta dama su encubierta tristeza, le dijo: —No excusaré, señora mía, el ser atrevido, pues ya conoces mi lealtad, y tengo de quejarme de que no la pagas, pues no descansas conmigo conociendo mi amor. Era Rosimunda hija de la ama que había criado a Blanca, y pareciéndole que se podía fiar de su presencia, la respondió: —No te espantes de mi silencio, pues no era permitido a mi decoro decirte mi cuidado. Y pues ya le viste en el atrevimiento de mi amante, no te quiero negar parte de mi amor, pues no fuera razón. Respondióle un día que, atenta a su decoro, no se determinaba a mayor demostración, pues no era posible darle la mano de esposa hasta que su hermano muriera. Diose Blanca por ofendida del atrevimiento. Y después de haber referido muchas letras, cantó solo la que se sigue: Adorado imposible, rompan mi triste acento las peñas a mis voces, los aires con mis ecos. Pues gustas de matarme, yo moriré contento, y si el esclavo es leal, siempre obedece al dueño. Salió Blanca, diciéndole a su hermano gustaba de ver el mar. Llegó al castillo de Mojuique y estuvo allí quince días. Parió una niña, a quien pusieron Matilde, fiando este secreto de una dama a quien estimaba. Estaba Alberto a la mira y cogiendo el dichoso fruto, fue a toda prisa en casa del ama que tenía prevenida. Crió la hermosa niña hasta edad de seis años. Salió tan parecida a su madre, que temió no se descubriera el secreto con el verdadero retrato. Determinó don Félix, por asegurarle el temor, que Alberto y el ama se fueran a vivir a un puerto de mar cerca de Barcelona, llamado Piana, donde estuvo cuatro años. Vivían melancólicos sus padres con el ausencia de Matilde, porque don Félix no podía ir a verla por no dar sospecha. Hizo el leal criado la diligencia, estando determinado de llevarlo. Sentía Matilde su ausencia con tal extremo que, para engañarla, la sacaba un día ante de su partida a correr el mar en una faluca. Y contenta del paseo, le daba licencia para que se partiera. Y llevados a Argel, fue el pirata a palacio cudicioso de su ganancia, como la niña era tan hermosa, a presentarla a la Reina sultana. Estimó el presente, mandando que le dieran doscientas doblas, porque su trato del corsario era vender los esclavos que cautivaba, siguiéndosele grandes medras. Y mirando que Alberto tenía buen talle y parecía noble, se lo vendió a un moro llamado Audalia, porque le tenía encomendado un buen esclavo. Era Audalia estimado del Rey por su mucho valor. Servía una dama de la Reina llamada Tarifa , y aunque servía a su rey con lealtad era inclinado a los cristianos. Y sabido de Alberto que Matilde era su hija y que el pirata la había llevado a palacio, le consoló diciéndole que no llorara, que él encargaría a Tarifa, su señora, cuidara de su regalo. No fue menester el ruego de Audalia, porque los reyes pusieron tanto amor en la cautiva que, deseosos de que dejara la Santa Fe y tomara su ley para rendirla a su voluntad, la regalaban con extremo, vistiéndola a la morisca ricas y costosas galas. Y que prometía al que la venciera darle grandes dones. Respondióle: —No dudes de mí, padre mío, aunque soy niña, que yo moriré por mi Fe aunque me maten. Sintiólo la Sultana con tanto extremo que, a no amarla tanto, la diera muy mala vida. Y fiada en el tiempo y en los muchos regalos que la hacían, templaba su enojo, creyendo serían bastantes a vencerla. En esta ocasión sucedió que Audalia salió con sus galeotas a correr las costas de Cataluña, para hacer algunas entradas de importancia. Tuvo Feliciano aviso y salió a recibirle, con tan dichoso acierto que Audalia fue cautivo. Agradecido, el moro le cobró tan verdadero amor que, a no estar enamorado de Jarifa, diera por bien empleado su cautiverio. Venidos los embajadores del Rey moro, dieron a Feliciano su embajada. Respondióles que no le daría por la corona real, porque Audalia hacía muchos daños en las tierras del Conde su señor, y que teniéndole preso se atajaban. Respondióle: —Amado señor de mi corazón, no siento yo el verme en tu poder… Mayor es mi desdicha. Arrojóse a sus pies, diciéndole: —Hasta ahora fui tu cautivo: ya soy tu esclavo, y tan leal, que te juro de volver a tu poder en gozando la hermosa mano de mi adorada mora. Sólo quiero que cumplas tu palabra, no inquietando las costas de Cataluña. Besóle Audalia los pies, agradeciendo su dicha. Otro día se celebró con mucha zambra y fiestas. Como Feliciano estaba seguro de que Audalia cumpliría la palabra dada, quiso descansar algunos días. Y saliendo a recorrer los puertos para ver lo que faltaba en ellos, pareciéndole que el mar estaba seguro, no fue con pertrecho de guerra suficiente. Llevaba en su compañía hasta cien soldados. Contento con la presa, pareciéndole eran hombres de importancia, dio la vuelta a Argel, sin saber lo que llevaba, que no fue poca dicha para Feliciano. Puestos en el mercado, salió Audalia a verlos, como supo que eran catalanes. Y conociendo a Feliciano, fue tanto su pesar que no fue poco disimular su pena. Pidióle trescientos zequíes, y sin reparar a la paga le compró y llevó consigo. No le conoció el afligido caballero, por las muchas galas que vestía. Llegados a su casa, le mandó esperar en una sala. Tenían intento de recibir la Fe católica, y porque Jarifa amaba con tierno amor a Matilde, no había Audalia hecho fuga, esperando ocasión para poderla robar. Quedó Feliciano tan turbado del impensado gozo que no acertaba a responder. Y que él tenía en su casa a su padre, ocupado en los jardines. Pidióle Feliciano que le llamara. Respondió Audalia sería mejor bajar al jardín los dos, por que sus moros no entendieran nada; y que sería a propósito que asistiera allí en compañía de Alberto, mientras se disponía su viaje. Respondióle Feliciano que fuera de suerte que se partieran juntos, porque no dejaría Argel hasta llevarle consigo. Llegados al jardín, le dijo Audalia a Alberto: —Noble cautivo, ves aquí a Feliciano, mi señor, de quien tantas veces hablé. Ya le he contado el cautiverio de tu hija. Fía en Dios, que con su venida tendremos buen suceso. Sólo temo que por su pérdida no envíe el Conde su rescate antes de nuestra fuga. Quedando solo Alberto con Feliciano, le dijo: —Pues mi dicha ha sido tanta que os trajo Dios en esta ocasión, mirad, señor Feliciano, este retrato, y os diré un secreto que nunca salió de mi pecho. Miró el retrato y admirado de su rara belleza, le preguntó si era de su hija perdida. Respondióle: —Sí, señor. Que pues el Rey daba licencia para que la galantearan, que mirase qué orden podría haber para sacarla de cautiverio, pues Audalia se mostraba tan favorable. Respondióle, como ya le había dicho, que tenía intento de robarla. Otro día, bajó Audalia a saber cómo lo había pasado aquella noche..

Respondióle: —Pues escuchadlos y veréis mi buen gusto. Respondióme que luego se había de partir, y que otro día estuviera cuidadosa, para que matrona amante mayores maduras galería señora tuviera lugar de hablarme. Retiréme a mi sala, a ver qué me escribía: y después de muchos agradecimientos estimando el haberle escrito, pasó adelante diciendo que, si mi amor era tan firme como le significaba, que me determinase a dejar mi casa, pues ya no era posible que nuestro casamiento se ejecutase con gusto de mi padre.

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Celebraron las monjas el anciano donaire, y la contenta dama le dijo: —Pues vueseñoría me da nombre de hija, permita la licencia que deseo para besarle la mano a mi padre. Llegóse, diciéndola: —No se espante vuesa merced de verme tan suspenso, porque me parece que es sueño lo que miro. Respondióle: —Yo estimo el haber acertado a servirle. Díjole Doristea que le enviara para adorno de la celda las alhajas que estaban en su cuarto. Prometióla enviarlas, y así lo cumplió. No quiso don Juan sacarla hasta el día del desposorio, para dar lugar a la prevención que pedía tal casamiento. De galas no hay que decir; sólo diré que una literilla que le envió para que saliera se tasó en mil escudos. Llegado el día de su desposorio, la acompañaron para traerla a su casa veinticuatro coches de caballeros y títulos, y doce sillas de señoras tituladas, con tanta admiración de su mucha hermosura que aumentaban el contento de su esposo con los repetidos parabienes. A dos meses de casada, salió don Juan con su pretensión, su Majestad un título de duque, nombrando uno de sus muchos lugares que tenía. Parecióle vivir en Sevilla, por no carecer de su amada hija y dar lustre a los nobles deudos de su nuera con verla tan mejorada. Avisó por cartas para que le tuvieran casa prevenida, diciendo a doña Fulgencia visitara a doña Estefanía y la diera el parabién de la nueva. Cumplió lo que su padre la mandaba, y la contenta tía convocó sus parientes y amigos. Vino a Sevilla y sentó querella, pidiendo la muerte de su sobrino. Trató don Luis de concierto, y por dos mil ducados que le dieron, se apartó, y otorgando el perdón, se ajustó todo con la condenación y gastos de justicia acostumbrados. Cuatro años vivió don Juan después del nuevo título, tan amante de su nuera que sólo por esto la podemos llamar dichosa, pues se ve pocas veces amistoso cariño en tan mal parentesco. Murió después de este tiempo, dejando a su hijo por heredero de los estados y nuevo título, colmando la dicha de su esposa con la heredada grandeza. Respondió don Antonio: —Señores aunque vuesas mercedes tienen razón de alabar esta dama, no excusaré decir que nació del temor que tuvo al suceso de Claudio. Aténgome al recato de mi señora doña Leonor, pues, en dos años que habemos gozado de tan honrada vecindad, ha sido menester que mi madre enviude para merecer verla en esta sala. Que si Doristea se guardó de don Carlos, fue temiendo no ser desgraciada. Respondió doña Lucrecia: —Quiera Dios que la señora doña Juana salga de sus cuidados, que yo te prometo que la tendremos tan de espacio que no nos la pueda quitar. Mudó semblante don Enrique con el pesar de verlas tan declaradas. Y doña Lupercia, arrebatada de los encubiertos celos por estar inclinada a don Enrique no lo había dado a entender sino a doña Lucrecia, con quien descansaba de su amorosa pena , dijo: —De lo que me espanto yo es de ver lo poco que responde el señor don Enrique a nada de lo que se dice. Sin duda tiene el corazón bien empleado, pues le tiene tan divertido. Mis pocos méritos me hacen desgraciado. Con esto, se despidieron por ser tarde, quedando doña Lupercia citada para el día siguiente. Respondióle que doña Lupercia lo estimaba, diciéndole: —De su calidad y riqueza no hablo, pues ya se sabe. Estos días prometió hacerlo, aunque no lo cumplió, por darle a su amigo la buena nueva. Otro día, fueron los dos amigos a dar las pascuas a don Alonso y tratando de la intención que llevaba, lo tuvo por bien. Quedó concertado que, en pasando las vacaciones, se haría el casamiento. Y don Vicente le dio a entender la pretensión de doña Gertrudis, diciéndole: —Tome vuesa merced la mano en amparar mi intento, pues lo debe a mi voluntad. Respondió don Alonso: —Vuesa merced es tan abonado que me parece excusada la intención. Mas, por servirle, haré lo que me manda. Despidiéronse, y venidos a casa, le pareció a don Enrique enviarla a su esposa como ya la miraba, con ojos de amante algunos regalos. Y con el achaque de aguinaldo , sacando un azafate de enrejada plata, puso en él una piel de armiño, engarzadas en oro manos, pies y cabeza; asida una bandilla, se lo envió con otros regalos de mesa, diciendo que guardara las manos en aquel armiño, porque temía que no se derritiera la nieve al calor de los bien encendidos braseros de la señora doña Lucrecia. Estimó la demostración, y quiso darlo a entender. Llegada la hora de la gustosa junta, agradeció las medias, diciendo eran de las mejores que había visto, dando a entender traía puestas las unas. Mandó a un criado las trajera y doña Leonor, al darlas, dijo a doña Lucrecia: —Perdone vuesa merced el atrevimiento, y estime la voluntad. Respondióle: —Y cómo que la estimo, y en verdad que la pago. Miróla, diciendo: —En verdad que, si no me engaño que es su retrato. Respondió, riéndose: —No me costó poco desvelo tener esta dicha para consolar las penas que su dueño me da, que las madrugadas de mi señora doña Juana me tuvieron cuidadoso de no perderla. Sonrióse doña Leonor el rostro con la honestidad, y doña Lupercia dijo: —Señoras mías con los aguinaldos nos divertimos. Cenemos, que es tarde, por que diga mi suceso. No dudéis de mi firmeza, pues correspondido amor con los efectos del alma, siempre crece a ser mayor. Gigante, aunque rapacillo, no es ciego para el favor, pues penetra por la venda como lince la intención. Valiente a los imposibles se arroja, porque el temor no le quite de cobarde el triunfo de la ocasión. No tema el que es fino amantela mudanza ni el rigor, pues le asegura la dicha la Fineza de su amor. Viva seguro Fileno de que siempre quien sembró ha de coger, con el tiempo, el triunfo en la posesión. Y pidiendo a doña Leonor cantara, tomó la vihuela y sin resistir, cantó las coplillas siguientes: Díganme los que saben qué cosa es amor, si en la pena que sienten consiste el favor. Todos miro que lloran; yo no lo entiendo, pues amar es lo mismo que estar muriendo. Yo digo que son necios los amadores, pues las penas que pasan llaman favores. Que el amor es de almíbar, y se empalaga quien no prueba las flores de la retama. Tenía en dichosa sucesión dos hijos; uno varón, llamado Carlos; y la niña, Margarita, de cuyo parto murió su amada esposa. Vivía frontero de las casas de Ricardo otro ilustre caballero, no menos aventajado en la calidad que en riqueza, natural de Cataluña, llamado Octavio Esforcia. Vivía de asiento en Zaragoza por haber casado allí con una dama aragonesa, igual en todo a su mucha riqueza y calidad, de la cual tuvo una hija, llamada Teodora. Estaba Octavio viudo, y respeto de la mucha vecindad y soledad afligida, trabaron estos dos nobles caballeros una estrecha y firme amistad, entreteniendo el tiempo en gustosos y honestos pasatiempos. Los niños, a imitación de sus padres, gastaban sus amorosos y corteses cumplimientos. Quedaron las dos hermanas niñas unidas al estrecho lazo de amorosa correspondencia aunque era Margarita la obligada a las visitas, porque Teodora por los continuos y prolijos achaques de su padre, no salía de casa, y las horas que Ricardo faltaba de la suya se iba con su amiga, entretenidas las dos en el curso de sus curiosas labores, dando a Octavio ratos de mucho gusto con la suavidad de sus angélicas voces. Cayó Ricardo enfermo de una peligrosa y mortal enfermedad a tiempo que Octavio y su querida hija estaban en Barcelona. Y fue preciso despachar por la posta al condado de Rosellón adonde a la sazón residía Carlos. Halló a la querida hermana acompañada de Antonio Milanés, tío suyo. Renovóse con su venida el justo sentimiento y vistiendo negras y pesadas bayetas , recibió a un tiempo pésames de la presente desgracia y parabienes de su venida. Cuatro meses pasó en funerales obsequias y en ajustar las cosas de su riqueza partiéndose después a la Corte a concluir un pleito de un mayorazgo y otros negocios importantes. No negoció tan presto que no pasara año y medio sin volver a Zaragoza Y como ya estaban enjutos los ojos y pasados los lutos, volvió con ricas y lucidas galas de soldado, amartelando las damas de Zaragoza con su bizarría. Vivía tan libre de cuidados amorosos que no sujetaba su albedrío. Cuando llegó a su casa estaba ya de vuelta Octavio Esforcia en la suya, y sabida su venida pasó a visitarle y darle la enhorabuena. Fue recibido de Carlos con amorosas demostraciones. Y al echarle los brazos al cuello le dijo: —Bien parece, señor Carlos Milanés, que sois vivo retrato de vuestro honrado padre. Y os aseguro que me enternece el alma el acordarme de la grande amistad que tuvimos los dos. Y tomadas sillas, le habló en cosas diferentes. Preguntó en el discurso de la conversación por la salud de la señora Teodora, a que respondió el anciano padre estaba con salud. Quiérola tan tiernamente que no me atrevo a forzarla su voluntad. Llegada la hora de despedirse se fue Octavio a su casa. Quedó hablando con su hermana en la rebeldía de la condición, y preguntando el curioso caballero si era hermosa, respondió Margarita con tan encarecidas exageraciones que puso deseo a su querido hermano de verla, quedando de acuerdo pagar la visita acompañado de su hermana, para ocasionar a que saliera a recibirla. Sucedió a medida de su deseo: estaba Octavio en la cama y asistiendo a la visita la honesta dama. Quedó el asaltado caballero asombrado de su belleza, quedando preso su libre corazón. Y después de haber punteado con mucha gala, cantó una letra. Y mirando a su hija, la dijo: —Por tu vida, Teodora, que me saques de este empeño pagando por mí esta deuda. La obediente dama mandó a una criada le trajese una arpa y después de muchas y galantes diferencias, dando al aire el dulce acento de su voz, cantó los versos siguientes: De los ojos de Lisarda llevaba flechas Cupido, recogidas en su aljaba, para tirarle a Leonido. Aunque tiras a matarme, tu crüel rigor estimo, contento de ver que muero por objeto que es divino. El oro de su cabello voy siguiendo, aunque perdido, gustoso de no hallar la puerta del laberinto. Y la honesta dama, reparando en su elevada suspensión, dejó el instrumento, dando lugar a que se despidieran los agradecidos hermanos. Pidióle a su hermana se pusiese a toda prisa el manto, para obligar a Teodora que saliera a recibirla. Fue fuerza asistir en la sala de su padre Carlos, por divertir su achaque. Pidiendo una vihuela después de haberla punteado con extremado despejo, se levantó, danzando un canario con intrincadas mudanzas. Divertida Teodora con verle danzar, se llevó de la consideración de su mucha bizarría; y reconociendo tan repentina mudanza, vueltos los hermanos a su casa, dando de cenar a su padre y orden a los restante de su gobierno, mientras cenaban las criadas se retiró a su recogimiento. Y entrando las criadas a desnudarla, pasó lo restante de la noche en congojadas ansias y ardientes suspiros. El día siguiente, mandó llevar los bastidores de sus curiosas bordaduras a una sala que caía frontero de las casas de Carlos, dando a entender lo hacía por el calor, para ver despacio a su nuevo dueño. Fiaba en las guardas de los balcones, por estar adornados de espesas y tejidas celosías y lustrosas vidrieras. El penado caballero, sintiéndose indispuesto, convocó todos sus amigos, para que a la puerta de su sala por ser la calle anchurosa se inventasen diversos y entretenidos juegos. Unas veces de esgrima, otras de sortija y estafermos , sólo a fin de que su señora ocupara los balcones. Escuchó la afligida hermana la triste relación, derramando hermosas y cristalinas perlas. Le consoló con sabrosos cariños y prudentes consejos, aprobando por buena su determinación, gustoso de la buena acogida que halló. Pasada la medianoche, se fue a la referida calle a propósito de su intento, por ser angosta y poco pasajera. Y puesto debajo de las ventanas de su hermoso cielo, mandó a los criados dieran principio al sonoroso rumor. Después de haber cantado los criados las letras prevenidas, tomando Carlos el instrumento, cantó solo la letra que se sigue: Luchando con imposibles me admiro de mi pasión, pues vivo de lo que muero muriendo de mi dolor. Escuchad mis tristes ansias que un serafín es rigor que se precie de crüel, pues es deidad superior. No os pido que me premiéis, si es gloria, que entiendo yo que el amar sin esperanza son quilates de mi amor. A un tiempo sin competencia, señora, estamos los dos conformes en los efectos, aunque desiguales son. Vos atenta a los recatos a que obliga el pundonor, y yo atento a respetarlos, pues piden veneración. Carlos te estima, igual a ti en calidad y aventajado a todos los necios que te pretenden, ignorantes de que eres esclava y sin licencia de tu dueño no puedes disponer de ti. No se descuidó Margarita de aliviar las penas de su hermano, y pasando a visitarla, fue recibida con tan amorosas demostraciones que se prometió alguna novedad. Dale este papel, y cumple por mí como amiga verdadera. Abrazóla Margarita, con tan locas demostraciones de contento que la ocasionó a sobrada risa. Ella os le escribe y yo le traigo, deseosa de saber lo que contiene. Quedó el enamorado caballero tan suspenso que en mucho rato no pudo articular razones. Y besando muchas veces la nema le abrió, leyéndole recio para que su hermana le oyera; el cual decía así: Amar sin esperanza es valentía del amador atento y prevenido, pues huye su cuidado del olvido a que condena amor en rebeldía. No temer su rigor con osadía hace menor el daño recibido, pues cuida de su herida apercibido de que su amor no pase a demasía. El vuestro ha merecido en mi cuidado la mucha estimación que ya le ofrece un corazón que, en fuego transformado, no huye de las llamas donde crece; y si amor con amor queda premiado ya tiene el vuestro el premio que merece. Y saliendo de casa a buscar otros dos amigos y algunos de sus deudos, se fueron juntos a besar las manos al anciano caballero. El cual, sabida su demanda, respondió: —Pluguiera a Dios, señor Antonio Milanés, fuera yo tan dichoso que Teodora me obedeciera, pues se muestra tan rebelde que no me atrevo a casarla por fuerza. Y así tengo despedidos muy grandes casamientos. Lo que aseguro es que no ha de ser por mí, si puedo vencerla, pues estimo tanto al señor Carlos Milanés, por lo que merece y por hijo de su padre a quien yo tanto quise. Quedaron todos contentos, sabida la determinación de la hermosa dama. Y despedidos, prometió don Octavio Esforcia dar la respuesta. El día siguiente fueron a dar a Carlos las buenas nuevas. Quedó tan loca la enamorada doncella que bañando el rostro de encendidas colores, lo atribuyó su padre a su acostumbrada honestidad. Y quedando asentado el casamiento, le suplicó tomase a su cargo la disposición de todo, respeto de sus muchos achaques. Estimó en mucho el cargo que se le daba, quedando de acuerdo sería el desposorio dentro de quince días. Enviando tantas y tan ricas joyas y costosas galas, que a todos les pareció pasaban a exceso, dando a todos los que fueron a ellas lucidas curiosidades de lienzos, guantes y otras cosas. Pasólo el venturoso amante con mejor fortuna aquellos días, gozando las noches honestos favores de su amada esposa. Llegado el día señalado, se fue la señora Corregidora, acompañada de dos amigas que gustaron de servir el oficio de camareras a casa de Octavio Esforcia. Y acompañados de la nobleza de Zaragoza, llegaron al templo de la Virgen del Pilar, y celebrados los oficios divinos y recibidas las bendiciones, volvieron a casa de Octavio Esforcia. Tan tarde que, por no embarazar el gusto de la prevenida y opulenta comida, no se dio nada por desayuno, divirtiendo el breve rato una encamisada que tenían prevenida los criados y mozos de cocina. Vestidos ridículamente, con diversos instrumentos entraron en la sala, bailando, cosa que dio a todos sobradísimo gusto. Y llegada la hora, ocupando las blancas y olorosas mesas, comieron, al son de diversos instrumentos, costosos y regalados platos. En esto y en otros gustosos juegos se pasó lo restante de la tarde. Don Pedro Maza, picado de la agudeza de sus dichos, se levantó a tenerla, diciendo: —En verdad, mi señora que con licencia del señor Carlos Milanés, que habemos de danzar los dos, porque me han alabado mucho su despejo y tengo deseo de verle. Y mandando que le trajeran una harpilla pequeña, y don Pedro con una vihuela, danzaron los dos una pavana con airosas y diversas mudanzas. Quedó tan enamorado que propuso en su corazón pedirla por esposa. Y recibidos los aplausos de todo el auditorio, avisando Antonio Milanés que esperaban las mesas, cenaron con mucho gusto y mayor admiración de tan suntuosos y magníficos banquetes. En diversos pensamientos lo pasaron Margarita y don Pedro lo restante de la noche, que no le pesara a la hermosa dama de verse tan bien empleada. A que Carlos tomó la mano en defender a su señora. Pasada la comida, vueltos a sus asientos, se trató de en qué se entretendría aquella tarde. Parecióles a todos bien, y el juez respondió: —Pues no he de reservar a mi hija, que no la ha de valer la mesura de desposada. Dele asunto el señor Carlos. Morena señora madura en lencería sexy chupando polla grande a su pareja y luego dejar que él follar su coño en estilo perrito y misionero hasta pechos corrida. Maduro amante de la BBC siendo pussynailed. BBW madura en lencería obtiene tetas chuparlas. BBW madura en lencería mete chuparlas en tetas tras follando apasionadamente. Rubia tetona madura montando su consolador gordo. Madura en lencería sexy se adapta Consolador grande para arriba de la raja y lo chepas. Madura en lencería seduce al chico. Rubia Europea madura dama en lencería sexy y medias negras seduce a un chico que fuma y bebe en silla entonces ella se sienta en su regazo y monta su gran Pito. Carmen Linares. Garbanzo de Jerez. Siete pollitos y una ternera tiene mi niña la carita morena Ay, que te quiero pero yo de lachi primita yo a ti no te camelo primita Me metieron en un vapor. Alfonso el de Gaspar. Pepe Aznalcóllar. El Chozas. Que no se me parta el palo y este toro de Domecq no me mata a mi caballo??? Niño de Solano. Romerito de Jerez. José Espeleta. Esta noche es noche buena no es noche de dormir que ha parido la estanquera? Chano Lobato. Si juego a la brisca rebujo 2. Alegría de tía Luisa "la Butrón" 3. Malagueñas 5. Bulería "Ar gorpe" 7. Tangos 8. Siguiriyas 9. Bulerías Malagueña Doble del mellizo Yo me estoy enamorando 2. Con intención de matarme 3. En el arca de Noé 4. Camino del monte 5. Dicen que Romeo y Julieta 6. Llegó mi "madre" llorando 7. Todo el que dice ay, ay 8. No cruces la puerta 9. Puerto de Santamaría Échame otra botella. Me diste agua y veneno con intención de matarme pero como Dios es tan bueno al vaso le había entradito un aire y el agua cayó en el suelo Para cantarlos pienso en ti son sentencia estos fandangos tanto me haces sufrir que te los canto llorando y llorando voy a morir En el arca de Noé. En el arca de Noé nunca se ha visto una fiesta como la que aquí se ve Tanto que decías que no el domingo cuando no voy a verte se te partía a ti el corazón Tiene mi niña un vestido y en el vestido un volante y en el volante ella lleva lleva escrito el nombre mío Camino del monte. Dicen que los dos los dos murieron de amor dicen que Romeo y Julieta los dos murieron de amor eso nadie lo ha dudado eso no lo duda nadie y tampoco lo dudo yo ahora que me he enamorado Donde van los colegiales Hospitalito del Rey al toque de la oración unos entran y otros salen Ahora yo me voy con mi madre Manuela porque mi madre es muy buena, muy buena Llegó mi "madre" llorando. Siempre me encuentran riendo por los caminos cantando y si alguien me siguiera me encontrarían llorando A mí me iban a matar llegó mi madre llorando me dieron la libertad Todo el que dice ay, ay. Desprendidas de tu cuerpo bulerías 2. Quien tiene razón la pierde tangos de Pastora 3. A las dos de la mañana taranto 5. Dime dónde va a llegar malagueña 7. Que hablaba con las estrellas fandangos del Gloria 9. A mí nones bulerías Se cambian por los metales taranto Porque tengo que pensar soleares Rebelde fandangos A la muerte llamo siguiriyas Todos se echaron a temblar debla El capote de la ilusión bulerías. Toditas las noches me llevo tientos. Dejadme solo esta noche porque tengo que pensar que yo quiero hablar con Dios y Él me tiene que escuchar No me vengas con belenes que me pones la cabeza como molino que muele La hierbabuena regarla la que no esté de recibo con la manita arrancarla A la Alameda que viene el guarda con la correa Rebelde fandangos. Porque yo vivo a mi aire que nadie me dé consejos aunque me muera de hambre ni maldigo ni me quejo ni le pido pan a nadie Con el mundo y con la vida que yo me estoy sintiendo rebelde que la misma sangre mía a mi corazón le muerde de ver tanta hipocresía A la muerte llamo siguiriyas. Se perfilaba la aurora sobre la noche dormía la sierra se levantaba por la Baja Andalucía ya la noche se perdía y se apagaba alejada la presencia de los gallos con sus toques de diana A traves de la mañana se acercan los mayorales pasos cortos de caballos y adentro los encinares una manta de jalares que??? Arte flamenco. Que se crucen las estrellas malagueñas 2. Que te miraras en ello cantiñas 3. Al que no sepa distinguir soleares del Mellizo 4. De quién son esos machos serrana 5. Debajo de tu ventana bulerías 6. Dejarmelo ver siguiriya 7. Que desgraciadito fuiste alegrías 8. Soy la ciencia en el saber polo 9. Un canario se subía verdiales Tiro piedras por las calles soleares de Paquirri Tu cariño malagueña del Mellizo Por qué te fuiste de mi vera siguiriyas Esta noche voy a ver bulerías Dónde va a llegar malagueña Aquel que tenga la culpa de nuestra separación que a pedazos se le caigan las alas del corazón El que no sepa distinguir que le corten la cabeza y me la traigan a mí De quién son esos machos serrana. Soy la ciencia en el saber favor que le debo al cielo y cuando hablo contigo todito el saber yo lo pierdo Arsa y viva Ronda reina de los cielos todito el saber yo lo pierdo Ni Veracruz es la Cruz ni Santo Domingo es santo ni Puerto Rico es tan rico para que lo veneren tanto Un canario se subía verdiales. Por las trenzas de tu pelo un canario se subía y se paraba en tu frente y en tu boquita bebía creyendo que era una fuente El cielo y la tierra tiemblen sólo al oírme nombrar que repiquen las campanas muera el que mal pago da Tiro piedras por las calles soleares de Paquirri. Ya no tengo puertas abiertas donde yo llamar llamo a la tuya madrecita mía de mis entrañas la encuentro cerrada Esta noche voy a ver bulerías. Permítalo Dios si vienes con intención de engañarme a la mitad del camino se abra la tierra y te trague Mi pena y tu pena son dos penas qué pena, que el Señor de los milagros que me quite esta condena Primer disco. Si eres hijo de una paya tangos 3. La tienes que venerar tientos 4. Maldigo la hora soleares 5. Que me dejen vivir fandangos 6. Malagueñas del Mellizo malagueña 7. Bajé de nuevo a la mina minera 8. Seguiriyas gitanas seguiriyas 9. Al campo los dos nos fuimos soleares Qué triste es seguir queriendo bulerías. A la calle me salí y a la gente que veía le preguntaba por ti Al arrevolver que el cigarro te se apague y no lo vuelvas a encender La silla donde me siento la enea se le caía de pasar puros tormentos La tienes que venerar tientos. Maldigo la hora soleares. Me hago la ilusión pero de rabia me como los puños del camisón Oye gitana vente conmigo voy para Chiclana Que me dejen vivir fandangos. Las minas son traicioneras de carbón, cobre o de plata cuando menos te lo esperas se derrumban y te atrapan y su cuerpo allí se queda Seguiriyas gitanas seguiriyas. Sereno por Dios sereno no pegues la voz tan alta que esta noche me la llevo Oye, gitana vente conmigo voy para Chiclana 50 años de flamenco v. Libre quiero ser tangos 2. Manuela Reyes caracoles 4. Clavel mañanero alegrías 5. A mimbre y canela petenera 7. Razón de ser fandangos 9. Sólo por verte bailar malagueña del Canario Con el vapor de mi aliento tarantos Rabiando estoy por verte livianas De mimbre verde romeras A pesar de tu maldad peteneras de Medina A San Agustín seguiriyas. Puente Genil, tierra mía nazarenos y olivares corazón de Andalucía de besanas y parrales amistad y sana alegría Manuela Reyes caracoles. En la puerta del perdón escribir quise tu nombre y Dios me dijo que no me dejaste esperando en la puerta del perdón Porque es tan breve? Lo pienso de noche y día que no tiene razón de ser nuestro amor es fantasía es un globo de papel de la feria de la vida No quiso nunca aconsejar sin conciencia porque no han querido nunca deja que crezca la hierba y quien sea libre de culpa tire la primera piedra Sólo por verte bailar malagueña del Canario. La luna yo te daría sólo por verte bailar la arena la contaría y el agüita que tiene el mar de sitio la cambiaría Con el vapor de mi aliento tarantos. Por Dios que yo no te miento cuando yo te digo a ti que me muero de tormento por tenerte junto a mí Eres para mí lo primero sé bien que me has engañado y a pesar de todo te quiero A San Agustín seguiriyas. De la calle Alta a San Agustín a mí me daban las claras del día sin saber de ti A mí me duele de seguir esperando con su silencio madre me estaba matando Naturaleza flamenca. Pepe de la Matrona Quejío 1. Aquel que le pareciere caña de José el Granaíno 2. Que no me quería siguiriyas de Silverio 4. Abrase la tierra la cabal de Silverio 5. Fui piedra y perdí mi centro soleares de Utrera 6. Camino Casariche livianas primitivas 7. Por la Sierra Morena la serrana con el macho 8. Señor cirujanito siguiriya de cambio de Maria Borrico 9. Yo me lleno de regocijo soleares de Triana Vaya tela de verano taranta de Pedro el Morato Siempre por los rincones siguiriya de Manuel Molina Serranita me publicaste tangos de Triana Malos pasitos siguiriya primitiva de Triana Se me apareció la muerte malagueña de Gayarrito No pierdas la esperanza siguiriya de Frasco el Colorado y Cagancho Remedio no tengas soleares de Paquirri. Aquel que le pareciere caña de José el Granaíno. A la Virgen de Regla yo se lo he rogado que me librara a un hermano mío de salir soldado Que no te quería que no me querías yo renegara de Dios y me fuera a la morería Abrase la tierra la cabal de Silverio. Por donde quiera que vayas no digas que me has dejado mete la mano en tu pecho y cuéntalo como ha pasado Yo me lleno de regocijo al ver que este serranito tiene el mismo gusto mío cuando veo a mi contrario me lleno de regocijo Vaya tela de verano taranta de Pedro el Morato. Me llaman Pedro el Morato y soy natural de Vera con mi guitarrica en la mano vaya tela y venga tela vaya telita de verano Siempre por los rincones siguiriya de Manuel Molina. Camisita en un año no me he de poner hasta no verme con mi compañerita juntitos otra vez Siempre por los rincones te encuentro llorando libertad no tenga yo en mi vida si te doy mal pago Serranita me publicaste tangos de Triana. Pepe de la Matrona Quejío 2. Vestida de color de rosa tientos 2. Al pie de un pocito seco petenera de Medina el Viejo 3. Dicen que duerme sola siguiriyas de Curro Dulce 4. Desperté y la vi cabal de Manuel Molina 5. En aquel pocito inmediato tientos 7. A mi hermano mataron siguiriya de los puertos 8. Un ramito de azahar soleares 9. Como aquel barquito malagueña del Perote En aquel rinconcito siguiriyas del Loco Mateo Cuando voy a la campiña fandangos camperos Despierta divina flor milonga de Pepa Oro To me viene en contra siguiriya del Mellizo Yo no tengo quien me quiera malagueña de la Peñaranda Recuerdos de La Habana rumba flamenca del año Qué mala mujer lo que me aconsejaba se merecía hasta la Inquisición porque yo no sabía con quién trataba Al pie de un pocito seco petenera de Medina el Viejo. Dices que duermes sola mientes como hay Dios porque de noche con el pensamiento dormimos los dos Desperté y la vi cabal de Manuel Molina. Como la tortolita canta por los montes así andaba mi compañerita de día y de noche El viento y la marea todito me viene en contra y los golpecitos de este mar salado salen por la popa Yo no tengo quien me quiera malagueña de la Peñaranda. Yo no tengo quien me quiera ni quien se acuerde de mí el que desgraciadito nace no merecía ni el vivir no merece ni el vivir Recuerdos de La Habana rumba flamenca del año Juan Peña el Lebrijano. Bulerías de los quintos aires de Arcos 2. Yo soy de to los caminos tangos de los arrieros 3. En el umbral de tu puerta cantiñas 4. La raya de enmedio cante del garrotín 5. Te has vuelto muy ventanera aires de rondeñas 6. Condenaos por ser gitanos cante de galeras 7. De Lebrija, Lebrijano fiesta por bulerías 8. Soy un hombre de la tierra colombianas festeras Debajo de aquel olivo por peteneras. Domingo de Carnaval corre y ve al altozano? En el umbral de tu puerta hay un candil encendido di a tu madre que lo apague que a mí nada se me ha perdido Yo con tu madre no voy ni a misa no es mal amigo prima el que avisa Si quieres pelar la pava aquí en la higuera? Manolo Caracol Quejío 1. Mis ducas no eran nada martinetes 3. Que del nío la cogí fandangos Se la llevó Dios malagueñas de Enrique el Mellizo Viva Madrid malagueña de Chacón Veneno me dejaste fandangos caracoleros Antes de llegar a tu puerta fandangos de Huelva. Manolo Caracol Quejío 2. Cuando te vayas conmigo alegrías 2. Como el Santo Rey David bulerías festeras 3. Toditas las madres saeta 4. Debajito del puente tientos 5. La barca de mis amores tientos caracoleros 6. Vicente Soto. Alegrías de tierra de nadie 2. Cuando canta el pasado siguiriya 3. Entre dos mundos colombiana 4. A mi aire fandangos 7. A ras de tierra cartagenera 8. El ritmo de la sangre bulerías 9. Esperando al porvenir tangos. Cuando canta el pasado siguiriya. Entre dos mundos colombiana. Rayito fuera de luna para entrar por tu ventana subir después a tu lecho y acariciarte la cara La campiña cuando sales se inunda de luz alegre y las hojas de las ramas iban Perla para el mar al verte 4. A mi aire fandangos. A ras de tierra cartagenera. El ritmo de la sangre bulerías. Para querer de veras se queda sola no encuentro una gitana como mi Lola Lola la de los brillantes dicen que tiene un amante que la hace de penar y cuando Lola le canta se le quiebra la garganta como la que va a llorar 9. Porque he nacido de raza gitana yo soy gitanito y canastero a mí me gustan las gitanas con pañuelos en el cuello Sentadito en la escalera esperando el porvenir y el porvenir nunca llega En mi casa no hay canastilla y ni siquiera familia tengo y yo soy un buen gitano que con nadie yo me meto Fuí a preguntarle al campo a la violeta si para el mal de amores había receta me ha respondido que para el mal de amores nunca la ha habido Medio siglo de cante flamenco Ariola disco 5. Por horas y momentos tangos Antonio Mairena 2. Qué duras son de llevar caña Diego Clavel 3. Murallas que resistieron alegrías Manuel Soto Sordera 4. Que dobles fatigas siguiriyas Francisco Mairena 5. Porque me ha mirao fandangos gitanos Fernanda de Utrera 6. Coge una silletita bulerías Manolito de María 7. Toda la noche en el balcón malagueñas Fernando Terremoto Qué duras son de llevar caña Diego Clavel. Las penas que estoy pasando qué duras son de llevar tanto tiempo encerradito y por Dios darme la libertad Los ojitos de tu cara han tenido la culpita de lo que a mí me pasara 3. Murallas que resistieron alegrías Manuel Soto Sordera. Que dobles fatigas siguiriyas Francisco Mairena. Porque me ha mirao fandangos gitanos Fernanda de Utrera. Coge una silletita bulerías Manolito de María. Grandes voces se escuchaban en el puentecito de Triana y era que se había caído san Juan de la??? Toda la noche en el balcón malagueñas Fernando Terremoto. Toda la noche yo me veo sentadita en el balcón y cuando siento tus pasos me sangra mi corazón por eso a ti te quiero tanto Fue sentenciado Juan García a golpes de mosquetón primera noche de agosto sin jueces ni defensor No era por miedo su llanto porque llorando salió lloraba porque dejaba lo que en su casa dejó Lo sacaron amarrado y amarradito quedó a dos pasos del camino en el camino a Morón Y así murió Juan García testamento no escribió pero lo que Juan dejaba el pueblo lo arrecogió Y dije verdad como lo que dije era verdad como la verdad dolía me han mandadito callar Por tarantas y tarantos. Dale compañero. Antonio Piñana 2. Gabriel Moreno 3. A una legua de Totana. Juan Varea 4. Cuevas de Vera. Pepe Pinto 5. Vaya tela de verano. Pepe de la Matrona 6. Pepe el Culata 7. Que agua se ve en la bahía. Antonio Mairena 8. Mira lo que te he comprao. Los Chiquitos de Algeciras 9. Entre verdes matas. El Chocolate Bernarda de Utrera El puente. Curro de Utrera. Gabriel Moreno. Juan Varea. A una legua de Totana cuando ya brillaba el sol la jaca de mi tartana una pata se rompió qué pena tan de mañana 4. Pepe Pinto. Mazarrón y que vivan las Cuevas de Vera. Me llaman Pedro el Morato yo soy natural de Vera con mi guitarrica en la mano vaya tela y venga tela vaya telita de verano 6. Pepe el Culata. Antonio Mairena. Los Chiquitos de Algeciras. Vengo de las Carboneras mira lo que te he comprado unas botas de cartera con los botones al lado te las pones cuando quieras En Cartagena se suena que me han de matar de un tiro nunca llueve como truena con esa esperanza vivo Con mi bolsico en la mano vengo de mi trabajico y yo a nadie le pregunto si vengo tarde o temprano 9. El Chocolate. Bernarda de Utrera. Manuel Morao. El sentío me lo quita alegrías Sernita de Jerez 2. A la madre de mi alma malagueña del Mellizo Sernita de Jerez 3. Me da miedo de quererte soleares Sernita de Jerez 4. Te tengo que ver llorar tangos jerezanos Paquera de Jerez 8. Sultana del salero fandangos de Sevilla Paquera de Jerez Filigrana de Jazmín media granaína Paquera de Jerez La luz de tus ojos grises tientos Paquera de Jerez Yo pasé fatigas dobles bulerías Paquera de Jerez Que Dios la perdone siguiriyas Terremoto Que este querer que te tengo tientos Terremoto Rosa, yo no te cogí malagueñas Terremoto Dos vereítas iguales soleares Terremoto No quiero juerga ni vino fandangos Terremoto En la puerta con tu madre bulerías Terremoto. El sentío me lo quita alegrías Sernita de Jerez. A la madre de mi alma malagueña del Mellizo Sernita de Jerez. Me da miedo de quererte soleares Sernita de Jerez. Te tengo que ver llorar tangos jerezanos Paquera de Jerez. Suspiros que di a la mar a Dios le pido que vuelvan que se los quiero mandar a ese gitano de Huelva que yo no puedo olvidar Me lo encontré en Punta Umbría con mi pañuelo de rayas y aquella tarde en la playa como me miraría que me rindió sus murallas Me fuí lejos de mi España con un fandango alosnero mira si yo a ti te quiero Huelva de mis entrañas que sin tus cantes me muero 9. Sultana del salero fandangos de Sevilla Paquera de Jerez. Es la reina de las flores hay que quitarse el sombrero no la pintan los pintores y es sultana del salero Sevilla de mis amores La Esperanza Macarena y el Señor del Gran Poder son los que alivian mis penas y me corre su querer por la sangre de mis venas Filigrana de Jazmín media granaína Paquera de Jerez. Bonita como ninguna filigrana de jazmín la Alhambra rosa moruna habla con el Albaicín bajo la luz de la luna La luz de tus ojos grises tientos Paquera de Jerez. Yo pasé fatigas dobles bulerías Paquera de Jerez. Yo he pasado fatigas dobles pero va a llegar la horita que mi gustito se logre Con la ganancia del sebo yo les voy a comprar a mis niños unos zapatitos nuevos Esta noche me mudo me llevo un chisme yo me llevo la caldera aunque me tizne Mi amante es pajarero me trajo un loro con las alas doradas y el pico de oro Que Dios la perdone siguiriyas Terremoto. Morirme quisiera y escuchar tus dobles a ver si dice esta flamenquita mía que Dios lo perdone Dios mío qué verguenza me has hecho pasar pedir limosna de puerta en puerta para tu libertad Que este querer que te tengo tientos Terremoto. Rosa, yo no te cogí malagueñas Terremoto. Rosa, yo no te cogí y fue porque no me dio la gana al pie de un rosal dormí y rosas yo tuve por cama de cabecera un jazmín Si Dios me diera el mando como se lo ha dado a la muerte yo quitaría de en medio quien me estorbe a mí para quererte por eso yo a ti te quiero tanto Dos vereítas iguales soleares Terremoto. No quiero juerga ni vino fandangos Terremoto. No caía nunca en cama soleares Fernanda de Utrera 2. Verdades como puños cantiñas Manuel Sordera 3. Me entregaste con tu manos fandangos Terremoto 4. Olivares del campo bulerías Turronero 5. Tengo una hermana en España giliana José el Negro 6. Cuesta un sentío liviana Antonio Mairena 7. Como te coja en el hierro romeras Manuel Agujetas 8. Como el carbón en la sierra tangos Diego Clavel Sintiendo estaban las piedras siguiriyas Juan Talega. Tengo una hermanica en España que me la cogieron cautiva en los montes de Sagüeña y era el mismo del olivo Tengo un juramento hecho con la Virgen de la Estrella de mujer que sea??? Yo estoy perdiendo por esta buena gitana todo lo que yo tengo Compañera mía yo no sé qué tiene la hierbabuena de tu huertecito que tan bien me huele Como te coja en el hierro romeras Manuel Agujetas. Sintiendo estaban las piedras las fatigas mías yo las terelo de día y de noche de noche y de día Mi hermana la Alejandra a la calle me echó Dios se lo pague y a mi primo el Gallego que me arrecogió Pessoa flamenco. Alegrías 2. Fandangos 4. Tientos-tangos 5. Tangos portugueses 6. Bulerías 7. Malagueñas 8. Vals 9. Martinete y debla. Día por día y noche por noche y no dormí Se vive como se nace sin querer y sin saber en esa ilusión de ser el tiempo muere y renace sin que se sienta correr El sentir y el desear no existen en esta tierra y no es el amor amar en el país donde yerra mi lejano divagar Tientos-tangos. Paseé por el jardín sin saber que había flores así pasa por la vida quien tiene o no tiene amores Agua que pasa y canta y agua que hace dormir En lo hondo del pensamiento tengo por sueño un cantar un cantar velado y lento y sin palabras que hablar Si lo pudiera cambiar en palabras que ofrecer todos habrían de hallar lo que tiene que esconder Todos iban a tener en lo hondo del pensamiento la nueva de poseer un cantar velado y lento Y cada cual desatento a la vida que ha de hallar tendría el contentamiento de atender a mi cantar Martinete y debla. Manolo Caracol. En el calabozo martinetes 2. Mis ducas no eran na martinetes 3. El reniego siguiriyas 4. Mujer malina siguiriyas del Marruro 5. Cuando yo me muera siguiriyas 7. Me pueden mandar caña 8. Si yo pudiera soleares de Joaquín el de la Paula 9. Tiro piedras por la calle soleares de Enrique el Mellizo Al Señor del Baratillo soleares de Antonio Frijones Soy como aquel jilguerillo taranta y malagueña Que del nío la cogí fandangos. Te fuiste de mi vera sin apelación ahora me vienes hincadita de rodillas pidiendo perdón Como reniego reniego de mi sino como reniego de la horita en que te conocí Mujer malina siguiriyas del Marruro. Siempre por los rincones te encuentro llorando que no terele la libertad yo en mi vida si me das mal pago De Santiago y Santa Ana siguiriyas de Manuel Torre. Me pueden mandar caña. Si yo pudiera ir tirando las penitas mías al arroyuelo hasta el agüita de los mares iba a llegar hasta el cielo No sé lo que le dio a la hierbabuena que era verde y se secó Tiro piedras por la calle soleares de Enrique el Mellizo. Tiro piedras por las calles y al que le dé que perdone tengo la cabecita loca de tantas cavilaciones yo voy por las calles arrancando las piedras y al que le dé que perdone A mi Dios le ruego que me alivie las duquelas que terela mi corazón Al Señor del Baratillo soleares de Antonio Frijones. Qué desgraciadito fuiste alegrías y cantiñas Manuel Agujetas 2. El corazón de pena siguiriyas Antonio Mairena 3. Si fueras gitana pura garrotín Rafael Romero 4. Saltan por estos vallaos verdiales Turronero 5. En un prado verde alboreas Joselero 6. Con intención de dejarme soleares Fernando Terremoto 7. De quién son esos machos liviana chica y serrana Luis Caballero 9. Con lo poquito que había tangos Manuel Soto Sordera Qué desgraciadito fuiste alegrías y cantiñas Manuel Agujetas. El corazón de pena traigo traspasado que hasta el hablar madre con la gente me sirve de enfado Siempre por los rincones te encuentro llorando que yo no tenga libertad yo en mi vida si te doy mal pago Si fueras gitana pura garrotín Rafael Romero. Una vez que mi Ramoncita fue por cisco a la fundición los pícaros de los herreros quisieron quitarle el honor Campanas dobles campanas que el mundo se eche a llorar la flor de la valentía camino del Cielo va Si no es verdad que Dios me mande a mí el castigo si me lo quiere mandar Potaje gitano en Utrera. Mis niños fandangos Fernanda de Utrera 2. No vendo mi jaca bulerías Paco Valdepeñas 3. Ya llegó la hora siguiriya Perrate 5. La viajera rumba Pepa de Utrera 6. Le pido a Dios soleares Fernanda de Utrera 7. Candela que no es candela tientos Pepa de Utrera 9. Puse mis ojos en ti soleares Perrate No soy de madera bulerías Fernanda de Utrera La vió el rey David alegrías del Pinini Fernanda de Utrera Fiesta en Utrera bulerias. Ya llegó la hora la horita llegó que te apartaras de la vera mía sin apelación Dolores mía en un cachito de mi corazón te llevo metida La viajera rumba Pepa de Utrera. Le pido a Dios soleares Fernanda de Utrera. Subí a la sala del crimen y hablé con el presidente si el querer tiene delito que me condenen a muerte Conversaciones contigo no las tomo ni las quiero para que me has desengañadito luz que mis ojitos vieron Candela que no es candela que me achicharra por dentro y que me quema por fuera Yo hice un trato contigo la pluma la tiré al mar los peces fueron testigos de nuestra conformidad Ven aquí gitanito ven aquí Puse mis ojos en ti soleares Perrate. No soy de madera bulerías Fernanda de Utrera. Pepe de la Matrona. Seguiriya 2. Tienes razón; no me falta nada. Yo era una pobre sirvienta, hija de un miserable remendón Te hice una proposición y la aceptaste. En buena justicia, no puedes reclamarme nada. Ya me hago cargo de todo, Solita; pero las cosas han de ir por sus pasos contados. Haciendo que yo pueda salir de este presidio; pero con la cara descubierta, como la llevan las mujeres honradas Con lo cual consigue Gedeón dos cosas: que Solita, por buscada, gane, por esta vez, no poco ascendiente sobre él; y que él, al advertirlo, hechas las paces, salga de casa de Solita arrepentido y melancólico Fuera de aquello, nada desea ni le distrae Para los hombres como Gedeón, el arte no tiene bellezas, ni la naturaleza aromas, luz, ecos, armonías ni colores; la misma impresión les causa el nubarrón que oscurece el horizonte, que los arreboles de una aurora; lo mismo hiere sus oídos la inspirada melodía, que el chirrido de las carretas; la propia aversión tienen a la prosa de Cervantes, que a las copias de Calaínos. En un estado idéntico de espíritu y de cuerpo retorna Gedeón a su casa, cabizbajo y perezoso, a las altas horas de una noche. Que toda esta carga le pese y le preocupe, se concibe sin dificultad. Y como no tiene sueño, quiere dedicar una hora, antes de acostarse, a despachar algunos asuntos económicos que tiene desarreglados. Al dar por terminada su tarea, oye a su lado quejidos lastimeros. Vuélvese, y ve a Adonis que se revuelca en su colchón, y tan pronto se pone panza arriba como cabeza abajo. Regla aparece en ella, aunque sin dejarse ver por entero. Porque como el señor no acostumbra a llamar a estas horas, he creído que estuviera malo De modo que, si no hay urgencia, iré a vestirme Vea usted Entonces avanza Regla un paso, haciendo heroicos esfuerzos para cubrir el busto rollizo con un menguado chal tirado sobre los hombros. Toma la luz que Gedeón pone en su mano, y los dos se acercan al rincón en que se halla Adonis dando volteretas y exhalando gritos lastimeros. Y extiende el brazo libre y desnudo hacia la bestia. Pero la casualidad, la taimada casualidad que ha infundido el mismo pensamiento en Gedeón, guía la mano de éste con igual rumbo; y como el camino es estrecho, la mano choca con el brazo, y el brazo, temeroso o deferente, por ser de quien es, se repliega y retrocede; en virtud del cual movimiento, el mezquino chal de la azorada Regla se desliza por los hombros abajo. Al siguiente, o pocos días después, Regla le dice a Gedeón, mientras le sirve el almuerzo:. Y es el caso que mi difunto me dejó un hijo. Porque, créalo usted, señor, si a esa edad dan en torcerse las criaturas, luego que crecen ya no las endereza una estaca. Decía mi madre, que en paz descanse, que todos los hombres malos han sido niños mal educados. Basta mirarle para que se le ponga la cara como un tomate. Pocas horas después viene el niño al lado de su madre, y ésta se le presenta a su amo inmediatamente, acaso porque en ello cree cumplir un deber de respeto y cortesía; acaso porque intenta que los ojos de aquél le acrediten los elogios que ella le hizo de su hijo; intento, si tal la mueve, mal ideado; pues el niño, con perdón de su madre, es feo subido, zaíno, y tiene mocos, o huellas, debajo de la nariz, de tenerlos colgando muy a menudo. Al cabo de un rato se oye como un gruñido intraducible. Le llamamos así, porque su nombre es Mamerto. Pero saca esos dedos de la boca, inocente, y ponte derecho Y Merto, puesto como su madre desea, o mejor dicho, como su madre le pone, al quedarse mirando a Gedeón, que también le mira a él, frunce la jeta y échase a llorar. Envuélvese el acometido en la saya de su madre, sobrecogido de espanto; crecen sus gritos y lamentos, y ni unos ni otros cesan hasta que, a instancias de Gedeón, sale Merto del gabinete y se vuelve Adonis a su lecho murmurando no sé qué perrerías y enseñando los afilados dientes. Poco a poco va perdiendo el hijo de Regla el miedo y el encogimiento que la casa y su amo le infundieron al entrar en ella. Regla cuida de que Merto abra la puerta siempre que Gedeón sale o entra, y también le permite que haga algunas excursiones por salas y pasadizos. Así familiariza a su hijo con la cara de su amo, y a éste con la catadura del rapaz. Cuando esto sucede, Gedeón cuida de que Adonis no se mueva ni Merto le provoque, aunque no alcanza a impedir que el uno gruña y el otro, a la disimulada, le haga una mueca. Porque Merto y Adonis, para entonces, ya no se pueden ver. Empezando por darle algunas golosinas de la mesa, acaba por sentarle a ella casi todos los días, mientras a Adonis, acurrucado en el suelo entre los dos, se le indigestan los mendrugos que le regala su amo, considerando la altura a que ha elevado su privanza aquel intruso. Otra vez rompe Merto una chuchería de las varias que tiene Gedeón sobre la mesa; y al volver éste de la calle y coger al rapaz con el delito entre las manos, reniega de él y hasta de la hora en que le permitió entrar en su casa. Óyelo su madre, y parte furiosa a castigar a su hijo. Bueno que se le reprenda y se le amoneste; pero Al verse tratado así, no el dolor, el asombro parece pintarse en la hirsuta faz del ratonero. Pues Merto le pisó a él primero el rabo, después de haberle provocado con gestos y ademanes injuriosos. Pero ésta, que caza, por lo menos, tan largo como el perro, no ignora que, a cierta edad, la naturaleza humana siente la necesidad de amar, y que cuando no puede amar a sus propios frutos, porque no los ha dado, ama a lo primero que le ponen por delante; y que no es otra la causa de que ame Gedeón a su retoño, como antes de conocerle amaba al perro ratonero. Pero ya que sus presunciones se han cumplido, nada se pierde con dejar que rueden los acontecimientos, ni con trabajar para prepararlos del mejor modo posible. Así las cosas, va rodando el tiempo. Merto sólo discurre para inventar modos de atormentar a Adonis. A ello le inclinan su instinto de muchacho revoltoso, y el recuerdo de la dentellada que le dejó cicatrices en la pantorrilla. Aquella vara es toda su ambición. Con aquella vara se le puede dar al ratonero una mano de leña, como no la ha llevado en el mundo perro alguno; y se le puede dar desde lejos; es decir, impunemente, o, lo que es lo mismo, sin el riesgo de que devuelva dentellada por varazo. Saboreando tales propósitos, aguarda el rapaz, con una perseverancia impropia de sus años, a que se le meta por los ojos una ocasión a su gusto. Y la ocasión, al fin, se le presenta. Temiendo que durante su ausencia haga su hijo alguna barbaridad, le ha amenazado con todos los castigos imaginables si se mueve del sitio en que ella le deja, entretenido en pegar con engrudo varios remiendos a una cometa. Merto ha prometido no menearse de allí. Si sabe distribuir bien el tiempo, tiénele sobrado para hacer estas investigaciones y dar a Adonis la tremenda paliza. Hay que aclarar este misterio a todo trance. El temor de que su madre vuelva a casa antes de lo que debe , obliga a Merto a hacer sus pesquisiciones sin el reposo que él desea; por lo cual le falta el tino que, en otro caso, tendría para manejarse con desembarazo. En el espejo que refleja su parte posterior, se ven cosas que se mueven, amarillas y relucientes como el oro. Invierte la posición del aparato. Hay otro cristal delante de las ruedas Pero el cristal tiene un resorte. La casualidad guía el dedo de Merto hasta el punto conveniente para que, apretando allí, el resorte cumpla su cometido. El cristal se separa, de un brinco, por sí sólo. Es preciso ver qué resistencia opone a su mano Algo se ha roto, y el columpio cae sobre la consola. El tic-tac, que antes se oía lento y acompasado, ahora es un redoble continuo; las agujas vuelan sobre la esfera, y el timbre parece que toca a rebato. Gedeón, hombre de poco gusto artístico, pero muy aficionado a rodearse de cosas que le recreen la vista y le deleiten los sentidos, tiene su cuarto atestado de esos objetos mal llamados de arte, que la industria ha derramado por el mundo. Sobre la mesa de escribir hay un tintero de cristal esmerilado, que es una maravilla, y una salvadera de porcelana, prodigio de trasparencia y de color; y presidiéndolo todo, como santo en botica vieja, el busto de Balzac, de tamaño natural, encima de una elegante papelera y entre dos candelabros de alabastro y metal dorado. Cuando a este vedado recinto se acerca Merto, abre con mucho pulso la puerta, y mira por la rendijilla resultante. Adonis sigue durmiendo. Puede, impunemente, partirle de un varazo. Pero el ansia misma que tiene el granuja de deslomar al perro, le hace perder el tino, y sólo le alcanza con la vara en la punta del rabo. Al recibir el golpe, lanza Adonis un aullido de angustia, de furor y de sorpresa juntamente, y da un salto nervioso e inconsciente que le eleva dos codos sobre el lecho en que acaso soñaba con la perra de sus pensamientos; después se encara con Merto, encorvado el lomo, la mirada ardiente y rechinantes los colmillos. Merto, que no contaba con errar el golpe, ni, por consiguiente, con aquella actitud amenazante de su enemigo, desconciértase no poco, y comienza a sacudir palos de ciego; es decir, veinte en la alfombra y uno en Adonis..

Estando yo para cerrar el papel que os he referido, y teniendo el de mi amante sobre un bufete, entró tan de repente en mi sala que no pude esconder los papeles. Arrebatada de la cólera, le dije matrona amante mayores maduras galería señora era un vil esclavo, hijo de una perra.

Echó su mano a la cara, jurando que se lo había de pagar. Llevóle los papeles al cuarto de mi padre. Fue mi dicha si es que tengo alguna tan grande, que, embebecido de su venganza, no advirtió el cerrarme la puerta. Paséme en casa de una señora que vivía frontero. Yo os prometo de poneros en tal estado que no habéis de tener qué desear. Mientras determino el marido que he de elegir, os quiero llevar a Matrona amante mayores maduras galería señora y dejaros en un convento. Cerró la noche, y acompañado de Bernardo y de otro esclavo de tan malas propiedades como las suyas, llegamos a aquel sitio adonde fuera cierto haber muerto a sus crueles manos, si vuestro valor no me hubiera defendido.

Y don Alonso la dijo: —Mi señora doña Esperanza, enjugad los hermosos ojos. Ya sé quién sóispor las cartas de mi hermano. Mirad, señora, a dónde queréis que os deje, porque he de correr la posta para volver a Córdoba. Mandó don Alonso que sacaran de los regalos prevenidos, here después de haber comido, montaron a caballo, determinados de caminar a toda prisa. Y llamando a la priora, dio cuenta de lo que pasaba, pidiendo llamasen a su tía.

Dijéronle que se la trajese, mientras enviaban por licencia para recibirla. Parecióle al noble cordobés no llevarla con tan malas ropas, y llegando a casa de un mercader de vestidos, compró uno de espolín de oro.

Y volviendo a la posada, la hizo vestir, pidiendo al huésped que mientras la llevaba le buscasen postas. Entrególa a su tía, y partiendo a toda prisa, llegó a su casa.

Y hallando a su madre y a todos los criados llorosos, sin dar a entender su cuidado preguntó la causa. Que Dios la perdone siguiriyas Terremoto Que este querer que te tengo tientos Terremoto Rosa, yo no te cogí malagueñas Terremoto Dos vereítas iguales soleares Terremoto No quiero juerga ni vino matrona amante mayores maduras galería señora Terremoto En la puerta con tu madre bulerías Terremoto.

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Sultana del salero fandangos de Sevilla Paquera de Jerez. Es la reina de las flores hay que quitarse el sombrero no la pintan los pintores y es sultana del salero Sevilla de mis amores La Esperanza Macarena y el Señor del Gran Poder son los que alivian mis penas y me corre su querer por la sangre de mis venas Filigrana de Jazmín media granaína Paquera de Jerez.

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Las penas son para los presos que no tienen libertad y yo también sería libre si te pudiera yo a ti olvidar y aunque quiero es imposible Pescando en la mar serena mi barca se me partió y al ver mis fatigas negras una ola a mí me tragó y el agua estalló de pena Yo corté flores de un almendro y amapolas de un trigal y comparé sus colores con los tuyos Soledad cuando me hablas de amores 3. Eran tan grandes mis penas seguiriyas. El barquito que en la mar cantiñas Antonio Mairena 2. Que me quieres tanto y cuanto tangos Pericón 4. Como loca me salí bulerías Bernarda de Utrera 6. Estan tocando a rebato soleares de Paco la Luz tío Gregorio el Borrico 8. Como cosita mía seguiriya Manuel Agujetas El barquito que en la mar cantiñas Antonio Mairena. Que me quieres tanto y cuanto tangos Pericón. Échame por la ventana la manta y los cuatro duros que yo me voy con mi serrana que yo me voy a correr mundo 5. Como loca me salí bulerías Bernarda de Utrera. Del color de cera virgen tengo yo a mis propias carnes me ha puesto esta flamenquita que no me conoce nadie Qué dulce melonar calando dulces melones la sandía colorada Un hijo perdido como Dios no me remedie me vuelvo loco perdido 8. Como cosita mía seguiriya Manuel Agujetas. Como cosita mía te he mirado yo pero quererte como yo te quería eso se acabó Desde la Porverita hasta Santiago la fatiguita de la muerte me se enrodeó Ya han tocado el toque de silencio ya nos mandaban a callar pero al toque primo de diana nos mandaban levantar Si no es verdad que un castigo grande Dios a mí me mande si me lo quiere mandar Le chant du monde v. Manuel el Agujeta. Lo amarraba por las manos martinetes 2. Como cosita mía siguiriya 3. En el queré no hay locura tangos 4. Cuatrocientos son los míos corrido gitano 5. La montaba un jinete bulerías 7. Entrañas de mi cuerpo siguiriyas 8. Eres como la retama tientos Soleares del Agujeta Tus penas con mis penas bulerías Una inquisición siguiriyas Mal fin tenga soleares Agujeta Viejo. Como cosita mía siguiriya. Como cosita mía te he mirado yo pero quererte como yo te queria eso se acabó 3. En el queré no hay locura tangos. En el querer no hay locura porque si no yo estuviera amarrado en un columna hasta que me consumiera??? Cuatrocientos son los míos corrido gitano. La montaba un jinete bulerías. Entrañas de mi cuerpo siguiriyas. Qué grandes voces se escuchaban en el puentecito de Triana y era que se habia caído??? Eres como la retama tientos. Soleares del Agujeta. Tus penas con mis penas bulerías. Tus penas con mis penas si has pasado horas malas por las que has pasadito buenas El mundo quiere dinero y a mí contigo me basta quiero ser un pordiosero y tenerte conmigo metida en mi casa y que Dios me ampare luego Como no entendía de letras y el chino como era el chino no entendía nada de letras enganchado en una carreta y se le atascó en el camino vaya un chino sinvergüenza Una inquisición siguiriyas. Undebel del cielo en la Inquisición como prendiste Undebel del cielo en la Inquisición Abrirme a mí la puerta abrirme por Dios no me dejes en la calle abrirme por Dios yo no te he dado motivo Amparo dejarme por Dios Mal fin tenga el que me ha dado que para que yo a ti tantito te quiera me has hecho aborrecer a quien quería de veras Que quise a esa mujer me cogió en hora de loco hasta mi ruina fue El que tuviera la culpa que fatigas pase yo yo pasara tormentos que la culpa tenga yo se le arranquen de mil fatigas las alas del corazón Quisiera preguntar si cuando me ves te alegras o te sirve de pesar? Maestros del cante. Bernardo el de los Lobitos. La verdad a mí me engañó tientos 2. Alguna vez malagueñas de la Trini 3. A esa mula de punta cantes de trilla 4. A dormir va la rosa nanas 5. Qué tienes con San Antonio cartageneras 7. Que los lobitos me comían bulerías 8. Un veneno pa que yo muera granaínas 9. Yo vengo de Hungría marianas De tus cabellos rubios siguiriyas del Marrurro y cabal Por una oscura galería taranta. Alguna vez malagueñas de la Trini. Siquiera por compasión escríbeme alguna vez que yo tengo el corazón marchito de padecer que ya no siente ni el dolor 3. A esa mula de punta cantes de trilla. A esa mula de punta le gusta el grano aligera y no comas que viene el amo La mula golondrina sudando va que se cree que la trilla se va a acabar Esa yegua lunanca tiene un potrito con una pata blanca y un lucerito 4. A dormir va la rosa nanas. Qué tienes con San Antonio cartageneras. Que los lobitos me comían bulerías. Un veneno pa que yo muera granaínas. Yo vengo de Hungría marianas. De tus cabellos rubios siguiriyas del Marrurro y cabal. Baja un minero cantando por una oscura galería y en su cantar va pensando si veré yo la prenda mía que por mí se quedó llorando Medio siglo de cante flamenco Ariola disco 3. Día grande seguiriyas José Menese 2. Temprano se arrecogen romeras Manuel Soto Sordera 3. Vente conmigo al molino malagueña Luis Caballero 4. Cuando te veo venir tangos Fernando Terremoto 5. El puente de Triana caracoles Antonio Mairena 7. Hablo con mi Dios y le digo tientos Rafael Romero 9. Qué fatiguita tengo bulerías tía Anica la Periñaca. Día grande a mi madre yo la encontré lo he señalado a punta de navaja sobre la pared Maldigo la hora maldigo yo el reloj como maldigo hasta la manita que la señaló Y salí por la puerta salí renegando de cuantos santitos tiene el cielo y la Tierra 2. Temprano se arrecogen romeras Manuel Soto Sordera. Vente conmigo al molino malagueña Luis Caballero. En la tumba de mi madre a dar gritos me ponía escuché el eco del viento no la llames me decía que no responden los muertos 4. Cuando te veo venir tangos Fernando Terremoto. El puente de Triana caracoles Antonio Mairena. Hablo con mi Dios y le digo tientos Rafael Romero. Por el hablar de la gente olvidé yo a quien bien quería para mientras viva en el mundo se me acabó la alegría Quiero que a nadie quieras yo te tengo destinada que seas mi compañera Al rezarle al Cristo un credo por decir, "creo en Dios padre" dije, "gitana te quiero" Qué fatiguita tengo bulerías Tia Anica la Periñaca. Rafael Romero. Yo voy cantando serrana 3. Son tan grandes mis penas siguiriyas 6. Soy la ciencia en el saber polo natural 7. Soy calé de nacimiento debla 9. Yo vi un bicho correó rondeña Tiene venganza conmigo tientos No se lo digas a nadie jaleos extremeños No me habías de conocer malagueñas Soy como el peregrino petenera A la orilla de un río serrana Qué fatigas tengo cabales Hasta el olivarito del valle yo acompañé a esta buena gitana y yo le había echadito mi brazo por encima la miré como a una hermana Oh padre del alma y Dios verdadero como subiste padrecito mío hasta el alto cielo 2. Yo voy cantando serrana. Son tan grandes mis penas siguiriyas. Soy la ciencia en el saber polo natural. Soy calé de nacimiento debla. Soy jeray en el vestir soy caló de nacimiento yo no quiero ser jeray con ser caló estoy contento 9. Yo vi un bicho correó rondeña. Tiene venganza conmigo tientos. Hasta el reloj de la audiencia tiene venganza conmigo que me cuenta los minutos las horitas que estoy contigo Por tu culpa un momentito tengo que la muerte apetecía cuando Dios no me la ha mandadito no me la merecería Si me desprecias por pobre busca un rico que te dé y cuando el rico no tenga ven a mí y yo te daré Yo no sé por qué esta gitana me vuelve la carita cuando me ve No se lo digas a nadie jaleos extremeños. No se lo digas a nadie que he vendido mi jaca torda en dos mil quinientos reales Te pones a hablar conmigo y yo por mi sencillez lo que me pasa te digo con el corazón en la mano lo que me pasa te digo Vengo de la Extremadura de ponerle a mi caballo de plata las herraduras No me habías de conocer malagueñas. Soy como el peregrino petenera. Soy como el fiel peregrino que de penitencia andare hasta encontrar el asesino que me ha robado tu querer como ladrón de caminos Yo quisiera renegar de este mundo por entero volver de nuevo a habitar por ver otro mundo nuevo a ver si encuentro verdad A la orilla de un río serrana. A la orilla de un río yo me voy solo y aumento la corriente con lo que lloro En un campo de flores yo paseaba y corté una amapola que era tu cara Qué triste flor la tocaron mis manos y se marchitó Dice mi compañera que yo no la quiero y cuando la miro a la cara el sentido pierdo Qué fatigas tengo cabales. Yo no te obligo gitana de que me quieras a la fuerza si no es de tu voluntad lo que a ti te parezca A aquel que le pareciere que mis penas no eran nada siquiera por un momento que se ponga en mi lugar Grandes guitarras del flamenco. Pedro Peña. Desgracia mía soleares María la Perrata 2. Mal fin tenga este sueño siguiriyas María la Perrata 4. No me lo merecía tientos el Lebrijano 5. Que la rosa en el rosal soleares el Lebrijano 6. Eres para mí reposo bulerías el Lebrijano 7. Me pregonas siguiriyas tia Anica la Periñaca 8. Tierra de morería soleares tía Anica la Periñaca 9. El viento que lleva alegrías el Borrico Pierdo el sentío siguiriyas el Borrico Los cinco capullos fandangos el Borrico Serrana que te olvidara granaína y malagueña el Juanata De veras tarantos el Juanata Me roza tu vestío soleares el Juanata Donde paran los toreros alegrías el Juanata Se me arrancó el alma siguiriya el Juanata El alto cielo tientos el Juanata. La lunita crece y mengua yo me mantengo en mi ser yo soy cuadro de tristeza pegadito a la pared Yo voy a perder la razón porque los locos no sufren lo que estoy sufriendo yo Yo tengo un hijo perdido y si Dios no lo remedia yo voy a perder el sentido 2. Mal fin tenga este sueño siguiriyas María la Perrata. No me lo merecia tientos el Lebrijano. Que la rosa en el rosal soleares el Lebrijano. Eres para mí reposo bulerías el Lebrijano. Ha llegado el momento la hora llegó de que te fueras de la vera mía y adiós vaya usted con Dios si a ti nadie te ha querido como te quería yo Eres para mí el reposo eres para mí el recreo eres clavel oloroso y eres el bien que poseo Pobre de mí que doy suspiros al aire y el aire se los lleva y no los recoge nadie Yo tenía yo tenía una cadenita de oro se me perdió el otro día con grandes fatigas lloro Estate quietecita y no te levantes que voy a la plaza y vuelvo al instante 7. Me pregonas siguiriyas tía Anica la Periñaca. Tierra de morería soleares tía Anica la Periñaca. Qué penita era el quererte tanto tenerte yo que aborrecer díme si no son quebrantos Tan im posible yo hallo de darte que yo a ti los buenos días como el que hacía un bautismo en tierra de morería Que mataran a tu madre que es la que ha tenido la culpa de que nuestro querer se acabe Yo he pasado por tu puerta yo había tirado un puñadito de papeles me se volvieron mosquetas Si olvidarlo es lo mejor porque tu habías sido una malina castigo te mande Dios Ay que te quiero y no lo sabes la causa eres de todos mis males 9. El viento que lleva alegrías el Borrico. Pierdo el sentío siguiriyas el Borrico. Los cinco capullos fandangos el Borrico. Serrana que te olvidara granaína y malagueña el Juanata. De veras tarantos el Juanata. Me roza tu vestío soleares el Juanata. Donde paran los toreros alegrías el Juanata. Se me arrancó el alma siguiriya el Juanata. Por lo que yo voy mirando bulerías Fernando Terremoto 2. Descanso a mi cuerpo siguiriyas Diego Clavel 3. La noche me la he pasao romeras Turronero 4. A mí me da sentimiento malagueña Antonio Mairena 5. Me juzgan consejo de guerra soleares Luis Torres Joselero 6. Lo amarraban por las manos martinetes Manuel Agujetas 7. Con una soguita al cuello bamberas Manuel Soto Sordera 8. Serrana, que te olvidara granaínas Luis Caballero 9. Por lo que yo voy mirando bulerías Fernando Terremoto. Descanso a mi cuerpo siguiriyas Diego Clavel. La noche me la he pasao romeras Turronero. A mí me da sentimiento malagueña Antonio Mairena. A mí me daba sentimiento de quererte toda mi vida pero yo paso el tormento de que sé que no eres mía y así voy pasando el tiempo Yo quisiera de momento estar loco y no sentir porque el sentir causa pena tanta que no tiene fin y el loco vive sin ella 5. Me juzgan consejo de guerra soleares Luis Torres Joselero. Lo amarraban por las manos martinetes Manuel Agujetas. Con una soguita al cuello bamberas Manuel Soto Sordera. Dos corazones heridos de la misma enfermedad los dos se quitan la vida por no decir la verdad 8. Serrana, que te olvidara granaínas Luis Caballero. Vicente Soto. Alegrías de tierra de nadie 2. Cuando canta el pasado siguiriya 3. Entre dos mundos colombiana 4. A mi aire fandangos 7. A ras de tierra cartagenera 8. El ritmo de la sangre bulerías 9. Esperando al porvenir tangos. Cuando canta el pasado siguiriya. Entre dos mundos colombiana. Rayito fuera de luna para entrar por tu ventana subir después a tu lecho y acariciarte la cara La campiña cuando sales se inunda de luz alegre y las hojas de las ramas iban Perla para el mar al verte 4. A mi aire fandangos. A ras de tierra cartagenera. El ritmo de la sangre bulerías. Para querer de veras se queda sola no encuentro una gitana como mi Lola Lola la de los brillantes dicen que tiene un amante que la hace de penar y cuando Lola le canta se le quiebra la garganta como la que va a llorar 9. Porque he nacido de raza gitana yo soy gitanito y canastero a mí me gustan las gitanas con pañuelos en el cuello Sentadito en la escalera esperando el porvenir y el porvenir nunca llega En mi casa no hay canastilla y ni siquiera familia tengo y yo soy un buen gitano que con nadie yo me meto Fuí a preguntarle al campo a la violeta si para el mal de amores había receta me ha respondido que para el mal de amores nunca la ha habido Medio siglo de cante flamenco Ariola disco 5. Por horas y momentos tangos Antonio Mairena 2. Qué duras son de llevar caña Diego Clavel 3. Murallas que resistieron alegrías Manuel Soto Sordera 4. Que dobles fatigas siguiriyas Francisco Mairena 5. Y esto se ve, porque, a la vez que él por la puerta del pasadizo, entra por la del gabinete en la sala otra persona con una luz en la mano. Pues Solita es, aunque, en verdad, no lo parece; y no por lo que ha ascendido en categoría, a juzgar por el corte presuntuoso de su vestido, sino porque ya no tiene aquella redondez de formas, aquel provocativo contoneo y aquella viveza de fisonomía con que la conocimos. Acaso tengas razón; pero los condenados negocios Tienes razón; no me falta nada. Yo era una pobre sirvienta, hija de un miserable remendón Te hice una proposición y la aceptaste. En buena justicia, no puedes reclamarme nada. Ya me hago cargo de todo, Solita; pero las cosas han de ir por sus pasos contados. Haciendo que yo pueda salir de este presidio; pero con la cara descubierta, como la llevan las mujeres honradas Con lo cual consigue Gedeón dos cosas: que Solita, por buscada, gane, por esta vez, no poco ascendiente sobre él; y que él, al advertirlo, hechas las paces, salga de casa de Solita arrepentido y melancólico Fuera de aquello, nada desea ni le distrae Para los hombres como Gedeón, el arte no tiene bellezas, ni la naturaleza aromas, luz, ecos, armonías ni colores; la misma impresión les causa el nubarrón que oscurece el horizonte, que los arreboles de una aurora; lo mismo hiere sus oídos la inspirada melodía, que el chirrido de las carretas; la propia aversión tienen a la prosa de Cervantes, que a las copias de Calaínos. En un estado idéntico de espíritu y de cuerpo retorna Gedeón a su casa, cabizbajo y perezoso, a las altas horas de una noche. Que toda esta carga le pese y le preocupe, se concibe sin dificultad. Y como no tiene sueño, quiere dedicar una hora, antes de acostarse, a despachar algunos asuntos económicos que tiene desarreglados. Al dar por terminada su tarea, oye a su lado quejidos lastimeros. Vuélvese, y ve a Adonis que se revuelca en su colchón, y tan pronto se pone panza arriba como cabeza abajo. Regla aparece en ella, aunque sin dejarse ver por entero. Porque como el señor no acostumbra a llamar a estas horas, he creído que estuviera malo De modo que, si no hay urgencia, iré a vestirme Vea usted Entonces avanza Regla un paso, haciendo heroicos esfuerzos para cubrir el busto rollizo con un menguado chal tirado sobre los hombros. Toma la luz que Gedeón pone en su mano, y los dos se acercan al rincón en que se halla Adonis dando volteretas y exhalando gritos lastimeros. Y extiende el brazo libre y desnudo hacia la bestia. Pero la casualidad, la taimada casualidad que ha infundido el mismo pensamiento en Gedeón, guía la mano de éste con igual rumbo; y como el camino es estrecho, la mano choca con el brazo, y el brazo, temeroso o deferente, por ser de quien es, se repliega y retrocede; en virtud del cual movimiento, el mezquino chal de la azorada Regla se desliza por los hombros abajo. Al siguiente, o pocos días después, Regla le dice a Gedeón, mientras le sirve el almuerzo:. Y es el caso que mi difunto me dejó un hijo. Porque, créalo usted, señor, si a esa edad dan en torcerse las criaturas, luego que crecen ya no las endereza una estaca. Decía mi madre, que en paz descanse, que todos los hombres malos han sido niños mal educados. Basta mirarle para que se le ponga la cara como un tomate. Pocas horas después viene el niño al lado de su madre, y ésta se le presenta a su amo inmediatamente, acaso porque en ello cree cumplir un deber de respeto y cortesía; acaso porque intenta que los ojos de aquél le acrediten los elogios que ella le hizo de su hijo; intento, si tal la mueve, mal ideado; pues el niño, con perdón de su madre, es feo subido, zaíno, y tiene mocos, o huellas, debajo de la nariz, de tenerlos colgando muy a menudo. Al cabo de un rato se oye como un gruñido intraducible. Le llamamos así, porque su nombre es Mamerto. Pero saca esos dedos de la boca, inocente, y ponte derecho Y Merto, puesto como su madre desea, o mejor dicho, como su madre le pone, al quedarse mirando a Gedeón, que también le mira a él, frunce la jeta y échase a llorar. Envuélvese el acometido en la saya de su madre, sobrecogido de espanto; crecen sus gritos y lamentos, y ni unos ni otros cesan hasta que, a instancias de Gedeón, sale Merto del gabinete y se vuelve Adonis a su lecho murmurando no sé qué perrerías y enseñando los afilados dientes. Poco a poco va perdiendo el hijo de Regla el miedo y el encogimiento que la casa y su amo le infundieron al entrar en ella. Regla cuida de que Merto abra la puerta siempre que Gedeón sale o entra, y también le permite que haga algunas excursiones por salas y pasadizos. Así familiariza a su hijo con la cara de su amo, y a éste con la catadura del rapaz. Cuando esto sucede, Gedeón cuida de que Adonis no se mueva ni Merto le provoque, aunque no alcanza a impedir que el uno gruña y el otro, a la disimulada, le haga una mueca. Porque Merto y Adonis, para entonces, ya no se pueden ver. Empezando por darle algunas golosinas de la mesa, acaba por sentarle a ella casi todos los días, mientras a Adonis, acurrucado en el suelo entre los dos, se le indigestan los mendrugos que le regala su amo, considerando la altura a que ha elevado su privanza aquel intruso. Otra vez rompe Merto una chuchería de las varias que tiene Gedeón sobre la mesa; y al volver éste de la calle y coger al rapaz con el delito entre las manos, reniega de él y hasta de la hora en que le permitió entrar en su casa. Óyelo su madre, y parte furiosa a castigar a su hijo. Bueno que se le reprenda y se le amoneste; pero Al verse tratado así, no el dolor, el asombro parece pintarse en la hirsuta faz del ratonero. Pues Merto le pisó a él primero el rabo, después de haberle provocado con gestos y ademanes injuriosos. Pero ésta, que caza, por lo menos, tan largo como el perro, no ignora que, a cierta edad, la naturaleza humana siente la necesidad de amar, y que cuando no puede amar a sus propios frutos, porque no los ha dado, ama a lo primero que le ponen por delante; y que no es otra la causa de que ame Gedeón a su retoño, como antes de conocerle amaba al perro ratonero. Pero ya que sus presunciones se han cumplido, nada se pierde con dejar que rueden los acontecimientos, ni con trabajar para prepararlos del mejor modo posible. Así las cosas, va rodando el tiempo. Merto sólo discurre para inventar modos de atormentar a Adonis. A ello le inclinan su instinto de muchacho revoltoso, y el recuerdo de la dentellada que le dejó cicatrices en la pantorrilla. Aquella vara es toda su ambición. Con aquella vara se le puede dar al ratonero una mano de leña, como no la ha llevado en el mundo perro alguno; y se le puede dar desde lejos; es decir, impunemente, o, lo que es lo mismo, sin el riesgo de que devuelva dentellada por varazo. Saboreando tales propósitos, aguarda el rapaz, con una perseverancia impropia de sus años, a que se le meta por los ojos una ocasión a su gusto. Y la ocasión, al fin, se le presenta. Temiendo que durante su ausencia haga su hijo alguna barbaridad, le ha amenazado con todos los castigos imaginables si se mueve del sitio en que ella le deja, entretenido en pegar con engrudo varios remiendos a una cometa. Merto ha prometido no menearse de allí. Si sabe distribuir bien el tiempo, tiénele sobrado para hacer estas investigaciones y dar a Adonis la tremenda paliza. Hay que aclarar este misterio a todo trance. El temor de que su madre vuelva a casa antes de lo que debe , obliga a Merto a hacer sus pesquisiciones sin el reposo que él desea; por lo cual le falta el tino que, en otro caso, tendría para manejarse con desembarazo. En el espejo que refleja su parte posterior, se ven cosas que se mueven, amarillas y relucientes como el oro. Invierte la posición del aparato. Hay otro cristal delante de las ruedas Pero el cristal tiene un resorte. La casualidad guía el dedo de Merto hasta el punto conveniente para que, apretando allí, el resorte cumpla su cometido. El cristal se separa, de un brinco, por sí sólo. Es preciso ver qué resistencia opone a su mano Algo se ha roto, y el columpio cae sobre la consola. El tic-tac, que antes se oía lento y acompasado, ahora es un redoble continuo; las agujas vuelan sobre la esfera, y el timbre parece que toca a rebato. Gedeón, hombre de poco gusto artístico, pero muy aficionado a rodearse de cosas que le recreen la vista y le deleiten los sentidos, tiene su cuarto atestado de esos objetos mal llamados de arte, que la industria ha derramado por el mundo. Sobre la mesa de escribir hay un tintero de cristal esmerilado, que es una maravilla, y una salvadera de porcelana, prodigio de trasparencia y de color; y presidiéndolo todo, como santo en botica vieja, el busto de Balzac, de tamaño natural, encima de una elegante papelera y entre dos candelabros de alabastro y metal dorado. Cuando a este vedado recinto se acerca Merto, abre con mucho pulso la puerta, y mira por la rendijilla resultante. Adonis sigue durmiendo. Puede, impunemente, partirle de un varazo. Pero el ansia misma que tiene el granuja de deslomar al perro, le hace perder el tino, y sólo le alcanza con la vara en la punta del rabo. Al recibir el golpe, lanza Adonis un aullido de angustia, de furor y de sorpresa juntamente, y da un salto nervioso e inconsciente que le eleva dos codos sobre el lecho en que acaso soñaba con la perra de sus pensamientos; después se encara con Merto, encorvado el lomo, la mirada ardiente y rechinantes los colmillos. Merto, que no contaba con errar el golpe, ni, por consiguiente, con aquella actitud amenazante de su enemigo, desconciértase no poco, y comienza a sacudir palos de ciego; es decir, veinte en la alfombra y uno en Adonis. Este estropicio aplaca un instante las iras del muchacho, y le hace prorrumpir en una interjección brutal. Pero no ha habido tiempo ni para pensar la respuesta que se pide, cuando ya tiene encima otro varazo. El estrépito es horrible, y el desastre arranca al cerril muchacho, no ya una interjección, sino una blasfemia. En esto entra Regla en el gabinete, desencajada y compungida. Al otro día, cuida mucho el complaciente amo de no apurar las fuerzas ni el espíritu de su criada con órdenes excesivas o con palabras secas. Y como, al cabo, es madre de Merto, y por malo que éste sea debe quererle mucho, también le pregunta por Merto. Y como nada sabe Regla de él en los tres primeros días, al cuarto le ruega Gedeón que trate de saberlo, porque cabe en lo posible que el chico haya tomado sentimiento por lo que se le ha castigado, y llegue a adquirir una enfermedad peligrosa. Todas estas conversaciones tienen lugar durante la comida o el almuerzo de Gedeón, y por consiguiente, a las barbas de Adonis. Cualquiera pensaría que Adonis va leyendo en la fisonomía de Gedeón sus propósitos de perdonar al atrevido, y sus deseos de volver a traerle a su lado. La escena representa otra vez el gabinete de Gedeón. Éste se halla repantigado en la butaca contigua a la mesa de escribir, y atusa las greñas de Adonis; el cual parece dormirse, de gusto que le da el suave manoseo de su amo. Entra Regla con una carta en la mano; pónela en las de Gedeón; dícele que la ha subido la portera, y se va. MILF en medias folla coño, big titty milf en medias y tacones altos folla el coño con Consolador. Sexo duro en medias y tacones altos sexy. Polla follando vagabundo en euros. Polla follando euro vagabundo en medias y tacones altos apesta. Negro pelos calientes y lujuriosos adolescentes Gapolexa y Paulina con tetas naturales y largas piernas en medias y tacones altos lamer unos a otros y el placer con consoladores en el dormitorio. Inocente rubia virgen se quita bonito vestido en casting. Inocente la luz de pelo Virgen toma off su bonito Vestido en Casting y presenta su natural Tetas. Armonía anal en medias y tacones altos negros. Madrastra en lencería y tacones listos para lamer coños. 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El vuestro ha merecido en mi cuidado la mucha estimación que ya le ofrece un corazón que, en fuego transformado, no huye de las llamas donde crece; y si amor con amor queda premiado ya tiene el vuestro el premio que merece. Y saliendo de casa a buscar otros dos amigos y algunos de sus deudos, se fueron juntos a besar las manos al anciano caballero. El cual, sabida su demanda, respondió: —Pluguiera a Dios, señor Antonio Milanés, fuera yo tan dichoso que Teodora me obedeciera, pues se muestra tan rebelde que no me atrevo a casarla por fuerza. Y así tengo despedidos muy grandes casamientos. Lo que aseguro es que no ha de ser por mí, si puedo vencerla, pues estimo tanto al señor Carlos Milanés, por lo que merece y por hijo de su padre a quien yo tanto quise. Quedaron todos contentos, sabida la determinación de la hermosa dama. Y despedidos, prometió don Octavio Esforcia dar la respuesta. El día siguiente fueron a dar a Carlos las buenas nuevas. Quedó tan loca la enamorada doncella que bañando el rostro de encendidas colores, lo atribuyó su padre a su acostumbrada honestidad. Y quedando asentado el casamiento, le suplicó tomase a su cargo la disposición de todo, respeto de sus muchos achaques. Estimó en mucho el cargo que se le daba, quedando de acuerdo sería el desposorio dentro de quince días. Enviando tantas y tan ricas joyas y costosas galas, que a todos les pareció pasaban a exceso, dando a todos los que fueron a ellas lucidas curiosidades de lienzos, guantes y otras cosas. Pasólo el venturoso amante con mejor fortuna aquellos días, gozando las noches honestos favores de su amada esposa. Llegado el día señalado, se fue la señora Corregidora, acompañada de dos amigas que gustaron de servir el oficio de camareras a casa de Octavio Esforcia. Y acompañados de la nobleza de Zaragoza, llegaron al templo de la Virgen del Pilar, y celebrados los oficios divinos y recibidas las bendiciones, volvieron a casa de Octavio Esforcia. Tan tarde que, por no embarazar el gusto de la prevenida y opulenta comida, no se dio nada por desayuno, divirtiendo el breve rato una encamisada que tenían prevenida los criados y mozos de cocina. Vestidos ridículamente, con diversos instrumentos entraron en la sala, bailando, cosa que dio a todos sobradísimo gusto. Y llegada la hora, ocupando las blancas y olorosas mesas, comieron, al son de diversos instrumentos, costosos y regalados platos. En esto y en otros gustosos juegos se pasó lo restante de la tarde. Don Pedro Maza, picado de la agudeza de sus dichos, se levantó a tenerla, diciendo: —En verdad, mi señora que con licencia del señor Carlos Milanés, que habemos de danzar los dos, porque me han alabado mucho su despejo y tengo deseo de verle. Y mandando que le trajeran una harpilla pequeña, y don Pedro con una vihuela, danzaron los dos una pavana con airosas y diversas mudanzas. Quedó tan enamorado que propuso en su corazón pedirla por esposa. Y recibidos los aplausos de todo el auditorio, avisando Antonio Milanés que esperaban las mesas, cenaron con mucho gusto y mayor admiración de tan suntuosos y magníficos banquetes. En diversos pensamientos lo pasaron Margarita y don Pedro lo restante de la noche, que no le pesara a la hermosa dama de verse tan bien empleada. A que Carlos tomó la mano en defender a su señora. Pasada la comida, vueltos a sus asientos, se trató de en qué se entretendría aquella tarde. Parecióles a todos bien, y el juez respondió: —Pues no he de reservar a mi hija, que no la ha de valer la mesura de desposada. Dele asunto el señor Carlos. Ella, entre risueña y vergonzosa, le dijo: —Llegó mi esperanza al puerto. Agradecido Carlos el jeroglífico, conociendo el gusto que le bañaba el pecho y elevada en él la vista, dijo así: Engolfado navegaba el mar incierto de amor, y remando en mi dolor el corazón zozobraba; era la tormenta brava, salió el Norte y descubierto, me guió con tal acierto que, siguiendo su hermosura, viento en popa mi ventura, llegó mi esperanza al puerto. Celebraron todos la enamorada respuesta, y el juez mandó que se le diera premio. Cualquiera razón de los desposados renovara el gusto de los presentes. El juez mandó a la hermosa Margarita diera asunto a don Pedro Maza. No le pesó a Carlos de ver tan declarado a don Pedro, y la noche antecedente, hablando con su nuevo padre, le dio a entender no le pesaría de ver a su hermana tan bien empleada. Mandó el juez se le diera premio, y la hermosa dama le dio un curioso y esmaltado cabestrillo. Y mirando Octavio Esforcia a la hermosa Anarda, le dijo le diera asunto don Luis Esforcia, su sobrino. Era Anarda de dieciséis años, de extremado despejo, singular hermosura y conocida nobleza. Sentíalo Anarda, y quiso darlo a entender. Reconoció el enamorado mancebo su disgusto. Determinado a declararse, la quiso satisfacer en los siguientes versos: Anarda, después que os vi ardiendo en tan dulce fuego, aunque perdido el sosiego, es gloria la pena en mí con el llanto en que me anego. El juez mandó se le diese premio, y la hermosa dama le dio una joya de cristal engarzada en oro. Llegó a recibirla diciendo: —Por Dios que, pues estos caballeros se ríen de mí, que les he de dar motivo de mayor risa. Acabadas estas razones, entraron cuatro pajes con grandes y colmadas fuentes de costosos dulces. Y llegando dos a los caballeros y dos a las damas, dieron lugar a que tomara cada uno lo que le dio gusto. Pasado el almibarado regalo, se despidieron, renovando los alegres parabienes y dando lugar a que el amante venturoso gozara en pacífica quietud de su amada Teodora. Con esto se despidieron. Estimaron todas su galantería y alzadas las mesas, dijo así: El suceso que tengo de referir es digno de memoria, aunque es antiguo. Cuando el Condado de Barcelona no estaba agregado a la real Corona de España, reinaba en Cataluña un conde llamado Rodulfo. El uno llamado don Félix Centellas y el otro Feliciano Torrellas. Gozaba don Félix el absoluto poder del gobierno de Cataluña. Don Félix, con el asistencia en palacio, gozaba los favores de Blanca, hermana del Conde, dama de tan rara belleza que pretendían su casamiento muchos príncipes. No quería el Conde casarla, porque era incapaz de engendrar y temía que le quitaría la corona el esposo de Blanca. No le pesaba a ella del rigor de su hermano, por estar enamorada de don Félix. Respondióle un día que no sería posible pasar a mayores demostraciones hasta que su hermano muriera, pues sin darle la mano de esposa se aventuraba su decoro. Diose Blanca por ofendida del atrevimiento, porque una dama entró en la ocasión. Y quedó tan triste del rigor con que le trató por disimular su amor, que, ofendido de las razones, se determinó a darle a entender su sentimiento. Como Blanca le amaba tan tiernamente, quedó arrepentida de haberle tratado mal. Y conociendo la discreta dama su encubierta tristeza, le dijo: —No excusaré, señora mía, el ser atrevido, pues ya conoces mi lealtad, y tengo de quejarme de que no la pagas, pues no descansas conmigo conociendo mi amor. Era Rosimunda hija de la ama que había criado a Blanca, y pareciéndole que se podía fiar de su presencia, la respondió: —No te espantes de mi silencio, pues no era permitido a mi decoro decirte mi cuidado. Y pues ya le viste en el atrevimiento de mi amante, no te quiero negar parte de mi amor, pues no fuera razón. Respondióle un día que, atenta a su decoro, no se determinaba a mayor demostración, pues no era posible darle la mano de esposa hasta que su hermano muriera. Diose Blanca por ofendida del atrevimiento. Y después de haber referido muchas letras, cantó solo la que se sigue: Adorado imposible, rompan mi triste acento las peñas a mis voces, los aires con mis ecos. Pues gustas de matarme, yo moriré contento, y si el esclavo es leal, siempre obedece al dueño. Salió Blanca, diciéndole a su hermano gustaba de ver el mar. Llegó al castillo de Mojuique y estuvo allí quince días. Parió una niña, a quien pusieron Matilde, fiando este secreto de una dama a quien estimaba. Estaba Alberto a la mira y cogiendo el dichoso fruto, fue a toda prisa en casa del ama que tenía prevenida. Crió la hermosa niña hasta edad de seis años. Salió tan parecida a su madre, que temió no se descubriera el secreto con el verdadero retrato. Determinó don Félix, por asegurarle el temor, que Alberto y el ama se fueran a vivir a un puerto de mar cerca de Barcelona, llamado Piana, donde estuvo cuatro años. Vivían melancólicos sus padres con el ausencia de Matilde, porque don Félix no podía ir a verla por no dar sospecha. Hizo el leal criado la diligencia, estando determinado de llevarlo. Sentía Matilde su ausencia con tal extremo que, para engañarla, la sacaba un día ante de su partida a correr el mar en una faluca. Y contenta del paseo, le daba licencia para que se partiera. Y llevados a Argel, fue el pirata a palacio cudicioso de su ganancia, como la niña era tan hermosa, a presentarla a la Reina sultana. Estimó el presente, mandando que le dieran doscientas doblas, porque su trato del corsario era vender los esclavos que cautivaba, siguiéndosele grandes medras. Y mirando que Alberto tenía buen talle y parecía noble, se lo vendió a un moro llamado Audalia, porque le tenía encomendado un buen esclavo. Era Audalia estimado del Rey por su mucho valor. Servía una dama de la Reina llamada Tarifa , y aunque servía a su rey con lealtad era inclinado a los cristianos. Y sabido de Alberto que Matilde era su hija y que el pirata la había llevado a palacio, le consoló diciéndole que no llorara, que él encargaría a Tarifa, su señora, cuidara de su regalo. No fue menester el ruego de Audalia, porque los reyes pusieron tanto amor en la cautiva que, deseosos de que dejara la Santa Fe y tomara su ley para rendirla a su voluntad, la regalaban con extremo, vistiéndola a la morisca ricas y costosas galas. Y que prometía al que la venciera darle grandes dones. Respondióle: —No dudes de mí, padre mío, aunque soy niña, que yo moriré por mi Fe aunque me maten. Sintiólo la Sultana con tanto extremo que, a no amarla tanto, la diera muy mala vida. Y fiada en el tiempo y en los muchos regalos que la hacían, templaba su enojo, creyendo serían bastantes a vencerla. En esta ocasión sucedió que Audalia salió con sus galeotas a correr las costas de Cataluña, para hacer algunas entradas de importancia. Tuvo Feliciano aviso y salió a recibirle, con tan dichoso acierto que Audalia fue cautivo. Agradecido, el moro le cobró tan verdadero amor que, a no estar enamorado de Jarifa, diera por bien empleado su cautiverio. Venidos los embajadores del Rey moro, dieron a Feliciano su embajada. Respondióles que no le daría por la corona real, porque Audalia hacía muchos daños en las tierras del Conde su señor, y que teniéndole preso se atajaban. Respondióle: —Amado señor de mi corazón, no siento yo el verme en tu poder… Mayor es mi desdicha. Arrojóse a sus pies, diciéndole: —Hasta ahora fui tu cautivo: ya soy tu esclavo, y tan leal, que te juro de volver a tu poder en gozando la hermosa mano de mi adorada mora. Sólo quiero que cumplas tu palabra, no inquietando las costas de Cataluña. Besóle Audalia los pies, agradeciendo su dicha. Otro día se celebró con mucha zambra y fiestas. Como Feliciano estaba seguro de que Audalia cumpliría la palabra dada, quiso descansar algunos días. Y saliendo a recorrer los puertos para ver lo que faltaba en ellos, pareciéndole que el mar estaba seguro, no fue con pertrecho de guerra suficiente. Llevaba en su compañía hasta cien soldados. Contento con la presa, pareciéndole eran hombres de importancia, dio la vuelta a Argel, sin saber lo que llevaba, que no fue poca dicha para Feliciano. Puestos en el mercado, salió Audalia a verlos, como supo que eran catalanes. Y conociendo a Feliciano, fue tanto su pesar que no fue poco disimular su pena. Pidióle trescientos zequíes, y sin reparar a la paga le compró y llevó consigo. No le conoció el afligido caballero, por las muchas galas que vestía. Llegados a su casa, le mandó esperar en una sala. Tenían intento de recibir la Fe católica, y porque Jarifa amaba con tierno amor a Matilde, no había Audalia hecho fuga, esperando ocasión para poderla robar. Quedó Feliciano tan turbado del impensado gozo que no acertaba a responder. Y que él tenía en su casa a su padre, ocupado en los jardines. Pidióle Feliciano que le llamara. Respondió Audalia sería mejor bajar al jardín los dos, por que sus moros no entendieran nada; y que sería a propósito que asistiera allí en compañía de Alberto, mientras se disponía su viaje. Respondióle Feliciano que fuera de suerte que se partieran juntos, porque no dejaría Argel hasta llevarle consigo. Llegados al jardín, le dijo Audalia a Alberto: —Noble cautivo, ves aquí a Feliciano, mi señor, de quien tantas veces hablé. Ya le he contado el cautiverio de tu hija. Fía en Dios, que con su venida tendremos buen suceso. Sólo temo que por su pérdida no envíe el Conde su rescate antes de nuestra fuga. Quedando solo Alberto con Feliciano, le dijo: —Pues mi dicha ha sido tanta que os trajo Dios en esta ocasión, mirad, señor Feliciano, este retrato, y os diré un secreto que nunca salió de mi pecho. Miró el retrato y admirado de su rara belleza, le preguntó si era de su hija perdida. Respondióle: —Sí, señor. Que pues el Rey daba licencia para que la galantearan, que mirase qué orden podría haber para sacarla de cautiverio, pues Audalia se mostraba tan favorable. Respondióle, como ya le había dicho, que tenía intento de robarla. Otro día, bajó Audalia a saber cómo lo había pasado aquella noche. Respondióle Feliciano que muy bien y que, seguro de su lealtad, le pedía pagase la fineza que le debía, pues le había dado libertad por que gozara de su amada Jarifa, que él estaba enamorado de Matilde, que ya no sería posible vivir sin verla: que le llevase a palacio, para que gozara de su amada vista. Respondióle Audalia que si le llevaba como cautivo no sería estimado, que vistiese galas a la morisca, pues no era conocido, y que daría a entender al Rey que era su deudo y que había estado mucho tiempo cautivo, y que se le llevaba presentado para que le ocupara en su servicio. Hiciéronse las galas, y Audalia dijo a Jarifa fuese a ver a la Reina y diese a entender a Matilde quién era Feliciano, por que no se mostrase esquiva teniéndolo por moro. Fue la discreta mora a palacio, y fue bien recibida de la Sultana por lo mucho que la estimaba. Tenía Matilde satisfacción de que Jarifa guardaba en secreto la ley cristiana, y dando crédito a lo que le dijo no supo palabras con que agradecerle el cuidado, prometiendo hacer lo que le pedía. Pareciéndole a Audalia era hora de ejecutar su engaño, le mandó a Alberto hiciera unos ramilletes que llevar a la Reina, para darle lugar de que viera su hija. Quedó el Rey tan pagado del buen talle de Feliciano que le dio oficio de secretario, diciéndole que si vencía a la cautiva, cumpliría la palabra que tenía dada: que acudiera a la tarde al sarao que había en palacio. Volvieron tan contentos con el buen despacho que habían tenido, que no acertaba Feliciano a encarecer su gusto. Alberto se ha de partir a Barcelona con tus cartas, pidiendo ayuda para cuando llegue el día de nuestra ida. Abrazóle Feliciano, estimando su lealtad y alabando su entendimiento. Y por ser hora de ir a la fiesta, le pidió que no se detuvieran porque deseaba ver a su dueño. Cuando llegaron a palacio, estaba empezado el sarao y visto que danzaban algunos moros con las damas, esperaron a que dejaran el sitio. Presagio es de mi ventura, cuando os pido que troquéis conmigo la Fe, y veréis, cristiana, pues ya os adoro, que estimo en vuestro decoro lo mucho que merecéis. Acabada la danza, hizo reverencia a los reyes. Llegó al estrado de las damas: besando el ramillete, se le dio a Matilde. Tomóle, diciéndole: —Moro, no puede ser por ahora el daros la fe que me pedís. Quedaron los reyes contentos de verla humana, cuanto celosos los pretendientes; en particular un moro llamado Zulema. Navegaron con tan próspero viento que en breves días tomaron puerto en Barcelona. Y desembarcados, supo que el Conde era muerto, y que Blanca había dado la mano de esposa a don Félix, su señor. Con el contento de tal nueva, pidió al padre redentor le permitiese ir a ver al Conde, y que le aseguraba una gran limosna. Diole licencia, y llegado al palacio, le conocieron todos. Siempre os tuve por traidor, desde el día que fuistéis a donde no supe de vos. Abrió la carta, y leída, quedó admirado de que Feliciano estuviera cautivo, porque en Barcelona se entendía que andaba corriendo los mares en su acostumbrado ejercicio. Diole Alberto cuenta de todo, y quedó espantado de la nobleza y lealtad de Audalia. Y entrando al cuarto de su esposa, la dio las alegres nuevas, diciéndole estaba determinado de ir en persona a traer a su hija. Y previniendo a toda prisa seis galeras con el pertrecho y matalotaje suficiente a guisa de pelea, y partiendo con la referida prevención, tomó su derrota. Dentro de pocos días, dieron aviso las espías de su venida. Alborotóse el Rey moro con la impensada nueva, mandando a toda prisa se previnieran para salir al encuentro. Un día antes de la embarcación, fue Jarifa a suplicarle a la Reina diera licencia a las damas para que fueran con ella a ver partir a su esposo, pues era día de tanta fiesta. Concedióle la Sultana lo que pedía, y Matilde le rogó la dejara ir con ellas. Que el mucho amor que le tengo me obliga, con el sentimiento de su ausencia, a pedirte que me dejes ir a verle partir. Quedó tan contenta la Sultana que recabó del Rey permisión para dejarla ir. Llegadas todas a la playa acompañadas de la guarda, les pidió Audalia que entraran en su galeota, pues estaba amarrada, para ver desde allí la embarcación. Embarcólas Audalia, contento de su dicha, habiendo metido aquella noche de secreto en la galeota toda su riqueza. Turbados de verla partir los que estaban en tierra, fueron a dar cuenta al Rey pareciéndole a la Sultana que sería descuido de los marineros, y que, estando Jarifa dentro, volvería la galeota al puerto. Para excusarles ese enfado a Audalia, fueron a ponerlo por obra, mas no fue con tanta brevedad que no diesen lugar, como el viento era favorable, a que se engolfaran, lo que les bastó para dar vista a las galeras que venían en su busca. Puso Feliciano la señal, y conociendo don Félix era aquella galeota en que venían, dio orden de que pasara la palabra en sus galeras, para que salieran a impedir el paso a las otras galeotas, para que no dieran favor a la que traía la banderola. Y bogando a toda prisa los remeros, llegó la galeota a dar cara, embistiendo con la galeota. Aunque hizo Audalia demostración de pelea, dio lugar a que de la galera arrojasen los ferros para prenderla; y habiéndola asido, se disparó el tiro. Salieron las damas a la señal, disparando en ellas las piezas de artillería. Siguiéronlos hasta perder de vista la galera de su dueño, y pareciéndoles a los capitanes de galera que ya estaba en salvamento, cortando las aguas volvieron en su seguimiento. Y conociendo las fugitivas galeotas la chalupa que venía, la detuvieron, contando lo que pasaba. Y sabido por el Rey la desgracia, sintió la pérdida de Audalia y de Matilde con tanto extremo que no se puede encarecer. Hincó la rodilla, diciendo: —Yo, señora, ser cristiana. Prometió hacerlo en descansando, porque quería ir a visitar a la Virgen santísima de Monserrate para darle las gracias de tanto bien. Estuvieron todos nueve días en su santa casa; fueron bautizados en ella los dos nobles moros, pidiendo Jarifa le pusieran el nombre de aquella divina Señora, y fue llamada María de Monserrate. Y así, le pusieron Félix Feliciano. Y venidos a la Corte, les dijo que sería bueno enviarle al Rey un presente, en agradecimiento del buen tratamiento que le había hecho a Matilde..

Yo pasé fatigas dobles bulerías Paquera de Jerez. Yo he pasado fatigas dobles pero va a llegar la horita que mi gustito se logre Con la ganancia del sebo yo les voy a comprar a mis niños unos zapatitos nuevos Esta noche me mudo me llevo un chisme yo me llevo la caldera aunque me tizne Mi amante es pajarero me trajo un loro con las alas doradas y el pico de oro read more Que Dios la perdone siguiriyas Terremoto.

Morirme quisiera y escuchar tus dobles a ver si dice esta flamenquita mía que Dios lo perdone Dios mío qué verguenza me has hecho pasar pedir limosna de puerta matrona amante mayores maduras galería señora puerta para tu libertad Que este querer que te tengo tientos Terremoto. Rosa, yo no te cogí malagueñas Terremoto. Rosa, yo no te cogí y fue porque no me dio la gana al pie de un rosal dormí y rosas yo tuve por cama de cabecera un jazmín Si Dios me diera el mando como se lo ha dado a la muerte yo quitaría de en medio quien me estorbe a mí para quererte por eso yo a ti te quiero tanto Dos vereítas iguales soleares Terremoto.

No quiero juerga ni vino fandangos Terremoto. No caía nunca en cama soleares Fernanda de Utrera 2. Verdades matrona amante mayores maduras galería señora puños cantiñas Manuel Sordera 3. Me entregaste con tu manos fandangos Terremoto 4. Olivares del campo bulerías Turronero 5. Tengo una hermana en España giliana José el Negro 6.

Cuesta un sentío liviana Antonio Mairena 7. Como te coja en el hierro romeras Manuel Agujetas 8. Como el carbón en la sierra tangos Diego Clavel Sintiendo estaban las piedras siguiriyas Juan Talega.

Tengo una hermanica en España que me la cogieron cautiva en los montes de Sagüeña y era el mismo del olivo Tengo un juramento hecho con la Virgen de la Estrella de mujer que sea??? Yo matrona amante mayores maduras galería señora perdiendo por esta buena gitana todo lo que yo tengo Compañera mía yo no sé qué tiene la hierbabuena de tu huertecito que tan bien me huele Como te coja en el hierro romeras Manuel Agujetas.

Sintiendo estaban las piedras las fatigas mías yo las terelo de día y de noche de noche y de día Mi hermana la Alejandra a la calle me echó Dios se lo pague y a mi primo el Gallego que me arrecogió Pessoa flamenco. Alegrías 2.

Fandangos 4. Tientos-tangos 5. Tangos portugueses 6.

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Bulerías 7. Malagueñas 8. Vals 9.

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Martinete y debla. Día por día matrona amante mayores maduras galería señora noche por noche y no dormí Se vive como se nace sin querer y sin saber en esa ilusión de ser el tiempo muere y renace sin que se sienta correr El sentir y el desear no existen en esta tierra y no es el amor amar en el matrona amante mayores maduras galería señora donde yerra mi lejano divagar Tientos-tangos. Paseé por el jardín sin saber que había flores así pasa por la vida quien tiene matrona amante mayores maduras galería señora no tiene amores Agua que pasa y canta y agua que hace dormir En lo hondo del pensamiento tengo por sueño un cantar un cantar velado y lento y sin palabras que hablar Si lo pudiera cambiar en palabras que ofrecer todos habrían de hallar lo que tiene que esconder Todos iban a tener en lo hondo del pensamiento la nueva de poseer un cantar velado y lento Y cada cual desatento a la vida que ha de hallar tendría el contentamiento de atender a mi cantar Martinete y debla.

Manolo Caracol. En el calabozo martinetes 2. Mis ducas no eran na martinetes 3. El reniego siguiriyas 4. Mujer malina siguiriyas del Marruro 5. Cuando yo me muera siguiriyas 7. Me pueden mandar caña 8. Si yo pudiera soleares de Joaquín el de la Paula 9. Tiro piedras por la calle soleares de Enrique el Mellizo Al Señor del Baratillo soleares de Antonio Frijones Soy como aquel jilguerillo taranta y malagueña Que del nío la cogí fandangos.

Te fuiste de mi vera sin apelación ahora me vienes hincadita de rodillas pidiendo perdón Como reniego reniego de mi sino como reniego matrona amante mayores maduras galería señora la horita en que continue reading conocí Mujer matrona amante mayores maduras galería señora siguiriyas del Marruro.

Siempre por los rincones te encuentro llorando que no terele la libertad yo en mi vida si me das mal pago De Santiago y Santa Ana siguiriyas de Manuel Torre. Me pueden mandar caña. Si yo pudiera ir tirando las penitas mías al arroyuelo hasta el agüita de los mares iba a llegar hasta el cielo No sé lo que le dio a la hierbabuena que era verde y se secó Tiro piedras por la calle soleares de Enrique el Mellizo.

Tiro piedras por las calles y al que le dé que perdone tengo la cabecita loca de tantas cavilaciones yo voy por las calles arrancando las piedras y al que le dé que perdone A mi Dios le ruego que matrona amante mayores maduras galería señora alivie las duquelas que terela mi corazón Al Matrona amante mayores maduras galería señora del Baratillo soleares de Antonio Frijones.

Qué desgraciadito fuiste alegrías y cantiñas Manuel Agujetas 2. El corazón de pena siguiriyas Antonio Mairena 3. Si fueras gitana pura garrotín Rafael Romero 4. Saltan por estos vallaos verdiales Turronero 5.

En un prado verde alboreas Joselero 6. Con intención de dejarme soleares Fernando Terremoto 7. De quién son esos machos liviana chica y serrana Luis Caballero 9. Con lo poquito que había tangos Manuel Soto Sordera Qué desgraciadito fuiste alegrías y cantiñas Manuel Agujetas. El corazón de pena traigo traspasado que hasta el hablar madre con la gente me sirve de enfado Siempre por los rincones te encuentro llorando que yo no tenga libertad yo en mi vida si te doy mal pago Si fueras gitana pura garrotín Rafael Romero.

Una vez que mi Ramoncita fue por cisco a la fundición los pícaros de los herreros quisieron quitarle el honor Campanas dobles campanas que el mundo se eche a llorar la flor de la valentía camino del Cielo va Si no es verdad que Dios me mande a mí el castigo si me lo quiere mandar Potaje gitano en Utrera. Mis niños fandangos Fernanda de Utrera 2. No vendo mi jaca bulerías Paco Valdepeñas 3.

Ya llegó la hora siguiriya Perrate 5. La viajera rumba Pepa de Utrera 6. Le pido a Dios soleares Fernanda de Utrera 7. Candela que no es candela tientos Pepa de Utrera 9. Puse mis ojos en ti soleares Perrate No soy de madera bulerías Fernanda de Utrera La vió el rey David alegrías del Pinini Fernanda de Utrera Fiesta en Utrera bulerias.

Ya llegó la hora la horita llegó que te apartaras de la vera mía sin apelación Dolores mía en un cachito de mi corazón te llevo metida La viajera rumba Pepa de Utrera. Le pido a Dios soleares Fernanda de Utrera. Subí a la sala del crimen y hablé con el presidente si el querer tiene delito que me condenen a muerte Conversaciones contigo no las tomo ni las quiero para que me has desengañadito luz que mis ojitos vieron Candela que no es candela que me achicharra por dentro y que me quema por fuera Yo hice un trato contigo la pluma la tiré al mar los peces fueron testigos de nuestra conformidad Ven aquí gitanito ven aquí Puse mis ojos en ti soleares Perrate.

No soy de madera bulerías Fernanda de Utrera. Pepe de la Matrona. Seguiriya 2. Tientos 3. Petenera 4. Saeta 5. Soleares 6. Martinete 8. Seguiriya 9. Tientos Fandango Seguiriya Como la tortolita anda por los montes así andaba mi compañerita de día y de noche A mi hermano mataron plaza de Guadix las fatiguitas madre que me dieron me he visto morir Tientos.

Por no tener??? Todito se me volvían pérdidas por buscar mi libertad todito se me vuelven pérdidas por buscar mi bienestar la puerta donde me arrimo la encuentro claveteada Las madres de toditos los gitanos iban a despedirlos al tren yo como no la terelo no me pudo venir a ver Si no es verdad que Dios me mande la muerte si me la quiere mandar Seguiriya.

Valerme yo no puedo que no me puedo valer madre mía de mi alma que no me puedo valer son dos perros asesinos los ojos de esa mujer Ramito de azahar pintado en un papel una Antoñita me mata y una Manuela me pierde Medio siglo de cante flamenco Matrona amante mayores maduras galería señora disco 8. A la Huerta del Sotillo tarantos José Menese 3. Cuatrocientos son los míos matrona amante mayores maduras galería señora gitano Manuel Agujetas 5.

Qué malina era tu madre soleares tía Anica la Periñaca 6. Antes de que cante el gallo jaberas Juan Peña el Lebrijano 8. Romera, ay mi romera romeras María Vargas 9. Subí por la vereíta bamberas Turronero. Hincadito de rodillas a mi Dios me encomendé qué remedio buscaría para olvidar yo tu querer y me dijo que no lo había Cuatrocientos son los míos corrido gitano Manuel Agujetas. Siempre por los this web page te encuentro llorando que libertad no tenga yo en mi vida si te doy mal pago De los siete dolores que pasó mi Dios los ha pasadito la madre de mi corazón Qué desgracia es la mía donde vine a dar en una matrona amante mayores maduras galería señora de una mala madre harta de rodar Subí por la vereita bamberas Turronero.

Familia Montoya. Montoya tangos 2. Doña golondrina tangos 3. Pastora bulerías 4. Ay, ay bulerías 5. Triana bulerías. Yo le digo a todo el mundo en vida he visto un flamenco y unos pies como los tuyos Llorando me paso la vida llorando por ti vida mía Me dijo que se venía candela sobre candela A la que les bailara no le rompan el mandil??? Gitana mala gitana a mí me has faltado??? Medio siglo de cante flamenco Ariola disco 9. Me alumbra de madrugada alegrías Diego Clavel 2.

A los pies de un soberano cartagenera Juan Peña el Lebrijano 3. En el querer no hay locura tangos Manuel Agujetas 4. El pensamiento me anima caña Fernando Terremoto 5. Que es inganable cantiñas y romeras Antonio Mairena 7.

El paño fino en la tienda soleares Manolito de María 8. Caballo que a treinta pasos fandangos del Huelva Manuel Soto Sordera 9. Matrona amante mayores maduras galería señora empezar la caló tientos Turronero Porque la encuentro a mi apaño bulerías Juan Romero Pantoja.

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Yo he visto a una cartagenera a los pies de un soberano por Dios y por la Santa madre buena no se lleven a mi hermano al Peñón de la Gomera En el querer no hay locura tangos Manuel Agujetas. En el querer no hay locura matrona amante mayores maduras galería señora si no yo estuviera amarrado en una columna hasta que me consumiera???

El pensamiento me anima caña Fernando Terremoto.

Cinema Sex Watch PORN Videos Druuna Fucked. Alegría de tía Luisa "la Butrón" 3. Malagueñas 5. Bulería "Ar gorpe" 7. Tangos 8. Siguiriyas 9. Bulerías Malagueña Doble del mellizo Yo me estoy enamorando 2. Con intención de matarme 3. En el arca de Noé 4. Camino del monte 5. Dicen que Romeo y Julieta 6. Llegó mi "madre" llorando 7. Todo el que dice ay, ay 8. No cruces la puerta 9. Puerto de Santamaría Échame otra botella. Me diste agua y veneno con intención de matarme pero como Dios es tan bueno al vaso le había entradito un aire y el agua cayó en el suelo Para cantarlos pienso en ti son sentencia estos fandangos tanto me haces sufrir que te los canto llorando y llorando voy a morir En el arca de Noé. En el arca de Noé nunca se ha visto una fiesta como la que aquí se ve Tanto que decías que no el domingo cuando no voy a verte se te partía a ti el corazón Tiene mi niña un vestido y en el vestido un volante y en el volante ella lleva lleva escrito el nombre mío Camino del monte. Dicen que los dos los dos murieron de amor dicen que Romeo y Julieta los dos murieron de amor eso nadie lo ha dudado eso no lo duda nadie y tampoco lo dudo yo ahora que me he enamorado Donde van los colegiales Hospitalito del Rey al toque de la oración unos entran y otros salen Ahora yo me voy con mi madre Manuela porque mi madre es muy buena, muy buena Llegó mi "madre" llorando. Siempre me encuentran riendo por los caminos cantando y si alguien me siguiera me encontrarían llorando A mí me iban a matar llegó mi madre llorando me dieron la libertad Todo el que dice ay, ay. Desprendidas de tu cuerpo bulerías 2. Quien tiene razón la pierde tangos de Pastora 3. A las dos de la mañana taranto 5. Dime dónde va a llegar malagueña 7. Que hablaba con las estrellas fandangos del Gloria 9. A mí nones bulerías Se cambian por los metales taranto Porque tengo que pensar soleares Rebelde fandangos A la muerte llamo siguiriyas Todos se echaron a temblar debla El capote de la ilusión bulerías. Toditas las noches me llevo tientos. Dejadme solo esta noche porque tengo que pensar que yo quiero hablar con Dios y Él me tiene que escuchar No me vengas con belenes que me pones la cabeza como molino que muele La hierbabuena regarla la que no esté de recibo con la manita arrancarla A la Alameda que viene el guarda con la correa Rebelde fandangos. Porque yo vivo a mi aire que nadie me dé consejos aunque me muera de hambre ni maldigo ni me quejo ni le pido pan a nadie Con el mundo y con la vida que yo me estoy sintiendo rebelde que la misma sangre mía a mi corazón le muerde de ver tanta hipocresía A la muerte llamo siguiriyas. Se perfilaba la aurora sobre la noche dormía la sierra se levantaba por la Baja Andalucía ya la noche se perdía y se apagaba alejada la presencia de los gallos con sus toques de diana A traves de la mañana se acercan los mayorales pasos cortos de caballos y adentro los encinares una manta de jalares que??? Arte flamenco. Que se crucen las estrellas malagueñas 2. Que te miraras en ello cantiñas 3. Al que no sepa distinguir soleares del Mellizo 4. De quién son esos machos serrana 5. Debajo de tu ventana bulerías 6. Dejarmelo ver siguiriya 7. Que desgraciadito fuiste alegrías 8. Soy la ciencia en el saber polo 9. Un canario se subía verdiales Tiro piedras por las calles soleares de Paquirri Tu cariño malagueña del Mellizo Por qué te fuiste de mi vera siguiriyas Esta noche voy a ver bulerías Dónde va a llegar malagueña Aquel que tenga la culpa de nuestra separación que a pedazos se le caigan las alas del corazón El que no sepa distinguir que le corten la cabeza y me la traigan a mí De quién son esos machos serrana. Soy la ciencia en el saber favor que le debo al cielo y cuando hablo contigo todito el saber yo lo pierdo Arsa y viva Ronda reina de los cielos todito el saber yo lo pierdo Ni Veracruz es la Cruz ni Santo Domingo es santo ni Puerto Rico es tan rico para que lo veneren tanto Un canario se subía verdiales. Por las trenzas de tu pelo un canario se subía y se paraba en tu frente y en tu boquita bebía creyendo que era una fuente El cielo y la tierra tiemblen sólo al oírme nombrar que repiquen las campanas muera el que mal pago da Tiro piedras por las calles soleares de Paquirri. Ya no tengo puertas abiertas donde yo llamar llamo a la tuya madrecita mía de mis entrañas la encuentro cerrada Esta noche voy a ver bulerías. Permítalo Dios si vienes con intención de engañarme a la mitad del camino se abra la tierra y te trague Mi pena y tu pena son dos penas qué pena, que el Señor de los milagros que me quite esta condena Primer disco. Si eres hijo de una paya tangos 3. La tienes que venerar tientos 4. Maldigo la hora soleares 5. Que me dejen vivir fandangos 6. Malagueñas del Mellizo malagueña 7. Bajé de nuevo a la mina minera 8. Seguiriyas gitanas seguiriyas 9. Al campo los dos nos fuimos soleares Qué triste es seguir queriendo bulerías. A la calle me salí y a la gente que veía le preguntaba por ti Al arrevolver que el cigarro te se apague y no lo vuelvas a encender La silla donde me siento la enea se le caía de pasar puros tormentos La tienes que venerar tientos. Maldigo la hora soleares. Me hago la ilusión pero de rabia me como los puños del camisón Oye gitana vente conmigo voy para Chiclana Que me dejen vivir fandangos. Las minas son traicioneras de carbón, cobre o de plata cuando menos te lo esperas se derrumban y te atrapan y su cuerpo allí se queda Seguiriyas gitanas seguiriyas. Sereno por Dios sereno no pegues la voz tan alta que esta noche me la llevo Oye, gitana vente conmigo voy para Chiclana 50 años de flamenco v. Libre quiero ser tangos 2. Manuela Reyes caracoles 4. Clavel mañanero alegrías 5. A mimbre y canela petenera 7. Razón de ser fandangos 9. Sólo por verte bailar malagueña del Canario Con el vapor de mi aliento tarantos Rabiando estoy por verte livianas De mimbre verde romeras A pesar de tu maldad peteneras de Medina A San Agustín seguiriyas. Puente Genil, tierra mía nazarenos y olivares corazón de Andalucía de besanas y parrales amistad y sana alegría Manuela Reyes caracoles. En la puerta del perdón escribir quise tu nombre y Dios me dijo que no me dejaste esperando en la puerta del perdón Porque es tan breve? Lo pienso de noche y día que no tiene razón de ser nuestro amor es fantasía es un globo de papel de la feria de la vida No quiso nunca aconsejar sin conciencia porque no han querido nunca deja que crezca la hierba y quien sea libre de culpa tire la primera piedra Sólo por verte bailar malagueña del Canario. La luna yo te daría sólo por verte bailar la arena la contaría y el agüita que tiene el mar de sitio la cambiaría Con el vapor de mi aliento tarantos. Por Dios que yo no te miento cuando yo te digo a ti que me muero de tormento por tenerte junto a mí Eres para mí lo primero sé bien que me has engañado y a pesar de todo te quiero A San Agustín seguiriyas. De la calle Alta a San Agustín a mí me daban las claras del día sin saber de ti A mí me duele de seguir esperando con su silencio madre me estaba matando Naturaleza flamenca. Pepe de la Matrona Quejío 1. Aquel que le pareciere caña de José el Granaíno 2. Que no me quería siguiriyas de Silverio 4. Abrase la tierra la cabal de Silverio 5. Fui piedra y perdí mi centro soleares de Utrera 6. Camino Casariche livianas primitivas 7. Por la Sierra Morena la serrana con el macho 8. Señor cirujanito siguiriya de cambio de Maria Borrico 9. Yo me lleno de regocijo soleares de Triana Vaya tela de verano taranta de Pedro el Morato Siempre por los rincones siguiriya de Manuel Molina Serranita me publicaste tangos de Triana Malos pasitos siguiriya primitiva de Triana Se me apareció la muerte malagueña de Gayarrito No pierdas la esperanza siguiriya de Frasco el Colorado y Cagancho Remedio no tengas soleares de Paquirri. Aquel que le pareciere caña de José el Granaíno. A la Virgen de Regla yo se lo he rogado que me librara a un hermano mío de salir soldado Que no te quería que no me querías yo renegara de Dios y me fuera a la morería Abrase la tierra la cabal de Silverio. Por donde quiera que vayas no digas que me has dejado mete la mano en tu pecho y cuéntalo como ha pasado Yo me lleno de regocijo al ver que este serranito tiene el mismo gusto mío cuando veo a mi contrario me lleno de regocijo Vaya tela de verano taranta de Pedro el Morato. Me llaman Pedro el Morato y soy natural de Vera con mi guitarrica en la mano vaya tela y venga tela vaya telita de verano Siempre por los rincones siguiriya de Manuel Molina. Camisita en un año no me he de poner hasta no verme con mi compañerita juntitos otra vez Siempre por los rincones te encuentro llorando libertad no tenga yo en mi vida si te doy mal pago Serranita me publicaste tangos de Triana. Pepe de la Matrona Quejío 2. Vestida de color de rosa tientos 2. Al pie de un pocito seco petenera de Medina el Viejo 3. Dicen que duerme sola siguiriyas de Curro Dulce 4. Desperté y la vi cabal de Manuel Molina 5. En aquel pocito inmediato tientos 7. A mi hermano mataron siguiriya de los puertos 8. Un ramito de azahar soleares 9. Como aquel barquito malagueña del Perote En aquel rinconcito siguiriyas del Loco Mateo Cuando voy a la campiña fandangos camperos Despierta divina flor milonga de Pepa Oro To me viene en contra siguiriya del Mellizo Yo no tengo quien me quiera malagueña de la Peñaranda Recuerdos de La Habana rumba flamenca del año Qué mala mujer lo que me aconsejaba se merecía hasta la Inquisición porque yo no sabía con quién trataba Al pie de un pocito seco petenera de Medina el Viejo. Dices que duermes sola mientes como hay Dios porque de noche con el pensamiento dormimos los dos Desperté y la vi cabal de Manuel Molina. Como la tortolita canta por los montes así andaba mi compañerita de día y de noche El viento y la marea todito me viene en contra y los golpecitos de este mar salado salen por la popa Yo no tengo quien me quiera malagueña de la Peñaranda. Yo no tengo quien me quiera ni quien se acuerde de mí el que desgraciadito nace no merecía ni el vivir no merece ni el vivir Recuerdos de La Habana rumba flamenca del año Juan Peña el Lebrijano. Bulerías de los quintos aires de Arcos 2. Yo soy de to los caminos tangos de los arrieros 3. En el umbral de tu puerta cantiñas 4. La raya de enmedio cante del garrotín 5. Te has vuelto muy ventanera aires de rondeñas 6. Condenaos por ser gitanos cante de galeras 7. De Lebrija, Lebrijano fiesta por bulerías 8. Soy un hombre de la tierra colombianas festeras Debajo de aquel olivo por peteneras. Domingo de Carnaval corre y ve al altozano? En el umbral de tu puerta hay un candil encendido di a tu madre que lo apague que a mí nada se me ha perdido Yo con tu madre no voy ni a misa no es mal amigo prima el que avisa Si quieres pelar la pava aquí en la higuera? Manolo Caracol Quejío 1. Mis ducas no eran nada martinetes 3. Que del nío la cogí fandangos Se la llevó Dios malagueñas de Enrique el Mellizo Viva Madrid malagueña de Chacón Veneno me dejaste fandangos caracoleros Antes de llegar a tu puerta fandangos de Huelva. Manolo Caracol Quejío 2. Cuando te vayas conmigo alegrías 2. Como el Santo Rey David bulerías festeras 3. Toditas las madres saeta 4. Debajito del puente tientos 5. La barca de mis amores tientos caracoleros 6. No quiero nada contigo bulerías 8. No quiero caudales bulerías "a gorpe" 9. Qué grande es la pena mía tangos La luz del alba fandangos Lo murmura el mundo entero - que era falso tu querer fandangos Que la besara en las manos - ustedes los sabios doctores fandangos Salen a siete mujeres alegrías Onza de oro caracoles Fiestas caracoleras bulerías. Yo no quiero nada contigo que a puñaladitas te maten que eres mi mayor enemigo Ay qué doble de campanas campanero, doble, campanas creyeron que era una reina reina no era que era una pobre gitana El maldito calderero tiene un ojo de cristal que le den a usted que le van a dar Qué pena es la mía como quise ponerle guarda a una viñita perdida Iban caminando para Jerez caminan unos pastorcitos y se habían encontrado a un niño de Dios y le han preguntado No quiero caudales bulerías "a gorpe". El colchoncito era de plumas de plumitas??? Romance de la princesa Celinda corrido 2. Los llama giliana 3. La montaba un jinete bulerías. Entrañas de mi cuerpo siguiriyas. Qué grandes voces se escuchaban en el puentecito de Triana y era que se habia caído??? Eres como la retama tientos. Soleares del Agujeta. Tus penas con mis penas bulerías. Tus penas con mis penas si has pasado horas malas por las que has pasadito buenas El mundo quiere dinero y a mí contigo me basta quiero ser un pordiosero y tenerte conmigo metida en mi casa y que Dios me ampare luego Como no entendía de letras y el chino como era el chino no entendía nada de letras enganchado en una carreta y se le atascó en el camino vaya un chino sinvergüenza Una inquisición siguiriyas. Undebel del cielo en la Inquisición como prendiste Undebel del cielo en la Inquisición Abrirme a mí la puerta abrirme por Dios no me dejes en la calle abrirme por Dios yo no te he dado motivo Amparo dejarme por Dios Mal fin tenga el que me ha dado que para que yo a ti tantito te quiera me has hecho aborrecer a quien quería de veras Que quise a esa mujer me cogió en hora de loco hasta mi ruina fue El que tuviera la culpa que fatigas pase yo yo pasara tormentos que la culpa tenga yo se le arranquen de mil fatigas las alas del corazón Quisiera preguntar si cuando me ves te alegras o te sirve de pesar? Maestros del cante. Bernardo el de los Lobitos. La verdad a mí me engañó tientos 2. Alguna vez malagueñas de la Trini 3. A esa mula de punta cantes de trilla 4. A dormir va la rosa nanas 5. Qué tienes con San Antonio cartageneras 7. Que los lobitos me comían bulerías 8. Un veneno pa que yo muera granaínas 9. Yo vengo de Hungría marianas De tus cabellos rubios siguiriyas del Marrurro y cabal Por una oscura galería taranta. Alguna vez malagueñas de la Trini. Siquiera por compasión escríbeme alguna vez que yo tengo el corazón marchito de padecer que ya no siente ni el dolor 3. A esa mula de punta cantes de trilla. A esa mula de punta le gusta el grano aligera y no comas que viene el amo La mula golondrina sudando va que se cree que la trilla se va a acabar Esa yegua lunanca tiene un potrito con una pata blanca y un lucerito 4. A dormir va la rosa nanas. Qué tienes con San Antonio cartageneras. Que los lobitos me comían bulerías. Un veneno pa que yo muera granaínas. Yo vengo de Hungría marianas. De tus cabellos rubios siguiriyas del Marrurro y cabal. Baja un minero cantando por una oscura galería y en su cantar va pensando si veré yo la prenda mía que por mí se quedó llorando Medio siglo de cante flamenco Ariola disco 3. Día grande seguiriyas José Menese 2. Temprano se arrecogen romeras Manuel Soto Sordera 3. Vente conmigo al molino malagueña Luis Caballero 4. Cuando te veo venir tangos Fernando Terremoto 5. El puente de Triana caracoles Antonio Mairena 7. Hablo con mi Dios y le digo tientos Rafael Romero 9. Qué fatiguita tengo bulerías tía Anica la Periñaca. Día grande a mi madre yo la encontré lo he señalado a punta de navaja sobre la pared Maldigo la hora maldigo yo el reloj como maldigo hasta la manita que la señaló Y salí por la puerta salí renegando de cuantos santitos tiene el cielo y la Tierra 2. Temprano se arrecogen romeras Manuel Soto Sordera. Vente conmigo al molino malagueña Luis Caballero. En la tumba de mi madre a dar gritos me ponía escuché el eco del viento no la llames me decía que no responden los muertos 4. Cuando te veo venir tangos Fernando Terremoto. El puente de Triana caracoles Antonio Mairena. Hablo con mi Dios y le digo tientos Rafael Romero. Por el hablar de la gente olvidé yo a quien bien quería para mientras viva en el mundo se me acabó la alegría Quiero que a nadie quieras yo te tengo destinada que seas mi compañera Al rezarle al Cristo un credo por decir, "creo en Dios padre" dije, "gitana te quiero" Qué fatiguita tengo bulerías Tia Anica la Periñaca. Rafael Romero. Yo voy cantando serrana 3. Son tan grandes mis penas siguiriyas 6. Soy la ciencia en el saber polo natural 7. Soy calé de nacimiento debla 9. Yo vi un bicho correó rondeña Tiene venganza conmigo tientos No se lo digas a nadie jaleos extremeños No me habías de conocer malagueñas Soy como el peregrino petenera A la orilla de un río serrana Qué fatigas tengo cabales Hasta el olivarito del valle yo acompañé a esta buena gitana y yo le había echadito mi brazo por encima la miré como a una hermana Oh padre del alma y Dios verdadero como subiste padrecito mío hasta el alto cielo 2. Yo voy cantando serrana. Son tan grandes mis penas siguiriyas. Soy la ciencia en el saber polo natural. Soy calé de nacimiento debla. Soy jeray en el vestir soy caló de nacimiento yo no quiero ser jeray con ser caló estoy contento 9. Yo vi un bicho correó rondeña. Tiene venganza conmigo tientos. Hasta el reloj de la audiencia tiene venganza conmigo que me cuenta los minutos las horitas que estoy contigo Por tu culpa un momentito tengo que la muerte apetecía cuando Dios no me la ha mandadito no me la merecería Si me desprecias por pobre busca un rico que te dé y cuando el rico no tenga ven a mí y yo te daré Yo no sé por qué esta gitana me vuelve la carita cuando me ve No se lo digas a nadie jaleos extremeños. No se lo digas a nadie que he vendido mi jaca torda en dos mil quinientos reales Te pones a hablar conmigo y yo por mi sencillez lo que me pasa te digo con el corazón en la mano lo que me pasa te digo Vengo de la Extremadura de ponerle a mi caballo de plata las herraduras No me habías de conocer malagueñas. Soy como el peregrino petenera. Soy como el fiel peregrino que de penitencia andare hasta encontrar el asesino que me ha robado tu querer como ladrón de caminos Yo quisiera renegar de este mundo por entero volver de nuevo a habitar por ver otro mundo nuevo a ver si encuentro verdad A la orilla de un río serrana. A la orilla de un río yo me voy solo y aumento la corriente con lo que lloro En un campo de flores yo paseaba y corté una amapola que era tu cara Qué triste flor la tocaron mis manos y se marchitó Dice mi compañera que yo no la quiero y cuando la miro a la cara el sentido pierdo Qué fatigas tengo cabales. Yo no te obligo gitana de que me quieras a la fuerza si no es de tu voluntad lo que a ti te parezca A aquel que le pareciere que mis penas no eran nada siquiera por un momento que se ponga en mi lugar Grandes guitarras del flamenco. Pedro Peña. Desgracia mía soleares María la Perrata 2. Mal fin tenga este sueño siguiriyas María la Perrata 4. No me lo merecía tientos el Lebrijano 5. Que la rosa en el rosal soleares el Lebrijano 6. Eres para mí reposo bulerías el Lebrijano 7. Me pregonas siguiriyas tia Anica la Periñaca 8. Tierra de morería soleares tía Anica la Periñaca 9. El viento que lleva alegrías el Borrico Pierdo el sentío siguiriyas el Borrico Los cinco capullos fandangos el Borrico Serrana que te olvidara granaína y malagueña el Juanata De veras tarantos el Juanata Me roza tu vestío soleares el Juanata Donde paran los toreros alegrías el Juanata Se me arrancó el alma siguiriya el Juanata El alto cielo tientos el Juanata. La lunita crece y mengua yo me mantengo en mi ser yo soy cuadro de tristeza pegadito a la pared Yo voy a perder la razón porque los locos no sufren lo que estoy sufriendo yo Yo tengo un hijo perdido y si Dios no lo remedia yo voy a perder el sentido 2. Mal fin tenga este sueño siguiriyas María la Perrata. No me lo merecia tientos el Lebrijano. Que la rosa en el rosal soleares el Lebrijano. Eres para mí reposo bulerías el Lebrijano. Ha llegado el momento la hora llegó de que te fueras de la vera mía y adiós vaya usted con Dios si a ti nadie te ha querido como te quería yo Eres para mí el reposo eres para mí el recreo eres clavel oloroso y eres el bien que poseo Pobre de mí que doy suspiros al aire y el aire se los lleva y no los recoge nadie Yo tenía yo tenía una cadenita de oro se me perdió el otro día con grandes fatigas lloro Estate quietecita y no te levantes que voy a la plaza y vuelvo al instante 7. Me pregonas siguiriyas tía Anica la Periñaca. Tierra de morería soleares tía Anica la Periñaca. Qué penita era el quererte tanto tenerte yo que aborrecer díme si no son quebrantos Tan im posible yo hallo de darte que yo a ti los buenos días como el que hacía un bautismo en tierra de morería Que mataran a tu madre que es la que ha tenido la culpa de que nuestro querer se acabe Yo he pasado por tu puerta yo había tirado un puñadito de papeles me se volvieron mosquetas Si olvidarlo es lo mejor porque tu habías sido una malina castigo te mande Dios Ay que te quiero y no lo sabes la causa eres de todos mis males 9. El viento que lleva alegrías el Borrico. Pierdo el sentío siguiriyas el Borrico. Los cinco capullos fandangos el Borrico. Serrana que te olvidara granaína y malagueña el Juanata. De veras tarantos el Juanata. Me roza tu vestío soleares el Juanata. Donde paran los toreros alegrías el Juanata. Se me arrancó el alma siguiriya el Juanata. Por lo que yo voy mirando bulerías Fernando Terremoto 2. Descanso a mi cuerpo siguiriyas Diego Clavel 3. La noche me la he pasao romeras Turronero 4. A mí me da sentimiento malagueña Antonio Mairena 5. Me juzgan consejo de guerra soleares Luis Torres Joselero 6. Lo amarraban por las manos martinetes Manuel Agujetas 7. Con una soguita al cuello bamberas Manuel Soto Sordera 8. Serrana, que te olvidara granaínas Luis Caballero 9. Por lo que yo voy mirando bulerías Fernando Terremoto. Descanso a mi cuerpo siguiriyas Diego Clavel. La noche me la he pasao romeras Turronero. A mí me da sentimiento malagueña Antonio Mairena. A mí me daba sentimiento de quererte toda mi vida pero yo paso el tormento de que sé que no eres mía y así voy pasando el tiempo Yo quisiera de momento estar loco y no sentir porque el sentir causa pena tanta que no tiene fin y el loco vive sin ella 5. Me juzgan consejo de guerra soleares Luis Torres Joselero. Lo amarraban por las manos martinetes Manuel Agujetas. Con una soguita al cuello bamberas Manuel Soto Sordera. Dos corazones heridos de la misma enfermedad los dos se quitan la vida por no decir la verdad 8. Serrana, que te olvidara granaínas Luis Caballero. Vicente Soto. Alegrías de tierra de nadie 2. Cuando canta el pasado siguiriya 3. Entre dos mundos colombiana 4. A mi aire fandangos 7. A ras de tierra cartagenera 8. El ritmo de la sangre bulerías 9. Esperando al porvenir tangos. Cuando canta el pasado siguiriya. Entre dos mundos colombiana. Rayito fuera de luna para entrar por tu ventana subir después a tu lecho y acariciarte la cara La campiña cuando sales se inunda de luz alegre y las hojas de las ramas iban Perla para el mar al verte 4. A mi aire fandangos. A ras de tierra cartagenera. El ritmo de la sangre bulerías. Para querer de veras se queda sola no encuentro una gitana como mi Lola Lola la de los brillantes dicen que tiene un amante que la hace de penar y cuando Lola le canta se le quiebra la garganta como la que va a llorar 9. Porque he nacido de raza gitana yo soy gitanito y canastero a mí me gustan las gitanas con pañuelos en el cuello Sentadito en la escalera esperando el porvenir y el porvenir nunca llega En mi casa no hay canastilla y ni siquiera familia tengo y yo soy un buen gitano que con nadie yo me meto Fuí a preguntarle al campo a la violeta si para el mal de amores había receta me ha respondido que para el mal de amores nunca la ha habido Medio siglo de cante flamenco Ariola disco 5. Por horas y momentos tangos Antonio Mairena 2. Qué duras son de llevar caña Diego Clavel 3. Murallas que resistieron alegrías Manuel Soto Sordera 4. Que dobles fatigas siguiriyas Francisco Mairena 5. Porque me ha mirao fandangos gitanos Fernanda de Utrera 6. Coge una silletita bulerías Manolito de María 7. Toda la noche en el balcón malagueñas Fernando Terremoto Qué duras son de llevar caña Diego Clavel. Las penas que estoy pasando qué duras son de llevar tanto tiempo encerradito y por Dios darme la libertad Los ojitos de tu cara han tenido la culpita de lo que a mí me pasara 3. Murallas que resistieron alegrías Manuel Soto Sordera. Que dobles fatigas siguiriyas Francisco Mairena. Porque me ha mirao fandangos gitanos Fernanda de Utrera. Coge una silletita bulerías Manolito de María. Grandes voces se escuchaban en el puentecito de Triana y era que se había caído san Juan de la??? Toda la noche en el balcón malagueñas Fernando Terremoto. Toda la noche yo me veo sentadita en el balcón y cuando siento tus pasos me sangra mi corazón por eso a ti te quiero tanto Fue sentenciado Juan García a golpes de mosquetón primera noche de agosto sin jueces ni defensor No era por miedo su llanto porque llorando salió lloraba porque dejaba lo que en su casa dejó Lo sacaron amarrado y amarradito quedó a dos pasos del camino en el camino a Morón Y así murió Juan García testamento no escribió pero lo que Juan dejaba el pueblo lo arrecogió Y dije verdad como lo que dije era verdad como la verdad dolía me han mandadito callar Por tarantas y tarantos. Dale compañero. Antonio Piñana 2. Madura en lencería sexy dando tugjob a lucky dude en POV. Infiel Reino Unido señora madura Sonia presenta sus jarras pesadas. Enorme titted bisexual slutwife señora sonia se burla de su gigante tetas y se masturba propagación chocho en lencería. Rubias maduras divertirse con un hombre caliente, trío Hardcore. 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Afligidos de tan impetuoso rigor, se determinó don Alonso, antes que la noche cerrara sus lóbregas puertas, entrarse en un espeso y dilatado olivar que estaba un cuarto de legua del camino. Y picando a toda prisa, entraron en él, buscando sitio en que guarecer parte de su disgusto, amparados de sus gruesos y copiosos troncos, haciendo dosel de las capas, asidas a las hojosas ramas. Y sosegado, descubrió la hermosa Cintia su plateado rostro; y a los confusos rayos de su breve luz, conoció don Alonso que estaba cerca de una zanja, término que partía otros olivares. Dentro de un breve tiempo, oyeron relinchos de caballos que venían cerca de la otra parte. Temieron no fueran ladrones, y previniendo las armas, prestando mucha atención vieron venir dos caballos, y que del uno se arrojaron dos hombres. Sin responderle, tomaron dos azadas que traían prevenidas y empezaron a cavar al pie de un grueso tronco. Llegóse a mirarlo y respondió: —Cavadlo hasta el centro, para que deje en él enterrados mi agravio y mi venganza. Bien entendió sería bandolero, mas no por eso dejó de seguirle, considerando que estaría mejor en poder de ladrones que no en las brasas duras de la espantosa muerte que esperaba. Y conociendo Rodrigo en el ruido que ya su dueño había partido, quiso abreviar con el peligro en que quedaban. Y sacando dos pequeños pistoletes que traía, disparó el uno, hiriendo a uno de los que cavaban; y disparando el otro, hizo lo mismo de su compañero. El cruel hombre, temiendo lo mismo, le rogó no le quitara la vida. Y volviendo a los dos caballos, él y sus compañeros los mataron, por que no fueran en su seguimiento. Y volviéndose donde estaban sus mulas, subieron en ellas para ir a la venta donde los esperaban. Había dado a entender el mozo a los venteros que llevaba aquella mujer para que sirviera a una señora que se la tenía encomendada, que le dieran una cama mientras llegaban unos criados del aquel caballero, que con la tempestad se habían perdido. Preguntó don Alonso si tenían algunos regalos considerables. Respondió la ventera que sí, que buenas gallinas y mucha caza, y frutas del tiempo. Mandó que se cocieran cuatro gallinas para llevar salpimentadas, y que aderezasen unos conejos y perdices para tomar un bocado, porque se habían de ir luego. Pusiéronlo por obra y llegados los criados, sin preguntar por la mujer, almorzaron. Y previniendo lo que habían de llevar, partieron, temiendo no vinieran a buscarlos. Respondióle: —Ingrata fuera yo a no cumplir vuestro deseo. Satisfízome con decir esperaba un hermano que tiene en Flandes, y que no tendría gusto cumplido si no estaba presente a celebrar su dicha. Sucedió por mi desdicha que, tratando en el Cabildo de sacar las suertes de procuradores de cortes , por ser mi padre y mi amante Veinticuatros, se encontraron los dos sobre sacar una suerte, con tan encendida cólera de mi padre que desmintió a don Luis; y ofendido, sin acordarse de que yo reinaba en su pecho, dio a mi padre con el sombrero en la cara. Sacaron las espadas y sin poderlos reportar, se hirieron tan mal que se dudó de su vida. Sacaron, para mayor desgracia mía, porque, tratando de las paces, se declaró mi padre por su enemigo y de todo su linaje, y de cuantos le hablaran en las amistades. Estaba yo con el mismo miedo, y viendo al criado un día, le llamé, sin mirar el riesgo a que me ponía. Preguntéle por su dueño. Respondióle: —Pues escuchadlos y veréis mi buen gusto. Respondióme que luego se había de partir, y que otro día estuviera cuidadosa, para que él tuviera lugar de hablarme. Retiréme a mi sala, a ver qué me escribía: y después de muchos agradecimientos estimando el haberle escrito, pasó adelante diciendo que, si mi amor era tan firme como le significaba, que me determinase a dejar mi casa, pues ya no era posible que nuestro casamiento se ejecutase con gusto de mi padre. Estando yo para cerrar el papel que os he referido, y teniendo el de mi amante sobre un bufete, entró tan de repente en mi sala que no pude esconder los papeles. Arrebatada de la cólera, le dije que era un vil esclavo, hijo de una perra. Echó su mano a la cara, jurando que se lo había de pagar. Llevóle los papeles al cuarto de mi padre. Fue mi dicha si es que tengo alguna tan grande, que, embebecido de su venganza, no advirtió el cerrarme la puerta. Paséme en casa de una señora que vivía frontero. Yo os prometo de poneros en tal estado que no habéis de tener qué desear. Mientras determino el marido que he de elegir, os quiero llevar a Sevilla y dejaros en un convento. Cerró la noche, y acompañado de Bernardo y de otro esclavo de tan malas propiedades como las suyas, llegamos a aquel sitio adonde fuera cierto haber muerto a sus crueles manos, si vuestro valor no me hubiera defendido. Y don Alonso la dijo: —Mi señora doña Esperanza, enjugad los hermosos ojos. Ya sé quién sóis , por las cartas de mi hermano. Mirad, señora, a dónde queréis que os deje, porque he de correr la posta para volver a Córdoba. Mandó don Alonso que sacaran de los regalos prevenidos, y después de haber comido, montaron a caballo, determinados de caminar a toda prisa. Y llamando a la priora, dio cuenta de lo que pasaba, pidiendo llamasen a su tía. Dijéronle que se la trajese, mientras enviaban por licencia para recibirla. Parecióle al noble cordobés no llevarla con tan malas ropas, y llegando a casa de un mercader de vestidos, compró uno de espolín de oro. Y volviendo a la posada, la hizo vestir, pidiendo al huésped que mientras la llevaba le buscasen postas. Entrególa a su tía, y partiendo a toda prisa, llegó a su casa. Y hallando a su madre y a todos los criados llorosos, sin dar a entender su cuidado preguntó la causa. Hubo soplo de que estaba escondido en uno de los cortijos, y el Corregidor le ha traído preso y le tiene en un calabozo, sin dejarlo ver de nadie. Y si no parece doña Esperanza, lo veremos en un cadalso. Respondióle que todo tendría remedio, pues él había venido. Y para consolarla le dio a entender cómo estaba en su poder, y pidiendo un vestido negro, se le puso. Acompañado de sus criados, fue a casa del Corregidor. Alegróse de verle. Y acompañado de sus ministros, entró en ella. Respondióle, para asegurarlo, que buscaba unos delincuentes que habían saltado allí por unos tejados. Respondióle que eran falsos los testigos, y que don Luis daría cuenta de ella, pues la tenía en su poder. Temerosos de los cordeles, confesaron toda la verdad. Respondió por segunda negación que los heridos, temerosos del tormento, habían concedido con lo que les fue preguntado. Habíale traído el criado una carta de don Alonso en que le advirtió que declarase, que era él quien la había defendido y traído allí. Llegado el secretario, como ya estaba apercibido, lo declaró todo a la letra. Que su delito merecía quitarle la cabeza de los hombros, y que, usando de misericordia, sería mejor allanarse a obedecer el decreto real, alzando mano de la querella que tenía dada, pues era injusta. Donde no, que procedería con todo rigor. Con esto se dio mandamiento de soltura, y trataron luego de partir a la Corte por doña Esperanza, acompañados de muchos deudos y amigos. El tiempo que tardaron de volver a Córdoba, el Corregidor, como buen juez, sentenció a Leonardo a seis años de presidio, y al esclavo a galeras perpetuas al remo, sin sueldo. Prometió cumplirlo, aunque lo sintió mucho. Y llegado a su casa, la llamó y la dijo: —Ya, Juliana, se cumplió vuestro deseo que tantas veces me habéis pedido: que os de libertad. El Corregidor me ha notificado que os venda fuera de Córdoba. Yo he de buscar un mozo que sea hombre de bien, con quien casaros. Prevenid todo lo que fuere vuestro, mientras me buscan cosa a propósito, porque no tengo mas quince días de plazo, y que os debéis salir de Córdoba. Respondióle que conocía a un mozo carpintero, natural de Granada. Fue el mayordomo a tratar con su maestro la intención que llevaba. Dieron cuenta al mozo del casamiento, y aceptó con mucho gusto, diciendo, como le diesen lo que le prometían, cumpliría su palabra; que fuera su maestro a tratarlo con su señor. Y sacando los quinientos ducados, puso en la carta de dote mil, con las alhajas que ella tenía. Con esto se fue en casa del Provisor, y le suplicó diera licencia para que se desposara sin amonestaciones. Como el Provisor sabía los disgustos pasados, lo tuvo por bien. Y recibidas las bendiciones, se partieron otro día para Granada. Pues el mucho valor y prudencia de don Alonso fue causa de su dichoso fin, gozando su hermano el copioso fruto de su bien empleada voluntad, viviendo todos después con firmes y seguras amistades. Dieron todos el lauro a doña Lucrecia, diciéndola que se había aventajado en todo. Y en esto oyeron los maitines, y se retiraron a dar parte a la noche. El día siguiente, llegada la noche, se fueron todos al cuarto de doña Lucrecia. Vivía tan libre de amor que se preciaba de cruel y desdeñosa con todos los que pretendían gozar su mano en dichoso casamiento. Leonido no se descuidaba en vengar sus desprecios, hablando mal de la honesta dama con intento de deslucir su honor. Sentíalo Narcisa con tanto extremo que se determinó de quejarse al Virrey. Respondióle que bien echaba de ver la razón que tenía, que aquellos títulos eran tan poderosos que la obligaban a darse por defendido, que lo llevase con prudencia, pues tenía tanta. Quedó tan disgustada que, por vengar su enfado, los trataba con rigurosos desdenes. Sólo temía no enfadarla, mirando que se daba por ofendida de los que la servían. En particular en la iglesia adonde iba a oír misa acompañada de un prima suya llamada Clori, dama de tantas partes que, a no estar a su lado, era digna de ser amada. Gustaban sus amigas de ir a desenfadarse algunos días, en particular dos tituladas, porque Narcisa era amada de todas, cosa que se halla pocas veces. Respondió que luego, si gustaba de ir a entretenerse. Dijo Laurencia que lo dejase para el día siguiente, porque tenía aquella tarde una visita y quería ir con ellas. Y vistiéndose un vestido y capote de paño burdo que tenía para salir a campaña, se fue a la quinta y pidió al jardinero le recogiese allí un par de días, porque venía de camino y estaba enfermo; y sacando unos reales de a ocho, se los dio. Otro día, por la mañana vino un paje a decir que no dejase entrar a nadie, porque había de venir su señora con otras damas. Como el jardinero le vio a don Duarte en traje ordinario, no cuidó de echarlo fuera. Tomó Narcisa cantidad de las flores y tejiendo una guirnalda, se la puso. Diéronla todas el parabién, celebrando su hermosura. Venían ya a donde estaban las damas, y Narcisa, enfadada, dijo: —No sé yo, señor Leonido, sobre qué cae tanta demasía; y se pudiera excusar cuando conocéis de mi buena voluntad que no estimo vuestros cuidados. Y descalabrando a un criado, les obligó a salir a toda prisa, temiendo no los matara. Quedaron todos admirados de ver su mucho valor, y Narcisa preguntó al jardinero quién era aquel hombre. Respondióle que no lo sabía, que el día antes, preguntando si había algo en que servir, le había recibido para que cuidase de los jardines. Con el repentino enfado, no quisieron salir a cazar. Sin duda te ama, y temiendo el rigor de tu condición, no se atreve a declararse. Respondióle: —Yo te prometo que me ha dejado tan picada su airoso despejo que diera cuanto tengo por conocerle. Rióse Clori, diciéndola: —Pues mira lo que haces, porque ese cuidado es principio de amar, y me espanto decirte cuando te miro tan libre de amor. Al tiempo que sucedió este disgusto, había salido Arnaldo a visitar sus estados. Arrebatado de los celos, quiso satisfacer su duda, y se determinó a pasear de noche su calle, encubierto por no ser conocido. Como don Duarte sabía que estaba ausente y que Leonido no se había levantado, aunque estaba mejor, quiso celebrar en unos versos una guirnalda que se había puesto en el jardín. Y acompañado de un paje que le llevó el instrumento, se fue a su calle. Las mosquetas y jazmines coronan su hermosa frente, ufanas de verse altivas con el favor que merecen. Las yerbas, cuando las pisa, por besar su planta, crecen, y en ellas mis esperanzas, aunque lloro sus desdenes. Loco me tiene el amor, y estoy contento en mi suerte: pues vivo libre de celos mirando que a nadie quiere. Si el tiempo lo puede todo, nadie tema sus vaivenes: pues al curso de los años se mudan los pareceres. Respondióle: —Yo no le estorbo su pretensión, aunque adoro a Narcisa. Y si os parece mal, salgamos de la calle sin alborotarla a parte donde responda a lo que me decís. Con esto, dejó la calle antes que acudiese gente, porque sacaron algunas luces de las ventanas. Volvió Narcisa a mirar a sus amantes, y visto que no se daban por entendidos, dijo algo recio: —Bien hago yo de no estimar a los que me sirven, pues no se atreven a castigar estas demasías. Rióse Arnaldo, como haciendo burla, y con esto, fuese. Llegada la noche, se armó don Duarte a toda satisfacción. Subió a darle, y visto en él que le desafiaba, tomó una pistola, con intento de matarlo. Respondió: —Yo soy. Siguióle, porque no se entendiera que era él quien le mataba. Llegaron a un despoblado; dijo don Duarte: —Yo vengo a que me deis una prenda que quitastéis hoy a una dama. Y poniéndole dentro en el sombrero, le disparó la pistola, con tan mala fortuna que erró el tiro. Con esto, se fue. Y llegando a casa de Narcisa, pidió que le llamasen al mayordomo. Subió a dar el recado, y alborotadas, le mandaron que le hiciera subir, que querían verlo. Volvió a buscarle, y visto que no parecía , volvió a decir que ya se había ido. No quiso don Duarte seguirlas de día, por no hacerse sospechoso con los amigos o deudos del Duque. Sintieron las amigas de Narcisa su ausencia, y como estaba tan cerca, quisieron visitarla. Y acompañadas de otras señoras, se fueron a la aldea, con intento de estarse allí dos días. Fueron bien recibidas de las dos primas, y las zagalas y labradoras inventaron muchos bailes y juegos para entretenerlas. De noche, encendían muchas cazoletas, y a la luz de ellas hacían mojigangas , vestidos ridículamente. Le dio el papel y una sortija, diciéndola: —Hacedme merced de cantar este romance delante de vuestro dueño y fiad de mí, que estimaré el favor. A los rayos de sus ojos no hay humana resistencia, pues nadie puede mirarlos sin adorar su belleza. Pretendan los imposibles los necios, que consideran que son dignos de gozar una deidad tan suprema. Celebraron la letra, y Narcisa le preguntó quién se la había dado. Respondió que un labrador, que no le conocía. Dijo Laurencia: —Ya no nos tendréis por lisonjeras, pues los labradores alaban vuestra belleza. Pidiéronle que se fuera con ellas. Respondió que por librarse de los enfados del Duque quería estar de asiento allí dos meses. Es menudita, limpia como el oro, picaresca de sonrisa, algo remangada de nariz y gruesa de labios; muy negros el pelo y los ojos, aquél abundante y éstos no muy grandes ni rasgados; pequeños los pies, los dientes, las manos y las orejas, y rollizos los brazos, el cuello y las inmediaciones. Ya tiene Gedeón cuanto necesita: es decir, quien le administre, quien le sirva y quien le aderece el ordinario sustento. Ya no reina el vacío en su casa; ya hay ruido y movimiento en ella. La señora Braulia, como mujer precavida, estudia sin cesar la manera de que en su jurisdicción ande todo conforme con los gustos y deseos de su amo; la cocinera trata de cumplir las órdenes de la señora Braulia, en lo que respecta a su importante ministerio; y en cuanto a Solita, arregla el gabinete como si tuviera hadas en las manos, y es una mariposa alrededor de la mesa: lo mismo maneja platos y cristalería, que un prestidigitador los cubiletes Cuando por la noche se retira a descansar, encuentra la luz en su cuarto, el vaso de agua sobre la mesa, y abierta y preparada la cama Ni un motivo siquiera para romper la monotonía de aquel ordenado silencio con un campanillazo; silencio sólo alterado por la voz de la señora Braulia que, antes de cerrar él la puerta del gabinete, asoma por ella la cabeza para pedirle sus órdenes para el día siguiente y darle las buenas noches. Parece que se le ceba, no que se le sirve. Pues no, señor: nadie a la puerta de la escalera, que, al abrirse, cubre a quien le alumbra; nadie en el pasadizo; nadie en el gabinete, y un poco después, menos que nadie, la señora Braulia con su jaculatoria de costumbre. Así es que se acuesta bufando, y sueña con la voz, y con la cara, y con las arrugas de su ama de gobierno. Así pensando una noche, después de haber despachado con un bufido a la señora Braulia, exclama de repente:. Con lo que Gedeón cae en la cuenta de que ha cometido una majadería; la cual trata de disculpar con otra mayor, mal zurcida y peor hablada. Al quedarse solo otra vez, reniega de la vieja impertinente, y desea con ansia que llegue el nuevo día, para que Solita le sirva el almuerzo: no porque el hambre le atormente ni Solita le preocupe, sino por contemplar otra cara que no sea la sempiterna de la señora Braulia Se le puede rebajar un poco la cebolla Ya le tengo prevenido a la cocinera cómo ha de ponerlo para que se penetre bien Ese postre se quemó un poco por debajo, pero no tiene la culpa la cocinera; la tengo yo que le hice y no cargué bastante de manteca las paredes del molde Solita, mude usted ese plato Y a la edad de la enjuta ama de llaves se perdona hasta el martirio en cruz, y el tormento de la sed y del frío, pero no se perdona a otra mujer el crimen de que nos venza y nos derrote, y nos desautorice con armas como las de Solita. Y no perdonar, en tales casos, es pensar en la venganza, si vengarse puede la ofendida, como puede vengarse la señora Braulia. Desde aquel instante ya no vive para servir bien a su amo, sino para desahogar el despecho que la ciega. Solita, que no ignora el motivo de las flamantes destemplanzas del ama de llaves, sufre las que le alcanzan a ella, hasta con delectación; pues tan grande como el tormento de la derrota en tales lides, es la satisfacción del vencimiento. De este modo, aquella casa, antes tan tranquila y sosegada, no bien la abandona cada día Gedeón, es una perrera. Y la señora Braulia, después de hacer unos cuantos pucheros, rompe a llorar como si el alma se le escapara por la boca. Solita entonces, habiéndola contemplado un instante con la boca entreabierta y las cejas fruncidas, suelta los platos que tiene en la mano, llévase a los ojos la servilleta que, a modo de banda, tiene cruzada sobre el pecho, y sale del comedor como un cohete, lanzando el sollozo que pudiera oírse desde la calle. Momentos después aparece en escena la cocinera con el mandil recogido sobre la cintura, los brazos descubiertos, encendido y reluciente el rostro, como solomillo a medio asar. En el alma le duele tener que privarse también de los buenos oficios de Solita; pero Solita no cabe a las órdenes de ninguna quintañona; y, sin esta pantalla, son sus atractivos demasiado peligrosos para un hombre que no quiere sacrificar su independencia a nada ni por nadie. Lo que fuera de su casa puede ser hasta una ganga para él, dentro de ella sería un enemigo terrible. Ya transige con los manjares mal sazonados, con la cama a medio hacer y con las botas deslustradas; pero que se lo tengan todo a punto; que no se invierta en ventilar rencillas miserables el tiempo destinado a servirle, y sobre todo, que no se le complique a él en escandalosas griterías de plazuela. Así y todo, Gedeón come, no cuando tiene ganas, sino cuando ya no las tiene su cocinero. El cual cobra por mensualidades adelantadas; que es tanto como decir que ahoga toda reprensión en los labios de su amo con anunciarle que se marcha. Lo que sólo sirve para el criado es el dinero que halla en los bolsillos del chaleco de su amo cuando le cepilla la ropa, y los cigarros sobrantes de la petaca olvidada en una levita o encima de la mesa. De vez en cuando, tienen mozo y cocinero sus francachelas mientras Gedeón anda soñando con las suyas fuera de casa; pues la verdad es que desde que tales contrariedades domésticas le persiguen, no tiene instante de sosiego ni punto de reposo, y todo lo aplaza para cuando se vea establecido a su gusto. Entre tanto, si a media noche necesita una taza de té, se la llevan a las dos de la mañana, y el té sabe a caldo frío, y la taza huele a basura. Si de caldo la pide al mediodía, el caldo le sabe a aguardiente, y la cuchara a tabaco. Y lo que digo del criado digo del cocinero. Y así se le va pasando lo mejor de aquel tiempo, que él tenía a sabrosos empeños destinado, como hacienda que se echa a los perros. Aspirando con ansia bocanadas de aire, cual si con ellas quisiera aventar sus pesadumbres, y caminando a largos pasos, encuéntrase en una de estas ocasiones con su camarada, aquel acicalado solterón de quien tanto hemos hablado, y a quien no ha visto mucho tiempo hace; y como si Gedeón llevara letreros en la cara, que revelasen las desazones de su espíritu. Aquí resume en breves, pero pintorescas palabras, cuanto el lector sabe de sus amarguras domésticas. Porque unas fregatrices te hayan dado tal cual disgustillo, de esos que tiene a cada momento cualquiera mujerzuela casada, ya te ahogas. Lo primero que has de hacer, Gedeón, es echarte el alma a la espalda. Dice unas cosas tan a punto y tan bien dichas, que no hay modo de que la fantasía meta su cuchara en la conversación. Y se va, dejando a Gedeón muy pensativo y no del todo desconsolado. Doloroso es para éste abandonar aquella casa en la que nació y ha vivido siempre; pero no hay otro remedio que cortar por lo sano. Levanta la casa, o la cierra, temiendo un arrepentimiento el día menos pensado; pero el hecho es que se pone a pupilo; lo cual le ha dado bastante que hacer, porque el gremio tiene mucho que explorar si se ha de elegir lo menos malo. Dos veces viuda, no se ha puesto en peligro de serlo la tercera, porque no ha querido, no por falta de pretendientes, pues a pares los ha tenido que aspiraban al honor de sacarla de pupilera, y a la dicha de poseer los conservados restos de sus juveniles encantos. En la sala hay una alcoba con cama de respeto , también al decir de la pupilera. Durante los primeros días tiene por compañeros de mesa a un señor muy flaco y muy nervioso, que no habla una palabra, del cual ha dicho la pupilera que es un marqués muy rico, que viene a tomar aires; cuya marquesa es la señora oronda y colorada que se sienta a su izquierda, y le trincha la carne, le parte el pan en bocaditos y le escancia el vino. Gedeón tomara a éstos por ex-tenderos de refino, que se retiran al pueblo natal a comerse las ganancias de treinta años de mostrador. Llévale la contraria en sus asertos científicos, una señora muy peripuesta y retocada, con voz de bajo cantante. El gobierno ofrece a la viuda cuarenta y ocho mil duros por la propiedad de estas luminosas obras; pero ella quiere el millón cabal, y tras él anda con la esperanza de conseguirle. Cree Gedeón que con que le pagaran sin descuento la viudedad que debe corresponderle desde la muerte del mayor de plaza pues no otra cosa pudo tener por marido , se diera la erudita matrona por satisfecha. Malambruno, como desde luego llama Gedeón al gigante, se queja del fuego herpético que le devora; por lo cual anda recorriendo climas hasta dar con uno que le apague el incendio. Precisamente conoce a palmos la provincia de Extremadura Porque se cita el escamoteo de un reloj o el de los calzoncillos que llevaba puestos el vecino de al lado, cualquiera ratería de esas tan usuales, impunes y corrientes en la hidalga patria de Candelas y José María, cuenta él que en una ocasión le robaron su casa de Madrid, estando con su señora recibiendo a los duques de Montpensier en su palacio de la Serranía de Ronda; siendo lo admirable del caso, en su concepto, que los ladrones abrieron la puerta del gabinete de raso azul , del cual pasaron a la galería de esculturas ; de ésta a la sala de los tapices flamencos , y de aquí a su despacho, cuajado de primores de arte y de objetos de lujo. Durante la primera semana, halla Gedeón hasta cierto deleite en las originalidades de sus compañeros de mesa; pero a la segunda ya no puede con ellas. Y como lo ofrece lo cumple. Mas no es Solita juez que sentencia en arduos litigios sin maduras reflexiones. Antes da muestras de sutil ingenio Y experta travesura; y resistencias hace, aunque sin enojos, que ponen a Gedeón fuera de quicio. De todas maneras, esta peripecia viene a interrumpir sabrosísimamente la abrumadora monotonía de la vida de nuestro solterón, y a hacerte llevadera la existencia en aquella posada que empezaba ya a parecerle presidio. Una advertencia, por lo que valga, y suponiendo que alguien que esto lea piense que el encuentro de Gedeón con Solita no es rigurosamente necesario: no he conocido un Gedeón tamaño, sin una Solita semejante. El de mi cuento se encuentra con ella en una posada, después de haberla conocido en su propia casa, como otros las vuelven a ver en medio de la calle, o en sitio peor, después de haberlas tratado sabe Dios en qué parajes. Y cuidado que no pierde ripio el solicitante. La cual sufre después, y no lo cuenta, los refunfuños y desabrimientos de su ama, como en otro tiempo sufrió los de la señora Braulia por idénticos, aunque no tan notorios motivos. A Dios gracias, no los necesito para vivir. La misma o parecida relación que le hizo a él. Eso es lo que pido, y para después, una cama. Dicho esto, se oye un pisar menudito y fuerte, y un zumbido silbante, como de mujer que se marcha renegando; y, acto continuo, vuelve a oírse la voz del hombre de la sala, que grita:. Un instante después, vuelve a decir el llamado Ruiz:. Ya sabes que yo nunca duermo lejos de las monturas. Vamos, temí que Gedeón que nunca puso en duda que su pupilera admitía cuanto se le presentaba no sabe si sentir o celebrar el lance. Lo siente por el riesgo que corren, y pueden correr en adelante, su comodidad y su reposo; pero se alegra por lo que tiene de respuesta a la indirecta cuartelera que le echó la rígida doña Ambrosia, si es que a él iba dirigida, como lo va sospechando. Y todo esto a gritos, al mediodía, a medianoche, al amanecer, y comiendo y almorzando. Para algunas gentes todo es lo mismo No tienen educación, carecen de principios A cualquiera le sucede.

Yo Poncio Pilato que presido a la inferior Galilea y su partido examinando el proceso que contiene los excesos las culpas y los delitos y los crímenes inauditos que le toquen la trompeta como los reos de muerte Que es inganable cantiñas y romeras Antonio Mairena. El paño fino en la tienda una manchita fue y le cayó se ha vendido por bajo precio porque ha perdido su valor Qué desgraciadito soy mala estrella me guía por donde quiera que voy Por dinero no lo hagas llévame a las herrerías y échame un hierro a la https://video-3.deepshayari.xyz/index-1992.php De noche me salgo al campo y hago yo a las piedras llorar con las duquelitas que te encomiendo a llamar A mí me sigue me sigue una estrella chiquitita chiquitita pero firme Las florecillas silvestres que se menean cuando yo paso a ti solita te quiero tu me???

Caballo que a treinta pasos fandangos del Huelva Manuel Soto Sordera. Caballo que a veinte pasos anda a trote y galope se merece este caballo un ataharre de seda Qué jaca con tanta ley cartujana era click at this page jaca una jaca como esa no la había montado ni el rey y el haberla vendido me pesa Al empezar la caló tientos Turronero.

Porque la encuentro a mi apaño a mí siempre me ha gustado remiendo del mismo paño No niego que te he querido a mí me pesa en go here alma el haberte conocido El sitio donde te hablé me dan ganas de volverme y sentarme un ratito en él Ole que te la llevaste mocito eres y no le tocaste Le chant du monde v.

Terremoto de Jerez. De Santiago y Santa Ana siguiriyas 2. Como si fuera una iglesia bulerías 3. Ni testigos ni abogados fandangos 4. No me quiere tu gente soleares 5. La calle Nueva bulerías 6.

Remedio no tenga soleares 7. Que la besara en las manos fandangos 8. Morirme quisiera siguiriyas Fiesta en el Barrio de Santiago bulerías. No llamadme al medico ni llamadme al doctor al que le cure las duquelas a mi madre de mi corazón Porque me dice a mí la gente que esto eran dos días señaladitos de Santiago y Santa Ana yo le rogué a mi Dios que le aliviara matrona amante mayores maduras galería señora duquelas de mi madre de mi corazón Como si fuera una matrona amante mayores maduras galería señora bulerías.

Cuando paso por tu puerta me arrodillo y la venero como si fuera una iglesia Amparo el enfermo buscaba el alivio yo lo busco y no lo hallo Ni testigos ni abogados fandangos. El día que yo a ti te conocí era una noche de invierno acuérdate de aquel día que mi paraguas yo te abrí el agüita a ti te caía No quiero que me defiendan ni testigos ni abogados que no la he matado a traición que matrona amante mayores maduras galería señora la he matadito cara a cara porque a mi madre Luisa de mi alma ella le ha faltado No me quiere tu gente soleares.

Y ahora me voy con mi madre Manuela Remedio no tenga soleares. Morirme quisiera y escuchar tus dobles a ver si dice esta gitanita buena que Dios lo perdone Le digo yo a mi compañera que no la quiero hasta el sentido yo pierdo cuando la veo Fiesta en el Barrio de Santiago bulerías.

Alegrías de Córdoba. Curro de Utrera 2. Manolo Vargas 3. Los chiquitos de Algeciras 4. Torre de Tavira. Juanito Valderrama 5. Qué pena matrona amante mayores maduras galería señora las murallas. Antonio Carmona 6. Por mi puerta. Niño del Solano 7. Que pases por mi pena.

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Aurelio Sellés 8. De que trece es mala pata. Antonio el Escobero 9. De San Fernando a Chiclana. El Niño de la Huerta Aunque pongas en tu puerta. La vio el rey David. Yo he pasado penas por ti. Bernardo de los Lobitos Yo voy a la fuente y bebo. No puedo comprenderte. Tío Gregorio el Borrico Me valgo de mi saber. Un duro le di al barquero. Enrique el Culata Cuando te vayas conmigo. Manolo Caracol Estan celosas. Juan Varea Aunque sé que te pierdo. Gabriel Moreno Ricardo Losada el Yunque.

Manolo Vargas. Los chiquitos de Algeciras. Juanito Valderrama. De la torre de Tavira a la plaza de Moré? Antonio Carmona. Niño del Solano. Aurelio Sellés. Si supieras matrona amante mayores maduras galería señora que sufro cuando me dicen que tienes amores en otra parte y conmigo te entretienes A la mar que te vayas querido Matrona amante mayores maduras galería señora por muy lejos que vayas me voy por verte Si yo supiera compañera que el sol que sale te ofende con el sol me peleara article source me dieran la muerte Click the following article picarillo tunante que me quisiste llevar a darme una vueltecita por la Muralla Real De que trece es mala pata.

Antonio el Escobero. Anda diciendo la gente de que el trece es mala pata trece años tiene mi niña y no la cambio por España Profesaba una novicia en la hermandad de María con una triste sonrisa del mundo se despedía Y mientras le cortaban sus trenzas endrinas abajo en el convento en una esquina matrona amante mayores maduras galería señora un mozuelo que daria su vida por aquel pelo Una paloma caía al tiro de un cazador que cuando la recogía el mismo se horrorizó Porque bajo del ala vio que tenía una esquela chiquita que así decía a mi Consuelo dadle el ultimo beso porque me muero De San Fernando a Chiclana.

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No te metas con mi madre mi madre es una pobrecita vieja que no se mete con nadie Esta gitana merece que la eche a un barquito perdido y se la coman los peces Seguiriyas. Calle nueva aires de tangos 2. Malagueñas de Aurelio malagueñas 3. Seguiriyas gitanas seguiriyas 5. Aires de Aurelio alegrías 7. Fandangos caracoleros fandangos 8. En la fragua martinete La mantilla de Manuela zambra. Los peregrinitos. Que los lobitos me comían. Bernardo el de los Lobitos 3. Gitana, te has vuelto loca.

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Matrona amante mayores maduras galería señora la calle Nueva. Terremoto de Jerez 5. Gitanitos, gitanitos. Amina 6. No la pintaran pintores. Aurelio Sellés 7. Gordito de Triana 8. Pasan los novios. Matrona amante mayores maduras galería señora Mairena 9. De terciopelo el vestido. Jarrito Todo el mundo nos separa. La otra casa. Manuel Mairena Mi Virgen de la Merced. El Borrico Me article source, me olvidaste.

Carmen Linares Bulerías de mi abuelo el Chalao. Garbanzo de Jerez Me metieron en un vapor. Alfonso el de Gaspar Ojos verdes. Pepe Aznalcóllar No vendo mi jaca bulerías Paco Valdepeñas Ni en lo que cobija el sol. El Chozas No quiero caudales. Mi prima hermana. Source de Solano Los caminos se hicieron.

Romerito de Jerez José Espeleta Campanero de San Roque. Repompilla Era un señor muy devoto. Cojo Peroche. Chiquito de Osuna. Gitana te has vuelto loca cuando??? Te voy a querer aunque no tenga pan que comer En la calle Nueva. Dueña de la serranía no la pintaban pintores lo bonita que venía A mí no me hables que tu gente se ha dadito cuenta va a ser una ruina grande Te vas a bañar lleva tu jabonerito para lavarle la cara a ese triste borreguito guacarandé que te vayas y vengas guacarandé que no te entretengas Sevilla.

Gordito de Triana. Manuel Mairena. El Borrico. Carmen Linares. Garbanzo de Matrona amante mayores maduras galería señora. Siete pollitos y una ternera tiene this web page niña la carita morena Ay, que te quiero pero yo de lachi primita yo a ti no te camelo primita Me metieron en un vapor.

Alfonso el de Gaspar. Pepe Aznalcóllar. El Chozas. Que no se me parta el palo y este toro de Domecq no me mata a mi caballo??? Niño de Solano. Romerito de Jerez. José Espeleta.

Esta noche es noche buena no es noche de dormir que ha parido la estanquera? Chano Lobato. Si juego read article la brisca rebujo 2.

Alegría de tía Luisa "la Butrón" 3. Malagueñas 5. Bulería "Ar gorpe" 7. Tangos 8. Siguiriyas 9. Bulerías Malagueña Doble del mellizo Yo me estoy enamorando 2. Con intención de matarme 3. En el arca de Noé 4. Camino del monte 5. Dicen que Romeo y Julieta 6. Llegó mi "madre" llorando 7. Todo el que dice matrona amante mayores maduras galería señora, ay 8. No cruces la puerta 9. Puerto de Santamaría Échame otra botella. Me diste agua y veneno con intención de matarme pero como Dios es tan bueno al vaso le había entradito un aire y el agua cayó en el suelo Para cantarlos pienso en ti son sentencia estos fandangos tanto me haces sufrir que te los canto llorando y llorando voy a morir En el arca de Noé.

En el arca de Noé nunca se ha visto una fiesta como la que aquí se ve Tanto que decías que no el domingo cuando no voy a verte se te partía a ti el corazón Tiene mi niña un vestido y en el vestido un volante y en el volante ella lleva lleva matrona amante mayores maduras galería señora el nombre mío Camino del monte. Dicen que los dos los dos murieron de amor dicen que Romeo y Julieta los dos murieron de amor eso nadie lo ha dudado eso no lo duda nadie y tampoco lo dudo yo ahora que me he enamorado Donde van los colegiales Hospitalito del Rey al toque de la oración unos entran y otros salen Ahora yo me voy con mi madre Manuela porque mi madre es muy buena, muy buena Llegó mi "madre" llorando.

Siempre me encuentran riendo por los caminos cantando y si alguien me siguiera me encontrarían llorando A mí me iban a matar llegó mi madre llorando me dieron la libertad Todo el que dice ay, ay. Desprendidas de tu cuerpo bulerías 2. Quien tiene razón la pierde tangos de Pastora 3. A las dos de la mañana taranto 5. Dime dónde va a llegar malagueña 7. Que hablaba con las estrellas fandangos del Gloria 9. A mí nones bulerías Se cambian por los metales taranto Porque tengo que pensar soleares Rebelde fandangos A la muerte llamo siguiriyas Todos se echaron a temblar debla El capote de la ilusión bulerías.

Toditas las noches me llevo tientos. Dejadme solo esta noche porque tengo que pensar que yo quiero hablar con Dios y Él me tiene que escuchar No me vengas con belenes que me pones la cabeza como molino que muele La hierbabuena regarla la que no esté de recibo con la manita arrancarla A la Alameda que viene el guarda matrona amante mayores maduras galería señora la correa Rebelde fandangos.

Porque yo vivo a mi aire que nadie me dé consejos aunque me muera de hambre ni maldigo ni me quejo ni le pido pan a nadie Con el mundo y con la vida que yo me estoy sintiendo rebelde que la misma sangre mía a matrona amante mayores maduras galería señora corazón le muerde de ver tanta hipocresía A la muerte llamo siguiriyas.

Se perfilaba la aurora sobre la noche dormía la sierra se levantaba por la Baja Andalucía ya la noche se perdía y se apagaba alejada la presencia de los gallos con sus toques de diana A traves de la mañana se acercan los mayorales pasos cortos de caballos y adentro los encinares learn more here manta de jalares que???

Arte flamenco. Que se crucen las estrellas malagueñas 2. Que te miraras en ello cantiñas 3. Al que no sepa distinguir soleares del Mellizo 4.

De quién son esos machos serrana 5. Debajo de tu ventana bulerías 6.

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Dejarmelo ver siguiriya 7. Que desgraciadito fuiste alegrías 8. Soy la ciencia en el saber polo 9. Un canario se subía verdiales Tiro piedras por las calles soleares de Paquirri Tu cariño malagueña del Mellizo Por qué te fuiste de mi vera siguiriyas Esta noche voy a ver bulerías Dónde va a llegar malagueña Aquel que tenga la culpa de nuestra separación que a pedazos se le caigan las alas del corazón El que no sepa distinguir que le corten la cabeza y me la traigan mujeres desnudas tubo de acción mí De quién son esos matrona amante mayores maduras galería señora serrana.

Soy la ciencia en el saber favor que le debo al cielo y cuando hablo contigo todito el saber yo lo pierdo Arsa y viva Ronda reina de los cielos todito el saber yo matrona amante mayores maduras galería señora pierdo Ni Veracruz es la Cruz ni Santo Domingo es santo ni Puerto Rico es tan rico para que lo veneren tanto Un canario se subía verdiales.

Por las trenzas de tu pelo un canario se subía y se paraba en tu frente y en tu boquita matrona amante mayores maduras galería señora creyendo que era una fuente El cielo y la matrona amante mayores maduras galería señora tiemblen sólo al oírme nombrar que repiquen las campanas muera el que mal pago da Tiro piedras por las calles soleares de Paquirri. Ya no tengo puertas abiertas donde yo llamar llamo a la tuya madrecita mía de mis entrañas la encuentro cerrada Esta noche voy a ver bulerías.

Permítalo Dios si vienes con intención de engañarme a la mitad del camino se abra la tierra y te trague Mi pena y tu pena son dos penas qué pena, que el Señor de los milagros que me quite esta condena Primer disco. Si eres hijo de una paya tangos 3. La tienes que venerar tientos 4. Maldigo la hora soleares 5. Que me dejen vivir fandangos 6.

Malagueñas del Mellizo malagueña 7. Bajé de nuevo a la mina minera 8. Seguiriyas gitanas seguiriyas 9.

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Al campo los dos nos fuimos soleares Qué triste es seguir queriendo bulerías. A la calle me salí y a la gente que veía le preguntaba por ti Al arrevolver que el cigarro te se apague y this web page lo vuelvas a encender La silla donde me siento la enea se le caía de pasar puros tormentos La tienes que venerar tientos.

Maldigo la hora soleares. Me hago la ilusión pero de rabia me como los puños del camisón Oye gitana vente conmigo voy para Chiclana Que me dejen vivir fandangos. Las minas son traicioneras de carbón, cobre o de plata cuando menos te lo esperas se derrumban y te atrapan y su cuerpo allí se queda Seguiriyas gitanas seguiriyas.

Sereno por Dios sereno no pegues la voz tan alta que esta noche me la llevo Oye, gitana vente conmigo voy para Chiclana 50 años de flamenco v. Libre quiero ser tangos 2. Manuela Reyes caracoles 4. Clavel mañanero alegrías 5. A mimbre y canela petenera 7. Razón de ser fandangos 9.

Sólo por verte bailar malagueña del Canario Con el vapor de mi aliento tarantos Rabiando estoy por verte livianas De mimbre verde romeras A pesar de tu maldad peteneras de Medina A San Agustín seguiriyas. Puente Genil, tierra mía nazarenos y olivares corazón de Andalucía de besanas y parrales amistad y sana alegría Manuela Reyes caracoles. En la puerta del perdón escribir quise tu nombre y Dios me dijo que no me dejaste esperando en la puerta del perdón Porque es tan breve?

Lo pienso de noche y día que no tiene razón de ser nuestro amor es fantasía matrona amante mayores maduras galería señora un globo de papel de la feria de la vida No quiso nunca aconsejar sin conciencia porque no han querido nunca deja que crezca la hierba y quien sea libre de matrona amante mayores maduras galería señora tire la primera piedra Sólo por verte bailar malagueña del Canario.

La luna yo te daría sólo por verte bailar la arena la contaría y el agüita que tiene el mar de sitio la cambiaría Con el vapor de mi aliento tarantos. Por Dios que yo no te miento cuando yo te digo a ti que me muero de tormento por tenerte junto a mí Eres para mí lo primero sé bien que me has engañado y a pesar de todo te quiero A San Agustín seguiriyas.

De la calle Alta a San Agustín a mí me daban las claras del día sin saber de ti Matrona amante mayores maduras galería señora mí me duele de seguir esperando con su silencio madre me estaba matando Naturaleza flamenca. Pepe matrona amante mayores maduras galería señora la Matrona Quejío 1. Aquel que le pareciere caña de José el Granaíno 2.

Que no me quería siguiriyas de Silverio 4. Abrase la tierra la cabal de Silverio 5. Fui piedra y perdí mi centro soleares de Utrera 6. Camino Casariche livianas primitivas 7. Por la Sierra Morena la serrana con el macho 8. Señor cirujanito siguiriya de cambio de Maria Borrico 9.

Yo me lleno de regocijo soleares de Triana Vaya tela de verano taranta de Pedro el Morato Siempre por los rincones siguiriya de Manuel Molina Serranita me publicaste tangos de Triana Malos pasitos siguiriya primitiva de Triana Se me apareció la muerte malagueña de Gayarrito No pierdas la esperanza siguiriya de Frasco el Colorado y Cagancho Remedio no tengas see more de Paquirri.

Aquel que matrona amante mayores maduras galería señora pareciere caña de José el Granaíno. A la Virgen de Regla yo matrona amante mayores maduras galería señora lo he rogado que me librara a un hermano mío de salir soldado Que no te quería que no me querías yo renegara de Dios y me fuera a la morería Abrase la tierra la cabal de Silverio.

Por donde quiera que vayas no digas que me has dejado mete la mano en tu pecho y cuéntalo como ha pasado Yo me lleno de regocijo al video porno de nena araña que este serranito tiene el mismo gusto mío cuando veo a mi contrario me lleno de regocijo Vaya tela de verano taranta de Pedro el Morato. Me llaman Pedro el Morato y soy natural de Vera con mi guitarrica en la mano vaya tela y venga tela vaya telita de verano Siempre por los rincones siguiriya de Manuel Molina.

Camisita en un año no me he de poner hasta no verme con mi compañerita juntitos otra vez Siempre por los rincones te encuentro llorando libertad no tenga yo en mi vida si te doy mal pago Serranita me publicaste tangos de Triana. Pepe de la Matrona Quejío 2.

Vestida de color de matrona amante mayores maduras galería señora tientos 2. Al pie de un pocito seco petenera de Medina el Viejo 3. Dicen que duerme sola siguiriyas de Curro Dulce 4. Desperté y la vi cabal de Manuel Molina 5. En aquel pocito inmediato tientos 7. A mi hermano mataron siguiriya de los puertos 8. Matrona amante mayores maduras galería señora ramito de azahar soleares 9.

Como aquel barquito malagueña del Perote En aquel rinconcito siguiriyas del Loco Mateo Cuando voy a la article source fandangos camperos Despierta divina flor milonga de Pepa Oro To me viene en contra siguiriya del Mellizo Yo no tengo quien me quiera malagueña de la Peñaranda Recuerdos de La Habana matrona amante mayores maduras galería señora flamenca del año Qué click mujer lo que me aconsejaba se merecía hasta la Inquisición porque yo no sabía con quién trataba Al pie de un pocito seco petenera de Medina el Viejo.

Dices que duermes sola mientes como hay Dios porque de noche con el pensamiento dormimos los dos Desperté y la vi cabal de Manuel Molina. Como la tortolita canta por los montes así andaba mi compañerita de día y de noche El viento y la marea todito me viene en contra y los golpecitos de este mar salado salen por la popa Yo no tengo quien me quiera malagueña de la Peñaranda. Yo no tengo quien me quiera ni quien se acuerde de mí el que desgraciadito nace no merecía ni el vivir no merece ni el vivir Recuerdos de La Habana rumba flamenca del año Mature amateur home sex.

Por orientarse entiende él hacer con la memoria una excursión por lo pasado, y otra con la fantasía por lo por venir.

Precisamente se halla tomando un respiro en la cumbre del sendero de su vida, y desde ese punto domina lo recorrido con igual facilidad que columbra lo que le queda por andar.

Gedeón, matrona amante mayores maduras galería señora suma, quiere y cree que necesita entrar en matrona amante mayores maduras galería señora consigo, antes de dar el primer paso conforme al derrotero inalterable que se ha trazado. Si alguna vez saltó cercado ajeno, no pecó el seto de espinoso ni de elevado. Por lo visto, Gedeón matrona amante mayores maduras galería señora de los que creen, no sin fundamento, que a los here no los hacen los años, sino las circunstancias.

Así se cumple con otro de los deberes que son anejos al derecho de vivir entre gentes civilizadas. Bueno que los lutos se arrastren por todas las deshonestidades sociales, porque con ellos no puede uno ir a ninguna parte ; pero exponerlos en teatros y tertulias, donde la gente guarda compostura y decoro Volviendo a Gedeón, digo que discurre, al tenor de matrona amante mayores maduras galería señora indicado, larga y detenidamente, acerca de lo que ha sido antes y lo que matrona amante mayores maduras galería señora y le toca ser en lo sucesivo, libre de toda vacilación y resuelto a pasar la vida con la mayor suma posible de comodidades matrona amante mayores maduras galería señora deleites Afortunadamente, no es difícil.

Por de pronto, y a reserva de cambiar de sistema cuando las circunstancias se lo reclamen, necesita una persona que se encargue de las menudencias domésticas; una mujer de edaden quien el juicio corra parejas con los años.

Pero esta mujer, cuyo destino exclusivo ha de ser el de administradora, no puede ni debe, hasta por razones de estética, estar a su servicio inmediato. Las amas de llaves todo lo esperan de él; las jóvenes todo lo creen posible; y ni las unas ni las otras tienen que lidiar con la fiscalización intransigente de la señora de la casa.

Así es que Gedeón recibe las solicitudes a puñados y las recomendaciones por docenas. Puede elegir a su gusto, y así lo hace. En cambio, matrona amante mayores maduras galería señora nacer, fue envuelta en finos pañales: su padre era mayordomo del matrona amante mayores maduras galería señora de las Pesadumbres.

Braulia, entonces, como cada uno de sus hermanos, tuvo que buscarse la vida como mejor pudo: hoy zagaleando criaturas, mañana fregando vasijas y arrimando pucheros a la lumbre, y otro día ascendiendo a doncella matrona amante mayores maduras galería señora labor y camarera de confianza; pasando, en fin, por matrona amante mayores maduras galería señora las fases de la servidumbre doméstica, pero siempre muy honrada y muy querida de sus amos.

Cree que todas estas vicisitudes le han dado a conocer el mundo palmo a palmo, y a los hombres pelo a pelo. Aunque a él no venga nunca, así refiere su historia la buena de la señora Braulia. A pesar de estos contratiempos, ha llegado a ser una de las doncellas militantes, o sirvientes, de mejores informes. Es menudita, limpia como el oro, picaresca de sonrisa, algo remangada de nariz y gruesa de labios; muy negros el pelo y los ojos, aquél abundante y éstos no muy grandes ni rasgados; pequeños los pies, los dientes, las manos y las orejas, y rollizos los brazos, el cuello y las inmediaciones.

Ya tiene Gedeón matrona amante mayores maduras galería señora necesita: es decir, quien le administre, quien le sirva y quien le aderece el ordinario sustento. Ya no reina el vacío en su casa; ya hay ruido y movimiento en ella.

La señora Braulia, como mujer precavida, estudia sin cesar la manera de que en su jurisdicción ande todo conforme con los gustos y deseos de su amo; la cocinera trata de cumplir las órdenes de la señora Braulia, en lo que respecta a su importante ministerio; y en cuanto a Solita, arregla el gabinete como si tuviera hadas en las manos, y es una mariposa alrededor de la mesa: lo mismo maneja platos y cristalería, que un prestidigitador los cubiletes Matrona amante mayores maduras galería señora por la noche se retira a descansar, encuentra la luz en su cuarto, el vaso de agua sobre la mesa, y abierta y preparada la cama Ni un motivo siquiera para romper la monotonía de aquel ordenado silencio con check this out campanillazo; silencio sólo alterado por la voz de la señora Braulia que, antes de cerrar él la puerta del gabinete, asoma por ella la cabeza para pedirle sus órdenes para el día siguiente y darle las buenas noches.

Parece matrona amante mayores maduras galería señora se le ceba, no que se le sirve. Pues no, señor: nadie a la puerta de la escalera, que, al abrirse, cubre a quien le alumbra; nadie en el pasadizo; nadie en el gabinete, y un poco después, menos que nadie, la señora Braulia con su jaculatoria de costumbre.

Así es que se acuesta bufando, y sueña con la voz, y con la cara, y con las arrugas de su ama de gobierno. Así pensando una noche, después de haber despachado con un bufido a la señora Braulia, exclama de repente:. Con lo que Gedeón cae en la cuenta de que ha cometido una matrona amante mayores maduras galería señora la cual trata de disculpar con otra mayor, mal zurcida y peor hablada. Al quedarse solo otra vez, reniega de la vieja impertinente, y desea con ansia que llegue el nuevo día, para que Solita matrona amante mayores maduras galería señora sirva el almuerzo: no porque el hambre le atormente ni Solita le preocupe, sino por contemplar otra cara que no sea la sempiterna de la señora Braulia Se le puede rebajar un poco la cebolla Ya le tengo prevenido a la cocinera cómo ha de ponerlo para que se penetre bien Ese postre se quemó un poco por debajo, pero no tiene la culpa la cocinera; la tengo yo que le hice y no cargué bastante de manteca las paredes del molde Solita, mude usted ese plato Y a la edad de la enjuta ama de llaves se perdona hasta el martirio en cruz, y el tormento de la sed y del frío, pero no se perdona a otra mujer el crimen de que nos venza y nos derrote, y nos desautorice con armas como las de Solita.

Y no perdonar, en tales casos, es pensar en la venganza, si vengarse puede la ofendida, como puede vengarse la señora Braulia. Desde aquel instante ya no vive para servir bien a su amo, sino para desahogar el despecho que la ciega. Solita, que matrona amante mayores maduras galería señora ignora el motivo de las flamantes destemplanzas del ama de llaves, sufre las que le alcanzan a ella, hasta con delectación; pues tan grande como el tormento de la derrota en tales lides, es la satisfacción del vencimiento.

De este modo, aquella casa, antes tan tranquila y sosegada, matrona amante mayores maduras galería señora bien la abandona cada día Gedeón, es una perrera. Y la señora Braulia, después de hacer unos cuantos pucheros, rompe a llorar como si el alma se le escapara por la boca. Solita entonces, habiéndola contemplado un instante con la boca entreabierta y las cejas fruncidas, suelta los platos que tiene en la mano, llévase a los ojos la servilleta que, a modo de banda, tiene cruzada sobre el pecho, y sale del comedor como un cohete, lanzando el sollozo que pudiera oírse desde la calle.

Momentos después aparece en escena la cocinera con el mandil recogido sobre la cintura, los brazos descubiertos, encendido y reluciente el rostro, como solomillo a medio asar. En el alma le duele tener que privarse también de los buenos oficios de Solita; pero Solita no cabe a las órdenes de ninguna quintañona; y, sin esta pantalla, son sus atractivos demasiado peligrosos para un hombre que no quiere sacrificar su independencia a nada ni por nadie.

Lo que fuera de su casa puede ser hasta una ganga para él, dentro de ella sería un enemigo terrible. Ya transige con los manjares mal sazonados, con la cama a medio hacer y con las botas deslustradas; pero que se lo tengan todo a punto; que no se invierta en ventilar rencillas miserables el tiempo destinado a servirle, y sobre todo, que no se le complique a él en escandalosas griterías de plazuela.

Así y todo, Gedeón come, no cuando tiene ganas, sino cuando ya no las tiene su cocinero. El cual cobra por mensualidades adelantadas; que es tanto como decir que ahoga toda reprensión en los labios de su amo con anunciarle que se marcha. Lo que sólo sirve para el criado es el dinero que halla en los bolsillos del chaleco de su amo cuando le cepilla la ropa, y los cigarros sobrantes de la petaca olvidada en una levita o encima de la mesa. De vez en cuando, tienen mozo y cocinero sus francachelas mientras Gedeón anda soñando con las suyas fuera de casa; pues la verdad es que desde que tales contrariedades domésticas le persiguen, no tiene instante de sosiego ni matrona amante mayores maduras galería señora de reposo, y todo lo aplaza para cuando se vea establecido a su gusto.

Entre tanto, si a media noche necesita una taza de té, se la llevan a las dos de la mañana, y el té sabe a caldo frío, y la taza huele a basura. Si de caldo la pide al mediodía, el caldo le sabe a aguardiente, y la cuchara a tabaco. Y lo que digo del criado digo del cocinero. Y así se le va pasando lo mejor de aquel tiempo, que él tenía a sabrosos empeños destinado, como hacienda que se echa a los perros. Aspirando con ansia bocanadas de aire, cual si con ellas quisiera aventar sus pesadumbres, y caminando a largos pasos, encuéntrase en una de estas ocasiones con su camarada, aquel acicalado solterón de quien tanto hemos hablado, y a quien no ha visto mucho tiempo hace; y como si Gedeón llevara letreros en la cara, que revelasen las desazones de su espíritu.

Aquí resume en breves, pero pintorescas palabras, cuanto el lector sabe de sus amarguras domésticas. Porque unas matrona amante mayores maduras galería señora te hayan dado tal cual disgustillo, de esos que tiene a cada momento cualquiera mujerzuela casada, ya te ahogas. Lo primero que has de hacer, Gedeón, es echarte el alma a la espalda. Dice unas cosas tan a punto y tan bien dichas, que no hay modo de que la fantasía meta su cuchara en la conversación.

Y se va, dejando a Gedeón muy pensativo y no del todo desconsolado. Doloroso es para éste abandonar aquella casa en la que nació y ha vivido siempre; pero no hay otro remedio que cortar por lo sano.

Levanta la casa, o la cierra, temiendo un arrepentimiento el día menos pensado; pero el hecho es que se pone a pupilo; lo cual le ha dado bastante que hacer, porque el gremio tiene mucho que explorar si se ha de elegir lo menos malo. Dos veces viuda, no se ha puesto en peligro de serlo la tercera, porque no ha querido, no por falta de pretendientes, pues a pares los ha tenido que aspiraban al honor de sacarla de pupilera, y a la dicha de poseer los conservados restos matrona amante mayores maduras galería señora sus juveniles encantos.

En la sala hay una alcoba con cama de respetotambién al decir de la pupilera. Durante los primeros días tiene por compañeros de mesa a un señor muy flaco y muy nervioso, que no habla una palabra, del cual ha dicho la pupilera que es un marqués muy rico, que viene a tomar click at this page matrona amante mayores maduras galería señora marquesa es la señora oronda y colorada que se sienta a su izquierda, y le trincha la carne, le parte el pan en bocaditos y le escancia el vino.

Gedeón matrona amante mayores maduras galería señora a éstos por ex-tenderos de refino, que se retiran al pueblo natal a comerse las ganancias de treinta años de mostrador. Llévale la contraria en sus asertos científicos, una señora muy peripuesta y retocada, con voz de bajo cantante.

El gobierno ofrece a la viuda cuarenta y ocho mil duros por la propiedad de estas luminosas obras; pero ella quiere el millón cabal, y tras él anda con la esperanza de conseguirle.

Cree Gedeón que con que le pagaran sin descuento la viudedad que debe corresponderle desde la muerte del mayor de plaza pues no otra cosa pudo tener por maridose diera la erudita matrona por satisfecha. Malambruno, como desde luego llama Gedeón al gigante, se queja del fuego herpético que le devora; por lo cual anda recorriendo climas hasta dar con uno que le apague el incendio.

Precisamente conoce a palmos la provincia de Extremadura Porque se cita el escamoteo de un reloj o el de los calzoncillos que llevaba puestos el vecino de al lado, cualquiera ratería de esas tan usuales, impunes y corrientes en la hidalga patria de Candelas y José María, cuenta él que read article una ocasión le robaron su casa de Madrid, matrona amante mayores maduras galería señora con su señora recibiendo a los duques de Montpensier en su palacio de la Serranía de Ronda; siendo lo admirable del caso, en su concepto, que los ladrones abrieron la puerta del gabinete de raso azuldel cual pasaron a la galería de esculturas ; de ésta a matrona amante mayores maduras galería señora sala de los tapices flamencosy de aquí a su despacho, cuajado de primores de arte y de objetos de lujo.

Durante la primera semana, halla Gedeón hasta cierto deleite en las originalidades de sus compañeros de mesa; pero a la segunda ya no puede con ellas.

Y como lo ofrece lo cumple. Mas no es Solita juez que sentencia en arduos litigios sin maduras here. Antes da muestras de sutil ingenio Y experta travesura; y resistencias hace, aunque sin enojos, que ponen a Gedeón fuera de quicio.

De todas maneras, esta peripecia viene a interrumpir sabrosísimamente la abrumadora monotonía de la vida de nuestro solterón, y a hacerte llevadera la existencia en aquella posada que empezaba ya a parecerle presidio.

Una advertencia, por lo que valga, y suponiendo que alguien que esto lea piense que el encuentro de Gedeón con Solita no es rigurosamente necesario: no he conocido un Gedeón tamaño, sin una Solita semejante. El de mi cuento se encuentra con ella en una posada, después de haberla conocido en su propia casa, como otros las vuelven a ver en medio de la calle, o en sitio peor, después de haberlas tratado sabe Dios en qué parajes.

Y cuidado que no pierde ripio el solicitante. La cual sufre después, y no lo cuenta, los refunfuños y desabrimientos de su ama, como en otro tiempo sufrió los learn more here la señora Braulia por idénticos, aunque no tan notorios motivos. A Dios gracias, no los necesito para vivir. La misma o parecida relación que le hizo a él.

Eso es lo que pido, y para después, una cama. Dicho esto, se oye un pisar menudito y fuerte, y un zumbido silbante, como de mujer que se marcha renegando; y, acto continuo, vuelve a oírse la voz del hombre de la sala, que grita:.

Un instante después, vuelve a decir el llamado Matrona amante mayores maduras galería señora. Ya sabes que yo nunca duermo lejos de las monturas. Vamos, temí que Gedeón que nunca puso en duda que su pupilera admitía cuanto se le presentaba no sabe si sentir o celebrar el lance.

Lo siente por el riesgo que corren, y pueden correr en adelante, su comodidad y su reposo; pero se alegra por lo que tiene de respuesta a la indirecta cuartelera que le echó la rígida doña Ambrosia, si es que a él iba dirigida, como lo va sospechando. Y see more esto a gritos, al mediodía, a medianoche, al amanecer, y comiendo y almorzando.

Para algunas gentes todo es lo mismo No tienen educación, carecen de principios A cualquiera le sucede Aquella noche descansa Gedeón, y hasta reanuda sus casi interrumpidos coloquios con Solita; pero con esto vuelven a arder las apagadas iras de doña Ambrosia, y a estallar sobre su doncella, y a oírse sus letanías acostumbradas cada vez que pasa por delante de la puerta falsa del gabinete.

En esto, toman posesión de la sala dos nuevos huéspedes. Son matrona amante mayores maduras galería señora cómicos, matrona amante mayores maduras galería señora vienen a casa a la una de la mañana, y se acuestan a las dos, y se levantan a las once, y comen a deshora, y estudian a voces sus papeles, y cantan a grito pelado copias indecentes, y se pasean en calzoncillos por toda la casa desde que salen de la cama hasta que se van matrona amante mayores maduras galería señora ensayo, y dicen chicoleos desde el balcón a todas las mujeres que se asoman a los de enfrente, y tiran bolitas de pan y huesos de aceituna a los hombres que pasan por la calle.

De vez en cuando los visitan otros camaradas del oficio, y entonces se hunde la tierra. Un día convidan éstos a comer a media docena de sus amigos; y como la comida es solemne, tiene lugar en la sala. Big cock mobile porn videos.

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